Marcos 13–14
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- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
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- NKJV The New King James Version
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- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Profecía sobre la destrucción del templo
aCuando Jesús salía del templo, uno de Sus discípulos le dijo*: «Maestro, ¡mira qué1 piedras y qué1 edificios!»
Y Jesús le dijo: «¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedraa que no sea derribada».
Señales antes del fin
Y estando Él sentado en el monte de los Olivosa, frente al templo, Pedro, Jacobo1, Juanb y Andrés le preguntaban en privado:
«Dinos, ¿cuándo sucederá1 esto, y qué señal2 habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?»
Y Jesús comenzó a decirles: «Miren que nadie los engañe.
»Muchos vendrán en Mi nombre diciendo: “Yo soya el Cristo”, y engañarán a muchos.
»Cuando ustedes oigan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen; es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin.
»Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en diversos lugares; y habrá hambres. Esto solo es el comienzo de dolores1.
»Pero ustedes, estén alerta1; porque los entregarán a los tribunales2 y serán azotados en las sinagogasa, y comparecerán delante de gobernadores y reyes por Mi causa, para testimonio a ellos.
»Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las nacionesa.
»aCuando los lleven y los entreguen, no se preocupen de antemano por lo que van a decir, sino que lo que les sea dado en aquella hora, eso hablen; porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu Santo.
»El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte1.
»Y ustedes serán odiados de todos por causa de Mi nombrea, pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.
La abominación de la desolación
»Pero cuando vean la abominación de la desolacióna puesta donde no debe estar (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montesb;
y el que esté en la azotea, no baje ni entre a sacar nada de su casaa;
y el que esté en el campo, no vuelva a tomar su capa.
»Pero, ¡ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días!
»Oren para que esto no suceda en el invierno.
»Porque aquellos días serán de tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio de la creacióna que hizo1 Dios hasta ahora, ni acontecerá jamás.
»Si el Señor no hubiera acortado aquellos1 días, nadie2 se salvaría; pero por causa de los escogidos3 que Él eligió4, acortó los días.
»Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Cristo1”, o: “Miren, allí está”, no lo crean.
»Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetasa, y mostrarán señales1 y prodigiosb a fin de extraviar, de ser posible, a los escogidos2.
»Pero ustedes, estén alerta; vean que se lo he dicho todo de antemano.
La venida del Hijo del Hombre
»Pero en aquellos días, después de esa tribulación, el sol se oscurecerá y la luna no dará su luza,
las estrellas irán cayendo del cielo y las potencias que están en los cielos serán sacudidasa.
»Entonces verán al Hijo del Hombrea que viene en las nubes con gran poder y gloriab.
»Y entonces Él enviará a los ángeles, y reunirá a Sus escogidos1 de los cuatro vientosa, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielob.
Parábola de la higuera
»De la higuera aprendan la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, saben que el verano está cerca.
»Así también ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que Él está cerca1, a las puertas.
»En verdad les digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
»El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán.
»Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padrea.
Exhortación a velar
»Estén alerta, velena; porque no saben cuándo es el tiempo señalado.
»Es como un hombre que se fue de viaje, y al salir de su casa dejó a sus siervos encargados1, asignándole a cada uno su tarea, y ordenó al portero que estuviera alertaa.
»Por tanto, velena, porque no saben cuándo viene el señor de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallob, o al amanecerc;
no sea que venga de repente y los halle dormidosa.
»Y lo que a ustedes digo, a todos digo: ¡Velena!».
Complot para prender y matar a Jesús
aFaltaban dos días para la Pascuab y para la Fiesta de los Panes sin Levadura1; y con engaño, los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo prender y matar a Jesúsc;
pero decían: «No durante la fiesta, no sea que haya un tumulto del pueblo»
Jesús ungido en Betania
aEstando Él en Betaniab, sentado1 a la mesa en casa de Simón el leproso, vino una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso de nardo puroc; y rompió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús.
Pero algunos estaban indignados y se decían unos a otros: «¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?
»Porque este perfume podía haberse vendido por más de 300 denarios1, y el dinero dado a los pobres». Y la reprendían.
Pero Jesús dijo: «Déjenla; ¿por qué la molestan? Buena obra ha hecho para Mí.
»Porque a los pobres siempre los tendrán1 con ustedes; y cuando quieran les podrán2 hacer bien; pero a Mí no siempre me tendrán1a.
»Ella ha hecho lo que ha podido; se ha anticipado a ungir Mi cuerpo para la sepulturaa.
»Y en verdad les digo, que dondequiera que el evangelio se predique en el mundo entero, también se hablará de lo que esta ha hecho, para memoria suyaa».
