Logos Bible Study

Ezequiel 16:15–34

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Infidelidad de Jerusalén

‘Pero tú confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasabaa, fuera quien fuerab.

’Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber sucedido ni jamás sucederá.

’Tomaste también tus bellas joyasa de oro y de plata que Yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte con ellas.

’Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas Mi aceite y Mi incienso.

’También te di Mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que Yo te alimentaba, y lo ofrecíasa ante ellas como aroma agradable. Así sucedió’, declara el Señor Dios.

‘Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para Mía, y se los sacrificaste como alimentob. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones,

para que mataras a Mis hijosa y se los ofrecieras a los ídolos, haciéndolos pasar por fuegob?

’Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los días de tu juventuda, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcándote en tu sangre.

’Y después de toda tu maldad (“¡Ay, ay de ti!”, declara el Señor Dios),

te edificaste un santuario y te hiciste un lugar altoa en todas las plazas.

’En toda cabecera de caminoa te edificaste tu lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura. Te entregaste a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitución.

’También te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitución para provocarme a iraa.

’Y Yo extendí Mi mano contra ti y disminuí tus raciones. Y te entregué al deseo de las que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonestaa.

’Además, te prostituiste a los asirios porque no te habías saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciastea.

’También multiplicaste tu prostitución en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste’ ”».

«¡Qué débil es tu corazón», declara el Señor Dios, «cuando haces todas estas cosasa, las acciones de una ramera desvergonzadab!

»Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al despreciar la pagaa, no eras como la ramera.

»¡Mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a extraños!

»A todas las rameras les dan regalos, pero tú dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostitucionesa.

»En tus prostituciones eras distinta de las otras mujeres: nadie te solicitaba para fornicar; tú dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta»

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Cross references

  1. aEzq. 16:25; 27:3
  2. bIsa. 57:8; Jer. 2:20
  3. aEzq. 16:11, 12
  4. aOs. 2:8
  5. aEx. 13:2, 12; Dt. 29:11, 12
  6. bSal. 106:37, 38; Jer. 7:31; Ezq. 20:31; 23:37
  7. aEx. 13:2
  8. b2 Rey. 17:17; Jer. 19:5
  9. aJer. 2:2
  10. aSal. 78:58; Isa. 57:7; Jer. 11:13; Ezq. 16:31, 39; 20:28, 29
  11. aPrv. 9:14
  12. aJer. 7:18, 19; Ezq. 8:17
  13. aIsa. 9:12; Ezq. 16:57
  14. a2 Rey. 16:7, 10–18; 2 Crón. 28:16, 20–23; Jer. 2:18, 36; Ezq. 23:12; Os. 10:6
  15. aPrv. 9:13; Isa. 1:3; Jer. 4:22
  16. bIsa. 3:9; Jer. 3:3
  17. aIsa. 52:3
  18. aIsa. 57:9; Ezq. 16:41; Os. 8:9, 10