Logos Bible Study

Isaías 37:2–39:8

Nueva Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Entonces envío a Eliaquima, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebnab y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amozc.

Y ellos le dijeron: «Así dice Ezequías: “Este día es día de angustiaa, de reprensión y de desprecio, pues hijos están para nacer1, pero no hay fuerzas para dar a luzb.

“Tal vez el Señor tu Dios oirá las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivoa, y lo reprenderá por las palabras que el Señor tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún quedab”».

Cuando llegaron los siervos del rey Ezequías ante Isaías,

este1 les dijo: «Así dirán a su señor: “Así dice el Señor: ‘No temas por las palabras que has oídoa, con las que los siervos del rey de Asiria me han blasfemado.

‘Voy a poner en él un espíritu, oiráa un rumor y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espadab’ ”».

Entonces el Rabsaces volvió y halló al rey de Asiria peleando contra Libnaa, pues había oído que el rey había partido de Laquisb.

Y les oyó1a decir acerca de Tirhaca, rey de Cus2b: «Ha salido a pelear contra ti», y cuando lo oyó, Senaquerib envió mensajeros a Ezequías, diciendo:

«Así dirán a Ezequías, rey de Judá1: “No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiriaa’.

“Tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones1, destruyéndolas por completoa, ¿y serás tú librado?

“¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozána, Haránb, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?

“¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?”».

Entonces Ezequías tomó la carta1 de mano de los mensajeros y2 la leyó. Después subió a la casa del Señor y la extendió delante del Señor.

Y Ezequías oró al Señor, y dijo:

«Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que estás1 sobre los querubinesa, solo Tú eres Diosb de todos los reinos de la tierrab. Tú hiciste los cielos y la tierrac.

»Inclina, oh Señor, Tu oído y escucha; abre, oh Señor, Tus ojos y miraa; escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivob.

»En verdad, oh Señor, los reyes de Asiria han asolado todas las naciones1 y sus tierrasa,

y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombrea, de madera y piedra; por eso los han destruidob.

»Y ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de su manoa para que todos los reinos de la tierra sepan que solo Tú, oh Señor, eres Diosb».

Entonces Isaías, hijo de Amoza, envió a decir a Ezequías: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Por cuanto me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria,

esta es la palabra que el Señor ha hablado contra él:

‘Te ha despreciado y se ha burlado de ti

La virgen hija de Sióna;

Ha movido la cabezab a tus espaldas

La hija de Jerusalén.

-‘¿A quién has injuriado y blasfemadoa?

¿Y contra quién has alzado la voz

Y levantado con orgullo1 tus ojosb?

¡Contra el Santo de Israelc!

-‘Por mano de tus siervos has injuriado al Señor,

Y has dicho: “Con mis numerosos carros

Yo subí a las cumbres de los montes,

A las partes más lejanas del Líbano,

Y corté1 sus altos cedros y sus mejores cipresesa.

Iré a su más alta2 cima, a su más frondoso bosqueb.

-“Yo cavé pozos y bebí aguas,

Y sequé con la planta de mis pies

Todos los ríos de Egipto1a”.

-‘¿No has oídoa?

Hace mucho tiempo que lo hice,

Desde la antigüedad lo había planeadob.

Ahora he hecho que suceda,

Para que conviertas las ciudades fortificadas

En montones de ruinasc.

-’Sus habitantes, faltos de fuerzas1,

Fueron desalentados y humillados.

Vinieron a ser como la vegetación del campo

Y como la hierba verdea,

Como la hierba en los techos que se quema2

Antes de que haya crecidob.

-’Pero conozco tu sentarte,

Tu salir y tu entrar,

Y tu furor contra Mía.

-‘A causa de tu furor contra Mí,

Y porque tu arrogancia1a ha subido hasta Mis oídos,

Pondré, pues, Mi garfiob en tu nariz

Y Mi frenoc en tu boca2,

Y te haré volver por el camino por donde vinisted.

’Entonces esta será la señal para ti, Ezequías: Este año ustedes comerán1 lo que crezca espontáneamente; el segundo año lo que nazca de por sía, y en el tercer año siembren, sieguen, planten viñas y coman su fruto.

