Deuteronomio 32–34
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Capitulo 32
Cántico de Moisés
Oíd, oh cielos, y dejadme hablar;
y escuche la tierraa las palabras de mi boca.
2Caiga como la lluvia mi enseñanzaa,
y destile como el rocíob mi discurso,
como llovizna sobre el verde prado
y como aguacero sobre la hierba.
3Porque yo proclamo el nombre del Señora;
atribuid grandeza a nuestro Diosb.
4¡La Roca! Su obra es perfectaa,
porque todos sus caminos son justos1b;
Dios de fidelidadc y sin injusticia,
justo y recto es Él.
5Corrompidamente se han1 portado con Él.
No son sus hijosa, debido a la falta de ellos;
sino una generación perversa y torcidab.
6¿Así pagáis al Señor,
oh pueblo insensato e ignorantea?
¿No es Él tu padre que te comprób?
Él te hizoc y te estableció.
7Acuérdate de los días de antaño;
considera los años de todas las generaciones.
Pregunta a tu padre, y él te lo hará saber;
a tus ancianos, y ellos te lo dirána.
8Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia,
cuando separó los hijos del hombre1a,
fijó los límites de los pueblos
según el número de los hijos de Israelb.
9Pues la porción del Señor es su pueblo;
Jacob es la parte de su heredada.
10Lo encontró en tierra desierta,
en la horrenda1 soledad de un desiertoa;
lo rodeó, cuidó de él,
lo guardó como a la niña de sus ojosb.
11Como un águila que despierta su nidada,
que revolotea sobre sus polluelosa,
extendió sus alas y los tomób,
los llevó sobre su plumaje.
12El Señor soloa lo guió,
y con él no hubo dios extranjerob.
13Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra,
y comió el producto del campoa;
le hizo gustar1 miel de la peñab,
14cuajada de vacas y leche de ovejas,
con grosura de corderos,
y carneros de raza de Basán y machos cabríos,
con lo mejor del trigoa;
y de la sangre de uvas bebiste vinob.
15Pero Jesurún1 engordó y dio coces
(has engordado, estás cebado y rollizoa);
entonces abandonó a Diosb que lo hizoc,
y menospreció a la Roca de su salvaciónd.
16Le provocaron a celos con dioses extrañosa,
con abominaciones le provocaron a irab.
17Ofrecieron sacrificios a demoniosa, no a Dios,
a dioses que no habían conocidob,
dioses nuevosc que vinieron recientemente,
a los que vuestros padres no temieron.
18Despreciaste la Rocaa que te engendró,
y olvidaste al Dios que te dio a luzb.
19Y el Señor vio esto, y se llenó de ira1a
a causa de la provocación de sus hijos y de sus hijasb.
20Entonces Él dijo: «Esconderé de ellos mi rostro,
veré cuál será su fina;
porque son una generación perversab,
hijos en los cuales no hay fidelidadc.
21»Ellos me han provocado a celo con lo que no es Dios;
me han irritadoa con sus ídolos1b.
Yo, pues, los provocaré a celos con los que no son un pueblo;
los irritaré con una nación insensatac,
22porque fuego se ha encendido en mi ira,
que quema hasta las profundidades del Seol1a,
consume la tierra con su frutob,
e incendia los fundamentos de los montes.
23»Amontonaré calamidadesa sobre ellos,
emplearé en ellos mis saetasb.
24»Serán debilitados por el hambre, y consumidos por la plaga1a
y destrucción amargab;
dientes de fieras enviaré sobre ellosc,
con veneno de serpientes que se arrastran en el polvod.
25»Afuera traerá duelo la espadaa,
y dentro el terror,
tanto al joven como a la virgen,
al niño de pecho como al hombre encanecidob.
26»Yo hubiera dicho: “Los haré pedazosa,
borraré la memoria de ellos de entre los hombresb”,
27si no hubiera temido la provocación del enemigoa,
no sea que entendieran mal sus adversarios,
no sea que dijeran: “Nuestra mano ha triunfado1,
y el Señor no ha hecho todo esto”».
28Porque son una nación privada1 de consejo,
y no hay en ellos inteligenciaa.
29Ojalá que fueran sabios, que comprendieran estoa,
30¿Cómo pudiera uno perseguir a mil,
y dos hacer huir a diez mila,
si su Roca no los hubiera vendidob,
y el Señor no los hubiera entregado?
31En verdad, su roca no es como nuestra Roca;
aun nuestros mismos enemigos así lo juzgan1a.
