1º Crónicas 24–26
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
ORGANIZACIÓN DE LOS SACERDOTES
Clanes de los aaronitas. Descendientes de Aarón: Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar. Como Nadab y Abihú murieron antes que su padre y sin descendencia, Eleazar e Itamar se encargaron del sacerdocio. David, junto con Sadoc, descendiente de Eleazar, y Ajimélec, descendiente de Itamar, los distribuyó por turnos para que ejercieran su ministerio. Y resultó que entre los descendientes de Eleazar había más varones que entre los de Itamar, por lo que a los descendientes de Eleazar correspondieron dieciséis cabezas de familia y a los descendientes de Itamar, ocho. El reparto de unos y otros se hizo por sorteo, ya que tanto entre los descendientes de Eleazar como entre los de Itamar, había ministros del santuario y ministros de Dios. El secretario Semaías, levita hijo de Natanael, los inscribió en presencia del rey, de las autoridades, del sacerdote Sadoc, de Ajimélec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas. Dos turnos correspondían a la familia de Eleazar y uno a la de Itamar. El primer turno tocó a Jeorib, el segundo a Jedaías, el tercero a Jarín, el cuarto a Seorín, el quinto a Malquías, el sexto a Miyamín, el séptimo a Hacós, el octavo a Abías, el noveno a Jesúa, el décimo a Secanías, el undécimo a Eliasib, el duodécimo a Jaquín, el décimo tercero a Jupá, el décimo cuarto a Jesebab, el décimo quinto a Bilgá, el décimo sexto a Imer, el décimo séptimo a Jerib, el décimo octavo a Hapises, el décimo noveno a Petajías, el vigésimo a Ezequiel, el vigésimo primero a Jaquín, el vigésimo segundo a Gamul, el vigésimo tercero a Delaías y el vigésimo cuarto a Maazías.
Así quedó su distribución para el servicio del Templo, de acuerdo con las normas que su padre Aarón les había dado por orden del Señor Dios de Israel.
Los restantes levitas se distribuían así: de los descendientes de Amrán, Subael; de los descendientes de Subael, Jejdías; de los descendientes de Rejabías el primogénito era Jisías; de los jisaritas, Selomot; de los descendientes de Selomot, Jájat; de los descendientes de Hebrón, el primero Jerías, el segundo Amarías, el tercero Jajciel y el cuarto Jecamán. Micá era descendiente de Uziel; de los descendientes de Micá, Samir; Jisías era hermano de Micá; de los descendientes de Jisías, Zacarías; Majlí y Musí eran descendientes de Merarí; descendientes de Jaazías, su hijo; descendientes de Merarí a través de su hijo Jaazías: Sohán, Zacur e Ibrí; de Mahlí, Eleazar, que no tuvo descendientes; de los descendientes de Quis, Jerajmeel; los descendientes de Musí fueron Majlí, Éder y Jerimot.
Estos eran los levitas por familias paternas. También ellos, como sus parientes aaronitas, se distribuyeron por sorteo en presencia del rey David, de Sadoc y Ajimélec, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas, compartiendo la misma suerte las familias principales y las más pequeñas.
ORGANIZACIÓN DE LOS CANTORES
David y los responsables del culto separaron para el servicio del canto a los descendientes de Asaf, Hemán y Jedutún para que cantasen como profetas al son de cítaras, salterios y platillos. He aquí la lista de los hombres adscritos a este servicio:
De la familia de Asaf: Zacur, José, Natanael y Asarelá, hijos de Asaf, dirigidos por su padre, profeta cantor a las órdenes de David. De la familia de Jedutún: Guedalías, Serí, Isaías, Simeí, Jasabías y Matatías; los seis dirigidos por su padre Jedutún, que profetizaba al son de la cítara para dar gracias y alabar al Señor. De la familia de Hemán, Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jerimot, Jananías, Jananí, Eliatá, Guidaltí, Romanti Ézer, Josbecasá, Malotí, Hotir y Majaziot; todos ellos eran hijos de Hemán, el vidente del rey, que le transmitía los oráculos divinos para acrecentar su poder, pues Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas. Todos ellos, bajo la dirección de su padre, cantaban en el Templo del Señor con platillos, salterios y cítaras al servicio del Templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban a las órdenes del rey. Su número, incluidos sus hermanos instruidos en el canto al Señor, todos ellos expertos, era de doscientos ochenta y ocho.
