Apocalipsis 18–19
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- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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La caída de Babilonia
Después de esto vi a otro ángela descender del cielob, que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloriac.
Y gritó con potente voz: «¡Cayó, cayó la gran Babiloniaa! Se ha convertido en habitación de demoniosb, en guarida1 de todo espíritu inmundoc y en guarida1 de toda ave inmunda y aborrecible.
»Porque todas las naciones han bebido del1 vino de la pasión2 de su inmoralidada, y los reyes de la tierrab han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierrac se han enriquecido con la riqueza3 de su sensualidad4d».
Y oí otra voz del cielo que decía: «Salgan de ella, pueblo míoa, para que no participen de sus pecados y para que no reciban de sus plagas.
»Porque sus pecados se han amontonado1 hasta el cieloa, y Dios se ha acordado de sus iniquidadesb.
»Páguenle tal como ella ha pagadoa, y devuélvanle1 doble según sus obras. En la copa que ella ha preparadob, preparen2 el doble para ella.
»Cuanto ella se glorificó a sí mismaa y vivió sensualmente1b (lujosamente), así2 denle tormento y duelo3, porque dice en su corazón: “Yo estoy sentada como reinac, y no soy viuda y nunca veré duelo3”.
»Por eso, en un solo díaa, vendrán sus plagas: muerte, duelo1, y hambre, y será quemada con fuegob; porque el Señor Dios que la juzga es poderoso2c.
»Y los reyes de la tierraa que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente1b con ella, llorarán y se lamentaránc por ella cuando vean el humo de su incendiod.
»Y de pie, desde lejosa por causa del temor de su tormento, dirán: “¡Ay, ayb, la gran ciudad, Babiloniac, la ciudad fuerte! Porque en una horad ha llegado tu juicio”
»Los mercaderes de la tierraa lloran y se lamentanb por ella, porque ya nadie compra sus mercaderías1:
cargamentos de oro, plata, piedras preciosas1, perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlataa; toda clase de maderas olorosas2 y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro, y mármol;
y canela, especias aromáticas1, incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos2, y vidas humanas34a.
»Y el fruto que tanto has anhelado1 se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y espléndidas se han alejado2 de ti, y nunca más las hallarán.
»Los mercaderesa de estas cosasb que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejosc a causa del temor de su tormento, llorando y lamentándose,
y diciendo: “¡Ay, aya, la gran ciudadb, que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlatac, y adornada de oro, piedras preciosas y perlas1!
En una horaa ha sido arrasadab tanta riqueza”. Todos los capitanes, pasajeros1, y marineros, y todos los que viven del marc, se pararon a lo lejosa,
y al ver el humo de su incendioa gritabanb: “¿Qué ciudad es semejantec a la gran ciudadd?”.
»Y echaron polvo sobre sus cabezasa, y llorando y lamentándose, gritaban: “¡Ay, ayb, la gran ciudad en la cual todos los que tenían naves en el mar se enriquecieron a costa de sus riquezasc!, porque en una horab ha sido asoladad”.
»Regocíjate sobre ellaa, cielo, y también ustedes, santos, apóstoles y profetasb, porque Dios ha pronunciado juicioc contra ella1 por ustedes».
Entonces un ángel poderoso1a tomó una piedra, como una gran piedra de molinob, y la arrojó al mar, diciendo: «Así será derribada con violencia Babilonia, la gran ciudadc, y nunca más será halladad.
»El sonido de arpistas, de músicos, de flautistas, y de trompeterosa no se oirá más en ti. Ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti. Ningún ruido de molinob se oirá más en ti.
»Ninguna luz de la lámpara alumbrará más en ti. Tampoco la voz del novio1 y de la novia2a se oirá más en ti, porque tus mercaderesb eran los grandes de la tierra, pues todas las naciones fueron engañadas por tus hechiceríasc.
»Y en ella fue hallada la sangre de los profetas, de los santosa y de todos los que habían sido muertos sobre la tierrab».
Alabanzas en el cielo
Después de esto oí como una gran voza de una gran multitud en el cielo, que decía:
«Aleluya!b
la salvaciónc y la gloria y el poderd pertenecen a nuestro Dios,
Porque Sus juicios son verdaderos y justosa,
Pues ha juzgado a la gran ramerab
Que corrompía la tierra con su inmoralidad,
Y ha vengado la sangre de Sus siervos en ella1c».
Y dijeron por segunda vez:
«¡Aleluyaa!
El humo de ella sube por los siglos de los siglosb».
Entonces los veinticuatro ancianosa y los cuatro seres vivientesb se postraron y adoraron a Diosc, que está sentado en el trono, y decían:
Y del trono salió una voz que decía:
«Alaben ustedes a nuestro Diosa, todos ustedes Sus siervos,
Los que le temenb, los pequeños y los grandes».
