Cantares 1–8
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Capitulo 1
La esposa habla a las hijas de Jerusalén
El cantar1 de los cantares de2 Salomóna.
La Esposa:
¡Que me bese con los besos de su boca!
Porque mejores son tus amores que el vinoa.
3Tus ungüentos tienen olor agradablea,
tu nombre es como ungüento purificado1b;
por eso te aman las doncellas2c.
4Llévame en pos de tia y corramos juntos.
El rey me ha conducido a sus cámaras.
El Coro:
Nos regocijaremos y nos alegraremos en ti,
exaltaremos1 tu amor más que el vino.
Con razón te amanb.
La Esposa:
oh hijas de Jerusalénb,
como las tiendas de Cedarc,
como las cortinas de Salomón.
6No os fijéis en que soy morena1,
porque el sol me ha quemado.
Los hijos de mi madre se enojaron conmigoa;
me pusieron a guardar las viñasb,
y mi propia viña no guardé.
7Dime, amado de mi almaa:
¿Dónde apacientas tu rebañob?
¿Dónde lo haces descansar al mediodía?
¿Por qué he de ser yo como una que se cubre con velo1c
junto a los rebaños de tus compañerosd?
El Coro:
Si tú no lo sabes,
¡oh la más hermosa de las mujeresa!,
sal tras las huellas del rebaño,
y apacienta tus cabritas
junto a las cabañas de los pastores.
Diálogo entre los esposos
El Esposo:
A mi yegua, entre los carros de Faraóna,
10Hermosas son tus mejillasa entre los adornos,
tu cuello entre los collaresb.
El Coro:
Adornos de oro haremos para ti,
con cuentas de plata.
La Esposa:
Mientras el rey estaba a la mesa1,
mi perfume2 esparció su fraganciaa.
13Bolsita de mirraa es mi amado para mí,
que reposa toda la noche entre mis pechos.
14Ramillete de flores de alheñaa es mi amado para mí
en las viñas de En-gadib.
El Esposo:
Cuán1 hermosa eres, amada mía,
cuán1 hermosa eres.
Tus ojos son como palomasa.
La Esposa:
Cuán1 hermoso eres, amado míoa,
y tan placentero.
Ciertamente nuestro lecho es de exhuberante verdor.
17Las vigas de nuestras casas son cedrosa,
nuestros artesonados, cipreses1b.
Capitulo 2
La Esposa:
el lirioc de los valles.
El Esposo:
Como el lirio entre los espinos,
así es mi amada1a entre las doncellas2.
La Esposa:
Como el manzano1a entre los árboles del bosque,
así es mi amado entre los jóvenes2.
A su sombra placentera3 me he sentado,
y su frutob es dulce a mi paladar.
4Él me ha traídoa a la sala del banquete1,
y su estandarteb sobre mí es el amor.
5Sustentadme con tortas de pasasa,
porque estoy enferma de amorc.
6Esté su izquierda bajo mi cabeza
y su derecha me abracea.
El Esposo:
Yo os conjuro, oh hijas de Jerusaléna,
por las gacelas o por las ciervasb del campo,
que no levantéis ni despertéis a mi amor,
hasta que quierac.
La Esposa:
¡Una voz! ¡Mi amado!
He aquí, él viene,
saltando por los montesa,
brincando por los collados.
9Mi amado es semejante a una gacela o a un cervatillo1a.
He aquí, se detiene detrás de nuestro muro,
mirando por las ventanas,
atisbando por las celosíasb.
10Mi amado habló1, y me dijo:
«Levántate, amada mía, hermosa mía,
y ven conmigoa.
11»Pues mira, ha pasado el invierno,
ha cesado la lluvia y se ha ido.
12»Han aparecido las flores en la tierra;
ha llegado el tiempo de la poda1,
y se oye la voz de la tórtolaa en nuestra tierra.
13»La higueraa ha madurado sus higos,
y las vides en flor han esparcido su fragancia.
Levántate amada mía, hermosa mía,
y ven conmigob».
