Logos Bible Study

Hebreos 8–10

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Capitulo 8

Jesús, sumo sacerdote del santuario celestial

Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es este: tenemos tal Sumo Sacerdotea, el cual se ha sentado a la diestra del tronob de la Majestad en los cielosb,

2como ministroa del1 santuario y del1 tabernáculo verdadero2b, que el Señor erigió, no el hombrec.

3Porque todo Sumo Sacerdotea está constituido para presentar ofrendas y sacrificiosb, por lo cual es necesario que este también tenga algo que ofrecer.

4Así que si Él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la leya;

5los cuales sirven a lo que es copiaa y sombra de las cosas celestialesb, tal como Moisés fue1 advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo2c; pues, dice Él: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que te fue mostrado en el monted.

Cristo, mediador de un mejor pacto

6Pero ahora Él ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediadora de un mejor pactob, establecido sobre mejores promesas.

7Pues si aquel primer pacto hubiera sido sin defectoa, no se hubiera buscado lugar para el segundo.

8Porque reprochándolos, Él dice:

Mirad que vienen días, dice el Señor,

en que1 estableceré un nuevo pactoa

con la casa de Israel y con la casa de Judáb;

9no como el pacto que hice con sus padres

el día que los tomé de la mano

para sacarlos de la tierra de Egipto;

porque no permanecieron en mi pacto,

y yo me desentendí de ellos, dice el Señora.

10Porque este es el pactoa que yo haré1 con la casa de Israel

después de aquellos días, dice el Señor:

Pondré mis leyes en la mente de ellos,

y las escribiré sobre sus corazonesb.

Y yo seré su Dios,

y ellos serán mi puebloc.

11Y ninguno de ellos enseñará a su conciudadano1

ni ninguno a su hermano, diciendo: «Conoce al Señor»,

porque todos me conocerána,

desde el menor hasta el mayor de ellosb.

12Pues tendré misericordia de sus iniquidades,

y nunca más me acordaré de sus pecadosa.

13Cuando Él dijo1: Un nuevo pactoa, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecerb.

Capitulo 9

El santuario terrenal

Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de cultoa y el santuario terrenalb.

2Porque había un tabernáculo1 preparadoa en la parte anterior2, en el cual estaban el candelabrob, la mesac y los panes consagrados3d; este se llama el Lugar Santo.

3Y detrás del segundo veloa había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimob,

4el cual tenía el altar de oro del incienso1a y el arca del pactob cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oroc que contenía el maná y la vara de Aarónd que retoñó y las tablas del pactoe;

5y sobre ella estaban los querubines de gloriaa que daban sombra al propiciatoriob; pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle.

6Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamentea al primer1 tabernáculo para oficiar en el culto;

7pero en el segundoa, solo entra el sumo sacerdoteb una vez al añoc, no sin llevar sangred, la cual ofrece por sí mismoe y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia1f.

8Queriendo el Espíritu Santoa dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo1b aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie;

9lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificiosa que no pueden hacer perfectob en su conciencia al que practica ese culto,

10puesto que tienen que ver solo con comidasa y bebidasb, y diversas abluciones1c y ordenanzas para el cuerpo2d, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosase.

La sangre del nuevo pacto

11Pero cuando Cristo apareció como Sumo Sacerdotea de los bienes futuros1b, a través de2 un mayor y más perfecto tabernáculoc, no hecho con manosd, es decir, no de esta creacióne,

12y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerrosa, sino por medio de su propia sangreb, entró al Lugar Santísimoc una vez para siempred, habiendo obtenido1 redención eternae.

13Porque si la sangre de los machos cabríos y de los torosa, y la ceniza de la becerrab rociada sobre los que se han contaminado1, santifican para la purificación2 de la carne,

14¿cuánto más la sangre de Cristoa, el cual por el Espíritu eterno1b se ofreció a sí mismo sin mancha a Diosc, purificará vuestra2 concienciad de obras muertase para servir al Dios vivof?

15Y por eso Éla es el mediadorb de un nuevo pacto1c, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto1, los que han sido llamadosd reciban la promesae de la herencia eternaf.

16Porque donde hay un testamento1, necesario es que ocurra2 la muerte del testador.

17Pues un testamento1 es válido solo en caso de muerte2, puesto que no se pone en vigor mientras vive el testador3.

18Por tanto, ni aun el primer pacto1 se inauguró sin sangre.

19Porque cuando Moisés terminó de promulgar1 todos los mandamientos a todo el puebloa, conforme a la leyb, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríosc, con agua, lana escarlata e hisopod, y roció el libro mismoe y a todo el pueblo,

20diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ordeno1a.

21Y de la misma manera roció con sangre tanto el tabernáculoa como todos los utensilios del ministerio.

22Y según la ley, casi todoa es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdónb.