Traición de Judas
aEntonces Judas Iscariote, que era uno de los doce {discípulos,} fue a los principales sacerdotes para entregarles a Jesúsb.
Cuando ellos lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él buscaba cómo entregar a Jesús en un momento oportuno.
Preparación de la Pascua
aEl primer día de la fiesta de los panes sin levadura1b, cuando se sacrificabac el cordero de la Pascua, los discípulos le preguntaron* a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua?».
Él envió* a dos de Sus discípulos, diciéndoles*: «Vayan a la ciudad, y allí les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo;
y donde él entre, digan al dueño de la casa: “El Maestro dice: ‘¿Dónde está Mi habitación en la que pueda comer la Pascua con Mis discípulosa?’ ”
»Y él les mostrará un gran aposento alto, amueblado y preparado; hagan los preparativos para nosotros allí».
Salieron, pues, los discípulos y llegaron a la ciudad, y encontraron todo tal como Él les había dicho; y prepararon la Pascua.
Jesús identifica al traidor
aAl atardecer llegó* Jesús con los doce discípulos.
Y estando sentados1 a la mesa comiendo, Jesús dijo: «En verdad les digo que uno de ustedes Me entregará; el que come conmigo».
Ellos comenzaron a entristecerse y a decir uno por uno: «¿Acaso soy yo?»
«Es uno de los doce», les respondió, «el que moja el pan en el mismo plato que Yo.
»Porque el Hijo del Hombre se va tal y como está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido1».
Institución de la Cena del Señor
aMientras comían, tomó pan, y habiéndolo bendecido lo partió, se lo dio a ellosb, y dijo: «Tomen, esto es Mi cuerpo».
Y tomando una copa, después de dar gracias, se la dio a ellos, y todos bebieron de ella.
Y les dijo: «Esto es Mi sangre del nuevo1 pactoa, que es derramada por muchosb.
»En verdad les digo, que ya no beberé más del fruto de la vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios».
Después de cantar un himno, salieron para el monte de los Olivosa.
Jesús predice la negación de Pedro
aJesús les dijo*: «Todos ustedes se apartarán1, porque escrito está: “Heriré al pastor, y las ovejas se dispersaránb”.
»Pero después de que Yo haya resucitado, iré delante de ustedes a Galileaa».
«Aunque todos se aparten1, yo, sin embargo, no lo haré», le dijo Pedro.
Jesús le contestó*: «En verdad te digo que hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres vecesa».
Pero Pedro con insistencia repetía: «Aunque tenga1 que morir junto a Ti, no te negaré». Y todos decían también lo mismo.
Jesús en Getsemaní
aLlegaron* a un lugar que se llama Getsemaní, y Jesús dijo* a Sus discípulos: «Siéntense aquí hasta que Yo haya orado».
Tomó* con Él a Pedro, a Jacobo1 y a Juan, y comenzó a afligirse y a angustiarse muchoa.
«Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte», les dijo*; «quédense aquí y velena».
Adelantándose un poco, se postró1 en tierra y oraba que si fuera posible, pasara de Él aquella2 horaa.
Y decía: «¡Abba, Padrea! Para Ti todas las cosas son posibles; aparta de Mí esta copa, pero no sea lo que Yo quiero, sino lo que Tú quierasb».
Entonces Jesús vino* y los halló* durmiendo, y dijo* a Pedro: «Simón, ¿duermes? ¿No pudiste velar ni por una hora?
»Velen y oren para que no entren en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débila».
Él se fue otra vez y oró, diciendo las mismas palabras1.
Y vino Jesús de nuevo y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban muy cargados de sueño; y no sabían qué responder.
Vino* por tercera vez, y les dijo*: «¿Todavía están1 durmiendo y descansando? Basta yaa; ha llegado la hora; miren, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.
»Levántense, vámonos; ya está cerca el que me entrega».
Arresto de Jesús
aEn ese momento1, mientras Jesús estaba todavía hablando, llegó* Judas, uno de los doce discípulos, acompañado de2 una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.
Y el que lo entregaba les había dado una señal, diciendo: «Al que yo bese, Ese es; lo prenden y se lo llevan con seguridad1»
Cuando llegó Judas, inmediatamente se acercó a Jesús y le dijo: «¡Rabí1a!». Y lo besó.
Entonces ellos echaron mano a Jesús y lo prendieron.
Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó1 la oreja.
Y dirigiéndose1 Jesús a ellos, les dijo: «¿Cómo contra un ladrón han salido con espadas y palos para asegurarse que me arrestaban?
