Logos Bible Study

Lucas 3:1–16

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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II.— COMIENZO DEL MINISTERIO DE JUAN Y DE JESÚS (3:1‒4:13)

PREDICACIÓN DE JUAN EL BAUTISTA

Corría el año quince del reinado del emperador Tiberio. Poncio Pilato gobernaba en Judea; Herodes, en Galilea; su hermano Filipo, en Iturea y Troconítida, y Lisanias, en Abilene. Y Anás y Caifás eran los sumos sacerdotes. Fue entonces cuando Dios habló en el desierto a Juan, el hijo de Zacarías. Comenzó Juan a recorrer las tierras ribereñas del Jordán proclamando un bautismo como signo de conversión para recibir el perdón de los pecados. Así estaba escrito en el libro del profeta Isaías:

Se oye una voz;

alguien clama en el desierto:

“¡Preparen el camino del Señor;

abran sendas rectas para él!

¡Que se nivelen los barrancos

y se allanen las colinas y las lomas!

¡Que se enderecen los caminos sinuosos

y los ásperos se nivelen,

para que todo el mundo contemple

la salvación que Dios envía!”.

Decía, pues, Juan a la mucha gente que venía para que la bautizara:

— ¡Hijos de víboras! ¿Quién les ha avisado para que huyan del inminente castigo? Demuestren con hechos su conversión y no anden pensando que son descendientes de Abrahán. Porque les digo que Dios puede sacar de estas piedras descendientes de Abrahán. Ya está el hacha preparada para cortar de raíz los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

La gente preguntaba a Juan:

— ¿Qué debemos hacer?

Y él les contestaba:

— El que tenga dos túnicas, ceda una al que no tiene ninguna: el que tenga comida, compártala con el que no tiene.

Se acercaron también unos recaudadores de impuestos para que los bautizara y le preguntaron:

— Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?

Juan les dijo:

— No exijan más tributo del que está establecido.

También le preguntaron unos soldados:

— Y nosotros, ¿qué debemos hacer?

Les contestó:

— Confórmense con su paga y no hagan extorsión ni chantaje a nadie.

Así que la gente estaba expectante y todos se preguntaban en su interior si Juan no sería el Mesías. Tuvo, pues, Juan que declarar públicamente:

— Yo los bautizo con agua, pero viene uno más poderoso que yo. Yo ni siquiera soy digno de desatar las correas de sus sandalias. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego.

Read in Logos
Luke 3:9: Even now the axe is laid to the root of the trees. Every tree therefore that does not bear good fruit is cut down and thrown into the fire…