Logos Bible Study

Lamentaciones 2:13–19

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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¿Con quién puedo compararte,

ciudad de Jerusalén?

¿Con qué ejemplo consolarte,

virgen, hija de Sión?

Un mar inmenso es tu herida:

¿quién te la podrá curar?

Tus profetas te anunciaban

falsas e ilusas visiones:

no descubrieron tu culpa

para hacer cambiar tu suerte;

sólo te dieron oráculos

falaces y seductores.

Baten palmas contra ti

todos los que van de paso;

silban, menean la cabeza

burlándose de Sión.

“¿Es esta la urbe más bella

y más alegre del mundo?”.

Abren contra ti sus bocas

todos tus enemigos;

silban, rechinan los dientes

y dicen: “¡Ya es pan comido!

¡Es el día que esperábamos!

¡Al fin lo hemos conseguido!”

Ha hecho el Señor lo fijado

y ha cumplido la promesa

que hace tiempo formuló:

sin piedad ha destruido,

alegrando a tu enemigo

y aumentando su poder.

¡Grita con fuerza a mi Dios,

oh muralla de Sión!

Deja correr noche y día

el torrente de tus lágrimas;

no te des ninguna tregua,

que no descansen tus ojos.

Álzate y grita en la noche,

al comienzo de las guardias;

desahoga el corazón

en presencia de mi Dios

y levanta hacia él tus manos

por la vida de tus niños.

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