Mateo 9:18–34
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La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús
(Mr. 5.21–43; Lc. 8.40–56)
18Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 19Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. 20Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 21porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 22Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. 23Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 24les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 25Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 26Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.
Dos ciegos reciben la vista
27Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!28Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.29Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.30Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.31Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.
Un mudo habla
32Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado.33Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.34Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.d
Referencias cruzadas
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