Cantares 6–8
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Capitulo 6
Mutuo encanto de los esposos
El Coro:
¿Adónde se ha ido tu amadoa,
oh la más hermosa de las mujeresb?
¿Adónde se ha dirigido tu amado,
para que lo busquemos contigo?
La Esposa:
Mi amado ha descendido a su huertoa,
a las eras de bálsamo,
a apacentar su rebañob en los huertos
y recoger liriosc.
3Yo soy de mi amado y mi amado es mío,
él apacienta entre los liriosa.
El Esposo:
Eres hermosaa como Tirsab, amada1 mía,
imponente como ejército con estandartes2e.
5Aparta de mí tus ojos,
porque ellos me han confundido;
tu cabellera es como rebaño de cabras
que descienden de Galaada.
6Tus dientes son como rebaño de ovejas
que suben del lavadero,
todas tienen mellizas,
y ninguna de ellas ha perdido su cría1a.
7Tus mejillas1 son como mitades de granada
detrás de tu veloa.
8Sesenta son las reinas y ochenta las concubinasa,
y las doncellas1b, sin número;
9pero sin igual1 es mi paloma, mi perfectaa,
es la hija única de su madre,
la preferida de la que la dio a luz.
Las doncellas2 la vieron y la llamaron bienaventuradab,
también las reinas y las concubinasc, y la alabaron, diciendo:
10«¿Quién es esta que se asoma como el alba,
hermosa como la lunaa llena,
refulgente como el solb,
imponente como escuadrones abanderadosc?».
11Descendí al huerto de los nogales
para ver el verdor1 del valle,
para ver si la vid había retoñado,
si los granadosa habían florecido.
12Sin que me diera cuenta, mi alma me colocó
sobre los carros de mi noble pueblo1.
El Coro:
1Regresa, regresa, oh Sulamita;
regresa, regresa, para que te contemplemos.
El Esposo:
¿Por qué habéis de contemplara a la Sulamita,
como en la danzab de los dos coros2?
Capitulo 7
1¡Cuán hermosos son tus pies2 en las sandalias,
Las curvas de tus caderas son como joyas4,
obra de manos de artífice.
2Tu ombligo, como una taza redonda
que nunca le falta vino mezclado;
tu vientre como montón de trigo
cercado de lirios.
3Tus dos pechos, como dos crías
mellizas de gacelaa.
4Tu cuello, como torrea de marfil,
tus ojos, como los estanques en Hesbónb
junto a la puerta de Bat-rabim;
tu nariz, como la torre del Líbano
que mira hacia Damasco.
5Tu cabeza te corona1 como el Carmeloa,
y la cabellera suelta de tu cabeza es como hilos de púrpura;
el rey está preso en tus trenzas.
6¡Qué hermosa y qué encantadora eres,
amor míoa, con1 todos tus encantos!
7Tu estatura1 es semejante a la palmera,
y tus pechos, a sus racimos.
8Yo dije: «Subiré a la palmera,
asiré sus frutos1».
¡Sean tus pechos como racimos de la vid,
el perfume de tu aliento2 como manzanas3a,
9y tu paladara como el mejor vino!
La Esposa:
Entra1 suavemente el vinob en mi amado,
como fluye por los labios de los que se duermen2.
10Yo soy de mi amadoa,
y su deseo tiende hacia míb.
11Ven, amado mío, salgamos al campo,
pasemos la noche en las aldeas.
12Levantémonos temprano y vayamos a las viñas;
veamos si la vid ha brotadoa,
si se han abierto sus flores,
y si han florecido los granados.
Allí te entregaré mi amor.
13Las mandrágorasa han exhalado su fragancia,
y a nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidasb,
tanto nuevas como añejas,
que he guardado, amado mío, para ti.
Capitulo 8
¡Ah, si tú fueras como mi hermano,
amamantado a los pechos de mi madre!
Si te encontrara afuera, te besaría,
y no me despreciarían.
2Te llevaría y te introduciría
en la casa de mi madrea, que me enseñaba1;
te daría a beber vino sazonado del zumo2 de mis granadas.
3Esté su izquierda bajo mi cabeza
y su derecha me abracea.
El Esposo:
Quiero que juréis, oh hijas de Jerusalén:
que no despertaréis ni levantaréis1 a mi amor,
hasta que quieraa.
El Coro:
¿Quién es esta que sube del desiertoa,
recostada sobre su amado?
El Esposo:
Debajo del manzano1b te2 desperté;
allí tu madre tuvo dolores de parto por ti,
allí tuvo dolores de parto, y te dio a luz.
