Salmo 37:1–20
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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LOS JUSTOS HEREDARÁN LA TIERRA
De David.
No te exasperes con los malvados,
no envidies a los que obran mal,
pues como la hierba pronto se secan,
como el prado verde se agostan.
Confía en el Señor y haz el bien,
habita esta tierra y sé fiel.
Deleítate en el Señor
y él te dará cuanto pidas.
Encomienda tu camino al Señor,
confía en él y él actuará.
Hará que como la luz resplandezca tu justicia,
como el mediodía tu derecho.
Descansa en el Señor
y pon en él tu esperanza;
no envidies a quien prospera,
a quien no para de tramar intrigas.
No te enfurezcas, no te enojes,
no te exasperes que harás mal.
Pues los malvados serán aniquilados;
heredarán, en cambio, la tierra
los que confían en el Señor.
Dentro de poco no habrá ni un malvado,
mirarás dónde estaba y no habrá nadie.
Los humildes heredarán la tierra
y se deleitarán en una inmensa paz.
El malvado maquina contra el justo,
rechina sus dientes contra él.
Pero mi Dios se ríe de él
porque ve que llega su fin.
Desenvainan su espada
y tensan su arco los impíos
para abatir al humilde y al oprimido,
para aniquilar a los honrados.
Pero su espada se hundirá en su corazón
y quedarán rotos sus arcos.
Es mejor la pobreza de un justo
que la riqueza de muchos malvados;
el poder del malvado se desvanece,
mientras el Señor protege a los justos.
El Señor conoce la vida de los buenos
y su herencia durará por siempre.
No serán defraudados en tiempo adverso,
en tiempo de hambre quedarán saciados.
Pero los malvados desaparecerán,
los enemigos del Señor se extinguirán
como el verdor del prado,
se esfumarán como el humo.
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