Ezequiel 13–28
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Condenación de los profetas falsos
Entonces vino a mí la palabra del Señor:
“Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizana, y dile a los que profetizan por su propia inspiración: “Escuchen la palabra del Señorb.
”Así dice el Señor Dios: ‘¡Ay de los profetas neciosa que siguen su propio espíritu y no han visto nadab!
’Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel.
’Ustedes no han subido a las brechasa, ni han levantado un muro alrededor de la casa de Israelb, para que pueda resistir en la batalla en el día del Señora.
’Han visto falsedad y adivinación mentirosa los que dicen: “El Señor declaraa” cuando el Señor no los ha enviadob; no obstante, esperan el cumplimiento de su palabra.
’¿No han visto una visión falsa y han hablado una adivinación mentirosa cuando dicen: “El Señor declara”, y Yo no he habladoa?’ ”».
Por tanto, así dice el Señor Dios: «Por cuanto han hablado falsedad y han visto mentira, por tanto, Yo estoy contra ustedes», declara el Señor Dios.
«Y estará Mi mano contra los profetas que ven visiones falsas y hablan adivinaciones mentirosasa. No estarán en el consejo de Mi pueblo, no serán inscritos en el libro de la casa de Israelb, ni entrarán en la tierra de Israel. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor Dios.
»Sí, porque han engañado a Mi puebloa, diciendo: “¡Paz!”, cuando no hay pazb. Y cuando alguien edifica un muro, ellos lo recubren con cal.
»Diles, pues, a los que lo recubren con cal, que el muro caerá; vendrá una lluvia torrencial y ustedes, piedras de granizoa, caerán; y se desencadenará un viento huracanado.
»Cuando el muro haya caído, ¿no les preguntarán: “¿Dónde está la cal con que lo recubrieron”?».
Por tanto, así dice el Señor Dios: «En Mi enojo haré que un viento huracanado se desencadene; también por Mi ira vendrá una lluvia torrencial y granizo para consumirlo con furora.
»Así derribaré el muro que han recubierto con cal, lo echaré a tierra y quedará al descubierto su cimientoa. Y cuando caiga, ustedes serán destruidos en medio de él. Así sabrán que Yo soy el Señorb.
»Desahogaré así Mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y les diré: “No existe el muro ni existen los que lo recubrieron,
ni los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusalén y que veían para ella visiones de paz cuando no había paza”, declara el Señor Diosb.
»Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizana por su propia inspiración1, profetiza contra ellasb
y di: “Así dice el Señor Dios: ‘¡Ay de las que cosen cintas mágicas para todas las coyunturas de la mano y hacen velos para las cabezas de personas de toda talla con el fin de cazar vidasa! ¿Cazarán las vidas de Mi pueblo y preservarán sus vidas?
’Ustedes me han profanado ante Mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a algunos que no debían morir y dejando con vida a otros que no debían vivira, mintiendo a Mi pueblo que escucha la mentirab’ ”».
Por tanto, así dice el Señor Dios: «Yo estoy contra sus cintas mágicas con las que allí cazan vidas como aves; las arrancaré de sus brazos y dejaré ir las vidas, las vidas que cazan como aves.
»También rasgaré sus velos y libraré a Mi pueblo de sus manos, y no serán más presa en sus manosa. Y ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
»Porque ustedes han entristecido el corazón del justoa con falsedad, cuando Yo no lo he entristecido, y han fortalecido las manos del impío para que no se aparte de su mal caminob a fin de preservar su vidac.
»Por tanto, no verán más visiones falsas ni practicarán más la adivinacióna, y libraré a Mi pueblo de sus manos. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señorb».
Condenación de la idolatría
Entonces vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mía.
Y vino a mí la palabra del Señor:
«Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazóna, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidadb. ¿Me dejaré Yo consultar por ellosc?
»Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus ídolos en su corazón, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta, Yo, el Señor, le responderéa entonces de acuerdo con la multitud de sus ídolos,
a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazonesa, que están apartados de Mí a causa de todos sus ídolosb.’ ”.
»Por tanto, dile a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘Arrepiéntanse y apártense de sus ídolos, y de todas sus abominacionesa aparten sus rostros.
’Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen en Israela, que se aleje de Mí y erija sus ídolos en su corazón, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta para consultarme por medio de él, Yo, el Señor, le responderé por Mí mismob.
’Pondré Mi rostro contra ese hombre, haré de él señal y proverbio, y lo cortaré de en medio de Mi puebloa. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señorb.
