Hechos de los Apóstoles 9–10
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Capitulo 9
Conversión de Saulo
Sauloa, respirando todavía amenazas1 y muerte contra los discípulos del Señorb, fue al sumo sacerdote,
2y le pidió cartas para las sinagogasa de Damascob, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Caminoc, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalénd.
3aY sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielob;
4y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persiguesa?
5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y Él respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues;
6levántate1, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacera.
7Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos1a, oyendo la voz2b, pero sin ver a nadie.
8Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nadaa; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damascob.
9Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
Ananías visita a Saulo
10Había en Damascoa cierto discípulo llamado Ananíasb; y el Señor le dijo en una visiónc: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor.
11Y el Señor le dijo: Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarsoa llamado Saulo, porque, he aquí, está orando,
12y ha visto en una visión1 a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vistaa.
13Pero Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuanto mal ha hecho a tus santosa en Jerusalénb,
14y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prendera a todos los que invocan tu nombreb.
15Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento1 escogidoa, para llevar mi nombre en presencia de los gentilesb, de los reyesc y de los hijos de Israel;
16porque yo le mostraré cuánto debe padecera por mi nombre.
17Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre éla, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vistab y seas lleno del Espíritu Santoc.
18Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado.
19Tomó alimentos y cobró fuerzas.
Y por varios días estuvo con los discípulosa que estaban en Damascob.
Saulo predica en Damasco
20Y enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogasa, diciendo1: Él es el Hijo de Diosb.
21Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: ¿No es este el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombrea, y el que había venido aquí con este propósito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotesb?
22Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo1.
Saulo escapa de los judíos
23Después de muchos díasa, los judíos tramaronb deshacerse de él,
24pero su conjura llegó al conocimiento de Sauloa. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el intento de matarlob;
25pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron1 por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta.
Saulo en Jerusalén
26Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; y todos le temían, no creyendo que era discípuloa.
27Pero Bernabéa lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que Él le había habladob, y cómo en Damascoc había hablado con valor en el nombre de Jesúsd.
28Y estaba con ellos moviéndose libremente1 en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señora.
29También hablaba y discutía con los judíos helenistasa; mas estos intentaban matarlo.
30Pero cuando los hermanosa lo supieron, lo llevaron a Cesareab, y de allí lo enviaronc a Tarsod.
31Entretanto la iglesiaa gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo.
Curación de Eneas
32Y1 mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santosa que vivían en Lidab.
33Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico.
34Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó.
35Todos los que vivían en Lidaa y en Sarónb lo vieron, y1 se convirtieron al Señorc.
Resurrección de Dorcas
36Había entonces en Jopea una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas1); esta mujer era rica2 en obras buenas y de caridad que hacía continuamente.
37Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento altoa.
38Como Lida estaba cerca de Jopea, los discípulosb, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros.
39Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó lo llevaron al aposento altoa, y todas las viudasb lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas.
40Mas Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oróa, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántateb. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporóc.
41Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santosa y a las viudasb, la presentó viva.
42Y esto se supo en todo Jopea, y muchos creyeron en el Señorb.
43Y1 Pedro se quedó en Jopea muchos días con un tal Simón, curtidorb.
Capitulo 10
La visión de Cornelio
Había en Cesareaa un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte1 llamada la Italianab,
2piadoso y temeroso de Diosa con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo judíob y oraba a Dios continuamente.
3Como a la hora novena1a del día, vio claramente en una visiónb a un ángel de Diosc que entraba a donde él estaba y le decía: Cornelio.
4Mirándolo fijamentea y atemorizado, Cornelio dijo: ¿Qué quieres1, Señor? Y él le dijo: Tus oraciones y limosnas2 han ascendidob como memorial delante de Diosc.
5Despacha ahora algunos hombres a Jopea, y manda traer a un hombre llamado Simón, que también se llama Pedro.
6Este se hospeda con un curtidor llamado Simóna, cuya casa está junto al mar1.
7Y después que el ángel que le hablaba se había ido, Cornelio llamó a dos de los criados1 y a un soldado piadoso de los que constantemente le servían,
8y después de explicarles todo, los envió a Jopea.
La visión de Pedro
9Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedroa subió a la azoteab a orar como a la hora sexta1c.
10Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un éxtasisa;
11y vio* el cielo abiertoa y un objeto1 semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas;
12había en él toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo.
13Y oyó una voz1: Levántate, Pedro, mata2 y come.
14Mas Pedro dijo: De ninguna manera, Señora, porque yo jamás he comido nada impuro1 o inmundob.
15De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: Lo que Dios ha limpiadoa, no lo llames tú impuro1.
16Y esto sucedió tres veces, e inmediatamente el lienzo1 fue recogido al cielo.
Los mensajeros de Cornelio
17Mientras Pedro estaba perplejo pensando en lo que significaría la visióna que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Corneliob, después de haber preguntado por la casa de Simón, aparecieron a la puerta;
18y llamando, preguntaron si allí se hospedaba Simón, el que también se llamaba Pedro.