Anuncio de las bodas del Cordero
Oí como la voz de una gran multituda, como el estruendo de muchas aguasb y como el sonido de fuertes truenosc, que decía:
«¡Aleluyaa!
Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reinad.
»Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloriaa,
Porque las bodas del Corderob han llegado y Su esposa se ha preparadoc».
Y a ella le fue concedido vestirse de lino finoa, resplandeciente y limpio,
Porque las acciones justasb de los santos son1 el lino fino.
El ángela me dijo*: «Escribeb: “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las Bodas del Corderoc”». También me dijo*: «Estas son palabras verdaderas de Diosd».
Entonces caí a sus pies para adorarloa. Y me dijo*b: «No hagas eso1. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanosc que poseen el testimonio de Jesúsd; adora a Dios. El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía».
El jinete del caballo blanco
Vi el cielo abiertoa, y apareció un caballo blancob. El que lo montaba se llama Fiel y Verdaderoc. Con justicia juzgad y hace la guerra.
Sus ojos son una llama de fuegoa, y sobre Su cabeza hay muchas diademasb. Tiene un nombre escritoc que nadie conoce sino Él.
Está vestido de un manto empapado en sangrea, y Su nombre es: El Verbo1b de Dios.
Los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino finoa, blanco y limpiob, lo seguían sobre caballos blancos.
De Su boca sale una espada afiladaa para herir con ella a las nacionesb y las regirá1 con vara de hierroc. Él mismo pisa el lagar del vino del furor de la irad de Dios Todopoderoso.
En Su manto y en Su muslo tiene un nombre escritoa: «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORESb»
Vi a un ángel que estaba de pie en el sol. Clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelana en medio del cielob: «Vengan, congréguensec para la gran cena de Dios,
para que coman carne de reyes, carne de comandantes1 y carne de poderosos, carne de caballos y de sus jinetes, y carne de todos los hombresa, libres y esclavosb, pequeños y grandesc».
Entonces vi a la bestiaa, a los reyes de la tierra y a sus ejércitosb reunidos para hacer guerra contra Aquel que iba montado en el caballo blancoc y contra Su ejército.
Y la bestia fue apresada, junto con el falso profetaa que hacía señalesb en su presencia1c, con las cuales engañabad a los que habían recibido la marca de la bestiae y a los que adoraban su imagenf. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuegog que arde con azufreh.
Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca de Aquela que montaba el caballob, y todas las aves se saciaron de sus carnesc.
Notas al pie
- 1O prisión.
- 1Tres antiguos dicen: caído por el.
- 2 del furor.
- 3 el poder.
- 4O su lujo.
- 1 juntado.
- 1 dóblenle el.
- 2 mezclado, mezclen.
- 1O lujosamente.
- 2 de la misma manera.
- 3O llanto.
- 1O llanto.
- 2O fuerte.
- 1O lujosamente.
- 1O su cargamento.
- 1 piedra preciosa.
- 2O cidros.
- 1 amomo.
- 2 cuerpos.
- 3 seres humanos.
- 4 almas de hombres.
- 1 del deseo de tu alma.
- 2O perecido.
- 1 piedra preciosa y perla.
- 1 los que navegan a cualquier parte.
- 1 Dios ha juzgado el juicio de ustedes sobre ella.
- 1O fuerte.
- 1O desposado.
- 2O desposada.
- 1 de la mano de ella.
- 1 es.
- 1 No, cuidado.
- 1O La Palabra.
- 1O pastoreará.
- 1 quiliarcas; oficiales militares romanos al mando de mil soldados.
- 1O por su autoridad.