El sacrificio definitivo

23Por tanto, fue necesario que las representaciones1 de las cosas en los cielosa fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismasa, con mejores sacrificios que estos.

24Porque Cristo no entró en un lugar santo1a hecho por manos, una representación2 del verdaderob, sino en el cielo mismoc, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotrosd,

25y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdotea entra al Lugar Santísimo1b cada año con sangre ajena.

26De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces1 desde la fundación del mundoa; pero ahora, una sola vezb en la consumación de los siglosc, se ha2 manifestadod para destruir3 el pecado por el sacrificio de sí mismo4e.

27Y así como está decretado1a que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juiciob,

28así también Cristo, habiendo sido ofrecido una veza para llevar los pecados de muchosb, aparecerá por segunda vezc, sin relación con el pecadod, para salvacióne de los que ansiosamente le esperanf.

Capitulo 10

La ley no puede quitar los pecados

Pues ya que la ley solo tiene la sombraa de los bienes futurosb y no la forma1 misma de las cosas, nunca puede2, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras añoc, hacer perfectos a los que se acercand.

2De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados1, no tendrían ya más conciencia de pecadoa?

3Pero en esos sacrificios hay1 un recordatorio de pecados año tras añoa.

4Porque es imposiblea que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecadosb.

5Por lo cual, al entrar Él en el mundoa, dice:

Sacrificio y ofrenda no has queridob,

pero un cuerpo has preparado para míc;

6en holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacidoa.

7Entonces dije: «He aquí, yo he venido

(en el rollo del libro esta escrito de mía)

para hacer, oh Dios, tu voluntadb».

8Habiendo dicho arriba: Sacrificios y ofrendasa y holocaustosb, y sacrificios por el pecado no has queridoc, ni en ellos te has complacido (los cuales se ofrecen según la ley),

9entonces dijo: He aquí, yo he venido para hacer tu voluntada. El quita lo primero para establecer lo segundo.

10Por esta voluntad1 hemos sido santificadosa mediante la ofrendab del cuerpo de Jesucristoc una vez para siempred.

Cristo puede quitar los pecados

11Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas vecesa los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecadosb;

12pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecadosa para siempreb, se sentó1 a la diestra de Diosc,

13esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus piesa.

14Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectosa para siempre a los que son santificadosb.

15Y también el Espíritu Santo nos da testimonioa; porque después de haber dicho:

16Este es el pacto que haré1 con ellos

después de aquellos días—dice el Señor:

Pondré mis leyes en su corazón,

y en su mente las escribiréa, añade:

17Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidadesa.

18Ahora bien, donde hay perdón1 de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado.

Exhortación a la perseverancia

19Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianzaa para entrar al Lugar Santísimob por la sangre de Jesús,

20por un camino nuevo y vivoa que Él inauguró para nosotros por medio del velob, es decir, su carne,

21y puesto que tenemos un gran sacerdotea sobre la casa de Diosb,

22acerquémonos con corazón sincero1a, en plena certidumbre de feb, teniendo nuestro corazón purificado2 de mala concienciac y nuestro cuerpo lavado con agua purad.

23Mantengamos firme la profesión1a de nuestra esperanzab sin vacilar, porque fiel es el que prometióc;

24y consideremos cómo estimularnos unos a otrosa al amor y a las buenas obrasb,

25no dejando de congregarnosa, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otrosb, y mucho más al ver que el día se acercac.

Advertencia a los que continúan pecando

26Porque si continuamos pecando deliberadamentea después de haber recibido el conocimiento de la verdadb, ya no queda sacrificio alguno por los pecados,

27sino cierta horrenda expectación de juicioa, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversariosb.

28Cualquiera que viola la ley de Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigosa.

29¿Cuánto mayor castigo pensáis que mereceráa el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Diosb, y ha tenido por inmunda la sangre del pactoc por la cual fue santificadod, y…

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Footnotes

  1. 1O, en el
  2. 2O, de la tienda sagrada verdadera
  3. 1, es
  4. 2O, la tienda sagrada
  5. 1, y
  6. 1, pactaré
  7. 1O, prójimo
  8. 1O, Al decir
  9. 1O, tienda sagrada y así en el resto del cap.
  10. 2O, el primero
  11. 3, los panes de la proposición
  12. 1O, incensario de oro
  13. 1O, exterior
  14. 1, y por la ignorancia del pueblo
  15. 1O, santuario
  16. 1O, lavamientos ceremoniales
  17. 2, la carne
  18. 1Algunos antiguos dicen: bienes que ya han venido
  19. 2O, apareció por medio de
  20. 1U, obteniendo
  21. 1O, han sido contaminados
  22. 2O, limpieza
  23. 1O, su espíritu eterno
  24. 2Algunos antiguos dicen: nuestra
  25. 1O, testamento
  26. 1O, pacto
  27. 2, se traiga
  28. 1O, pacto
  29. 2, sobre los muertos
  30. 3Algunos antiguos dicen: ¿no se pone en vigor … testador?
  31. 1O, testamento
  32. 1, hablar
  33. 1O, diseñó para vosotros
  34. 1, copias
  35. 1O, santuario
  36. 2, copia
  37. 1O, santuario
  38. 1O, con frecuencia
  39. 2O, ha sido
  40. 3O, anular, o, quitar
  41. 4O, por su sacrificio
  42. 1, establecido
  43. 1, imagen
  44. 2Algunos antiguos dicen: pueden
  45. 1O, limpios
  46. 1, en ellos hay
  47. 1, Por la cual
  48. 1O, pecados, para siempre se sentó
  49. 1, pactaré
  50. 1O, remisión
  51. 1, verdadero
  52. 2, rociado (para purificación)
  53. 1O, fe, o, confesión

