Logos Bible Study

Jeremías 31:15–20

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Así dice el Señor:

Se oyen gritos en Ramá,

quejidos y un llanto amargo:

Raquel llora por sus hijos

y se niega a ser consolada,

pues se ha quedado sin ellos.

Así dice el Señor:

Contén tus gemidos y tu llanto,

reprime las lágrimas de tus ojos:

tus penas serán recompensadas,

volverán del país enemigo

—oráculo del Señor—.

Tu futuro rebosa esperanza,

tus hijos volverán a su patria

—oráculo del Señor—.

He oído claramente

el lamento de Efraín:

“Me has tratado con dureza

como a un novillo sin domar,

y ya estoy escarmentado.

Haz que vuelva y volveré,

pues tú eres mi Dios, Señor.

Tras volver, me he arrepentido;

ahora que lo he comprendido

me doy golpes en el muslo.

Estoy abochornado y avergonzado,

al tener que soportar la vergüenza

de lo que hice en mis años mozos”.

¿No es Efraín mi hijo querido?

¿No es mi niño encantador?

Cada vez que lo reprendo,

vuelvo a acordarme de ello,

mis entrañas se conmueven,

me apiado sin falta de él

—oráculo del Señor—.

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Jeremías 31:16: Así dice el SEÑOR: "Reprime tu llanto, las lágrimas de tus ojos, pues tus obras tendrán su recompensa: tus hijos volverán del país enemigo —afirma el SEÑOR—".