32Porque su vid es de la vid de Sodoma
y de los campos de Gomorra;
sus uvas son uvas venenosas,
sus racimos, amargosa.
33Su vino es veneno de serpientes,
y ponzoña mortal1 de cobras.
34«¿No tengo yo esto guardado conmigo,
sellado en mis tesorosa?
35»Mía es la venganza y la retribucióna;
a su tiempo el pie de ellos resbalaráb,
porque el día de su calamidad está cercanoc,
ya se precipita lo que les está preparado».
36Porque el Señor vindicará a su puebloa
y tendrá compasión de sus siervosb,
cuando vea que su fuerza1 se ha ido,
y que nadie queda, ni siervo ni libre.
37Dirá Él entonces: «¿Dónde están sus diosesa,
la roca en que buscaban refugio,
38los que comían la grosura de sus sacrificios,
y bebían el vino de su libacióna?
¡Que se levanten y os ayuden!
¡Que sean ellos vuestro refugiob!
39»Ved ahora que yo, yo soy el Señor1a,
y fuera de mí no hay diosb.
Yo hago morir y hago vivirc.
Yo hiero y yo sanod,
y no hay quien pueda librare de mi mano.
40»Ciertamente, alzo a los cielos mi manoa,
y digo: Como que vivo yo para siempre,
41cuando afile mi espada flameante1
y mi mano empuñe la justiciaa,
me vengaré de mis adversarios
y daré el pago a los que me aborrecenb.
42»Embriagaré mis saetasa con sangre,
y mi espada se hartará de carne,
de sangre de muertos y cautivosb,
de los jefes1 de larga cabellera del enemigo».
43Regocijaos, naciones, con su puebloa,
porque Él vengará la sangre de sus siervosb;
traerá venganza sobre sus adversariosc,
y hará expiación por su tierra y su pueblod.
Se ordena a Moisés subir al monte Nebo
44Entonces llegó Moisés y habló todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él, con Josué1, hijo de Nuna.
45Cuando terminó Moisés de hablar todas estas palabras a todo Israel,
46les dijo: Fijad en vuestro corazón todas las palabras con que os advierto1 hoya, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las obedezcan cuidadosamente2, todas las palabras de esta leyb.
47Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vidaa. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais, cruzando el Jordán a fin de poseerlab.
48aEn aquel mismo día, habló el Señor a Moisés, diciendo:
49Sube a estos montesa de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab frente1 a Jericó, y mira hacia la tierra de Canaán, la cual doy a los hijos de Israel en posesión.
50Morirás en el monte al cual subes, y serás reunido a tu puebloa, así como murió tu hermano Aarón sobre el monte Hor, y fue reunido a su pueblo;
51porque me fuisteis infieles en medio de los hijos de Israela en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zinb, porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
52Por tanto, solo de lejos verás la tierraa, pero allí no entrarás, a la tierra que doy a los hijos de Israelb.
Capitulo 33
Moisés bendice a las doce tribus
Esta es la bendición con la que Moisés, varón de Diosa, bendijo a los hijos de Israel antes de morir.
2Dijo:
El Señor vino del Sinaía
y les esclareció1 desde Seirb;
resplandeció desde el monte Paránc,
y vino de en medio de diez millares de santos2d;
a su diestra había fulgor centellante3 para ellose.
3En verdad, Él ama al pueblo1a;
todos tus2 santosb están en tu mano,
y siguen en tus pasos3;
todos reciben de tus palabrasc.
4Una ley nos prescribió Moisésa,
una herenciab para la asamblea de Jacob.
5Él era rey en Jesurún1,
cuando se reunieron los jefes2 del pueblo,
juntamente con las tribus de Israela.
6Viva Rubéna, y no muera,
y no sean pocos sus hombres.
7En cuanto a Judá, esto dijo:
Escucha, oh Señor, la voz de Judáa,
y tráelo a su pueblo.
Con sus manos luchó por ellos1;
sé tú su ayuda contra sus adversarios.
8Y de Leví dijo:
Tu Tumim y tu Urima sean para tu varón santo1b,
a quien pusiste a prueba en Masah,
con quien luchaste en las aguas de Meribac;
9el que dijo de su padre y de su madre:
«No los conozco1»;
y no reconoció a sus hermanos,
ni consideró a sus propios hijosa,
porque obedecieron tu palabra,
y guardaron tu pactob.
10Ellos enseñarán tus ordenanzas a Jacob
y tu ley a Israela.
Pondrán incienso delante de ti1b,
y holocaustos perfectos sobre tu altarc.
