Salmo 37:1–39:13
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No te irrites a causa de los malhechoresa;
No tengas envidia de los que practican la iniquidadb.
Porque como la hierba pronto se secarána
Y se marchitarán como la hierba verdeb.
Confía en el Señor, y haz el biena;
Habita en la tierrab, y cultiva la fidelidadc.
Pon tu delicia en el Señora,
Y Él te dará las peticiones de tu corazónb.
Encomienda al Señor tu caminoa,
Confía en Él, que Él actuará;
Hará resplandecer tu justicia como la luza,
Y tu derecho1 como el mediodíab.
Confía callado en el Señora y espera en Él con pacienciab;
No te irritesc a causa del que prospera en su caminod,
Por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.
Deja la ira y abandona el furora;
No te irrites, solo harías lo malo.
Porque los malhechores serán exterminadosa,
Pero los que esperan en el Señor poseerán la tierrab.
Un poco más y no existirá el impíoa;
Buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allíb.
Pero los humildes poseerán la tierraa
Y se deleitarán en abundante prosperidad1b.
El impío trama contra el justoa,
Y contra él rechina sus dientesb.
El Señor se ríe de éla,
Porque ve que su día se acercab.
Los impíos han sacado la espada y entesado el arcoa
Para abatir al afligido y al necesitadob,
Para matar a los de recto procederc.
Su espada les atravesará su propio corazón,
Y sus arcos serán quebradosa.
Mejor es lo poco del justoa
Que la abundancia de muchos impíos.
Porque los brazos de los impíos serán quebradosa,
Pero el Señor sostiene a los justosb.
El Señor conoce los días de los íntegrosa,
Y su herencia será perpetuab.
No serán avergonzados en el tiempo malo,
Y en días de hambre se saciarána.
Pero los impíos perecerána,
Y los enemigos del Señor serán como las flores1 de los prados;
Desaparecen, se desvanecen como el humob.
El impío pide prestado y no paga,
Pero el justo es compasivo y daa.
Porque los que son bendecidos por el Señor poseerán la tierraa,
Pero los maldecidos por Él serán exterminadosb.
Por el Señor son ordenados1 los pasos del hombrea,
Y el Señor se deleita en su caminob.
Cuando caiga, no quedará derribadoa,
Porque el Señor sostiene su manob.
Yo fui joven, y ya soy viejo,
Y no he visto al justo desamparadoa,
Ni a su descendencia mendigando panb.
Todo el día es compasivo y prestaa,
Y su descendencia es para bendiciónb.
Apártate del mal y haz el biena,
Y tendrás morada para siempreb.
Porque el Señor ama la justiciaa,
Y no abandona a Sus santosb;
Ellos son preservados para siemprec,
Pero la descendencia de los impíos será exterminadad.
Los justos poseerán la tierraa,
Y para siempre morarán en ella.b
La boca del justo profiere sabiduríaa
Y su lengua habla rectitudb.
La ley de su Dios está en su corazóna;
No vacilan sus pasosb.
El impío acecha al justoa
Y procura matarlob.
El Señor no dejará al justo en sus manosa,
Ni permitirá que lo condenen cuando sea juzgadob.
Espera en el Señora y guarda Su camino,
Y Él te exaltará para que poseas la tierra.
Cuando los impíos sean exterminados, tú lo verásb.
He visto al impío, violentoa,
Extenderse como frondoso árbol en su propio suelob.
Luego pasó, y ya no estabaa;
Lo busqué, pero no se pudo encontrar.
Observa al que es íntegroa, mira al que es rectob;
Porque el hombre de paz tendrá descendenciac.
Pero los transgresores serán destruidos a unaa;
La posteridad de los impíos será exterminadab.
Pero la salvación de los justos viene del Señora;
Él es su fortaleza en el tiempo de la angustiab.
El Señor los ayuda y los libraa;
Los libra de los impíos y los salvab,
Porque en Él se refugianc.
Salmo 38
Oración del pecador contrito
Salmo de David. Para conmemorar.
Señor, no me reprendas en Tu enojoa,
Ni me castigues en Tu furor.
Porque Tus flechas se han clavado en mía,
Y sobre mí ha descendido Tu manob.
Nada hay sano en mi carnea a causa de Tu indignaciónb;
En mis huesos no hay salud a causa de mi pecadoc.
Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabezaa;
Como pesada carga, pesan mucho para mí.
Mis llagas huelen mal y supuran
A causa de mi necedada.
Estoy encorvado y abatido en gran maneraa,
Y ando sombrío todo el díab.
Porque mis lomos están inflamados de fiebrea,
Y nada hay sano en mi carneb.
Estoy entumecido y abatido en gran maneraa;
Gimo a causa de la agitación de mi corazónb.