Cross references

  1. aCol. 3:1; Heb. 2:17; 3:1
  2. bSal. 110:1; Heb. 1:3
  3. aHeb. 10:11
  4. bHeb. 9:11, 24
  5. cEx. 33:7
  6. aHeb. 2:17
  7. bRom. 4:25; 5:6, 8; Gál. 2:20; Ef. 5:2; Heb. 5:1; 8:4
  8. aHeb. 5:1; 7:27; 8:3; 9:9; 10:11
  9. aHeb. 9:23
  10. bCol. 2:17; Heb. 10:1
  11. cMat. 2:12; Heb. 11:7; 12:25
  12. dEx. 25:40
  13. a1 Tim. 2:5
  14. bLuc. 22:20; Heb. 7:22; 8:8; 9:15; 12:24
  15. aHeb. 7:11
  16. aLuc. 22:20; 2 Cor. 3:6; Heb. 7:22; 8:6, 13; 9:15; 12:24
  17. bJer. 31:31
  18. aEx. 19:5; 24:6–8; Deut. 5:2, 3; Jer. 31:32
  19. aRom. 11:27
  20. b2 Cor. 3:3; Heb. 10:16
  21. cJer. 31:33
  22. aIsa. 54:13; Juan 6:45; 1 Jn. 2:27
  23. bJer. 31:34
  24. aIsa. 43:25; Jer. 31:34; Miq. 7:18, 19; Heb. 10:17
  25. a2 Cor. 3:6; Luc. 22:20; Heb. 7:22; 8:8; 9:15; 12:24
  26. bHeb. 1:11; 2 Cor. 5:17
  27. aHeb. 9:10
  28. bEx. 25:8; Heb. 8:2; 9:11, 24
  29. aEx. 25:8, 9; 26:1–30
  30. bEx. 25:31–39
  31. cEx. 25:23–29
  32. dEx. 25:30; Mat. 12:4
  33. aEx. 26:31–33; 40:3
  34. bEx. 26:33
  35. aEx. 30:1–5; 37:25, 26
  36. bEx. 25:10 y sig.; 37:1 y sig.
  37. cEx. 16:32, 33
  38. dNúm. 17:10
  39. eEx. 25:16; 31:18; 32:15; Deut. 9:9, 11, 15; 10:3–5
  40. aEx. 25:18 y sig.
  41. bEx. 25:17, 20; Lev. 16:2; 1 Rey. 8:7
  42. aNúm. 18:2–6; 28:3
  43. aHeb. 9:3
  44. bLev. 16:12 y sig.
  45. cEx. 30:10; Lev. 16:34; Heb. 10:3
  46. dLev. 16:11, 14
  47. eHeb. 5:3
  48. fNúm. 15:25; Heb. 5:2
  49. aHeb. 3:7
  50. bJuan 14:6; Heb. 10:20
  51. aHeb. 5:1
  52. bHeb. 7:19
  53. aLev. 11:2 y sig.; Col. 2:16
  54. bNúm. 6:3
  55. cLev. 11:25; Núm. 19:13; Mar. 7:4
  56. dHeb. 7:16
  57. eHeb. 7:12
  58. aHeb. 2:17
  59. bHeb. 10:1
  60. cHeb. 8:2; 9:24
  61. dMar. 14:58; 2 Cor. 5:1
  62. e2 Cor. 4:18; Heb. 12:27; 13:14
  63. aLev. 4:3; 16:6, 15; Heb. 9:19
  64. bHeb. 9:14; 13:12
  65. cHeb. 9:24
  66. dHeb. 7:27
  67. eHeb. 5:9; 9:15
  68. aLev. 16:15; Heb. 9:19; 10:4
  69. bNúm. 19:9, 17, 18
  70. aHeb. 9:12; 13:12
  71. b1 Cor. 15:45; 1 Ped. 3:18
  72. cEf. 5:2; Heb. 7:27; 10:10, 12
  73. dHech. 15:9; Tito 2:14; Heb. 1:3; 10:2, 22
  74. eHeb. 6:1
  75. fMat. 16:16; Heb. 3:12
  76. aRom. 3:24
  77. b1 Tim. 2:5; Heb. 8:6; 12:24
  78. cHeb. 8:8
  79. dMat. 22:3 y sig.; Rom. 8:28, 29; Heb. 3:1
  80. eHeb. 6:15; 10:36; 11:39
