Mateo 9:18–34
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- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Curación de una mujer y resurrección de la hija de un oficial
18aMientras les decía estas cosas, he aquí, vino un oficial1 de la sinagoga y se postró delante de Él2b, diciendo: Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
19Y levantándose Jesús, lo siguió, y también sus discípulos.
20Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su mantoa;
21pues decía para sí: Si tan solo toco su mantoa, sanaré1.
22Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten ánimoa, tu fe te ha sanado1b. Y al instante2 la mujer quedó sana3.
23Cuando entró Jesús en la casa del oficial1, y vio a los flautistasa y al gentío en ruidoso desorden,
24les dijo: Retiraos, porque la niña1 no ha muertoa, sino que está dormida. Y se burlaban de Él.
25Pero cuando habían echado fuera a la gentea, Él entró y la tomó de la mano; y la niña1 se levantó2b.
26Y esta noticia1 se difundió por toda aquella tierraa.
Curación de dos ciegos y un mudo
27Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de Davida, ten misericordia de nosotros!
28Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor.
29Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fea.
30Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamentea, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.
31Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella tierraa.
32Y al salir ellos de allí, he aquí, le trajeron un mudoa endemoniadob.
33Y después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Jamás se ha visto1 cosa igual en Israela.
34Pero los fariseos decían: El echa fuera los demonios por el príncipe de los demoniosa.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aMat. 9:18–26; Mar. 5:22–43; Luc. 8:41–56
- bMat. 8:2
- aNúm. 15:38; Deut. 22:12; Mat. 14:36; 23:5
- aMat. 14:36; Mar. 3:10; Luc. 6:19
- aMat. 9:2
- bMat. 9:29; 15:28; Mar. 5:34; 10:52; Luc. 7:50; 8:48; 17:19; 18:42
- a2 Crón. 35:25; Jer. 9:17; 16:6; Ezeq. 24:17
- aJuan 11:13; Hech. 20:10
- aHech. 9:40
- bMar. 9:27
- aMat. 4:24; 9:31; 14:1; Mar. 1:28, 45; Luc. 4:14, 37; 5:15; 7:17
- aMat. 1:1; 12:23; 15:22; 20:30, 31; 21:9, 15; 22:42; Mar. 10:47, 48; 12:35; Luc. 18:38, 39; 20:41, 42
- aMat. 8:13; 9:22
- aMat. 8:4
- aMat. 4:24; 9:26; 14:1; Mar. 1:28, 45; Luc. 4:14, 37; 5:15; 7:17
- aMat. 12:22, 24
- bMat. 4:24
- aMar. 2:12
- aMat. 12:24; Mar. 3:22; Luc. 11:15; Juan 7:20, 21
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