Referencias cruzadas
- aApoc. 17:1, 7
- bApoc. 10:1
- cEzq. 43:2
- aIsa. 21:9; Jer. 51:8; Apoc. 14:8
- bIsa. 13:21, 22; 34:11, 13–15; Jer. 50:39; 51:37; Sof. 2:14, 15
- cApoc. 16:13
- aJer. 51:7; Apoc. 14:8
- bApoc. 17:2; 18:9
- cEzq. 27:9–25; Apoc. 18:11, 15, 19, 23
- d1Tim. 5:11; Apoc. 18:7, 9
- aIsa. 52:11; Jer. 50:8; 51:6, 9, 45; 2Cor. 6:17
- aJer. 51:9
- bApoc. 16:19
- aSal. 137:8; Jer. 50:15, 29
- bApoc. 17:4
- aEzq. 28:2–8
- b1Tim. 5:11; Apoc. 18:3, 9
- cIsa. 47:7, 8; Sof. 2:15
- aIsa. 47:9; Jer. 50:31, 32; Apoc. 18:10
- bApoc. 17:16
- cJer. 50:34; Apoc. 11:17, 18
- aApoc. 17:2; 18:3
- b1Tim. 5:11; Apoc. 18:3, 7
- cEzq. 26:16, 17; 27:35
- dApoc. 14:11; 18:18; 19:3
- aApoc. 18:15, 17
- bApoc. 18:16, 19
- cApoc. 11:8; 16:19; 18:16, 18, 19, 21
- dApoc. 17:12; 18:8, 17, 19
- aEzq. 27:9–25; Apoc. 18:3, 15, 19, 23
- bEzq. 27:27–34
- aEzq. 27:12–22; Apoc. 17:4
- a1Crón. 5:21; Ezq. 27:13; 1Tim. 1:10
- aApoc. 18:3
- bApoc. 18:12, 13
- cApoc. 18:10
- aApoc. 18:10, 19
- bApoc. 18:10, 18, 19, 21
- cApoc. 17:4
- aApoc. 18:10
- bApoc. 17:16; 18:19
- cEzq. 27:28, 29
- aApoc. 18:9
- bEzq. 27:30
- cEzq. 27:32; Apoc. 13:4
- dApoc. 18:10
- aJos. 7:6; Job 2:12; Lam. 2:10
- bApoc. 18:10
- cApoc. 18:3, 15
- dApoc. 17:16; 18:17
- aJer. 51:48; Apoc. 12:12
- bLuc. 12:49, 50
- cApoc. 6:10; 18:6 y ; 19:2
- aApoc. 5:2; 10:1
- bJer. 51:63, 64
- cApoc. 18:10
- dEzq. 26:21
- aIsa. 24:8; Ezq. 26:13; Mat. 9:23
- bEcl. 12:4; Jer. 25:10
- aJer. 7:34; 16:9
- bIsa. 23:8; Apoc. 6:15; 18:3
- cNah. 3:4; Apoc. 9:21
- aApoc. 16:6; 17:6
- bMat. 23:35
- aJer. 51:48; Apoc. 11:15; 19:6
- bSal. 104:35; Apoc. 19:3, 4, 6
- cApoc. 7:10
- dApoc. 4:11
- aSal. 19:9; Apoc. 16:7
- bApoc. 17:1
- cDt. 32:43; 2Rey. 9:7; Apoc. 6:10; 16:6; 18:20
- aSal. 104:35; Apoc. 19:1, 4, 6
- bIsa. 34:10; Apoc. 14:11
- aApoc. 4:4, 10
- bApoc. 4:6
- cApoc. 4:10
- dSal. 106:48; Apoc. 5:14
- eSal. 104:35; Apoc. 19:3, 6
- aSal. 115:13; 134:1; 135:1
- bApoc. 11:18
- aEzq. 1:24; Jer. 51:48; Apoc. 11:15; 19:1
- bApoc. 1:15
- cApoc. 6:1
- dSal. 93:1; 97:1; 99:1; Apoc. 1:8
- aApoc. 11:13
- bMat. 22:2; 25:10; Luc. 12:36; Juan 3:29; Ef. 5:23, 32; Apoc. 19:9
- cMat. 1:20; Apoc. 21:2, 9
- aApoc. 15:6; 19:14
- bApoc. 15:4
- aApoc. 17:1; 19:10
- bApoc. 1:19
- cMat. 22:2, 3; Luc. 14:15
- dApoc. 17:17; 21:5; 22:6
- aApoc. 22:8
- bHech. 10:26; Apoc. 22:9
- cApoc. 1:1, 2
- dApoc. 12:17
- aEzq. 1:1; Juan 1:51; Apoc. 4:1
- bApoc. 6:2; 19:19, 21
- cApoc. 3:14
- dSal. 96:13; Isa. 11:4
- aDan. 10:6; Apoc. 1:14
- bApoc. 6:2; 12:3
- cApoc. 2:17; 19:16
- aIsa. 63:3
- bJuan 1:1
- aApoc. 19:8
- bApoc. 3:4; 19:8
- aApoc. 1:16; 19:21
- bIsa. 14:4; 2Tes. 2:8
- cSal. 2:9; Apoc. 2:27
- dIsa. 63:3; Joel 3:13; Apoc. 14:19, 20
- aApoc. 2:17; 19:12
- bApoc. 17:14
- aApoc. 19:21
- bApoc. 8:13
- c1Sam. 17:44; Jer. 12:9; Ezq. 39:17
- aEzq. 39:18–20
- bApoc. 6:15
- cApoc. 11:18; 13:16; 19:5
- aApoc. 11:7; 13:1
- bApoc. 16:14, 16
- cApoc. 19:11, 21
- aApoc. 16:13
- bApoc. 13:13
- cApoc. 13:12
- dApoc. 13:14
- eApoc. 13:16, 17
- fApoc. 13:12, 15
- gApoc. 20:10, 14, 15; 21:8
- hIsa. 30:33; Dan. 7:11; Apoc. 14:10
- aApoc. 19:15
- bApoc. 19:11, 19
- cApoc. 19:17
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