Señor, todo mi anhelo está delante de Tia,
Y mi suspiro no te es ocultob.
Palpita mi corazón, mis fuerzas me abandonana,
Y aun la luz de mis ojos se ha ido de míb.
Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plagaa,
Y mis parientes se mantienen a distanciab.
Los que buscan mi vidaa me tienden lazosb;
Los que procuran mi malc hablan de mi destrucción,
Y traman traición todo el díad.
Pero yo, como el sordo, no oigo;
Soy como el mudo que no abre la bocaa.
Sí, soy como el hombre que no oye,
Y en cuya boca no hay réplica.
Porque en Ti esperoa, oh Señor;
Tú responderásb, Señor, Dios mío.
Pues dije: «Que no se alegren de mí
Los que, cuando mi pie resbala, se engrandecen sobre mía».
Porque yo estoy a punto de caera,
Y mi dolor está continuamente delante de míb.
Confieso, pues, mi iniquidada;
Afligido estoy a causa de mi pecadob.
Pero mis enemigos son vigorosos y fuertesa;
Muchos son los que sin causa me aborrecenb.
Y los que pagan mal por biena
Se me oponenb, porque yo sigo lo bueno.
No me abandones, oh Señor;
Dios mío, no estés lejos de mía.
Apresúrate a socorrermea,
Oh Señor, salvación míab.
Salmo 39
Vanidad de la vida
Para el director del coro, para Jedutún. Salmo de David.
Yo dije: «Guardaré mis caminosa
Para no pecar con mi lenguab;
Guardaré mi boca como con mordazac
Mientras el impío esté en mi presencia».
Enmudecí y calléa;
Guardé silencio aun acerca de lo bueno,
Y se agravó mi dolor.
Ardía mi corazón dentro de mía;
Mientras meditaba, se encendió el fuego;
Entonces dije con mi lengua:
«Señor, hazme saber mi fina,
Y cuál es la medida de mis días,
Para que yo sepa cuán efímero soyb.
»Tú has hecho mis días muy brevesa,
Y mi existencia es como nada delante de Tib;
Ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es solo un soploc.
(Selah)
Sí, como una sombra anda el hombrea;
Ciertamente en vano se afanab;
Acumula riquezas, y no sabe quién las recogerác.
»Y ahora, Señor, ¿qué espero?
En Ti está mi esperanzaa.
»Líbrame de todas mis transgresionesa;
No me hagas la burla de los neciosb.
»Mudo me he quedadoa, no abro la boca,
Porque Tú eres el que ha obradob.
»Quita de mí Tu plagaa;
Por la dureza de Tu mano estoy pereciendob.
»Con castigos reprendes al hombre por su iniquidada;
Como la polilla, consumes lo que es más precioso para élb.
Ciertamente, todo hombre es solo un soploc.
(Selah)
»Escucha mi oración, oh Señor, y presta oído a mi clamora;
No guardes silencio ante mis lágrimasb;
Porque extranjero soy junto a Tic,
Peregrino, como todos mis padresd.
»Aparta de mí Tu miradaa, para poder alegrarme
Antes de que me vaya de aquí y ya no exista».
Footnotes
Cross references
- aPrv. 23:17; 24:19
- bSal. 73:3; Prv. 3:31
- aJob 14:2; Sal. 90:6; 92:7
- bSal. 129:6; Sant. 1:11
- aSal. 62:8
- bDt. 30:20
- cIsa. 40:11; Ezq. 34:13, 14
- aJob 22:26; Sal. 94:19; Isa. 58:14
- bSal. 21:2; 145:19; Mat. 7:7, 8
- aSal. 55:22; Prv. 16:3; 1 Ped. 5:7
- aSal. 97:11; Isa. 58:8, 10; Miq. 7:9
- bJob 11:17