’Pero si el profeta se deja persuadir y dice algo, soy Yo, el Señor, el que he persuadido a ese profeta, y extenderé Mi mano contra él y lo exterminaréa de en medio de Mi pueblo Israel.
’Ambos llevarán el castigo de su iniquidad; como la iniquidad del que consulta será la iniquidad del profeta,
a fin de que la casa de Israel no se desvíe más de Mí ni se contamine más con todas sus transgresionesa. Y ellos serán Mi pueblo y Yo seré su Diosb’ ”», declara el Señor Diosc.
Entonces vino a mí la palabra del Señor:
«Hijo de hombre, si un país peca contra Mí cometiendo infidelidada, y Yo extiendo Mi mano contra él, destruyo su provisión de pan y envío hambre contra élb y corto de él hombres y animales,
y aunque estos tres hombresa, Noéb, Danielc y Job, estuvieran en medio de ese país, solo ellos se salvarían a sí mismosd por su justiciae», declara el Señor Dios.
«Si Yo hiciera pasar por esa tierra fieras y ellas la despoblaran, y se volviera desolada sin que nadie pasara por ella a causa de las fierasa,
aunque estos tres hombres estuvieran en medio de esa tierra, vivo Yo», declara el Señor Dios, “ni a sus hijos ni a sus hijas podrían salvar; sólo ellos se salvarían, pero el país estaría desoladoa.
»O si Yo trajera la espadaa contra ese país, y dijera: “Pase la espada por el país”, y extermino de él hombresb y animales,
y estos tres hombres estuvieran en medio de él, vivo Yo», declara el Señor Dios, «que no podrían salvar a sus hijos ni a sus hijas; sino que sólo ellos se salvarían.
»O si Yo enviara una plaga contra ese país y derramara Mi furor sobre él con sangre, para cortar de él hombres y animalesa,
aunque Noé, Daniel y Job estuvieran en medio de él, vivo Yo», declara el Señor Dios, «que ni a su hijo ni a su hija podrían salvar; solo ellos se librarían a sí mismos por su justicia».
Porque así dice el Señor Dios: «¡Cuánto más cuando Yo envíe Mis cuatro terribles juicios contra Jerusalén: espada, hambre, fieras y plaga para exterminar de ella hombres y animalesa!
»Sin embargo, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. Saldrán hacia ustedes y verán su conducta y sus obras; entonces serán consolados de la calamidad que he traído contra Jerusaléna, de todo lo que he traído sobre ellab.
»Y ellos los consolarán cuando vean sus caminos y sus obras, y sabrán que no he hecho en vano lo que hice en ella», declara el Señor Diosa.
Jerusalén, una vid inútil
Entonces vino a mí la palabra del Señor:
«Hijo de hombre, ¿en qué es mejor la madera de la vid que cualquier otra rama de árbola que haya entre los árboles del bosque?
»¿Se toma madera de ella para hacer alguna obra? ¿Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija?
»Si en el fuego se ha puesto para consumirla y el fuego ha consumido los dos extremos, también la parte de en medio ha sido quemada, ¿es aún útil para algoa?
»Si cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada, ¡cuánto menos, cuando la haya consumido el fuego y esté quemada, se podrá hacer aún algo de ella!
»Por tanto, así dice el Señor Dios: “Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, así he entregado Yo a los habitantes de Jerusalén.
”He puesto Mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumirá. Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando ponga Mi rostro contra ellosa.
”Y convertiré la tierra en desolación, por cuanto han cometido infidelidada”», declara el Señor Dios.
Orígenes de Jerusalén
Entonces vino a mí la palabra del Señor:
«Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominacionesa,
y di: “Así dice el Señor Dios a Jerusalén: ‘Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del cananeo, tu padre era amorreo y tu madre hitita.
’En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañalesa.
’Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abiertoa, porque fuiste aborrecida el día en que naciste.
’Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: “¡Vive!”. Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: “¡Vive!”
’Te hice tan numerosa como la hierba del campoa. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura. Se formaron tus pechos y creció tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta.
’Entonces pasé junto a ti y te vi, y tu tiempo era tiempo de amoresa; extendí Mi manto sobre tib y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigoc, y fuiste Míad’, declara el Señor Dios.
‘Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con aceitea.
’Te vestí con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolví con lino fino y te cubrí con sedaa.
’Te engalané con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collara a tu cuellob.
’Puse un anillo en tu nariza, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu…
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Footnotes
- 1 de su corazón.
