Estudio bíblico Logos

Salmo 83–84

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SALMO 83

Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Israel

Cántico. Salmo de Asaf.

Oh Dios, no guardes silencio;

No calles, oh Dios, ni te estés quieto.

2Porque he aquí que rugen tus enemigos,

Y los que te aborrecen alzan cabeza.

3Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,

Y han entrado en consejo contra tus protegidos.

4Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,

Y no haya más memoria del nombre de Israel.

5Porque se confabulan de corazón a una,

Contra ti han hecho alianza

6Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,

Moab y los agarenos;

7Gebal, Amón y Amalec,

Los filisteos y los habitantes de Tiro.

8También el asirio se ha juntado con ellos;

Sirven de brazo a los hijos de Lot.

Selah

Hazles como a Madián,a

Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;b

10Que perecieron en Endor,

Fueron hechos como estiércol para la tierra.

11Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;c

Como a Zeba y a Zalmunad a todos sus príncipes,

12Que han dicho: Heredemos para nosotros

Las moradas de Dios.

13Dios mío, ponlos como torbellinos,

Como hojarascas delante del viento,

14Como fuego que quema el monte,

Como llama que abrasa el bosque.

15Persíguelos así con tu tempestad,

Y atérralos con tu torbellino.

16Llena sus rostros de vergüenza,

Y busquen tu nombre, oh Jehová.

17Sean afrentados y turbados para siempre;

Sean deshonrados, y perezcan.

18Y conozcan que tu nombre es Jehová;

Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

SALMO 84

Anhelo por la casa de Dios

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré.

¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

2Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;

Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3Aun el gorrión halla casa,

Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,

Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,

Rey mío, y Dios mío.

4Bienaventurados los que habitan en tu casa;

Perpetuamente te alabarán.

Selah

Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,

En cuyo corazón están tus caminos.

6Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,

Cuando la lluvia llena los estanques.

7Irán de poder en poder;

Verán a Dios en Sion.

8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;

Escucha, oh Dios de Jacob.

Selah

Mira, oh Dios, escudo nuestro,

Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.

Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,

Que habitar en las moradas de maldad.

11Porque sol y escudo es Jehová Dios;

Gracia y gloria dará Jehová.

No quitará el bien a los que andan en integridad.

12Jehová de los ejércitos,

Dichoso el hombre que en ti confía.

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Referencias cruzadas

  1. aa 83.9: Jue. 7.1–23.
  2. bb 83.9: Jue. 4.6–22.
  3. cc 83.11: Jue. 7.25.
  4. dd 83.11: Jue. 8.12.