Romanos 11:1–12
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Dios a Su puebloa? ¡De ningún modob! Porque yo también soy israelita, descendiente1 de Abrahamc, de la tribu de Benjamín.
Dios no ha desechado a Su puebloa, al cual conoció con anterioridadb. ¿O no sabenc lo que dice la Escritura en el pasaje sobre Elías, cómo suplica a Dios contra Israel:
«Señor, han dado muerte a Tus profetas, han derribado Tus altares; y solo yo he quedado y atentan contra1 mi vidaa?».
Pero, ¿qué le dice la respuesta divina?: «Me he reservado siete mil hombres que no han doblado la rodilla a Baala».
Y1 de la misma manera, también ha quedado2 en el tiempo presente un remanentea conforme a la elección de la gracia de Dios.
Pero si es por gracia, ya no es a base de obrasa, de otra manera la gracia ya no es gracia. 1Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
Entonces ¿qué? Aquello que Israel buscaa no lo ha alcanzado, pero los que fueron escogidos lo alcanzaron1 y los demás fueron endurecidosb;
tal como está escrito:
«Dios les dio un espíritu embotado, Ojos con que no ven y oídos con que no oyen, Hasta el día de hoya».
Y David dice:
«Su banquete1 se convierta en lazo y en trampa,
Y en piedra de tropiezo y en retribución para ellosa.
Oscurézcanse sus ojos para que no puedan ver,
Y dobla sus espaldas para siemprea».
La salvación de los gentiles
Digo entoncesa: ¿Acaso tropezaron para caer? ¡De ningún modob! Pero por su transgresión ha venido la salvación a los gentilesc, para causarles celosd.
Y si su transgresión es riqueza para el mundo, y su fracaso es riqueza para los gentiles, ¡cuánto más será su plenituda!
Footnotes
Cross references
- a1Sam. 12:22; Jer. 31:37; 33:24–26
- bLuc. 20:16
- c2Cor. 11:22; Fil. 3:5
- aSal. 94:14
- bRom. 8:29
- cRom. 6:16
- a1Rey. 19:10, 14
- a1Rey. 19:18
- a2Rey. 19:4; Rom. 9:27
- aRom. 4:4
- aRom. 9:31
- bMar. 6:52; Rom. 9:18; 11:25; 2Cor. 3:14
- aDt. 29:4; Isa. 29:10; Mat. 13:13, 14
- aSal. 69:22
- aSal. 69:23
- aRom. 11:1
- bLuc. 20:16
- cHech. 28:28
- dRom. 11:14
- aRom. 11:25
Copyright 2005 por The Lockman Foundation