Salmo 107–109
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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SALMO 107
ALABEN AL SEÑOR POR SU BONDAD
Alaben al Señor por su bondad,
porque es eterno su amor.
Que lo digan los que el Señor ha salvado,
los que ha salvado del poder del enemigo,
los que reunió de entre los países,
de oriente y de occidente,
del norte y del poniente.
Vagaban perdidos por el árido desierto,
no hallaban el camino a una ciudad habitada.
Estaban hambrientos, tenían sed,
su vida se iba agotando.
Pero en su angustia gritaron al Señor
y él los salvó de sus penurias;
los guió por un camino recto
hasta llegar a una ciudad habitada.
¡Que alaben al Señor por su amor,
por sus maravillas con el ser humano!
Porque él sació la garganta ávida,
al hambriento llenó de manjares.
En oscuridad y tinieblas vivían,
cautivos de la miseria y el hierro,
por desobedecer la palabra de Dios,
por despreciar el designio del Altísimo.
Él doblegó su corazón con penas,
desfallecían y nadie los ayudaba.
Pero en su angustia gritaron al Señor
y él los salvó de sus penurias.
Los sacó de tinieblas y sombras,
rompió sus cadenas.
¡Que alaben al Señor por su amor,
por sus maravillas con el ser humano!
Pues rompió las puertas de bronce,
destrozó los cerrojos de hierro.
Enloquecidos por su mala conducta,
abatidos por sus faltas,
les repugnaba toda comida,
rozaban ya las puertas de la muerte.
Pero en su angustia gritaron al Señor
y él los salvó de sus penurias.
Envió su palabra y los salvó,
los libró de la tumba.
¡Que alaben al Señor por su amor,
por sus maravillas con el ser humano!
Que le ofrezcan sacrificios de alabanza,
que pregonen sus obras con alegría.
Los que surcan el mar en naves,
comerciando por aguas caudalosas,
han visto las obras del Señor,
sus maravillas en el mar profundo.
Pues habló y se alzó un viento huracanado
que hizo encresparse a las olas.
Subían hasta el mismo cielo,
hasta el abismo bajaban,
desfallecidos por el terror;
rodaban, daban tumbos cual borracho,
y era inútil su destreza.
Pero en su angustia gritaron al Señor
y él los salvó de sus penurias.
Hizo que la tormenta amainara,
que enmudecieran las olas.
Se alegraron al verlas en calma
y Dios los condujo al puerto añorado.
¡Que alaben al Señor por su amor,
por sus maravillas con el ser humano!
Que en la asamblea del pueblo lo ensalcen,
que en la reunión de los ancianos lo alaben.
El Señor convierte en un desierto los ríos,
los manantiales en tierra seca,
la tierra fértil en tierra estéril,
por la maldad de quienes la habitan.
Convierte el desierto en un lago,
en un manantial el árido yermo,
y allí asienta a los hambrientos
que fundan la ciudad donde vivir.
Siembran campos, plantan viñas,
cosechan frutos de la tierra.
Él los bendice y prosperan,
no deja que decrezca su ganado.
Mas si decaen y están abatidos
por el peso de penas y tristezas,
Dios, que desprecia a los príncipes
y los hace vagar por un yermo sin sendas,
levanta al pobre de su miseria,
aumenta cual rebaño a sus familias.
Lo ven los rectos y se alegran,
mientras los malvados guardan silencio.
Quien sea sabio que medite estas cosas,
que comprenda el amor del Señor.
SALMO 108
SÁLVANOS CON TU PODER
Cántico. Salmo de David.
Oh Dios, mi corazón está firme,
voy a cantar, voy a tocar:
en ello pongo mi gloria.
Despiértense cítara y arpa,
que yo despertaré a la aurora.
Te alabaré entre los pueblos, Señor,
te cantaré entre las naciones,
pues tu amor llega hasta el cielo,
hasta el firmamento tu verdad.
Oh Dios, álzate sobre los cielos,
alza tu gloria sobre la tierra entera.
Sálvanos con tu poder, atiéndenos,
para que tus amados queden libres
Dios ha hablado en su santuario:
“Me regocijaré al repartir Siquén,
cuando divida el valle de Sucot.
Mío es Galaad, mío Manasés,
es Efraín el yelmo de mi cabeza,
Judá el cetro de mi poder;
es Moab la vasija en que me lavo,
sobre Edom arrojo mi sandalia,
sobre Filistea proclamo mi victoria”.
¿Quién me llevará a la ciudad fortificada,
quién me conducirá hasta Edom?
Sólo tú, Dios, tú que nos rechazaste,
tú que no sales con nuestras tropas.
Préstanos ayuda frente al enemigo,
pues de nada vale la ayuda humana.
Con Dios lograremos triunfar,
él humillará a nuestros enemigos.
SALMO 109
DIOS, NO TE QUEDES CALLADO
Al maestro del coro. Salmo de David.
No te quedes callado, Dios de mi alabanza,
que las bocas malvadas y embusteras
se han abierto contra mí,
con mentiras me han hablado.
Con palabras de odio me acosan,
me atacan sin motivo alguno.
En pago de mi amistad, me acusan
y yo no hago sino interceder por ellos.
Me devuelven mal por bien,
odio en pago de mi amor.
“Nombra en su contra a un malvado,
que en lugar de abogado tenga un fiscal,
que al juzgarlo lo condenen,
que su demanda se torne en condena.
Que sea breve su vida,
que otro ocupe su cargo;
queden huérfanos sus hijos,
quede viuda su esposa;
que sus hijos vaguen y mendiguen,
que los echen de sus casas en ruinas.
Que el acreedor le embargue cuanto tiene,
que saquee sus bienes gente extraña,
que no haya quien lo trate bien
ni sienta piedad de sus huérfanos.
Que sea destruida su descendencia,
borrado su nombre en la generación siguiente;
que la culpa de su padre se recuerde ante el Señor,
que el pecado de su madre no se olvide,
que el Señor los tenga siempre presentes
y borre de la tierra su recuerdo.
Porque olvidó hacer el bien,
persiguió al oprimido y al pobre,
al afligido para darle muerte.
Amaba la maldición: que caiga sobre él;
odiaba la bendición: que de él se aleje.
La maldición lo vestía como un manto:
que penetre como agua en sus entrañas
y como aceite en sus huesos,
que sea para él cual vestido que lo cubra,
como cinturón que lo ciña para siempre”.
Así pague el Señor a quienes me acusan,
a quienes hablan mal de mí.
Pero tú, Señor, Dios mío,
actúa en mi favor honrando tu nombre,
por tu bondadoso amor, sálvame.
Yo soy un pobre y desvalido,
tengo desgarrado el corazón.
Como sombra que declina voy cayendo,
como a un saltamontes me espantan.
Mis rodillas flaquean por el ayuno,
mi cuerpo languidece privado de alimento.
Soy para ellos motivo de burla,
me ven y mueven la cabeza.
Señor, Dios mío, ayúdame,
sálvame por tu amor,
para que sepan que aquí está tu mano,
que tú, Señor, lo has hecho.
Que ellos maldigan mientras tú bendices,
que sean humillados
mientras tu siervo se alegra;
que cubra la infamia a quienes me acusan,
que la vergüenza los envuelva como un manto.
Con mi boca daré gracias al Señor,
entre la multitud lo alabaré,
porque es el abogado del pobre
para salvarlo de los jueces.
Notas al pie
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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