Hebreos 12–13
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 12
La carrera del cristiano
Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecadoa que tan fácilmente nos envuelve, y corramosb con paciencia1c la carrera que tenemos por delante,
2puestos los ojos en1 Jesús, el autor y consumador2 de la fea, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruzb, menospreciando la vergüenzac, y se ha sentado a la diestra del trono de Diosd.
3Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de1 los pecadores contra sí mismoa, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón2b.
4Porque todavía, en vuestra lucha contra el pecado, no habéis resistidoa hasta el punto de derramar sangre1b;
5además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige:
Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor,
ni te desanimesa al ser reprendido por Élb;
6porque el Señor al que ama, disciplinaa,
y azota a todo el que recibe por hijob.
7Es para vuestra corrección1 que sufrís2; Dios os trata como a hijosa; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?
8Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderosa.
9Además, tuvimos padres terrenales1 para disciplinarnos, y los respetábamosa, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros2 espíritusb, y viviremosc?
10Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidada.
11Al presente ninguna1 disciplina parece ser2 causa de gozo, sino de tristeza3a; sin embargo, a los que han sido ejercitados4 por medio de5 ella, les da después fruto apacible de justiciab.
12Por tanto, fortaleced1 las manos débiles2 y las rodillas que flaqueana,
13y haced sendas derechas para vuestros piesa, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se saneb.
Exhortación a la fidelidad
14Buscad1 la paz con todosa y la santidadb, sin la cual nadie verá al Señorc.
15Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Diosa; de que ninguna raíz de amargurab, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminadosc;
16de que no haya ninguna persona inmorala ni profanab como Esaú, que vendió su primogenitura por una comidac.
17Porque sabéis que aun después, cuando quiso heredar la bendición, fue rechazado, pues no halló ocasión para el arrepentimiento, aunque la buscó con lágrimasa.
Contraste entre el monte Sinaí y el monte Sión
18Porque no os habéis acercadoa a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellinob,
19ni a sonido de trompetaa, ni a ruido de palabrasb tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara másc;
20porque no podían soportar el mandato: Si aun una bestia toca el monte, será apedreada1a.
21Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: Estoy aterrado y temblandoa.
22Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sióna y a la ciudadb del Dios vivoc, la Jerusalén celestiald, y a miríadas de ángelese,
23a la asamblea general1 e iglesia de los primogénitosa que están inscritos en los cielosb, y a Dios, el Juez de todosc, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectosd,
24y a Jesús, el mediador del nuevo pactoa, y a la sangre rociadab que habla mejor que la sangre de Abelc.
25Mirad que no rechacéisa al que hablab. Porque si aquellos no escaparon1c cuando rechazarond al que les amonestó2 sobre la tierrae, mucho menos3 escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta4 desde el cieloe.
26Su voz hizo temblar entonces la tierraa, pero ahora Él ha prometido, diciendo: Aún una vez más, yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielob.
27Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas moviblesa, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles.
28Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmoviblea, demostremos1 gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptableb con temor y reverencia;
29porque nuestro Dios es fuego consumidora.
Capitulo 13
Deberes cristianos
Permanezca1 el amor fraternala.
2No os olvidéis de mostrar hospitalidad1a, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángelesb.
3Acordaosa de los presosb, como si estuvierais presos con ellos, y de los maltratados, puesto que también vosotros estáis en el cuerpo.
4Sea el matrimonio honroso en todosa, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales1 y a los adúlterosb los juzgará Dios.
5Sea vuestro carácter sin avariciaa, contentos con lo que tenéisb, porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desampararec,
6de manera que decimos confiadamente:
El Señor es el que me ayuda; no temeré.
¿Qué podrá hacerme el hombrea?
7Acordaos de vuestros guíasa que os hablaron la palabra de Diosb, y considerando el resultado de su conducta1, imitad su fec.
8Jesucristo es el mismoa ayer y hoy y por los siglos.
9No os dejéis llevar por doctrinas1 diversas y extrañasa, porque buena cosa es para el corazón el ser fortalecido con2 la graciab, no con alimentosc, de los que no recibieron beneficio los que de ellos se ocupaban3d.
10Nosotros tenemos un altar del cuala no tienen derecho a comer los que sirven al tabernáculo1b.
11Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamentoa.
12Por lo cual también Jesús, para santificar al puebloa mediante su propia sangreb, padeció fuera de la puertac.
13Así pues, salgamos a Él fuera del campamento, llevando su oprobioa.
14Porque no tenemos aquí una ciudad permanentea, sino que buscamos la que está por venirb.
15Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Éla, sacrificio de alabanza a Diosb, es decir, el fruto de labios que confiesan1 su nombrec.
16Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua1a, porque de tales sacrificios se agrada Diosb.
17Obedeced a vuestros pastores1a y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almasb, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan2 con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros.
Bendición y saludos finales
18Orad por nosotrosa, pues confiamos en que tenemos una buena concienciab, deseando conducirnos honradamente1 en todo.
19Y aún más, os exhorto a hacer esto, a fin de que yo os sea restituidoa muy pronto.
20Y el Dios de paza, que resucitó de entre los muertosb a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejasc mediante1 la sangred del pacto eternoe,
21os haga aptos en toda obra buenaa para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros1b lo que es agradablec delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglosd. Amén.
22Os ruegoa, hermanosb, que soportéis1 la palabra de exhortación, pues os he escrito brevementec.
23Sabed que nuestro hermano Timoteoa ha sido puesto en libertad, con el cual, si viene pronto, os he de ver.
24Saludad a todos vuestros pastores1a y a todos los santosb. Los de Italiac os saludan.
Footnotes
- 1O, perseverancia
- 1, mirando a
- 2O, perfeccionador
- 1O, por parte de
- 2, vuestras almas
- 1, hasta la sangre
- 1O, disciplina, o, instrucción
- 2O, soportáis, o, sobrelleváis
- 1, de nuestra carne
- 2O, los
- 1, toda
- 2, parece no ser
- 3O, pesar
- 4O, adiestrados, o, entrenados
- 5O, en
- 1, enderezad
- 2O, caídas
- 1O, Seguid
- 1Algunos posteriores agregan: o traspasada con dardo
- 1O, y a miríadas de ángeles en festiva asamblea
- 1, no escapaban
- 2O, advirtió
- 3, más
- 4O, advierte
- 1, tengamos
- 1O, Continúe
- 1U, hospitalidad a extraños
- 1O, fornicarios
- 1O, fin de su vida
- 1O, enseñanzas
- 2O, por
- 3O, en ellos andaban
- 1O, a la tienda sagrada
- 1O, dan gracias a, o, alaban
- 1O, de compartir
- 1O, guías
- 2, Para que puedan hacer esto
- 1O, bien
- 1O, en
- 1Algunos dicen: vosotros
- 1I.e., oigáis
- 1O, guías
- 1Algunos antiguos no incluyen: Amén
Cross references
- aRom. 13:12; Ef. 4:22
- b1 Cor. 9:24; Gál. 2:2
- cHeb. 10:36
- aHeb. 2:10
- bFil. 2:8, 9; Heb. 2:9
- c1 Cor. 1:18, 23; Heb. 13:13
- dHeb. 1:3
- aApoc. 2:3
- bGál. 6:9; Heb. 12:5
- aHeb. 10:32 y sig.; 13:13
- bFil. 2:8
- aHeb. 12:3
- bJob 5:17; Prov. 3:11
- aApoc. 3:19
- bSal. 119:75; Prov. 3:12
- aDeut. 8:5; 2 Sam. 7:14; Prov. 13:24; 19:18; 23:13, 14
- a1 Ped. 5:9
- aLuc. 18:2
- bNúm. 16:22; 27:16; Apoc. 22:6
- cIsa. 38:16
- a2 Ped. 1:4
- a1 Ped. 1:6
- bIsa. 32:17; 2 Tim. 4:8; Sant. 3:17, 18
- aIsa. 35:3
- aProv. 4:26; Gál. 2:14
- bGál. 6:1; Sant. 5:16
- aRom. 14:19
- bRom. 6:22; Heb. 12:10
- cMat. 5:8; Heb. 9:28
- a2 Cor. 6:1; Gál. 5:4; Heb. 4:1
- bDeut. 29:18
- cTito 1:15
- aHeb. 13:4
- b1 Tim. 1:9
- cGén. 25:33, 34
- aGén. 27:30–40
- a2 Cor. 3:7–13; Heb. 12:18 y sig.
