Salmo 132–134
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SALMO 132
SEÑOR, ACUÉRDATE DE DAVID
Cántico de peregrinación.
Señor, acuérdate de David,
de todos sus afanes.
Él hizo un juramento al Señor,
una promesa al protector de Jacob:
“No me aposentaré en mi mansión,
no me acostaré en mi lecho,
no dejaré que se cierren mis ojos,
que mis párpados se adormezcan,
hasta que halle un lugar para el Señor,
una morada para el protector de Jacob”.
Oímos que el Arca estaba en Efrata,
la encontramos en los campos de Jaar.
¡Vayamos a su santuario,
postrémonos ante el estrado de sus pies!
¡Ponte, Señor, en acción!
Acude a tu morada,
tú y el Arca de tu poder.
Que tus sacerdotes se vistan de fiesta,
que tus fieles griten de alborozo.
Por tu siervo David,
no rechaces a tu ungido.
El Señor se lo juró a David,
en verdad no va a retractarse:
“A uno de tus descendientes
yo pondré sobre tu trono.
Si respetan tus hijos mi alianza,
los mandatos que voy a enseñarles,
también sus hijos se sentarán
en tu trono para siempre”.
Porque el Señor ha escogido a Sión,
la ha querido por morada suya:
“Sión será mi morada para siempre,
aquí residiré porque ella me complace.
Bendeciré sus provisiones,
colmaré de pan a los hambrientos,
a sus sacerdotes vestiré de fiesta
y sus fieles gritarán de alegría.
Allí haré renacer el poder de David,
prepararé una lámpara a mi ungido.
A sus enemigos cubriré de vergüenza,
a él lo coronaré de esplendor”.
SALMO 133
QUE LOS HERMANOS VIVAN JUNTOS
Cántico de peregrinación. De David.
¡Qué bueno, qué agradable es
que los hermanos vivan juntos!
Es como aceite que perfuma la cabeza,
que desciende por la barba,
por la barba de Aarón
hasta la orla de su vestido;
es como rocío del Hermón
que baja por los montes de Sión.
Allí derrama el Señor su bendición,
la vida para siempre.
SALMO 134
BENDIGAN AL SEÑOR DESDE SIÓN
Cántico de peregrinación.
Bendigan al Señor los que al Señor sirven,
los que en la casa del Señor pasan las noches.
Alcen sus manos hacia el santuario
y bendigan al Señor.
Desde Sión te bendiga el Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
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