Estudio bíblico Logos

Números 24–25

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Tercera profecía de Balaam

Cuando Balaam vio que agradaba al Señor bendecir a Israel, no fue como otras veces a buscar presagiosa, sino que puso su rostro hacia el desiertob.

Y levantó Balaam sus ojos y vio a Israel acampado por tribus; y vino sobre él el Espíritu de Diosa.

Y comenzando su discurso1, dijoa:

«Oráculo de Balaam, hijo de Beor,

Y oráculo del hombre de ojos abiertos;

Oráculo del que escucha las palabras de Diosa,

Del que ve la visión del Todopoderoso1b;

Caído, pero con los ojos descubiertos.

»¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob;

Tus moradas, oh Israel!

»Como valles que se extienden,

Como jardines junto al río,

Como áloesa plantados por el Señor,

Como cedros junto a las aguasb.

»Agua correrá de sus baldes,

Y su simiente estará junto a muchas aguas;

Más grande que Agaga será su rey,

Y su reino será exaltadob.

»Dios lo saca de Egiptoa;

Es para Israel como los cuernos del búfalo.

Devorará a las naciones que son sus adversariosb,

Y desmenuzará sus huesos,

Y los traspasará con sus flechasc.

»Se agazapa, se echa como león,

O como leona ¿quién se atreverá a despertarloa?

Benditos los que te bendigan,

Y malditos los que te maldiganb».

Cuarta profecía

Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y palmoteando, dijo Balac a Balaam: «Te llamé para maldecir a mis enemigos, pero los has llenado de bendiciones estas tres veces.

»Ahora pues, huye a tu lugar. Yo dije que te colmaría de honores, pero mira, el Señor te ha privado de honores».

Y Balaam dijo a Balac: «¿No les hablé yo también a los mensajeros que me enviastea y les dije:

“Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no podría yo traspasar el mandamiento del Señor para hacer lo bueno o lo malo de mi propia iniciativaa. Lo que hable el Señor, eso hablaréb”?

»Ahora, mira, me voy a mi pueblo; pero ven, y te advertiré lo que este pueblo haráa a tu pueblo en los días venideros».

Y comenzando su discurso1, dijo:

«aOráculo de Balaam, hijo de Beor,

Y oráculo del hombre de ojos abiertos.

»Oráculo del que escucha las palabras de Dios,

Y conoce la sabiduría del Altísimo1;

Del que ve la visión del Todopoderoso,

Caído, pero con los ojos descubiertos.

»Lo veo, pero no ahora;

Lo contemplo, pero no cerca;

Una estrella saldrá de Jacob,

Y un cetro se levantará de Israela

Que aplastará la frente de Moab

Y derrumbará a todos los hijos de Setb.

»Edom será una posesióna,

También será una posesión Seirb, su enemigo;

Mientras que Israel se conducirá con valor.

»De Jacob saldrá el que tendrá dominio,

Y destruirá al remanente de la ciudada».

Al ver a Amalec, continuó su discurso1, y dijo:

«Amalec fue la primera de las naciones,

Pero su fin será destruccióna».

Después vio al quenitaa, y continuó su discurso1, y dijo:

«Perdurable es tu morada,

Y en la peña está puesto tu nido.

»No obstante, el quenita será consumido;

¿Hasta cuándo te tendrá cautivo Asiriaa?».

Y continuando su discurso1, dijo:

«¡Ay! ¿Quién puede vivir, si Dios no lo ha ordenado?

»Pero las naves vendrán de la costa de Quitima,

Y afligirán a Asiria y afligirán a Heberb;

Pero él también perecerá para siemprec».

Entonces se levantó Balaam y se marchó, y volvió a su lugara; también Balac se fue por su camino.

El pueblo peca en Sitim

Mientras Israel habitaba en Sitima, el pueblo comenzó a prostituirseb con las hijas de Moab.

Y estas invitaron al pueblo a los sacrificios que hacían a sus diosesa, y el pueblo comió y se postró ante sus dioses.

Así Israel se unió a Baal de Peora, y se encendió la ira del Señor contra Israel.

