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Eclesiastés 4–8

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Volví a considerar todas las opresiones que se comenten bajo el sol.

Ahí está el llanto de los oprimidos,

¡y no encuentran consuelo!

La fuerza en manos de sus opresores,

¡y no encuentran consuelo!

Y estimé a los que ya habían muerto más afortunados que los que aún vivían; pero todavía estimé más afortunados a los que aún no existían, porque no podían contemplar los atropellos que se cometen bajo el sol. Yo he visto que toda fatiga y éxito en el trabajo provoca la envidia entre compañeros. También esto es ilusión y vano afán.

El necio se cruza de brazos

y se devora a sí mismo.

Más vale un puñado de tranquilidad,

que dos de fatiga y vano afán.

DOS MEJOR QUE UNO

He reflexionado sobre otra cosa bajo el sol que también es pura ilusión: una persona sola, sin nadie, sin hijos ni hermanos, que se fatiga sin descanso y no se harta de riquezas: ¿Para quién se fatiga, privándose de la felicidad? También esto es pura ilusión y mal asunto.

Mejor dos que uno, pues obtienen mayor recompensa en sus fatigas. Porque, si caen, uno levantará al otro. Pero, ¡ay si uno cae sin tener a nadie que lo levante! Si dos se acuestan juntos, se calientan; pero uno solo, ¿cómo se calentará? Uno puede ser vencido; dos, en cambio, resisten mejor; pues no se rompe fácilmente una cuerda de tres cabos.

POBRE SABIO, REY NECIO

Más vale muchacho pobre y listo, que rey viejo y tonto, incapaz de aceptar consejos, aunque el muchacho llegue a reinar tras salir de la prisión o haya nacido pobre en el reino. Y he visto a todos los vivientes que se mueven bajo el sol seguir a ese muchacho como sucesor del rey: era inmenso el gentío al que gobernaba. Pero los que vengan después tampoco estarán contentos con él, porque también esto es pura ilusión y vano afán.

EXCESOS RELIGIOSOS

Cuando vayas al Templo, vigila tus pasos: si te acercas, hazlo para escuchar y no para ofrecer sacrificios propios de necios que ignoran que obran mal.

Que no se precipite tu boca ni se apresure tu mente a pronunciar una palabra ante Dios, porque Dios está en el cielo y tú estás en la tierra. Por eso, sé parco en palabras,

pues excesivo trajín produce sueño,

y excesivas palabras dan lugar a tonterías.

Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque no le gustan los necios. Cumple tus promesas, aunque es mejor no hacer promesas, que hacerlas y no cumplirlas. No peques con tus palabras ni digas ante el ministro de Dios que fue sin darte cuenta. ¿Por qué irritar a Dios con lo que dices de manera que arruine tus obras?

Donde abundan sueños,

abundan ilusiones y palabras.

Tú, en cambio, respeta a Dios.

OPRESIONES Y ABUSOS

Si en una región observas que el pobre es oprimido y son violados el derecho y la justicia, no te extrañes de la situación, porque un alto cargo protege a otro, y a estos, otros superiores. La ganancia de un país en todo esto es un rey al servicio del campo.

RIQUEZAS INÚTILES

Quien ama el dinero, nunca se harta de él;

quien ama las riquezas, no les saca fruto;

y esto también es pura ilusión.

Cuando aumentan los bienes,

aumentan los parásitos.

¿Y qué provecho saca el dueño,

sino verlo con sus ojos?

Dulce es el sueño del trabajador,

coma poco o coma mucho;

la abundancia al rico

no le permite dormir.

Una grave desgracia he visto bajo el sol: la riqueza que guarda el dueño para su propio daño. Pierde esta riqueza en un mal negocio y el hijo que tiene se queda con las manos vacías. Según salió del vientre de su madre, así volverá: tan desnudo como vino, sin llevarse en la mano nada de lo que sacó con sus fatigas. También esto es gran desgracia: que se irá, como vino. ¿Y qué ganancia sacará de haberse fatigado inútilmente? Consumir todos sus días a oscuras, entre grandes disgustos, dolor y rabia.

LA FELICIDAD POSIBLE

Esta es la felicidad que yo he encontrado: que conviene comer, beber y disfrutar de todos los afanes y fatigas bajo el sol, durante los contados días de vida que Dios da al ser humano, porque esa es su recompensa; y si Dios concede a cada cual bienes y riquezas y le permite comer de ellas, recibir su recompensa y disfrutar de sus fatigas, eso es un don de Dios. Porque no se preocupará demasiado de los días de su vida, si Dios le llena de alegría el corazón.

III.— UN DESTINO COMÚN E IGNOTO (6:1–9:10)

DONES BALDÍOS

Hay otra grave desgracia para el ser humano que he observado bajo el sol: alguien a quien Dios da bienes, riqueza y honores sin que le falte nada de cuanto pueda desear, pero al que Dios no le concede comer de ello, porque un extraño lo devora. Esto es pura ilusión y gran desgracia. Si alguien tiene cien hijos y vive muchos años, por muy larga que sea su vida, si no disfruta de felicidad y ni siquiera tiene una sepultura, yo digo que un aborto es más afortunado que él. Pues en un soplo vino, en la oscuridad se va y su recuerdo queda oculto en las tinieblas. No vio ni conoció el sol, pero descansa mejor que el otro. Y aunque hubiera vivido dos mil años, si no disfrutó de felicidad, ¿no van todos al mismo sitio?

INSATISFACCIONES Y SOMBRAS

El ser humano se fatiga sólo para comer, y a pesar de ello su apetito no se sacia. ¿En qué, pues, aventaja el sabio al necio? ¿En qué al pobre que sabe vivir la vida?