Cross references
- aIsa. 1:10; Amós 7:16
- bLam. 2:14; Os. 9:7; Zac. 11:15
- aJer. 23:28–32
- bSal. 106:23; Jer. 23:22; Ezq. 22:30
- aIsa. 58:12
- bIsa. 13:6, 9; Ezq. 7:19
- aJer. 29:8; Ezq. 22:28
- aJer. 28:15; 37:19
- bEzq. 22:28
- aEzq. 5:8; 21:3; Nah. 2:13
- aJer. 20:3–6; 28:15–17
- bSal. 69:28; 87:6; Jer. 17:13; Dan. 12:1
- aJer. 23:32; 50:6
- bJer. 6:14; 8:11; 14:14; Ezq. 7:25; 13:16
- aEzq. 38:22
- aEx. 9:24, 25; Sal. 18:12, 13; Isa. 30:30; Apoc. 11:19; 16:21
- aMiq. 1:6; Hab. 3:13
- bJer. 6:15; 14:15; Ezq. 13:9
- aJer. 6:14; 8:11; Ezq. 13:10
- bIsa. 57:21
- aJue. 4:4; 2 Rey. 22:14; Luc. 2:36; Hech. 21:9
- bEzq. 13:2; Apoc. 2:20
- a2 Ped. 2:14
- aPrv. 28:21; Miq. 3:5
- bJer. 23:14, 17
- aSal. 91:3; 124:7
- aAmós 5:12
- bJer. 23:14; 34:16, 22
- cEzq. 18:21, 27, 30–32; 33:14–16
- aEzq. 12:24; 13:6; Miq. 3:6; Zac. 13:3
- bEzq. 13:9, 21; 34:10
- a2 Rey. 6:32; Isa. 29:13; Ezq. 8:1; 20:1; 33:31, 32
- aEzq. 20:16
- bEzq. 7:19; 14:4, 7; Sof. 1:3
- cIsa. 1:15; Jer. 11:11; Ezq. 20:3, 31
- a1 Rey. 21:20–24; 2 Rey. 1:16; Isa. 66:4
- aJer. 17:10; Zac. 7:12
- bIsa. 1:4; Jer. 2:11; Zac. 11:8
- a1 Sam. 7:3; Neh. 1:9; Isa. 2:20; 30:22; 55:6, 7; Ezq. 8:6; 14:4; 18:30
- aEx. 12:48; 20:10
- bEzq. 14:4
- aJer. 44:11; Ezq. 15:7
- bIsa. 65:15; Ezq. 5:15
- aJer. 6:14, 15; 14:15
- aEzq. 44:10, 15; 48:11
- bEzq. 11:18; 37:23
- cEzq. 11:20; 34:30; 36:28
- aEzq. 15:8; 20:27
- bLev. 26:26; Isa. 3:1; Ezq. 4:16
- aJer. 15:1
- bGn. 6:8; 7:1; Heb. 11:7
- cEzq. 28:3; Dan. 1:6; 9:21; 10:11
- dJob 1:1, 5; 42:8, 9
- eEzq. 16:18, 20; 18:20
- aLev. 26:22; Núm. 21:6; Ezq. 5:17; 14:21
- aGn. 19:29; Ezq. 18:20
- aLev. 26:25; Ezq. 5:12; 21:3, 4
- bEzq. 25:13; Sof. 1:3
- aJer. 14:12; Ezq. 5:12; 14:21
- aEzq. 5:17; 33:27; Amós 4:6–10; Apoc. 6:8
- aEzq. 12:16; 36:20
- bEzq. 16:54; 31:16; 32:31
- aJer. 22:8, 9
- aSal. 80:8–16; Isa. 5:1–7; Os. 10:1
- aIsa. 27:11; Ezq. 15:6; 19:14
- aLev. 26:17; 1 Rey. 19:17; Sal. 34:16; Isa. 24:18; Jer. 21:10; Ezq. 14:8
- aEzq. 14:13; 17:20
- aIsa. 58:1; Ezq. 20:4; 22:2
- aOs. 2:3
- aDt. 32:10
- aEx. 1:7; Dt. 1:10
- aRut 3:9; Jer. 2:2
- bGn. 22:16–18
- cEx. 24:7, 8
- dEx. 19:5; Ezq. 20:5; Os. 2:19, 20
- aRut 3:3
- aEx. 26:36; Ezq. 16:13, 18; 26:16; 27:7, 16
- aGn. 24:22, 47; Isa. 3:19; Ezq. 23:42
- bGn. 41:42; Prv. 1:9
- aGn. 24:47; Isa. 3:21
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