El Esposo:
Paloma míaa, en las grietas de la peña1b,
en lo secreto de la senda escarpada2,
déjame ver tu semblante,
déjame oír tu vozc;
porque tu voz es dulce,
y precioso tu semblanted.
El Coro:
Cazadnos las zorrasa,
las zorras pequeñas1 que arruinan las viñas,
pues nuestras viñas están en florb.
La Esposa:
Mi amado es mío, y yo soy suyaa;
él apacienta su rebaño entre los liriosb.
17Hasta que sople la brisa del día y huyan las sombrasa,
vuelve, amado mío, y sé semejante a una gacela
o a un cervatillo1b sobre los montesc de Beter2.
Capitulo 3
Ensueño de la esposa
La Esposa:
En mi lecho, por las noches, he buscado
al que ama mi almaa;
lo busqué, mas no lo halléb.
2«Me levantaré ahora, y andaré por la ciudad;
por las calles y por las plazasa
buscaré1 al que ama mi alma».
Lo busqué, mas no lo hallé.
3Me hallaron los guardas que rondan la ciudada,
y les dije: «¿Habéis visto al que ama mi alma?».
4Apenas los había pasado
cuando hallé al que ama mi almaa;
lo agarré y no quise soltarlob,
hasta que lo introduje en la casa de mi madrec
y en la alcoba de la que me concibió.
El Esposo:
Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén,
por las gacelas o por las ciervas del campo,
que no levantéis ni despertéis a mi amor,
hasta que quieraa.
El Coro:
¿Qué es eso1 que sube del desiertoa
como columnas de humob,
con perfume de mirra e incienso,
con todos los polvos aromáticosc del mercaderd?
7He aquí, es la litera de Salomón;
sesenta valientes la rodean,
de los valientes de Israel.
8Todos ellos manejan la espada,
son diestros en la guerraa,
cada uno tiene la espada a su ladob,
contra los peligros de la noche1c.
9El rey Salomón se ha hecho un palanquín
de madera del Líbano.
10Hizo sus columnas de plata,
su respaldo1 de oro
y su asiento de púrpura,
su interior tapizado con amor
por las hijas de Jerusaléna.
11Salid, hijas de Sióna,
y contemplad al rey Salomón con la corona1
con la cual su madre lo coronó
el día de sus bodas,
el día de la alegría de su corazónb.
Capitulo 4
Alabanzas del esposo
El Esposo:
Cuán1 hermosa eres, amada2 mía.
Cuán1 hermosa eres.
Tus ojos son como palomasa detrás de tu velob;
tu cabellera, como rebaño de cabras
que descienden del monte Galaadc.
2Tus dientes son como rebaño de ovejas trasquiladas
que suben del lavadero,
todas tienen mellizas,
y ninguna de ellas ha perdido su cría1a.
3Tus labios son como hilo de escarlataa,
y tu boca, encantadora.
Tus mejillas1, como mitades de granada
detrás de tu velob.
4Tu cuello, como la torrea de David
edificada con hileras de piedras1b;
miles de escudos cuelgan de ella,
todos escudos de los valientesc.
5Tus dos pechos, como dos crías
mellizas de gacelaa,
que pacen entre liriosb.
6Hasta que sople la brisa del día
y huyan las sombrasa,
me iré al monte de la mirra
y al collado del inciensob.
7Toda tú eres hermosa, amada mía,
y no hay defecto en tia.
8Ven conmigo desde el Líbano, esposa míaa,
ven conmigo desde el Líbanob.
Baja1 desde la cumbre del Amanác,
desde la cumbre del Senir y del Hermónd,
desde las guaridas de leones,
desde los montes de leopardos.
9Has cautivado mi corazón, hermana mía, esposa míaa;
has cautivado mi corazón con una sola mirada de tus ojos,
con una sola hebra de tu collarb.
10¡Cuán hermososa son tus amores, hermana mía, esposa mía!
¡Cuánto mejores tus amores que el vinob,
y la fragancia de tus ungüentosc
que todos los bálsamos!
11Miel virgena destilan tus labios, esposa mía,
mielb y leche hay debajo de tu lengua,
y la fragancia de tus vestidos es como la fragancia del Líbanoc.
12Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía,
huerto1 cerrado, fuentea selladab.
13Tus renuevos son paraíso1a de granadosb,
con frutas escogidasc, alheñad y2 nardos,
14nardoa y azafrán, cálamo aromático y canelab,
con todos los árboles de incienso,
mirrac y áloesd, con todos los mejores bálsamos.
15Tú eres fuente de huertos,
pozo de aguas vivasa,
y corrientes que fluyen del Líbano.
La Esposa:
Despierta, viento del norte1,
y ven, viento del sur2;
haced que mi huerto exhale fraganciaa,
Entre mi amado en su huertob
y coma sus mejores frutasc.
Capitulo 5
El Esposo:
He entrado en mi huertoa, hermana mía, esposa míab;
he recogido mi mirrac con mi bálsamo.
He comido mi panal y1 mi miel;
he bebido mi vino y1 mi leched.
bebed y embriagaos, oh amados.
El tormento de la separación
La Esposa:
Yo dormía, pero mi corazón velaba,
¡Una voz! ¡Mi amado toca a la puerta!
«Abreme, hermana míaa, amada1 mía,
paloma mía, perfecta míab,
pues mi cabeza está empapada2 de rocío,
mis cabellosc empapados de la humedad3 de la noche».
3Me he quitado la ropa,
¿cómo he de vestirme de nuevoa?
He lavado mis piesb,
¿cómo los volveré a ensuciar?
4Mi amado metió su mano por la abertura de la puerta,
y se estremecieron por él1 mis entrañasa.
5Yo me levanté para abrir a mi amado;
y mis manos destilaron mirraa,
y mis dedos mirra líquida1,
sobre los pestillos de la cerradura.
6Abrí yo a mi amado,
pero mi amado se había retirado, se había idoa.
Tras1 su hablar salió mi almab.
Lo busqué, y no lo halléc;
lo llamé, y no me respondiód.
7Me hallaron los guardas que rondan la ciudada,
me golpearon y me hirieron;
me quitaron de encima mi chal los guardas de las murallas.
8Yo os conjuro, oh hijas de Jerusaléna,
si encontráis a mi amado,
¿qué le habéis de decir?
Que estoy enferma de amorb.
El Coro:
¿Qué clase de amado es tu amado1,
oh la más hermosa de las mujeresa?
¿Qué clase de amado es tu amado1,
que así nos conjuras?
La Esposa:
Mi amado es resplandeciente y rubio1a,
11Su cabeza es como oro, oro puro,
sus cabellosa, como racimos de dátiles1,
negros como el cuervo.
12Sus ojos son como palomasa
junto a corrientes de agua,
bañados en leche,
13Sus mejillas, como eras1 de bálsamo,
como riberas de hierbasa aromáticas;
sus labios son liriosb
que destilan mirra líquidac.
14Sus manos, barras de oro
engastadas de beriloa;
su vientre, marfil tallado
15Sus piernas, columnas de alabastro
asentadas sobre basas de oro puro;
su aspecto, como el Líbanoa,
16Su paladara, dulcísimo,
y todo él, deseableb.
Este es mi amado y este es mi amigo,
hijas de Jerusalén.
Capitulo 6
Mutuo encanto de los esposos
El Coro:
¿Adónde se ha ido tu amadoa,
oh la más hermosa de las mujeresb?
¿Adónde se ha dirigido tu amado,
para que lo busquemos contigo?
La Esposa:
Mi amado ha descendido a su huertoa,
a las eras de bálsamo,
a apacentar su rebañob en los huertos
y recoger liriosc.
3Yo soy de mi amado y mi amado es mío,
él apacienta entre los liriosa.
El Esposo:
Eres hermosaa como Tirsab, amada1 mía,
imponente como ejército con estandartes2e.