Más vale lo que ven los ojos

que los deseos imposibles.

También esto es pura ilusión y vano afán.

Cuanto existe ya estaba prefijado, y todos saben que el ser humano no puede enfrentarse a quien es más fuerte que él. A más palabras, más vana ilusión, y el ser humano no saca ningún provecho. Pues, ¿quién sabe lo que conviene al ser humano en la vida, durante los contados días de su ilusa vida que pasa como una sombra? Y ¿quién le contará lo que sucederá después de él bajo el sol?

PARADOJAS Y CONTRASTES

Más vale buen nombre que buen perfume,

y el día de la muerte más que el día del nacimiento.

Mejor ir a un duelo que a una fiesta,

porque en duelo acaba toda vida humana,

y el que aún vive debe tenerlo en cuenta.

Más vale pena que risa,

pues tras un cara triste hay un corazón feliz.

Los sabios piensan en la muerte,

los necios en la diversión.

Más vale oír reprensión de sabio

que escuchar coplas de necios;

como crepitar de cardos bajo la olla

así es la risa del necio;

y esto también es vana ilusión.

La violencia ofusca al sabio

y el soborno pervierte la conciencia.

Más vale el final que el comienzo,

más vale paciencia que arrogancia.

No te dejes llevar por la cólera,

pues la cólera habita dentro del necio.

No te preguntes por qué

cualquier tiempo pasado fue mejor,

pues esa no es pregunta de sabios.

Mucho vale sabiduría con hacienda

y aprovecha a todos los que viven;

porque sabiduría y riqueza

dan la misma sombra;

la ventaja de la sabiduría

es que da vida a sus dueños.

Observa la obra de Dios:

¿quién podrá enderezar lo que él torció?

En día de felicidad, sé feliz;

en día de adversidad, reflexiona;

uno y otro los ha hecho Dios

para que nadie descubra su futuro.

JUSTOS Y MALVADOS

He visto de todo en mis días ilusos:

gente honrada que perece en su honradez

y gente mala que perdura en su maldad.

No seas demasiado honrado,

ni te hagas sabio en exceso;

¿por qué causar tu propia ruina?

No seas demasiado malo,

ni seas insensato;

¿por qué morir antes de tu hora?

Bueno es tener en cuenta

las dos cosas,

pues el que respeta a Dios

de todo sale bien parado.

La sabiduría hace al sabio más fuerte

que diez gobernadores de una ciudad.

No hay nadie tan honrado en la tierra

que haga el bien sin pecar nunca.

No hagas caso de todo lo que se dice,

y no tendrás que oír que tu siervo te critica;

pues bien sabes que muchas veces

también tú has criticado a otros.

Todo esto lo he investigado con sabiduría pensando llegar a sabio, pero estaba lejos de mi alcance. Cuanto existe es remoto y muy profundo: ¿quién podrá descubrirlo?

LA MUJER

Me dediqué a conocer, examinar y buscar sabiduría y perspicacia, para reconocer que la maldad es necedad, y la insensatez, locura. Y he descubierto que la mujer es más amarga que la muerte: es, en efecto, una trampa, su corazón un lazo y sus brazos cadenas. El que agrada a Dios se libra de ella, pero el pecador queda atrapado en sus redes. Mira, esto he descubierto —dice Cohélet— después de analizar caso por caso:

aunque, no encontré;

si hallé a un hombre entre mil,

mujer no encontré ninguna.

Mira lo único que he averiguado: Dios hizo al ser humano perfecto, pero ellos se buscaron excesivas complicaciones.

SABIDURÍA Y REALEZA

¿Quién es como el sabio?

¿Quién sabe interpretar cualquier cosa?

La sabiduría ilumina el rostro humano

y transforma la dureza del semblante.

Cumple la orden del rey

en virtud del juramento divino;

no tengas prisa en retirarte de su presencia,

ni te empeñes en intrigas,

pues hará todo lo que quiera.

La palabra del rey es soberana:

¿quién puede pedirle explicaciones?

Quien cumple lo mandado nada sabe de intrigas;

sólo el sabio conoce el tiempo de la decisión,

pues cada cosa ha de ser decidida a su tiempo,

porque un grave problema tiene el ser humano:

no sabe lo que va a suceder

y nadie se lo anunciará.

Nadie es dueño de su vida

ni es capaz de conservarla;

no hay poder sobre la hora de la muerte,

no hay modo de escapar en la batalla,

no salvará la maldad a quien la trama.

Esto es lo que he observado reflexionando sobre todo lo que sucede bajo el sol, cuando una persona domina a otra para hacerle daño.

SUERTES INVERTIDAS

Y así, he visto a malvados llevados a enterrar, y al volver del camposanto se alababa en la ciudad su conducta anterior. También esto es vana ilusión: que no se ejecute inmediatamente la sentencia contra las malas acciones, y en consecuencia los humanos están deseando hacer el mal; o también que el pecador haga cien veces el mal y le alarguen la vida. Con todo, yo sé que les va bien a los que respetan a Dios, precisamente por respetarlo.

En cambio, no le irá bien al malvado:

no se alargará su vida

que pasará como una sombra,

porque no respeta a Dios.

Pero en la tierra tiene lugar otro absurdo:

hay justos tratados según la conducta de los malvados,

y malvados tratados según la conducta de los justos.

Y digo que también esto es un absurdo.

RECOMENDACIÓN DE LA ALEGRÍA

Así que yo recomiendo la alegría, porque no hay más felicidad para el ser humano bajo el sol…

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