19Y mientras Pedro meditaba sobre la visióna, el Espíritu le dijob: Mira, tres hombres te buscan.
20Levántate, pues, desciende y no dudesa en acompañarlos, porque yo los he enviado.
21Pedro descendió a donde estaban los hombres, y les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?
22Y ellos dijeron: A Cornelio el centurión, un hombre justo y temeroso de Dios, y que es muy estimado por toda la nación de los judíosa, le fue ordenado1b por un santo ángelc que te hiciera venir a su casa para oír tus palabrasd.
23Entonces los invitó a entrar y los hospedó.
Al día siguiente se levantó y fue con ellos, y algunos de los hermanosa de Jopeb lo acompañaronc.
Pedro en casa de Cornelio
24Al otro día entró en Cesareaa. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos íntimos.
25Y sucedió que cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoróa.
26Mas Pedro lo levantó, diciendo: Ponte de pie; yo también soy hombrea.
27Y conversando con él, entró y halló* mucha gente reunidaa.
28Y les dijo: Vosotros sabéis cuán ilícito es para un judío asociarse con un extranjero o visitarloa, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro1 o inmundob;
29por eso, cuando fui llamado, vine sin poner ninguna objeción. Pregunto, pues, ¿por qué causa me habéis enviado a llamar?
30Y Cornelio dijo: A esta misma hora, hace cuatro díasa, estaba yo orando en mi casa a la hora novena1b; y he aquí, un hombrec con vestiduras resplandecientes, se puso delante de mí,
31y dijo*: «Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus obras de caridad1 han sido recordadas delante de Dios.
32“Envía, pues, a Jope, y haz llamar a Simón, que también se llama Pedro; él está hospedado en casa de Simón el curtidor, junto al mar1a».
33Por tanto, envié por ti al instante, y has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí presentes delante de Dios, para oír todo lo que el Señor te ha mandado.
34Entonces Pedro, abriendo la bocaa, dijo:
Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personasb,
35sino que en toda nación el que le teme1 y hace lo justo2a, le es acepto3b.
36El mensaje1 que Él envió a2 los hijos de Israel, predicando3a paz por medio de Jesucristob (El es Señor de todosc),
37vosotros sabéis lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó.
38Vosotros sabéis cómo Dios ungióa a Jesús de Nazaretb con el Espíritu Santo…
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Footnotes
- 1, amenaza
- 1Algunas versiones agregan al principio del vers.: El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate
- 1, mudos
- 2O, el sonido
- 1Algunos no incluyen: en una visión
- 1O, vaso
- 1, que
- 1I.e., el Mesías
- 1, bajaron
- 1, entrando y saliendo
- 1, Y sucedió que
- 1, los cuales
- 1O, Gacela
- 2, llena
- 1, Y sucedió que
- 1I.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
- 1I.e., las tres de la tarde
- 1, es
- 2U, obras de caridad
- 1Algunas versiones agregan: El te dirá lo que es necesario que hagas
- 1O, siervos
- 1I.e., las doce del día
- 1O, receptáculo
- 1, vino una voz a él
- 2O, sacrifica
- 1O, no santo; , común
- 1O, no santo; , común
- 1O, receptáculo
- 1, avisado o revelado
- 1O, no santo; , común
- 1I.e., de las tres a las cuatro de la tarde
- 1O, limosnas
- 1Algunos agregan: y cuando llegue, él te hablará
- 1O, le reverencia
- 2, obra justicia
- 3O, Dios se agrada de él
- 1, La palabra
- 2Algunos dicen: El envió la palabra a
- 3O, anunciando el evangelio de
Cross references
- aHech. 9:1–22; 22:3–16; 26:9–18
- bHech. 8:3; 9:13–21
- aMat. 10:17
- bGén. 14:15; 2 Cor. 11:32; Gál. 1:17
- cJuan 14:6; Hech. 18:25, 26; 19:9, 23; 22:4; 24:14, 22