»Cada día estaba con ustedes en el templo enseñandoa…
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Notas al pie
- 1 tan grandes.
- 1O Santiago.
- 1 será.
- 2O milagro.
- 1 dolores de parto.
- 1 miren por ustedes mismos.
- 2O sanedrines, o concilios.
- 1O los matarán.
- 1 creó.
- 1 los.
- 2 ninguna carne.
- 3O elegidos.
- 4O escogió.
- 1I.e. el Mesías.
- 1O milagros.
- 2O elegidos.
- 1O elegidos.
- 1O que está.
- 1 dando la autoridad a sus siervos.
- 1O de los Ázimos.
- 1 reclinado.
- 1I.e. salario de 300 días.
- 1 tienen.
- 2 pueden.
- 1O de los Ázimos.
- 1 reclinados.
- 1 a él si ese hombre no hubiera nacido.
- 1Algunos antiguos omiten, nuevo.
- 1O escandalizarán, o caerán.
- 1O escandalicen, o caigan.
- 1 Y si tengo.
- 1O Santiago.
- 1 caía.
- 2 la.
- 1 la misma palabra.
- 1O siguen.
- 1O Inmediatamente.
- 2 y con él.
- 1O bajo guardia.
- 1O Maestro.
- 1 le quitó.
- 1 respondiendo.
Referencias cruzadas
- aMar. 13:1–37: Mat. 24; Luc. 21:5–36
- aLuc. 19:44
- aMat. 21:1
- bMat. 17:1
- aJuan 8:24
- aMat. 10:17
- aMat. 24:14
- aMar. 13:11–13: Mat. 10:19–22; Luc. 21:12–17
- aMat. 10:22; Juan 15:21
- aDan. 9:27; 11:31; 12:11
- bMat. 24:15, 16
- aLuc. 17:31
- aDan. 12:1; Mar. 10:6
- aMat. 7:15
- bMat. 24:24; Juan 4:48
- aIsa. 13:10; Ezq. 32:7; Joel 2:10, 31; 3:15; Apoc. 6:12
- aIsa. 34:4; Apoc. 6:13
- aDan. 7:13; Apoc. 1:7
- bMat. 16:27; Mar. 8:38
- aDt. 30:4
- bZac. 2:6
- aMat. 24:36; Hech. 1:7
- aEf. 6:18; Col. 4:2
- aLuc. 12:36–38
- aMat. 24:42; Mar. 13:37
- bMar. 14:30
- cMat. 14:25; Mar. 6:48
- aRom. 13:11
- aMat. 24:42; Mar. 13:35
- aMar. 14:1, 2: Mat. 26:2–5; Luc. 22:1, 2
- bEx. 12:1–27; Mar. 14:12; Juan 11:55; 13:1
- cMat. 12:14
- aMar. 14:3–9: Mat. 26:6–13; Luc. 7:37–39; Juan 12:1–8
- bMat. 21:17
- cMat. 26:6, 7; Juan 12:3
- aDt. 15:11; Mat. 26:11; Juan 12:8
- aJuan 19:40
- aMat. 26:13
- aMar. 14:10, 11: Mat. 26:14–16; Luc. 22:3–6
- bJuan 6:71
- aMar. 14:12–16: Mat. 26:17–19; Luc. 22:7–13
- bMat. 26:17
- cDt. 16:5; Mar. 14:1; Luc. 22:7; 1Cor. 5:7
- aLuc. 22:11
- aMar. 14:17–21: Mat. 26:20–24; Luc. 22:14, 21–23; Juan 13:18 y
- aMar. 14:22–25: Mat. 26:26–29; Luc. 22:17–20; 1Cor. 11:23–25; Mar. 10:16
- bMat. 14:19
- aEx. 24:8
- bJer. 31:31–34
- aMat. 21:1; 26:30
- aMar. 14:27–31: Mat. 26:31–35
- bZac. 13:7
- aMat. 28:16
- aMat. 26:34; Mar. 14:68, 72; Juan 13:38
- aMar. 14:32–42: Mat. 26:36–46; Luc. 22:40–46
- aMar. 9:15; 16:5, 6
- aMat. 26:38; Juan 12:27
- aMat. 26:45; Mar. 14:41
- aRom. 8:15; Gál. 4:6
- bMat. 26:39
- aMat. 26:41
- aMar. 14:35
- aMar. 14:43–50: Mat. 26:47–56; Luc. 22:47–53; Juan 18:3–11
- aMat. 23:7
- aMar. 12:35; Luc. 19:47; 21:37
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