’El remanentea de la casa de Judá que se salveb, echará de nuevo raíces por debajo y dará fruto por arribac.

‘Porque de Jerusalén saldrá un remanentea, y del monte Sión sobrevivientes1. El celob del Señor de los ejércitosc hará esto’ ”».

«Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: “Él no entrará en esta ciudad ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo ni levantará terraplén contra ellaa.

“Por el camino que vino, por él se volveráa, y no entrará en esta ciudad”, declara el Señor.

“Porque defenderé esta ciudada para salvarla por amor a Mí mismob y por amor a Mi siervo Davidc”».

Muerte de Senaquerib

Y salió el ángel del Señor e hirió a 185,000 en el campamento de los asirios. Cuando los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran cadáveresa.

Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínivea.

Y mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezaer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararata. Y su hijo Esar Hadónb reinó en su lugar.

Enfermedad y curación de Ezequías

aEn aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerteb. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amozc, y le dijo: «Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morird y no vivirás”».

Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor:

«Te ruego, oh Señor, que te acuerdesa ahora de cómo yo he andado delante de Ti en verdadb y con corazón íntegroc, y he hecho lo bueno ante Tus ojosd». Y Ezequías lloró amargamente1e.

Entonces la palabra del Señor vino a Isaías:

«Ve y dile a Ezequías: “Así dice el Señor, Dios de tu padre David: ‘He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; voy a añadir quince añosa a tus días.

‘Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano1 del rey de Asiria, y defenderé esta ciudada’ ”».

Esta será para ti la señala del Señor, de que el Señor hará lo que ha dicho:

«Haré que la sombra que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrás diez grados1a». Y la sombra del sol retrocedió diez grados1 en las gradas por las que había descendidob.

Este es el escrito de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó1 de su enfermedad:

Yo dije: «A la mitad de mis díasa

He de entrar por las puertas del Seol 1b;

Se me priva del resto de mis añosc».

Dije: «No veré más al Señor,

Al Señor en la tierra de los vivientesa.

No veré más hombre alguno entre los habitantes del mundo.

»Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de mía;

Como un tejedorb enrollé mi vidac.

Del telar, Él me cortód;

Del día a la noche acabas conmigoe.

»Sosegué mi alma hasta la mañana.

Como leóna, Él rompe todos mis huesosb;

Del día a la noche, acabas conmigoc.

»Como una golondrina, como una grullaa, así me quejo1,

Gimo como una palomab.

Mis ojos miran ansiosamente a las alturasc.

Oh Señor, estoy oprimido, sé Tú mi ayudadord.

»¿Qué diré?

Pues1 Él me ha hablado y Él mismo lo ha hechoa.

Andaré erranteb todos mis años a causa de la amargura de mi almac.

»Oh Señor, por estas cosas1 viven los hombresa,

Y en todas ellas está la vida de mi espíritu.

Restabléceme la saludb y haz2 que vivac.

»Por causa de mi bienestar tuve gran amargura.

Eres Tú quien ha guardado1 mi alma del abismo de la nada2a,

Porque echaste tras Tus espaldas todos mis pecadosb.

»Pues el Seol no te expresa gratitud,

Ni la muerte te alaba.

Los que descienden a la fosa no pueden esperar Tu fidelidada.

»El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoya.

El padre cuenta a sus hijos Tu fidelidadb.

»El Señor me salvará;

Y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerdaa

Todos los días de nuestra vidab en la casa del Señorc».

Isaías había dicho: «Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga1 para que se recuperea».

Entonces Ezequías había preguntado: «¿Cuál será la señal de que subiré a la casa del Señora?».

Predicción de la cautividad

aEn aquel tiempo Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babiloniab, envió cartas y un regalo a Ezequías porque oyó que había estado enfermo y se había recuperado.

Se alegró por ello1 Ezequías y les mostró la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, todo su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostraraa.

Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le preguntóa: «¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti?». Y Ezequías respondió: «Han venido a mí de un país lejanob, de Babilonia».