- aSal. 62:5; Lam. 3:26
- bSal. 40:1
- cSal. 37:1, 8
- dJer. 12:1
- aEf. 4:31; Col. 3:8
- aSal. 37:2, 22
- bSal. 25:13; Prv. 2:21; Isa. 57:13; 60:21; Mat. 5:5
- aJob 24:24
- bJob 7:10; Sal. 37:35, 36
- aMat. 5:5
- bSal. 72:7
- aSal. 31:13, 20
- bSal. 35:16
- aSal. 2:4
- b1 Sam. 26:10; Job 18:20
- aSal. 11:2; Lam. 2:4
- bSal. 35:10; 86:1
- cSal. 11:2
- a1 Sam. 2:4; Sal. 46:9
- aPrv. 15:16; 16:8
- aJob 38:15; Sal. 10:15; Ezq. 30:21
- bSal. 71:6; 145:14
- aSal. 1:6; 31:7
- bSal. 37:27, 29
- aJob 5:20; Sal. 33:19
- aSal. 73:27
- bSal. 68:2; 102:3
- aSal. 112:5, 9
- aSal. 37:9; Prv. 3:33
- bJob 5:3
- a1 Sam. 2:9; Sal. 40:2; 66:9; 119:5
- bSal. 147:11
- aSal. 145:14; Prv. 24:16; Miq. 7:8
- bSal. 147:6
- aSal. 37:28; Isa. 41:17; Heb. 13:5
- bSal. 109:10
- aDt. 15:8; Sal. 37:21
- bSal. 147:13
- aSal. 34:14
- bSal. 37:18; 102:28
- aSal. 11:7; 33:5
- bSal. 37:25
- cSal. 31:23
- dSal. 21:10; 37:9; Prv. 2:22; Isa. 14:20
- aSal. 37:9; Prv. 2:21
- bSal. 37:18
- aSal. 49:3; Prv. 10:13
- bSal. 101:1; 119:13
- aDt. 6:6; Sal. 40:8; 119:11; Isa. 51:7; Jer. 31:33
- bSal. 26:1; 37:23
- aSal. 10:8; 17:11
- bSal. 37:14
- aSal. 31:8; 2 Ped. 2:9
- bSal. 34:22; 109:31
- aSal. 27:14; 37:9
- bSal. 52:5, 6; 91:8
- aJob 5:3; Jer. 12:2
- bJob 8:16
- aJob 20:5; Sal. 37:10
- aSal. 37:18
- bSal. 7:10
- cIsa. 57:1, 2
- aSal. 1:4–6; 37:20, 28
- bSal. 37:9; 73:17
- aSal. 3:8; 62:1
- bSal. 9:9; 37:19
- aSal. 54:4
- bSal. 22:4; Isa. 31:5; Dan. 3:17; 6:23
- c1 Crón. 5:20; Sal. 34:22
- aSal. 6:1
- aJob 6:4
- bSal. 32:4
- aIsa. 1:6
- bSal. 102:10
- cJob 33:19; Sal. 6:2; 31:10
- aEsd. 9:6; Sal. 40:12
- aSal. 69:5
- aSal. 35:14
- bJob 30:28; Sal. 42:9; 43:2
- aSal. 102:3
- bSal. 38:3
- aLam. 1:13, 20, 21; 2:11; 5:17
- bJob 3:24; Sal. 22:1; 32:3
- aSal. 10:17
- bSal. 6:6; 102:5
- aSal. 31:10
- bSal. 6:7; 69:3; 88:9
- aSal. 31:11; 88:18
- bLuc. 23:49
- aSal. 54:3
- bSal. 140:5
- cSal. 35:4
- dSal. 35:20
- aSal. 39:2, 9
- aSal. 39:7
- bSal. 17:6
- aSal. 35:26
- aSal. 35:15
- bSal. 13:2
- aSal. 32:5
- b2 Cor. 7:9, 10
- aSal. 18:17
- bSal. 35:19
- aSal. 35:12
- bSal. 109:5; 1 Jn. 3:12
- aSal. 22:19; 35:22
- aSal. 40:13, 17
- bSal. 27:1
- a1 Rey. 2:4; 2 Rey. 10:31; Sal. 119:9
- bJob 2:10; Sal. 34:13; Sant. 3:5–12
- cSal. 141:3; Sant. 3:2
- aSal. 38:13
- aSal. 32:4; Jer. 20:9; Luc. 24:32
- aJob 6:11; Sal. 90:12; 119:84
- bSal. 78:39; 103:14
- aSal. 89:47
- bSal. 144:4
- cJob 14:2; Sal. 62:9; Ecl. 6:12
- a1 Cor. 7:31; Sant. 1:10, 11; 1 Ped. 1:24
- bSal. 127:2; Ecl. 5:17
- cSal. 49:10; Ecl. 2:26; 5:14; Luc. 12:20
- aSal. 38:15
- aSal. 51:9, 14; 79:9
- bSal. 44:13; 79:4; 119:22
- aSal. 39:2
- b2 Sam. 16:10; Job 2:10
- aJob 9:34; 13:21
- bSal. 32:4
- aEzq. 5:15; 2 Ped. 2:16
- bJob 13:28; Sal. 90:7; Isa. 50:9
- cSal. 39:5
- aSal. 102:1; 143:1
- b2 Rey. 20:5; Sal. 56:8
- cLev. 25:23; 1 Crón. 29:15; Sal. 119:19; Heb. 11:13; 1 Ped. 2:11
- dGn. 47:9
- aJob 7:19; 10:20, 21; 14:6; Sal. 102:24
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