11Bendice, oh Señor, sus esfuerzos,
y acepta la obra de sus manos;
quebranta los lomos de los que se levantan contra él
y de los que le odian, para que no se levanten más.
12De Benjamín, dijo:
Habite el amado del Señor en seguridada junto a aquel
y entre cuyos hombros morac.
13Y de José, dijo:
Bendita del Señor sea su tierra,
con lo mejor de los cielos, con el rocíoa
y con las profundidades que están1 debajo;
14con lo mejor de los frutos del sol
y con los mejores productos de los meses;
15con lo mejor de los montes antiguos
y con lo escogido de los collados eternosa;
16con lo mejor de la tierra y cuanto contiene
y el favor del que habitaba en la zarza.
Descienda la bendición sobre la cabeza de José,
y sobre la coronilla del consagrado1 entre sus hermanosa.
17Su majestad es como la del primogénito del toro,
y sus cuernos son los cuernos del búfaloa;
con ellos empujará a los pueblosb,
todos juntos, hasta los confines de la tierra.
Tales son los diez millares de Efraín,
y tales los millares de Manasés.
18Y de Zabulóna, dijo:
Alégrate, Zabulón, en tus salidas1
e Isacar, en tus tiendas.
19Llamarán a los pueblos al montea;
allí ofrecerán sacrificios de justiciab,
pues disfrutarán1 de la abundancia de los maresc,
y de los tesoros escondidos en la arena.
20Y de Gada, dijo:
Bendito el que ensancha a Gad;
y desgarra el brazo y también la coronilla.
21Entonces reservó1 para sí la primera partea,
pues allí la porción de gobernante le estaba reservada2b.
Y él vino con los jefes del puebloc;
ejecutó la justicia del Señor,
y sus ordenanzas con Israeld.
22Y de Dana, dijo:
Dan es cachorro de leónb
que salta desde Basán.
23Y de Neftalía, dijo:
Neftalí, colmado de favores,
y lleno de la bendición del Señor,
toma posesión del mar y del sur.
24Y de Asera, dijo:
Más bendito que1 hijos es Aser;
sea favorecido por sus hermanos,
y moje su pie en aceiteb.
25De hierro y de bronce serán tus cerrojosa,
y tan largo como…
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Footnotes
- 1O, juicio
- 1, se ha
- 1O, de Adán
- 1O, rugiente
- 1, chupar
- 2, de la roca de
- 1I.e., Israel
- 1, y los despreció
- 1, vanidades
- 1I.e., región de los muertos
- 1, el calor abrasador
- 1, está alta
- 1, pereciendo
- 1O, postrer fin
- 1, son jueces
- 1, cruel
- 1, mano
- 1, El
- 1O, relampagueante
- 1, la cabeza
- 1, Oseas
- 1, testifico
- 2, obedezcan para hacer
- 1, que está frente
- 1, se levantó para ellos
- 2, miríadas de santidad
- 3O, una ley de fuego
- 1, a los pueblos
- 2, sus
- 3O, se postraron a tus pies
- 1I.e., Israel
- 2, las cabezas
- 1, él
- 1, para él
- 1, veo
- 1, en tus narices
- 1O, le cubre
- 1, reposan
- 1O, distinguido
- 1O, tus empresas
- 1, chuparán
- 1O, leona
- 1, vio
- 2O, cubierta
- 1O, Bendito entre los
Cross references
- aDeut. 4:26; Sal. 50:4; Isa. 1:2; Jer. 6:19
- aIsa. 55:10, 11
- bSal. 72:6
- aEx. 33:19; 34:5, 6