  81. fHech. 20:32
  82. aHeb. 1:1
  83. bEx. 24:6 y sig.
  84. cHeb. 9:12
  85. dLev. 14:4, 7; Núm. 19:6, 18
  86. eEx. 24:7
  87. aEx. 24:8; Mat. 26:28
  88. aEx. 24:6; 40:9; Lev. 8:15, 19; 16:14–16
  89. aLev. 5:11, 12
  90. bLev. 17:11
  91. aHeb. 8:5
  92. aHeb. 4:14; 9:12
  93. bHeb. 8:2
  94. cHeb. 9:12
  95. dMat. 18:10; Heb. 7:25
  96. aHeb. 9:7
  97. bHeb. 9:2; 10:19
  98. aMat. 25:34; Heb. 4:3
  99. bHeb. 7:27; 9:12
  100. cMat. 13:39; Heb. 1:2
  101. d1 Jn. 3:5, 8
  102. eHeb. 9:12, 14
  103. aGén. 3:19
  104. b2 Cor. 5:10; 1 Jn. 4:17
  105. aHeb. 7:27
  106. bIsa. 53:12; 1 Ped. 2:24
  107. cHech. 1:11
  108. dHeb. 4:15
  109. eHeb. 5:9
  110. f1 Cor. 1:7; Tito 2:13
  111. aHeb. 8:5
  112. bHeb. 9:11
  113. cRom. 8:3; Heb. 9:9; 10:4, 11
  114. dHeb. 7:19
  115. a1 Ped. 2:19
  116. aHeb. 9:7
  117. aHeb. 10:1, 11
  118. bHeb. 9:12, 13
  119. aHeb. 1:6
  120. bSal. 40:6
  121. cHeb. 2:14; 5:7; 1 Ped. 2:24
  122. aSal. 40:6
  123. aEsd. 6:2; Jer. 36:2; Ezeq. 2:9; 3:1, 2
  124. bSal. 40:7, 8
  125. aSal. 40:6; Heb. 10:5, 6
  126. bMar. 12:33
  127. cRom. 8:3
  128. aSal. 40:7, 8; Heb. 10:7
  129. aJuan 17:19; Ef. 5:26; Heb. 2:11; 10:14, 29; 13:12
  130. bJuan 6:51; Ef. 5:2; Heb. 7:27; 9:14, 28; 10:12
  131. cHeb. 2:14; 5:7; 1 Ped. 2:24
  132. dHeb. 7:27
  133. aHeb. 5:1
  134. bMiq. 6:6–8; Heb. 10:1, 4
  135. aHeb. 5:1
  136. bHeb. 10:14
  137. cHeb. 1:3
  138. aSal. 110:1; Heb. 1:13
  139. aHeb. 10:1
  140. bHeb. 10:12
  141. aHeb. 3:7
  142. aJer. 31:33; Heb. 8:10
  143. aJer. 31:34; Heb. 8:12
  144. aHeb. 3:6; 10:35
  145. bHeb. 9:25
  146. aHeb. 9:8
  147. bHeb. 6:19; 9:3
  148. aHeb. 2:17
  149. b1 Tim. 3:15; Heb. 3:6
  150. aHeb. 7:19; 10:1
  151. bHeb. 6:11
  152. cEzeq. 36:25; Heb. 9:19; 12:24; 1 Ped. 1:2
  153. dHech. 22:16; 1 Cor. 6:11; Ef. 5:26; Tito 3:5; 1 Ped. 3:21
  154. aHeb. 3:1
  155. bHeb. 3:6
  156. c1 Cor. 1:9; 10:13; Heb. 11:11
  157. aHeb. 13:1
  158. bTito 3:8
  159. aHech. 2:42
  160. bHeb. 3:13
  161. c1 Cor. 3:13
  162. aNúm. 15:30; Heb. 6:4–8; 2 Ped. 2:20, 21
  163. b1 Tim. 2:4
  164. aJuan 5:29; Heb. 9:27
  165. bIsa. 26:11; 2 Tes. 1:7
  166. aDeut. 17:2–6; 19:15; Mat. 18:16; Heb. 2:2
  167. aHeb. 2:3
  168. bHeb. 6:6
  169. cEx. 24:8; Mat. 26:28; Heb. 13:20
  170. dEf. 5:26; Heb. 9:13, 14; Apoc. 1:5