- dHech. 9:14, 21; 22:5; 26:10
- aHech. 9:3–8; 22:6–11; 26:12–18
- b1 Cor. 15:8
- aHech. 22:7; 26:14
- aHech. 9:16
- aHech. 26:14
- bJuan 12:29, 30; Hech. 22:9
- aHech. 9:18; 22:11
- bGén. 14:15; 2 Cor. 11:32; Gál. 1:17
- aGén. 14:15; 2 Cor. 11:32; Gál. 1:17
- bHech. 22:12
- cHech. 10:3, 17, 19; 11:5; 12:9; 16:9, 10; 18:9
- aHech. 9:30; 11:25; 21:39; 22:3
- aMar. 5:23; Hech. 6:6; 9:17
- aHech. 9:32, 41; 26:10; Rom. 1:7; 15:25, 26, 31; 16:2, 15; 1 Cor. 1:2
- bHech. 8:3
- aHech. 9:2, 21
- bHech. 7:59
- aHech. 13:2; Rom. 1:1; 9:23; Gál. 1:15; Ef. 3:7
- bHech. 22:21; 26:17; Rom. 1:5; 11:13; 15:16; Gál. 1:16; 2:7 y sig.; Ef. 3:1, 8; 1 Tim. 2:7; 2 Tim. 4:17
- cHech. 25:22, 23; 26:1, 32; 2 Tim. 4:17
- aHech. 20:23; 21:4, 11, 13; 2 Cor. 6:4, 5; 11:23–27; 1 Tes. 3:3
- aMar. 5:23; Hech. 6:6; 9:12
- bHech. 22:13
- cHech. 2:4
- aHech. 9:26, 38; 11:26
- bHech. 26:20
- aHech. 13:5, 14; 14:1; 16:13; 17:2, 10; 18:4, 19; 19:8
- bMat. 4:3; Hech. 9:22; 13:33
- aHech. 9:14
- bHech. 8:3; 9:13; Gál. 1:13, 23
- aGál. 1:17, 18
- b1 Tes. 2:16
- aHech. 20:3, 19; 23:12, 30; 25:3
- b2 Cor. 11:32, 33
- aHech. 22:17–20; 26:20
- aHech. 4:36
- bHech. 9:3–6
- cHech. 9:20, 22
- dHech. 4:13, 29; 9:28
- aHech. 4:13, 29; 9:27
- aHech. 6:1
- aHech. 1:15
- bHech. 8:40
- cGál. 1:21
- dHech. 9:11
- aHech. 5:11; 8:1; 16:5
- aHech. 9:13
- b1 Crón. 8:12; Esd. 2:33; Neh. 7:37; 11:35
- a1 Crón. 8:12; Esd. 2:33; Neh. 7:37; 11:35
- b1 Crón. 5:16; 27:29; Isa. 33:9; 35:2; 65:10
- cHech. 2:47; 9:42; 11:21
- aJos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Esd. 3:7; Jon. 1:3; Hech. 9:38, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:5, 13
- aHech. 1:13; 9:39
- aJos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Esd. 3:7; Jon. 1:3; Hech. 9:36, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:5, 13
- bHech. 11:26
- aHech. 1:13; 9:37
- bHech. 6:1
- aLuc. 22:41; Hech. 7:60
- bMar. 5:41
- cMat. 9:25
- aHech. 9:13, 32
- bHech. 6:1
- aJos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Jon. 1:3; Hech. 9:38, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:5, 13
- bHech. 9:35
- aJos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Esd. 3:7; Jon. 1:3; Hech. 9:38, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:13, 15
- bHech. 10:6
- aHech. 8:40; 10:24
- bMat. 27:27; Mar. 15:16; Juan 18:3, 12; Hech. 21:31; 27:1
- aHech. 10:22, 35; 13:16, 26
- bLuc. 7:4, 5
- aHech. 3:1
- bHech. 9:10; 10:17, 19
- cHech. 5:19
- aHech. 3:4
- bApoc. 8:4
- cMat. 26:13; Fil. 4:18; Heb. 6:10
- aHech. 9:36
- aHech. 9:43
- aHech. 9:36
- aHech. 10:9–32; 11:5–14
- bJer. 19:13; 32:29; Sof. 1:5; Mat. 24:17
- cSal. 55:17; Hech. 10:3
- aHech. 11:15; 22:17
- aJuan 1:51
- aMat. 8:2 y sig.; Juan 4:11 y sig.; Hech. 9:5; 22:8
- bLev. 11:20–25; Deut. 14:4–20; Ezeq. 4:14; Dan. 1:8; Hech. 10:28
- aMat. 15:11; Mar. 7:19; Rom. 14:14; 1 Cor. 10:25 y sig.; 1 Tim. 4:4, 5; Tito 1:15
- aHech. 10:3
- bHech. 10:8
- aHech. 10:3
- bHech. 8:29
- aHech. 15:7–9
- aHech. 10:2
- bMat. 2:12
- cMar. 8:38; Luc. 9:26; Apoc. 14:10
- dHech. 11:14
- aHech. 1:15
- bHech. 9:36
- cHech. 10:45; 11:12
- aHech. 8:40; 10:1
- aMat. 8:2
- aHech. 14:15; Apoc. 19:10; 22:8, 9
- aHech. 10:24
- aJuan 4:9; 18:28; Hech. 11:3
- bHech. 10:14, 15, 35; 15:9
- aHech. 10:9, 22, 23
- bHech. 3:1; 10:3
- cHech. 10:3–6, 30–32
- aJuan 4:9; 18:28; Hech. 11:3
- aMat. 5:2
- bDeut. 10:17; 2 Crón. 19:7; Rom. 2:11; Gál. 2:6; Ef. 6:9; Col. 3:25; 1 Ped. 1:17
- aHech. 10:2
- bHech. 10:28
- aHech. 13:32
- bLuc. 1:79; 2:14; Rom. 5:1; Ef. 2:17
- cMat. 28:18; Hech. 2:36; Rom. 10:12
- aHech. 4:26
- bHech. 2:22
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