- bDeut. 3:24; 5:24
- aDeut. 32:15, 18, 30; 2 Sam. 22:31
- bGén. 18:25; Dan. 4:37
- cDeut. 7:9
- aDeut. 4:25; 31:29
- bMat. 17:17
- aDeut. 32:28; Sal. 116:12
- bDeut. 1:31; Sal. 74:2; Isa. 63:16
- cDeut. 32:15
- aEx. 12:26; Sal. 78:5–8
- aHech. 17:26
- bNúm. 23:9; Deut. 33:28
- a1 Sam. 10:1; 1 Rey. 8:51, 53; Jer. 10:16
- aDeut. 1:19
- bSal. 17:8; Prov. 7:2; Zac. 2:8
- aEx. 19:4; Deut. 33:12
- bSal. 18:10–18
- aDeut. 4:35, 39
- bDeut. 32:39; Isa. 43:12
- aIsa. 58:14
- bDeut. 8:8; Sal. 81:16
- cJob 29:6
- aSal. 81:16; 147:14
- bGén. 49:11
- aDeut. 31:20
- bJue. 10:6
- cDeut. 32:6
- dDeut. 32:4; Sal. 89:26
- aSal. 78:58
- bSal. 106:29
- aLev. 17:7; 1 Cor. 10:20
- bDeut. 28:64
- cJue. 5:8
- aDeut. 32:4
- bSal. 106:21
- aLev. 26:30; Sal. 106:40
- bJer. 44:21–23
- aDeut. 31:29
- bDeut. 32:5
- cDeut. 9:23
- aDeut. 32:16; 1 Cor. 10:22
- bDeut. 32:17; 1 Rey. 16:13, 26
- cRom. 10:19
- aNúm. 16:33–35; Sal. 18:7, 8; Lam. 4:11
- bLev. 26:20
- aDeut. 29:21
- bSal. 18:14; 45:5
- aDeut. 28:22, 48
- bSal. 91:6
- cLev. 26:22
- dAmós 5:18, 19
- aLam. 1:20; Ezeq. 7:15
- b2 Crón. 36:17; Lam. 2:21
- aDeut. 4:27; 28:64
- bDeut. 9:14
- aNúm. 15:30
- aDeut. 32:6
- aDeut. 5:29
- bDeut. 31:29
- aLev. 26:7, 8
- bDeut. 32:4; Sal. 44:12
- aEx. 14:25
- aDeut. 29:18
- aJob 14:17; Jer. 44:21
- aSal. 94:1; Rom. 12:19; Heb. 10:30
- bJer. 23:12
- cEzeq. 7:5–10
- aSal. 135:14; Heb. 10:30
- bLev. 26:43–45; Deut. 30:1–3
- aJue. 10:14; Jer. 2:28
- aNúm. 25:1, 2
- bJer. 11:12
- aIsa. 41:4; 43:10
- bDeut. 32:12; Isa. 45:5
- c1 Sam. 2:6; Sal. 68:20
- dSal. 51:8
- eSal. 50:22
- aEzeq. 20:5, 6; 21:4, 5
- aIsa. 34:6–8
- bJer. 50:28–32
- aDeut. 32:23
- bJer. 12:12; 46:10, 14
- aRom. 15:10
- b2 Rey. 9:7; Apoc. 6:10; 19:2
- cIsa. 1:24, 25
- dSal. 65:3; 79:9; 85:1
- aNúm. 13:8, 16
- aEzeq. 40:4; 44:5
- bDeut. 4:9
- aDeut. 8:3; 30:20
- bDeut. 4:40; 33:25
- aDeut. 32:48–52; Núm. 27:12–14
- aDeut. 3:27
- aGén. 25:8
- aNúm. 20:12
- bNúm. 27:14
- aDeut. 34:1–3
- bDeut. 1:37; 3:27
- aJos. 14:6
- aEx. 19:18, 20; Sal. 68:8, 17
- bJue. 5:4
- cNúm. 10:12; Hab. 3:3
- dDan. 7:10; Hech. 7:53
- eEx. 23:20–22
- aDeut. 4:37; Mal. 1:2
- bDeut. 7:6; 14:2
- cDeut. 6:1–9; Luc. 10:39
- aDeut. 4:2; Juan 7:19
- bSal. 119:111
- aNúm. 23:21
- aGén. 49:3, 4
- aGén. 49:8–12
- aEx. 28:30; Lev. 8:8
- bSal. 106:16
- cEx. 17:7; Núm. 20:13, 24; Deut. 6:16
- aEx. 32:27–29
- bMal. 2:5
- aLev. 10:11; Deut. 31:9–13
- bLev. 16:12, 13
- cSal. 51:19
- aDeut. 4:37, 38; 12:10
- bDeut. 32:11
- cEx. 28:12
- aGén. 27:27, 28; 49:22–26
- aHab. 3:6
- aEx. 2:2–6; 3:2, 4
- aNúm. 23:22
- b1 Rey. 22:11; Sal. 44:5
- aGén. 49:13–15
- aEx. 15:17; Sal. 2:6; Isa. 2:3
- bSal. 4:5; 51:19
- cIsa. 60:5
- aGén. 49:19
- bGén. 49:9
- aNúm. 32:1–5
- bNúm. 34:14
- cJos. 4:12
- dJos. 22:1–3
- aGén. 49:16
- bEzeq. 19:2, 3
- aGén. 49:21
- aGén. 49:20
- bJob 29:6
- aSal. 147:13
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