Estudio bíblico Logos

Marcos 8:1–26

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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JESÚS DA DE COMER A UNAS CUATRO MIL PERSONAS

Por aquellos días se reunió otra vez mucha gente. Como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

— Me da lástima esta gente. Ya hace tres días que están conmigo y no tienen nada que comer. Si los despido y los dejo ir a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Y algunos han venido de lejos.

Los discípulos le contestaron:

— Pero ¿de dónde podrá uno sacar pan para dar de comer a todos estos en este lugar apartado?

Jesús les preguntó:

— ¿Cuántos panes tienen ustedes?

Ellos contestaron:

— Siete.

Jesús dispuso que la gente se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios, los partió y se los fue dando a sus discípulos para que ellos los distribuyeran. Y los discípulos los distribuyeron entre la gente. Tenían además unos cuantos peces; Jesús los bendijo y mandó que los repartieran. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y todavía se recogieron siete espuertas de los trozos sobrantes de pan. Luego Jesús despidió a la multitud, que era de unas cuatro mil personas. A continuación subió a la barca con sus discípulos y se dirigió a la región de Dalmanuta.

PETICIÓN DE UNA SEÑAL MILAGROSA

Llegaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús. Para tenderle una trampa, le pidieron que hiciera alguna señal milagrosa de parte de Dios. Pero Jesús, suspirando profundamente, dijo:

— ¿Por qué pide esta gente una señal milagrosa? ¡Les aseguro que no se les dará señal alguna! Y, dejándolos, se embarcó de nuevo y pasó a la otra orilla del lago.

EL PAN Y LA LEVADURA DE LOS FARISEOS Y DE HERODES

Los discípulos habían olvidado llevar pan. Solamente tenían uno en la barca. Jesús les recomendó:

— Miren, cuídense de la levadura de los fariseos y de Herodes.

Los discípulos comentaban unos con otros: “Esto lo dice porque no hemos traído pan”. Pero, dándose cuenta de ello, Jesús les dijo:

— ¿Por qué están comentando que les falta el pan? ¿Tan embotada tienen la mente que no son capaces de entender ni comprender nada? ¡Ustedes tienen ojos, pero no ven; tienen oídos, pero no oyen! ¿Ya no se acuerdan de cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas? ¿Cuántos cestos llenos de trozos sobrantes recogieron?

Le contestaron:

— Doce.

— Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas espuertas de trozos sobrantes recogieron?

Le contestaron:

— Siete.

Y Jesús les dijo:

— ¿Y aún siguen sin entender?

CURACIÓN DE UN CIEGO EN BETSAIDA

Cuando llegaron a Betsaida, le presentaron a Jesús un ciego y le pidieron que lo tocase. Jesús tomó de la mano al ciego y lo condujo fuera de la aldea. Allí le untó los ojos con saliva, puso las manos sobre él y le preguntó:

— ¿Ves algo?

El ciego abrió los ojos y dijo:

— Veo a la gente. Son como árboles que andan.

Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos, y entonces el ciego comenzó a ver perfectamente. Estaba curado y hasta de lejos podía ver todo con toda claridad. Después Jesús lo mandó a su casa, encargándole que ni siquiera entrase en la aldea*.

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Notas al pie

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *en la aldea: Numerosos dicen: encargándole que ni entrara en la aldea ni tampoco dijera nada a nadie de la aldea.