Repartieron a suertes los turnos de servicio, sin distinguir pequeños y grandes, maestros y discípulos. El primer turno correspondió a José, de la familia de Asaf; el segundo a Guedalías, que sumaba doce con hijos y parientes; el tercero a Zacur, el cuarto a Jisrí, el quinto a Natanael, el sexto a Buquías, el séptimo a Jesarelá, el octavo a Isaías, el noveno a Matanías, el décimo a Simeí, el undécimo a Azarel, el duodécimo a Jasabías, el décimo tercero a Subael, el décimo cuarto a Matatías, el décimo quinto a Jeremot, el décimo sexto a Jananías, el décimo séptimo a Josbecasá, el décimo octavo a Jananí, el décimo noveno a Malotí, el vigésimo a Eliatá, el vigésimo primero a Hotir, el vigésimo segundo a Guidaltí, el vigésimo tercero a Majaziot y el vigésimo cuarto a Romanti Ézer.
LEVITAS PORTEROS
Distribución de los porteros coreítas: Por los descendientes de Asaf: Meselemías, descendiente de Coré. Descendientes de Meselemías: el primogénito Zacarías, segundo Jediael, tercero Zebadías, cuarto Jatniel, quinto Elán, sexto Yojanán y séptimo Elioenay. Descendientes de Obededón: el primogénito Semaías, segundo Jozabat, tercero Joaj, cuarto Sacar, quinto Natanael, sexto Amiel, séptimo Isacar y octavo Peuletay, pues Dios había bendecido a Obededón. Su hijo Semaías tuvo descendientes que sobresalieron en sus respectivas familias, pues eran gente valerosa. Descendientes de Semaías: Otní, Rafael, Obed, Elzabad y sus parientes, gente valerosa, Elihú y Semaquías. Todos estos eran los descendientes de Obededón y con sus hijos y parientes, valerosos y competentes en su oficio, sumaban sesenta y dos. Los descendientes y parientes de Meselemías sumaban dieciocho personas valerosas. Descendientes de Josá, de la familia de Merarí: primero Simrí, pues, aunque no era el primogénito, su padre lo puso de jefe; segundo Jilquías, tercero Tebalías, y cuarto Zacarías. En total, los descendientes y parientes de Josá eran trece.
A estos grupos de porteros, tanto a los jefes como a sus parientes, se les encomendó el servicio del Templo del Señor. Y se repartieron a suertes por familias, lo mismo pequeños que grandes, cada una de las puertas. La puerta oriental le correspondió a Selemías; a su hijo Zacarías, prudente consejero, le correspondió la puerta del norte tras nuevo sorteo; a Obededón le tocó la puerta del sur y a sus hijos los almacenes; a Supín y a Josá, la occidental, junto con la puerta de Saléquet, en el camino de la cuesta.
Las guardias eran proporcionales: en la puerta oriental había seis levitas al día; en la del norte, cuatro; en la del sur cuatro; y en los almacenes, dos y dos; y en el pórtico occidental, cuatro para la calzada y dos para el pórtico. Estos eran los grupos de porteros descendientes de Coré y de Merarí.
GUARDIANES DEL TESORO
Sus parientes levitas también se encargaban de los tesoros del Templo y de las ofrendas consagradas. Los descendientes de Ladán, descendientes de Guersón por Ladán, incluían a los jielitas como cabezas de familia del guersonita Ladán. Zetán y su hermano Joel, descendientes de Jiel, custodiaban los tesoros del Templo del Señor. De las familias de Amrán: Jisar, Hebrón y Aziel. El tesorero jefe era Sebuel, descendiente de Guersón, hijo de Moisés. Descendientes de su hermano Eliezer en línea directa: Rejabías, Isaías, Zicrí y Selomit. Este Selomit y sus parientes estaban al cargo de todas las ofrendas sagradas que habían consagrado el rey David, los cabezas de familia, los capitanes de millar y de cien y los jefes del ejército. Pues habían consagrado parte del botín de guerra para el mantenimiento del Templo del Señor. Y todo lo que habían consagrado el profeta Samuel, Saúl, el hijo de Quis, Abner, el hijo de Ner, y Joab, el hijo de Seruyá, todas las ofrendas estaban al cargo de Selomit y sus parientes.
OTROS SERVICIOS LEVÍTICOS
De los jesharitas, Quenanías y sus descendientes se encargaban de los asuntos externos de Israel como escribanos y jueces. De los hebronitas, Jasabías y sus parientes, mil setecientos hombres valerosos, se encargaban del gobierno de Israel, al oeste de Transjordania, en todos los asuntos concernientes al Señor y al servicio del rey. El jefe de los hebronitas era Jerías. El año cuarenta del reinado de David se hizo una investigación sobre el árbol genealógico de los hebronitas y se descubrió que de su clan quedaba gente de valía en Jaezer de Galaad. Sus parientes eran gente de valía que sumaban dos mil setecientos cabezas de familia. El rey David los puso al frente de los rubenitas, de los gaditas y de la media tribu de Manasés para todos los asuntos religiosos y los negocios del rey.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España