5Aparta de mí tus ojos,
porque ellos me han confundido;
tu…
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Footnotes
- 1O, El mejor
- 2, el cual es de
- 1, que es vaciado; i.e., de una vasija a otra
- 2O, vírgenes
- 1, mencionaremos con alabanza
- 1O, negra
- 1O, negra
- 1Algunas versiones antiguas dicen: que vaga
- 1, compañera y así en el vers. 15
- 1O, en su diván
- 2, nardo
- 1, He aquí
- 1, He aquí
- 1O, enebros
- 1Posiblemente, azafrán o narciso
- 1, compañera y así en los vers. 10 y 13
- 2, hijas
- 1O, albaricoque
- 2, hijos
- 3, me he deleitado y
- 1, casa del vino
- 1O, albaricoques
- 1, cervatillo de los ciervos
- 1, respondió
- 1O, de la canción
- 1O, del despeñadero
- 2O, del acantilado
- 1O, jóvenes
- 1, cervatillo de los ciervos
- 2O, hendidura
- 1O, Levánteme … ande … busque
- 1, ¿Quién es ésta
- 1, el terror en las noches
- 1O, soporte
- 1O, guirnalda
- 1, He aquí
- 2, compañera y así en el vers. 7
- 1O, ha abortado
- 1, sienes
- 1O, edificada para armería
- 1O, Mira
- 1Así en muchos y versiones antiguas; en el , montón de piedras, o, fuente
- 1O, parque
- 2, con
- 1O, Aquilón
- 2O, Austro
- 3, fluyan
- 4O, bálsamos
- 1, con
- 1, compañera
- 2, llena
- 3, las gotas
- 1Muchos dicen: y en mí
- 1, que pasa
- 1, Con
- 1O, ¿Qué es tu amado más que otro amado
- 1O, rojizo
- 2, estandarte alzado
- 1O, de palmera
- 1, sentados sobre
- 1, era
- 1O, lapislázuli
- 1, escogido
- 1, compañera
- 2, como abanderados
Cross references
- a1 Rey. 4:32
- aCant. 1:4; 4:10
- aCant. 4:10; Juan 12:3
- bEcl. 7:1
- cSal. 45:14
- aSal. 45:14, 15
- bCant. 1:4; 4:10
- aCant. 2:14; 4:3; 6:4
- bCant. 2:7; 3:5, 10; 5:8, 16; 8:4
- cSal. 120:5; Isa. 60:7
- aSal. 69:8
- bCant. 8:11
- aCant. 3:1–4
- bCant. 2:16; 6:3
- cIsa. 13:20; Jer. 33:12
- dCant. 8:13
- aCant. 5:9; 6:1
- a2 Crón. 1:16, 17
- bCant. 1:15; 2:2, 10, 13
- aCant. 5:13
- bGén. 24:53; Isa. 61:10
- aCant. 4:14; Mar. 14:3; Juan 12:3
- aSal. 45:8; Juan 19:39
- aCant. 4:13
- b1 Sam. 23:29
- aCant. 1:16; 2:10, 13; 4:1, 7; 5:12; 6:4, 10
- aCant. 2:3, 9, 17; 5:2, 5, 6, 8
- a1 Rey. 6:9, 10; Jer. 22:14
- b2 Crón. 3:5
- aIsa. 35:1
- bIsa. 33:9; 35:2
- cCant. 5:13; 7:2; Os. 14:5
- aCant. 1:9
- aCant. 8:5
- bCant. 4:13, 16; 8:11, 12
- aCant. 1:4
- bSal. 20:5
- a2 Sam. 6:19; 1 Crón. 16:3; Os. 3:1
- bCant. 7:8
- cCant. 5:8
- aProv. 4:8; Cant. 8:3
- aCant. 1:5
