Nehemías 4–5
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
1Oposición de los enemigos
Cuando Sanbalat se enteróa de que estábamos reedificando la muralla, se enfureció y se enojó mucho. Y burlándose de los judíos,
habló en presencia de sus hermanos y de los ricos1 de Samariaa, y dijo: «¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿La restaurarán para sí mismos? ¿Podrán ofrecer sacrificios? ¿Terminarán en un día? ¿Harán revivir las piedras de los escombros polvorientosb, aun las quemadas?».
Tobías el amonita estaba cerca de él, y dijo: «Aun lo que están edificando, si un zorro saltara sobre elloa, derribaría su muralla de piedra».
Oye, oh Dios nuestro, cómo somos despreciadosa. Devuelve su oprobio sobre sus cabezasb y entrégalos por despojo en una tierra de cautividad.
No perdones su iniquidad, ni su pecado sea borrado de delante de Tia, porque han desmoralizado a los que edifican.
Y edificamos la muralla hasta que toda la muralla estaba unida hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.
1Cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod se enteraron que continuaba la reparación de las murallas de Jerusalén, que las brechas comenzaban a ser cerradas, se enojaron mucho.
Y todos ellos conspiraron juntosa para venir a luchar contra Jerusalén y causar disturbio en ella.
Entonces oramos a nuestro Dios, y para defendernos1 montamos guardia contra ellosa de día y de noche.
Pero se decía en Judá:
«Desfallecen las fuerzas de los cargadores,
Y queda mucho escombro;
Nosotros no podemos
Reedificar la muralla».
Y nuestros enemigos decían: «No sabrán ni verán hasta que entremos en medio de ellos y los matemos y hagamos cesar la obra»
Así que cuando los judíos que habitaban cerca de ellos vinieron y nos dijeron diez veces: «Subirán1 contra nosotros de todo lugar adonde ustedes se vuelvan»,
entonces aposté hombres en las partes más bajas del lugar, detrás de la muralla y en los sitios descubiertos; aposté al pueblo por familias con sus espadasa, sus lanzas y sus arcos.
Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: «No les tengan miedo. Acuérdense del Señor, que es grande y temiblea, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casasb».
Sucedió que nuestros enemigos se enteraron que conocíamos sus propósitos y que Dios había desbaratado sus planesa; entonces todos nosotros volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo.
Desde aquel día la mitad de mis hombres trabajaban en la obra mientras que la otra mitad portaba las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas; y los capitanes estaban detrás de toda la casa de Judá.
Los que reedificaban la muralla y los que llevaban cargas llevaban la carga en una mano trabajando en la obra, y en la otra empuñaban un arma.
Cada uno de los que reedificaban tenía ceñida al lado su espada mientras edificaba. El que tocaba la trompeta estaba junto a mí.
Y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: «La obra es grande y extensa, y estamos separados en la muralla, lejos el uno del otro.
»En el lugar que oigan el sonido de la trompeta, reúnanse allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotrosa».
Hacíamos el trabajo con la mitad empuñando lanzas desde el despuntar del alba hasta que salían las estrellas.
En aquel tiempo dije también al pueblo: «Cada hombre con su ayudante pase la noche dentro de Jerusalén, para que nos sirvan de centinela por la noche y de obrero por el día».
Ni yo, ni mis hermanos, ni mis criados, ni los hombres de la guardia que me seguían, ninguno de nosotros se quitó la ropa; cada uno llevaba su arma aun en el agua1.
Poner fin a la usura
Y hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíosa.
Había quienes decían: «Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas somos muchos; por tanto, que se nos dé trigo para que comamos y vivamosa».
Había otros que decían: «Nosotros tenemos que empeñar nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas para conseguir grano, a causa del hambre».
También había otros que decían: «Hemos pedido dinero prestado para el impuesto del rey sobre nuestros campos y nuestras viñasa.
»Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanosa, y nuestros hijos como sus hijos. Sin embargo, estamos obligando a nuestros hijos y a nuestras hijas a que sean esclavos, y algunas de nuestras hijas ya están sometidas a servidumbreb, y no podemos hacer nada porque nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros».
