Proverbios 27:1–17
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No te gloríes del día de mañanaa,
Porque no sabes qué traerá el díab.
Que te alabe el extraño, y no tu boca;
El extranjero, y no tus labiosa.
Pesada es la piedra y pesada la arena,
Pero la provocación del necio es más pesada que ambas.
Cruel es el furor e inundación la ira;
Pero ¿quién se mantendrá ante los celosa?
Mejor es la reprensión francaa
Que el amor encubierto.
Fieles son las heridas del amigoa,
Pero engañosos1 los besos del enemigo2b.
El hombre1 saciado aborrece2 la miel,
Pero para el hombre1 hambriento todo lo amargo le es dulce.
Como pájaro que vaga lejos de su nidoa,
Así es el hombre que vaga lejos de su hogar1b.
El ungüentoa y el perfume alegran el corazón,
Y dulce para su amigo es el consejo del hombre1.
No abandones a tu amigoa ni al amigo de tu padreb,
Ni vayas a la casa de tu hermano el día de tu infortunio.
Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.
Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazóna,
Para que yo responda al que me afrentab.
El hombre prudente ve el mal y se esconde,
Los simples siguen adelante y pagan las consecuencias.
Tómale la ropa al que1 sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por la mujer desconocida2a.
Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz,
Le será contado como una maldicióna.
Gotera constante en día de lluvia
Y mujer rencillosa, son semejantesa;
El que trata de contenerla1, es como refrenar2 al viento
Y recoger3 aceite con su mano derecha.
El hierro con hierro se afila,
Y un hombre aguza a otro1.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aSant. 4:13–16
- bLuc. 12:19, 20; Sant. 4:14
- aPrv. 25:27; 2 Cor. 10:12, 18; 12:11
- aPrv. 6:34; 1 Jn. 3:12
- aPrv. 28:23; Gál. 2:14
- aSal. 141:5; Prv. 20:30
- bMat. 26:49
- aPrv. 26:2; Isa. 16:2
- bGn. 21:14
- aSal. 23:5; 141:5
- aPrv. 18:24
- b1 Rey. 12:6–8; 2 Crón. 10:6–8
- aPrv. 10:1; 23:15; 29:3
- bSal. 119:42
- aPrv. 20:16
- aSal. 12:2
- aPrv. 19:13
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