Estudio bíblico Logos

Salmo 91–93

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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SALMO 91

EL SEÑOR ES TU REFUGIO

Tú que habitas al amparo del Altísimo,

tú que vives al abrigo del Todopoderoso,

dí al Señor: “tú eres mi refugio,

mi baluarte, mi Dios en quien confío”.

Él te librará de la red del cazador

y de la peste asoladora;

con sus plumas te resguardará,

bajo sus alas te dará cobijo,

escudo y armadura será su lealtad.

No temerás el terror de la noche,

ni la flecha que ondea de día,

ni la peste que surca la niebla,

ni la plaga que devasta a pleno día.

Que caigan mil a tu lado,

diez mil a tu diestra,

¡a ti no podrán alcanzarte!

Sólo con abrir los ojos

verás el escarmiento del malvado,

porque el Señor es tu refugio,

y has hecho del Altísimo tu amparo.

No vendrá sobre ti la desgracia,

ni mal alguno alcanzará tu tienda,

pues él ordenará a sus ángeles

protegerte en todas tus sendas.

Te llevarán en las palmas de sus manos

para que tu pie no tropiece en la piedra.

Caminarás sobre el león y la víbora,

pisarás al león y al dragón.

Voy a salvarlo pues se acogió a mí;

lo protegeré, pues me conoce.

Me llamará y le responderé,

estaré con él en la angustia,

lo libraré y lo engrandeceré;

le daré una larga vida,

le haré ver mi salvación.

SALMO 92

¡QUÉ BUENO ES ALABAR AL SEÑOR!

Salmo. Canto para el sábado.

Qué bueno es alabar al Señor,

elogiar, oh Altísimo, tu nombre,

pregonar tu amor durante el día,

tu fidelidad durante la noche,

al son del arpa y la cítara,

con los acordes de la lira.

Tú, Señor, con tus actos me alegras,

con la obra de tus manos me regocijas.

Señor, ¡qué grandes son tus obras,

qué profundos tus pensamientos!

El ignorante nada sabe,

el necio no entiende nada de esto:

aunque broten los malvados como hierba,

aunque todos los malhechores prosperen,

acabarán destruidos para siempre.

Mas tú, Señor, por siempre eres excelso.

Señor, aquí tienes a tus enemigos,

a los enemigos que han de perecer,

a los malvados que se dispersarán.

Pero tú me has dado la fuerza del búfalo,

me has ungido con aceite nuevo.

Mis ojos verán caer a mis rivales,

mis oídos se enterarán

de quiénes son los que me atacan.

El justo florecerá cual palmera,

crecerá como un cedro del Líbano;

plantado en la casa del Señor,

brotará en los atrios de nuestro Dios.

Aún en la vejez darán su fruto,

se mantendrán fecundos y frondosos,

para anunciar la rectitud del Señor,

mi refugio, en quien no hay maldad.

SALMO 93

EL SEÑOR REINA

El Señor es rey, está vestido de majestad;

el Señor está vestido y ceñido de poder;

la tierra está segura, no se derrumbará.

Tu trono está firme desde siempre,

desde la eternidad tú existes.

Señor, alzaron los ríos su fragor,

elevaron su estruendo los torrentes.

Poderoso es el Señor en el cielo

más que el fragor de aguas caudalosas,

más que las impetuosas olas del mar.

Tus mandamientos son perpetuos,

la santidad engalana tu casa, Señor,

por días sin término.

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