Entonces me enojéa en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras.
Se rebeló mi corazón dentro de mí, y reprendí a los nobles y a los oficiales y les dije: «Ustedes están cobrando en exceso cada uno a su hermanoa». Por tanto congregué contra ellos una gran asamblea.
Y les dije: «Nosotros, conforme a nuestras posibilidades, hemos redimido a nuestros hermanos judíos que fueron vendidos a las nacionesa; y ahora, ¿venderían ustedes aun a sus hermanos para que sean vendidos a nosotros?». Ellos se quedaron callados y no hallaron respuesta que dar.
Agregué además: «No está bien lo que hacen. ¿No deben andar en el temor de nuestro Dios a causa del oprobio de las nacionesa enemigas nuestras?
»También yo y mis hermanos y mis siervos les hemos prestado dinero y grano. Les ruego, pues, que abandonemos esta usura.
»Les ruego que hoy mismo les devuelvan sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas; también la centésima parte del dinero y del grano, del vino nuevo y del aceite que están exigiendo de ellos».
Entonces ellos dijeron: «Lo devolveremosa y no les exigiremos nadab; haremos tal como has dicho». Así que llamé a los sacerdotes y les hice jurar que harían conforme a esta promesac.
También sacudí los pliegues de mi mantoa y dije: «Así sacuda Dios de su casa y de sus bienes a todo hombre que no cumpla esta promesa; así sea sacudido y despojado». Y toda la asamblea dijo: “¡Amén!». Y alabaron al Señorb. Entonces el pueblo hizo conforme a esta promesa.
Además, desde el día en que el rey me mandó que fuera gobernador en la tierra de Judá, desde el año veintea hasta el año treinta y dos del rey Artajerjesb, doce años, ni yo ni mis hermanos hemos comido del pan del gobernador.
Pero los gobernadores anteriores que me precedieron gravaban al pueblo y tomaban de ellos 40 siclos (456 gramos) de plata además del pan y del vino; también sus sirvientes oprimían al pueblo. Pero yo no hice así, a causa del temor de Diosa.
También yo me dediqué a la obra en esta muralla; y no compramos ningún terreno, y todos mis siervos estaban reunidos allí para la obra.
Había a mi mesa 150 judíos y oficiales, sin contar los que vinieron a nosotros de las naciones que nos rodeabana.
Lo que se preparaba para cada día era un buey y seis ovejas escogidas, también eran preparadas aves para mía; cada diez días se proveía en abundancia toda clase de vino. Y con todo esto, no reclamé el pan del gobernador, porque la servidumbre era pesada sobre este pueblob.
Acuérdate de mí, Dios mío, para bien, conforme a todo lo que he hecho por este puebloa.
Footnotes
Cross references
- 1En el texto 3:33.
- aNeh. 2:10
- aEsd. 4:9, 10
- bNeh. 4:10
- aLam. 5:18
- aSal. 123:3, 4
- bSal. 79:12
- aSal. 69:27, 28; Jer. 18:23
- 1En el texto 4:1.
- aSal. 83:3
- aNeh. 4:11
- aNeh. 4:17, 18
- aNúm. 14:9; Dt. 1:29, 30
- b2 Sam. 10:12
- a2 Sam. 17:14
- aEx. 14:14; Dt. 1:30
- aLev. 25:35; Dt. 15:7
- aHag. 1:6
- aEsd. 4:13; 7:24
- aGn. 37:27
- bLev. 25:39
- aEx. 11:8
- aEx. 22:25; Lev. 25:36; Dt. 23:19, 20
- aLev. 25:48
- aNeh. 4:4
- a2 Crón. 28:15
- bNeh. 10:31
- cEsd. 10:5
- aHech. 18:6
- bNeh. 8:6
- aNeh. 1:1
- bNeh. 13:6
- aNeh. 5:9; Job 31:23
- a1 Rey. 18:19
- a1 Rey. 4:22, 23
- b2 Tes. 3:8
- aNeh. 13:14, 22, 31
Copyright 2005 por The Lockman Foundation