- bGén. 49:21; Sal. 18:33; Hab. 3:19
- cProv. 6:5; Cant. 2:9, 17; 3:5; 5:8, 9; 8:4, 14
- aCant. 2:17; Isa. 52:7
- aProv. 6:5; Cant. 2:17; 3:5; 8:14
- bJue. 5:28
- aCant. 2:13
- aGén. 15:9; Sal. 74:19; Jer. 8:7
- aMat. 24:32
- bCant. 7:12
- aCant. 5:2; 6:9
- bJer. 48:28
- cCant. 8:13
- dCant. 1:5
- aEzeq. 13:4; Luc. 13:32
- bCant. 2:13
- aCant. 7:10
- bCant. 4:5; 6:2, 3
- aCant. 4:6
- bCant. 2:9
- cCant. 2:8
- aCant. 1:7
- bCant. 5:6
- aJer. 5:1
- aCant. 5:7; Isa. 21:6–8, 11, 12
- aProv. 8:17
- bProv. 4:13; Rom. 8:35, 39
- cCant. 8:2
- aCant. 2:7; 5:8; 8:4
- aCant. 8:5
- bEx. 13:21; Joel 2:30
- cCant. 1:13; 4:6, 14; Mat. 2:11
- dEx. 30:34; Apoc. 18:13
- aJer. 50:9
- bSal. 45:3
- cSal. 91:5
- aCant. 1:5
- aIsa. 3:16, 17; 4:4
- bIsa. 62:5
- aCant. 1:15; 5:12
- bCant. 6:7
- cCant. 6:5; Miq. 7:14
- aCant. 6:6
- aJos. 2:18
- bCant. 6:7
- aCant. 7:4
- bEzeq. 27:10, 11
- c2 Sam. 1:21
- aCant. 7:3
- bCant. 2:16; 6:2, 3
- aCant. 2:17
- bCant. 4:14
- aCant. 1:15; Ef. 5:27
- aCant. 5:1; Isa. 62:5
- b1 Rey. 4:33; Sal. 72:16
- c2 Rey. 5:12
- dDeut. 3:9; 1 Crón. 5:23; Ezeq. 27:5
- aCant. 4:10, 12; 5:1, 2
- bGén. 41:42; Prov. 1:9; Ezeq. 16:11; Dan. 5:7
- aCant. 7:6
- bCant. 1:2, 4
- cCant. 1:3
- aProv. 5:3
- bSal. 19:10; Prov. 24:13
- cGén. 27:27; Os. 14:6
- aProv. 5:15–18
- bGén. 29:3
- aEcl. 2:5
- bCant. 6:11; 7:12
- cCant. 2:3; 4:16; 7:13
- dCant. 1:14
- aCant. 1:12
- bEx. 30:23
- cCant. 4:6
- dSal. 45:8; Cant. 3:6; Juan 19:39
- aZac. 14:8; Juan 4:10
- aCant. 5:1; 6:2
- bCant. 1:13; 2:3, 8; 6:2
- cCant. 4:13
- aCant. 6:2
- bCant. 4:9
- cCant. 1:13; 4:14
- dCant. 4:11
- eProv. 9:5; Isa. 55:1
- fJue. 14:11, 20; Juan 3:29
- aCant. 4:9
- bCant. 2:14; 6:9
- cCant. 5:11
- aLuc. 11:7
- bGén. 19:2
- aJer. 31:20
- aCant. 5:13
- aCant. 6:1
- bCant. 5:2
- cCant. 3:1
- dProv. 1:28
- aCant. 3:3
- aCant. 2:7; 3:5
- bCant. 2:5
- aCant. 1:8; 6:1
- a1 Sam. 16:12
- bSal. 45:2
- aCant. 5:2
- aCant. 1:15; 4:1
- bEx. 25:7
- aCant. 6:2
- bCant. 2:1
- cCant. 5:5
- aEx. 28:20; 39:13; Ezeq. 1:16; Dan. 10:6
- bEx. 24:10; 28:18; Job 28:16; Isa. 54:11
- aCant. 7:4
- b1 Rey. 4:33; Sal. 80:10; Ezeq. 17:23; 31:8
- aCant. 7:9
- b2 Sam. 1:23
- aCant. 5:6
- bCant. 1:8
- aCant. 4:16; 5:1
- bCant. 1:7
- cCant. 2:1; 5:13
- aCant. 2:16; 4:5; 7:10
- aCant. 1:15
- b1 Rey. 14:17
- cCant. 1:5
- dSal. 48:2; 50:2
- eCant. 6:10
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