- bEx. 19:12, 16 y sig.; 20:18; Deut. 4:11; 5:22
- aEx. 19:16, 19; 20:18; Mat. 24:31
- bEx. 19:19; Deut. 4:12
- cEx. 20:19; Deut. 5:25; 18:16
- aEx. 19:12, 13
- aDeut. 9:19
- aApoc. 14:1
- bEf. 2:19; Fil. 3:20; Heb. 11:10; Apoc. 21:2
- cHeb. 3:12
- dGál. 4:26; Heb. 11:16
- eApoc. 5:11
- aEx. 4:22; Heb. 2:12
- bLuc. 10:20
- cGén. 18:25; Sal. 50:6; 94:2
- dHeb. 11:40; Apoc. 6:9, 11
- a1 Tim. 2:5; Heb. 8:6; 9:15
- bHeb. 9:19; 10:22; 1 Ped. 1:2
- cGén. 4:10; Heb. 11:4
- aHeb. 3:12
- bHeb. 1:1
- cHeb. 2:2, 3; 10:28, 29
- dHeb. 12:19
- eEx. 20:22; Heb. 8:5; 11:7
- aEx. 19:18; Jue. 5:4, 5
- bHag. 2:6
- aIsa. 34:4; 54:10; 65:17; Rom. 8:19, 21; 1 Cor. 7:31; Heb. 1:10 y sig.
- aDan. 2:44
- bHeb. 13:15, 21
- aDeut. 4:24; 9:3; Isa. 33:14; 2 Tes. 1:7; Heb. 10:27, 31
- aRom. 12:10; 1 Tes. 4:9; 1 Ped. 1:22
- aMat. 25:35; Rom. 12:13; 1 Ped. 4:9
- bGén. 18:1 y sig.; 19:1, 2
- aCol. 4:18
- bMat. 25:36; Heb. 10:34
- a1 Cor. 7:38; 1 Tim. 4:3
- b1 Cor. 6:9; Gál. 5:19, 21; 1 Tes. 4:6
- aEf. 5:3; Col. 3:5; 1 Tim. 3:3
- bFil. 4:11
- cDeut. 31:6, 8; Jos. 1:5
- aSal. 118:6
- aHeb. 13:17, 24
- bLuc. 5:1
- cHeb. 6:12
- a2 Cor. 1:19; Heb. 1:12
- aEf. 4:14; 5:6; Jud. 12
- b2 Cor. 1:21; Col. 2:7
- cCol. 2:16
- dHeb. 9:10
- a1 Cor. 10:18
- bHeb. 8:5
- aEx. 29:14; Lev. 4:12, 21; 9:11; 16:27; Núm. 19:3, 7
- aEf. 5:26; Heb. 2:11
- bHeb. 9:12
- cJuan 19:17
- aLuc. 9:23; Heb. 11:26; 12:2
- aHeb. 10:34; 12:27
- bEf. 2:19; Heb. 2:5; 11:10, 16; 12:22
- a1 Ped. 2:5
- bLev. 7:12
- cIsa. 57:19; Os. 14:2
- aRom. 12:13
- bFil. 4:18
- a1 Cor. 16:16; Heb. 13:7, 24
- bIsa. 62:6; Ezeq. 3:17; Hech. 20:28
- a1 Tes. 5:25
- bHech. 24:16; 1 Tim. 1:5
- aFilem. 22
- aRom. 15:33
- bHech. 2:24
- cIsa. 63:11; 1 Ped. 2:25
- dZac. 9:11; Heb. 10:29
- eJer. 32:40
- a1 Ped. 5:10
- bFil. 2:13
- cHeb. 12:28; 1 Jn. 3:22
- dRom. 11:36
- aHech. 13:15; Heb. 3:13; 10:25; 12:5; 13:19
- bHeb. 3:1
- c1 Ped. 5:12
- aCol. 1:1; Hech. 16:1
- a1 Cor. 16:16; Heb. 13:7, 17
- bHech. 9:13
- cHech. 18:2
- aCol. 4:18
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation