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Hebreos 7–8

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El sacerdocio de Melquisedec

Porque este Melquisedeca, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimob, que se encontró con Abraham cuando este regresaba de la matanza de los reyes, y lo bendijo,

y Abraham le entregó1 el diezmo de todos los despojos. El nombre Melquisedec significa primeramente rey de justicia, y luego también rey de Salem, esto es, rey de paz.

Sin tener padre, ni madre, y sin genealogíaa, no teniendo principio de días ni fin de vida, siendo hecho semejante al Hijo de Diosb, permanece sacerdote a perpetuidad.

Grandeza de Melquisedec

Consideren, pues, la grandeza de este Melquisedec a quien Abraham, el patriarcaa, dio el diezmob de lo mejor del botín1.

Y en verdad los hijos de Levía que reciben el oficio de sacerdote, tienen mandamiento en1 la ley de recoger el diezmo2 del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque estos son descendientes de Abraham3.

Pero aquel cuya genealogíaa no viene de ellos, recibió el diezmo1b de Abraham y bendijob al que tenía las promesasc.

Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

Aquí, ciertamente hombres mortales reciben el diezmo, pero allí, los recibe uno de quien se da testimonio de que vivea.

Y, por decirlo así, por medio de Abraham también Leví, que recibía diezmos, pagaba diezmos,

porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

Cristo, sacerdote para siempre

Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levíticoa, (pues sobre esa base recibió el pueblo la leyb), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedecc, y no designado según el orden de Aarón?

Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley.

Pues aquela de quien se dicen estas cosasb, pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha servido en el altar.

Porque es evidente que nuestro Señor descendió1 de Judáa, una tribu de la cual Moisés no dijo nada tocante a sacerdotes.

Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,

que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicosa, sino según el poder de una vida indestructibleb.

Pues de Cristo se da testimonio:

«Tú eres sacerdote para siempre

según el orden de Melquisedeca».

Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútila

(pues la ley nada hizo perfectoa), y se introduce una mejor esperanzab, mediante la cual nos acercamos a Diosc.

Y por cuanto no fue sin juramento,

pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero Él, por un juramento del que Le dijo:

«El Señor ha jurado

Y no cambiará1a:

“Tú eres sacerdote para siempre2b”».

Por eso, Jesús ha venido a ser fiador1a de un mejor pactob.

Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar,

pero Jesús conserva Su sacerdocio inmutable1 puesto que permanece para siemprea.

Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre1a a los que por medio de Él se acercan a Diosb, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellosc.

Porque convenía que tuviéramos tal Sumo Sacerdotea: santob, inocentec, inmaculado, apartado de los pecadores, y exaltado más allá de los cielosd,

que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamentea, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblob. Porque esto Jesús lo hizo una vez para siemprec, cuando Él mismo se ofreciód.

Porque la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débilesa, pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, designa al Hijob, hecho perfecto para siemprec.

Jesús, Sumo Sacerdote del santuario celestial

Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es este: tenemos tal Sumo Sacerdotea, que se ha sentado a la diestra del tronob de la Majestad en los cielosb,

como ministroa del1 santuario y del1 tabernáculo verdadero2b, que el Señor erigió, no el hombrec.

Porque todo sumo sacerdotea está constituido para presentar ofrendas y sacrificiosb, por lo cual es necesario que este Sumo Sacerdote también tenga algo que ofrecer.

Así que si Él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la leya;

los cuales sirven a lo que es copiaa y sombra de las cosas celestialesb, tal como Moisés fue1 advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo2c. Pues, dice Él: «Haz todas las cosas conforme al modelo que te fue mostrado en el monted».

Cristo, mediador de un mejor pacto

Pero ahora Jesús ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto Él es también el mediadora de un mejor pactob, establecido sobre mejores promesas.

Pues si aquel primer pacto hubiera sido sin defectoa, no se hubiera buscado lugar para el segundo.

Porque reprochándolos, Él dice:

«Miren que vienen dias, dice el Señor,

En que1 estableceré un nuevo pactoa

Con la casa de Israel y con la casa de Judáb;

No como el pacto que hice con sus padres

El día que los tomé de la mano

Para sacarlos de la tierra de Egipto;

Porque no permanecieron en Mi pacto,

Y yo me desentendí de ellos, dice el Señora.

»Porque este es el pactoa que Yo haré1 con la casa de Israel

Después de aquellos días, dice el Señor:

Pondré Mis leyes en la mente de ellos,

Y las escribiré sobre sus corazonesb.

Yo seré su Dios,

Y ellos serán Mi puebloc.

»Y ninguno de ellos enseñará a su conciudadano1

Ni ninguno a su hermano, diciendo: “Conoce al Señor”,

Porque todos Me conocerána,

Desde el menor hasta el mayor de ellosb.

»Pues tendré misericordia de sus iniquidades,

Y nunca más me acordaré de sus pecadosa».

Cuando Dios dijo1: «Un nuevo pactoa», hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecerb.

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Footnotes

  1. 1 repartió.
  2. 1 de los botines.
  3. 1 según.
  4. 2O los diezmos.
  5. 3 salieron de los lomos de Abraham.
  6. 1O los diezmos.
  7. 1 se levantó.
  8. 1O no se arrepentirá.
  9. 2Algunos agregan: según el orden de Melquisedec.
  10. 1O la garantía.
  11. 1O intransferible.
  12. 1O completamente.
  13. 1O en el.
  14. 2O de la tienda sagrada verdadera.
  15. 1 es.
  16. 2O la tienda sagrada.
  17. 1 y.
  18. 1 pactaré.
  19. 1O prójimo.
  20. 1O Al decir.

Cross references

  1. aGn. 14:18–20; Heb. 7:6
  2. bMar. 5:7
  3. aHeb. 7:6
  4. bMat. 4:3; Heb. 7:1, 28; 7:8
  5. aHech. 2:29
  6. bGn. 14:20
  7. aNúm. 18:21, 26; 2Crón. 31:4, 5
  8. aHeb. 7:3
  9. bHeb. 7:1, 2
  10. cRom. 4:13
  11. aHeb. 5:6; 6:20
  12. aHeb. 7:18, 19; 8:7
  13. bHeb. 9:6; 10:1
  14. cHeb. 5:6; 7:17
  15. aHeb. 7:14
  16. bHeb. 7:11
  17. aNúm. 24:17; Isa. 11:1; Miq. 5:2; Mat. 2:6; Apoc. 5:5
  18. aHeb. 9:10
  19. bHeb. 9:14
  20. aSal. 110:4; Heb. 5:6; 6:20; 7:21
  21. aRom. 8:3; Gál. 3:21; Heb. 7:11
  22. aHech. 13:39; Rom. 3:20; 7:7, 8; Gál. 2:16; 3:21; Heb. 9:9; 10:1
  23. bHeb. 3:6
  24. cLam. 3:57; Heb. 4:16; 7:25; 10:1, 22; Sant. 4:8
  25. aNúm. 23:19; 1Sam. 15:29; Rom. 11:29
  26. bSal. 110:4; Heb. 5:6; 7:17, 23, 24, 28
  27. aSal. 119:122; Isa. 38:14
  28. bHeb. 8:6
  29. aIsa. 9:7; Juan 12:34; Rom. 9:5; Heb. 7:23, 24, 28
  30. a1Cor. 1:21
  31. bHeb. 7:19
  32. cRom. 8:34; Heb. 9:24
  33. aHeb. 2:17
  34. b2Cor. 5:21; Heb. 4:15
  35. c1Ped. 2:22
  36. dHeb. 4:14
  37. aHeb. 5:1
  38. bLev. 9:7; Heb. 5:3
  39. cHeb. 9:12, 28; 10:10
  40. dEf. 5:2; Heb. 9:14, 28; 10:10, 12
  41. aHeb. 5:2
  42. bHeb. 1:2
  43. cHeb. 2:10
  44. aCol. 3:1; Heb. 2:17; 3:1
  45. bSal. 110:1; Heb. 1:3
  46. aHeb. 10:11
  47. bHeb. 9:11, 24
  48. cEx. 33:7
  49. aHeb. 2:17
  50. bRom. 4:25; 5:6, 8; Gál. 2:20; Ef. 5:2; Heb. 5:1; 8:4
  51. aHeb. 5:1; 7:27; 8:3; 9:9; 10:11
  52. aHeb. 9:23
  53. bCol. 2:17; Heb. 10:1
  54. cMat. 2:12; Heb. 11:7; 12:25
  55. dEx. 25:40
  56. a1Tim. 2:5
  57. bLuc. 22:20; Heb. 7:22; 8:8; 9:15; 12:24
  58. aHeb. 7:11
  59. aLuc. 22:20; 2Cor. 3:6; Heb. 7:22; 8:6, 13; 9:15; 12:24
  60. bJer. 31:31
  61. aEx. 19:5; 24:6–8; Dt. 5:2, 3; Jer. 31:32
  62. aRom. 11:27
  63. b2Cor. 3:3; Heb. 10:16
  64. cJer. 31:33
  65. aIsa. 54:13; Juan 6:45; 1Jn. 2:27
  66. bJer. 31:34
  67. aIsa. 43:25; Jer. 31:34; Miq. 7:18, 19; Heb. 10:17
  68. a2Cor. 3:6; Luc. 22:20; Heb. 7:22; 8:8; 9:15; 12:24
  69. bHeb. 1:11; 2Cor. 5:17