«¿Qué han visto en tu casa?», preguntó el profeta. «Han visto todo lo que hay en mi casa», respondió Ezequías; «no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado».

Entonces Isaías dijo a Ezequías: «Oye la palabra del Señora de los ejércitos:

“Ciertamente vienen días cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia; nada quedaráa”, dice el Señor.

“Y algunos de tus hijos que saldrán de ti, los que engendrarás, serán llevadosa y serán oficiales1 para servir en el palacio del rey de Babiloniab”».

Entonces Ezequías dijo a Isaías: «La palabra del Señor que has hablado es buena». Pues pensaba1: «Habrá paz y seguridad2 en mis díasa».

Read in Logos

Footnotes

  1. 1 saliendo de la matriz.
  2. 1 Isaías.
  3. 1 oyendo.
  4. 2O Etiopía.
  5. 1 Judá, diciendo.
  6. 1 tierras.
  7. 1 las cartas.
  8. 2 y Ezequías.
  9. 1 estás sentado.
  10. 1 tierras.
  11. 1 en alto.
  12. 1Así en la versión (); en el , cortaré.
  13. 2 lejana.
  14. 1O del lugar sitiado.
  15. 1 de manos débiles.
  16. 2Así en los y en 2 Rey. 19:26; en el , y como campo arado.
  17. 1 complacencia.
  18. 2 tus labios.
  19. 1 comiendo.
  20. 1 los que escapan.
  21. 1 gran llanto.
  22. 1 palma.
  23. 1O gradas.
  24. 1 vivió después.
  25. 1 región de los muertos.
  26. 1 así chirrío.
  27. 1El Targum y los dicen: ¿Y hablaré porque.
  28. 1 por ellos.
  29. 2 Y me restablecerás y harás.
  30. 1Así en algunas versiones antiguas; en amado.
  31. 2O destrucción.
  32. 1O el tumor ulcerado.
  33. 1 por ellos.
  34. 1O eunucos.
  35. 1 dijo.
  36. 2O verdad.

Cross references

  1. aIsa. 22:20
  2. bIsa. 22:15
  3. cIsa. 1:1; 20:2
  4. aIsa. 22:5; 26:16; 33:2
  5. bIsa. 26:17, 18; 66:9; Os. 13:13
  6. aIsa. 36:13–15, 18, 20
  7. bIsa. 1:9; 10:20–22; 37:31, 32; 46:3
  8. aIsa. 7:4; 35:4
  9. aIsa. 37:9
  10. bIsa. 37:37, 38
  11. aNúm. 33:20; Jos. 10:29
  12. bJos. 10:31, 32
  13. aIsa. 37:7
  14. bIsa. 18:1; 20:5
  15. aIsa. 36:15
  16. aIsa. 10:9–11; 36:18–20
  17. a2 Rey. 17:6; 18:11
  18. bGn. 11:31; 12:1–4; Hech. 7:2
  19. aEx. 25:22; 1 Sam. 4:4; Sal. 80:1; 99:1
  20. bDt. 10:17; Sal. 86:10; 136:2, 3
  21. cIsa. 42:5; 45:12; Jer. 10:12
  22. a2 Crón. 6:40; Sal. 17:6; Dan. 9:18
  23. bSal. 74:22; Isa. 37:4
  24. a2 Rey. 15:29; 16:9; 17:6, 24; 1 Crón. 5:26
  25. aIsa. 2:8; 17:8; 41:24, 29
  26. bIsa. 26:14
  27. aIsa. 25:9; 33:22; 35:4
  28. b1 Rey. 18:36, 37; Sal. 46:10; Isa. 37:16; Ezq. 36:23
  29. aIsa. 37:2
  30. aSal. 9:14; Jer. 14:17; Lam. 2:13; Sof. 3:14; Zac. 2:10
  31. bJob 16:4
  32. aIsa. 37:4
  33. bIsa. 2:11; 5:15, 21
  34. cEzq. 39:7; Hab. 1:12
  35. aIsa. 14:8
  36. bIsa. 10:18, 33, 34
  37. aDt. 11:10; 1 Rey. 20:10
  38. aIsa. 40:21, 28
  39. bIsa. 46:11; Hech. 2:23; 4:27, 28; 1 Ped. 2:8
  40. cIsa. 10:6; 17:1; 25:2
  41. aIsa. 40:7
  42. bSal. 129:6
  43. aSal. 139:1
  44. aIsa. 10:12
  45. bEzq. 29:4; 38:4
  46. cIsa. 30:28
  47. dIsa. 37:34
  48. aLev. 25:5, 11
  49. aIsa. 4:2; 10:20
  50. bIsa. 37:4
  51. cIsa. 27:6
  52. aIsa. 37:4
  53. bIsa. 9:7; 59:17; Joel 2:18
  54. cZac. 1:14
  55. aJer. 6:6; 32:24
  56. aIsa. 37:29
  57. aIsa. 31:5; 38:6
  58. bIsa. 43:25; 48:9, 11
  59. c2 Rey. 20:6
  60. a2 Rey. 19:35
  61. aGn. 10:11; Jon. 1:2; 3:3; 4:11; Sof. 2:13
  62. aGn. 8:4; Jer. 51:27
  63. bEsd. 4:2
  64. a2 Rey. 20:1–6, 9–11; Isa. 38:1–8
  65. b2 Crón. 32:24
  66. cIsa. 1:1; 37:2
  67. d2 Sam. 17:23
  68. aNeh. 13:14
  69. b2 Rey. 18:5, 6; Sal. 26:3
  70. c1 Crón. 28:9; 29:19
  71. dDt. 6:18
  72. eSal. 6:6–8
  73. a2 Rey. 18:2, 13
  74. aIsa. 31:5; 37:35
  75. aJue. 6:17, 21, 36–40; Isa. 7:11, 14; 37:30
  76. a2 Rey. 20:9–11
  77. bJos. 10:12–14
  78. aSal. 102:24
  79. bSal. 107:18
  80. cJob 17:11, 15; 2 Cor. 1:9
  81. aSal. 27:13; 116:9
  82. a2 Cor. 5:1, 4; 2 Ped. 1:13, 14
  83. bJob 7:6
  84. cHeb. 1:12
  85. dJob 6:9
  86. eJob 4:20; Sal. 73:14
  87. aJob 10:16
  88. bSal. 51:8; Dan. 6:24
  89. cSal. 32:4
  90. aJob 30:29; Sal. 102:6
  91. bIsa. 59:11; Ezq. 7:16; Nah. 2:7
  92. cSal. 119:123
  93. dJob 17:3; Sal. 119:122
  94. aSal. 39:9
  95. b1 Rey. 21:27
  96. cJob 7:11; 10:1; Isa. 38:17
  97. aSal. 119:71, 75
  98. bSal. 39:13
  99. cSal. 119:25
  100. aSal. 30:3; 86:13; Jon. 2:6
  101. bIsa. 43:25; Jer. 31:34; Miq. 7:19
  102. aNúm. 16:33; Sal. 6:5; 30:9; 88:11; Ecl. 9:10
  103. aSal. 118:17; 119:175
  104. bDt. 6:7; 11:19; Sal. 78:5–7
  105. aSal. 33:1–3; 68:24–26
  106. bSal. 104:33; 116:2; 146:2
  107. cSal. 116:17–19
  108. a2 Rey. 20:7
  109. a2 Rey. 20:8; Isa. 38:7
  110. aIsa. 39:1–8: 2 Rey. 20:12–19
  111. b2 Crón. 32:31
  112. a2 Rey. 18:15, 16; 2 Crón. 32:25, 31; Job 31:25
  113. a2 Sam. 12:1; 2 Crón. 16:7
  114. bDt. 28:49; Jer. 5:15
  115. a1 Sam. 13:13, 14; 15:16
  116. a2 Rey. 24:13; 25:13–15; Jer. 20:5
  117. a2 Rey. 24:10–16; 2 Crón. 36:10
  118. bDan. 1:1–7
  119. a2 Crón. 32:26; 34:28