Y el Señor dijo a Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y ejecútalos delante del Señor a plena luz del día, para que se aparte de Israel la ardiente ira del Señora».

Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: «Cada uno de ustedes mate a aquellos de los suyos que se han unido a Baal de Peora».

Entonces un hombre, uno de los israelitas, vino y presentó una madianitaa a sus parientes, a la vista de Moisés y a la vista de toda la congregación de los israelitas, que lloraban a la puerta de la tienda de reuniónb.

Cuando lo vio Fineesa, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se levantó de en medio de la congregación, y tomando una lanza en su mano,

fue tras el hombre de Israel, entró en la alcoba y los traspasó a los dos, al hombre de Israel y a la mujer por su vientre. Y así cesó la plaga sobre los israelitasa.

Y los que murieron por la plaga fueron 24,000a.

Entonces el Señor dijo a Moisés:

«Fineesa, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha apartado Mi furor de los israelitas porque demostró su celo por Mí entre ellos, y en Mi celo no he destruido a los israelitasb.

»Por tanto, dile: “Ciertamente Yo le doya Mi pacto de pazb;

y será para él y para su descendencia después de él, un pacto de sacerdocio perpetuoa, porque tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los israelitasb”».

El nombre del hombre de Israel que fue muerto con la madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una casa paterna de Simeón.

Y el nombre de la mujer madianita que fue muerta era Cozbia, hija de Zurb, el cual era cabeza del pueblo de una casa paterna en Madián.

Entonces el Señor habló a Moisés y le dijo:

«Hostiguen a los madianitas y hiéranlosa;

pues ellos han sido hostiles a ustedes con sus engaños, con los que los engañaron en el asunto de Peor, y en el asunto de Cozbi, hija del jefe de Madián, hermana de ellos, que fue muerta el día de la plaga por causa de Peor».

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 parábola.
  2. 1 Shaddai.
  3. 1 parábola.
  4. 1 Elyon.
  5. 1 parábola.
  6. 1 parábola.
  7. 1 parábola.

Referencias cruzadas

  1. aNúm. 22:7; 23:23
  2. bNúm. 23:28
  3. aNúm. 11:26; 1 Sam. 19:20; Apoc. 1:10
  4. aNúm. 24:15, 16
  5. aNúm. 22:20
  6. bGn. 15:1; Núm. 12:6
  7. aSal. 45:8
  8. bSal. 1:3
  9. aNúm. 24:20; 1 Sam. 15:8
  10. bSal. 145:11–13
  11. aNúm. 23:22
  12. bNúm. 23:24; Sal. 2:9
  13. cSal. 45:5
  14. aGn. 49:9; Núm. 23:24
  15. bGn. 12:3; 27:29
  16. aNúm. 22:18
  17. aNúm. 16:28
  18. bNúm. 22:20
  19. aNúm. 31:8, 16; Jos. 13:22
  20. aNúm. 24:3, 4
  21. aGn. 49:10
  22. bNúm. 21:29; Isa. 15:1–16:14
  23. aGn. 27:29
  24. bGn. 32:3
  25. aAmós 9:11, 12
  26. aNúm. 24:24
  27. aGn. 15:19
  28. aGn. 10:21, 22
  29. aGn. 10:4; Ezq. 27:6
  30. bGn. 10:21
  31. cNúm. 24:20
  32. aNúm. 24:14
  33. aNúm. 33:49; Jos. 2:1
  34. bNúm. 31:16; 1 Cor. 10:8; Apoc. 2:14
  35. aEx. 34:15; Dt. 32:38
  36. aSal. 106:28, 29; Os. 9:10
  37. aDt. 13:17
  38. aEx. 32:27
  39. aNúm. 22:4
  40. bJoel 2:17
  41. aSal. 106:30
  42. aNúm. 16:46–48
  43. aNúm. 14:37; 16:48–50; 31:16
  44. aSal. 106:30
  45. bEx. 20:5
  46. aSal. 106:31
  47. bIsa. 54:10; Ezq. 34:25; 37:26
  48. aEx. 29:9
  49. bNúm. 16:46
  50. aNúm. 25:18
  51. bNúm. 31:8
  52. aNúm. 22:4; 25:1; 31:1–3