Logos Bible Study

Job 34–35

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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FRACASO DE LOS TRES SABIOS AMIGOS

Elihú continuó con su discurso:

Escuchen, sabios, mis palabras;

préstenme atención los doctos,

pues el oído distingue las palabras

lo mismo que la boca los sabores.

Pongámonos de acuerdo en lo que es justo;

aclaremos entre nosotros lo que es bueno.

Job ha dicho: “Soy inocente,

pero Dios anula mi derecho.

¿Voy a mentir sobre mi caso?

Me hieren de muerte sin culpa”.

¿Hay por ventura alguien como Job,

que beba sarcasmos como agua?

Anda acompañado de malhechores,

busca la sociedad de los malvados,

y dice: “Nada se consigue

buscando el favor de Dios”.

Escúchenme, quienes sean sensatos:

¡Lejos de Dios la maldad,

lejos del Todopoderoso la injusticia!

Paga a cada uno según sus acciones,

trata a los humanos según su conducta.

Está claro que Dios no actúa con maldad,

que el Todopoderoso no pervierte el derecho.

¿Quién le encargó del cuidado de la tierra

y le confió la custodia del universo?

Si decidiera por propia voluntad

retirar su espíritu y su aliento,

perecerían todos los vivientes,

volverían los humanos al polvo.

Si tienes conocimiento, escucha;

presta atención a mis palabras.

¿Podría gobernar quien odia la justicia?

¿Vas a condenar al que es justo y poderoso,

al que puede llamar a un rey “canalla”

o tratar de “bandidos” a los nobles?

¿Al que no tiene preferencia por los príncipes,

ni favorece al grande contra el débil,

porque todos han sido creados por él?

Todos mueren de pronto, a medianoche;

se alborota la gente y desaparecen;

el tirano es derribado sin esfuerzo.

Dios vigila la conducta humana,

controla cualquier comportamiento;

no hay sombra ni densa tiniebla

que pueda ocultar al malvado.

No es el ser humano quien decide

cuándo ha de comparecer ante el Dios

que destruye a los poderosos sin indagar

y establece a otros en su lugar.

Como Dios conoce bien sus acciones,

de noche los trastorna y destruye;

les paga su maldad azotándolos

en un lugar donde la gente los vea,

por haberle sido desleales,

por haber ignorado sus designios,

provocando ante él el grito del pobre,

haciéndole oír el gemido del necesitado.

Si Dios guarda silencio,

¿quién condenará al malvado?

Si oculta su rostro, ¿quién podrá verlo?

Pero él vigila a personas y países,

para evitar que prevalezca un impío

y someta al pueblo a su capricho.

Si alguien reconoce ante Dios:

“Me he enorgullecido, no lo haré más;

enséñame tú lo que yo no puedo ver;

si algo malo he hecho, no reincidiré”,

¿debería [Dios[ castigar, en tu opinión,

cuando tú rechazas su criterio?

Eres tú quien debe decidir, no yo;

demuestra todo lo que sabes.

Si la gente sensata me escuchara,

si los sabios me oyesen, dirían:

“Job no argumenta con sensatez;

sus palabras carecen de sentido.

Debería ser examinado hasta el extremo,

pues responde igual que los malvados;

se empeña en seguir pecando,

se burla de nosotros,

multiplica sus palabras contra Dios”.

DIOS NO HACE CASO A LOS MALVADOS

Elihú continuó su discurso:

¿Crees que es justo afirmar:

“Tengo razón contra Dios”?

O decir: “¿Qué más le da?

¿qué saco yo con no pecar?”.

Voy a responder a tus argumentos

y, de paso, a los de tus amigos.

Contempla atento el cielo,

fíjate en las nubes tan altas.

¿Qué mal le causas a Dios cuando pecas

o en qué le afectan tus numerosos delitos?

Si eres honrado, ¿qué le das

o qué recibe de tu mano?

Tu maldad afectaría a alguien como tú;

tu honradez, a los seres humanos.

La gente protesta bajo la dura opresión,

pide socorro ante el poder del tirano;

pero no dice: “¿Dónde está mi Hacedor,

que llena la noche de cantos de júbilo

y nos hace más sabios

que las bestias de la tierra,

más inteligentes que las aves del cielo?”.

Algunos protestan, pero no responde;

el orgullo de los malvados tiene la culpa.

Dios no escucha falsedades,

el Todopoderoso no hace ni caso.

Y menos cuando dices: “No lo veo,

le he expuesto mi causa y espero”.

Pero como su cólera no estalla

ni parece prestar atención al delito,

Job abre su boca y echa viento,

multiplicando palabras sin sentido.

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Footnotes

  1. [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.