La Esposa:
Ponme como sello sobre tu corazón,
como selloa sobre tu brazo,
porque fuerte como la muerte es el amor,
inexorables1 como el Seol2, los celosb;
sus destellos, destellos de fuego,
la llama misma del Señor3.
7Las muchas aguas no pueden extinguir el amor,
ni los ríos lo anegarán;
si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor,
de cierto lo menospreciaríana.
El Coro:
Tenemos una hermana pequeña,
y todavía no tiene pechosa;
¿qué haremos por nuestra hermana
el día en que sea pedida1?
9Si ella es una muralla,
edificaremos sobre ella un baluarte de plata;
pero si es una puerta,
la reforzaremos con tablas de cedroa.
La Esposa:
Yo soy una muralla, y mis pechosa como torres,
entonces fui a sus ojos como quien halla la paz.
11Salomón tenía una viñaa en Baal-hamón,
confió la viñab a los guardasc;
cada uno debía traer por su fruto mild siclos1 de platae.
12Mi viña, que es mía, está a mi disposición1;
los mil siclos son para ti, Salomón,
y doscientos, para los que guardan su fruto.
El Esposo:
Oh tú, que moras en los huertos,
mis compañerosa están atentos a tu voz;
déjame que la oigab.
La Esposa:
Apresúrate1, amado mío,
Footnotes
- 1, compañera
- 2, como abanderados
- 1O, ha abortado
- 1, sienes
- 1O, vírgenes
- 1, una
- 2, hijas
- 1, los retoños
- 1O, los carros de Aminadab
- 1En el texto heb., cap. 7:1
- 2O, las dos compañías; heb., Mahanayim
- 1En el texto heb., cap. 7:2
- 2, pasos
- 3O, noble
- 4O, adornos
- 1, sobre ti
- 1O, entre
- 1, Esta estatura tuya
- 1O, ramas
- 2, nariz
- 3O, albaricoques
- 1, Va
- 2Algunas versiones antiguas dicen: labios y dientes
- 1O, tú me enseñarías
- 2O, mosto
- 1O, ¿Por qué levantaréis
- 1O, albaricoque
- 2Los pronombres en el resto de este vers. son masculinos en el T. M., pero deben ser considerados femeninos como en la versión siriaca.
- 1O, tan inflexible
- 2I.e., región de los muertos
- 3Otra posible lectura es: una llama intensa
- 1, se hable de ella
- 1Un siclo equivale a 11.4 gramos de plata
- 1, delante de mí
- 1, Huye
- 2, cervatillo de los ciervos
- 3O, bálsamos
Cross references
- aCant. 5:6
- bCant. 1:8
- aCant. 4:16; 5:1
- bCant. 1:7
- cCant. 2:1; 5:13
- aCant. 2:16; 4:5; 7:10
- aCant. 1:15
- b1 Rey. 14:17
- cCant. 1:5
- dSal. 48:2; 50:2
- eCant. 6:10
- aCant. 4:1
- aCant. 4:2
- aCant. 4:3
- a1 Rey. 11:3
- bCant. 1:3
- aCant. 2:14; 5:2
- bGén. 30:13
- c1 Rey. 11:3
- aJob 31:26
- bMat. 17:2; Apoc. 1:16
- cCant. 6:4
- aCant. 4:13; 7:12
- aGén. 32:2; 2 Sam. 17:24
- bJue. 21:21
- aSal. 45:13
- aCant. 4:5
- aCant. 4:4
- bNúm. 21:16
- aIsa. 35:2
- aCant. 1:15, 16; 4:10
- aCant. 2:5
- aCant. 5:16
- bProv. 23:31
- aCant. 2:16; 6:3
- bSal. 45:11; Gál. 2:20
- aCant. 6:11
- aGén. 30:14
- bCant. 2:3; 4:13, 16; Mat. 13:52
- aCant. 3:4
- aCant. 2:6
- aCant. 2:7; 3:5
- aCant. 3:6
- bCant. 2:3
- aIsa. 49:16; Jer. 22:24; Hag. 2:23
- bProv. 6:34
- aProv. 6:35
- aEzeq. 16:7
- a1 Rey. 6:15
- aEzeq. 16:7
- aEcl. 2:4
- bCant. 1:6
- cMat. 21:33
- dCant. 2:3; 8:12
- eIsa. 7:23
- aCant. 1:7
- bCant. 2:14
- aCant. 2:7, 9, 17
- bCant. 4:6
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