2 Corintios 6–7
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Características del ministerio cristiano
Y como colaboradores con Éla, también les exhortamosb a no recibir en vano la gracia de Diosc;
pues Él dice:
«En el tiempo propicio te escuché,
Y en el día de salvación te socorría.”
Pero ahora es «el tiempo propicio»; ahora es «el dia de salvación».
No dando nosotros en nada motivo de tropiezo, para que el ministerio no sea desacreditadoa.
Pues en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros1 de Diosa, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustiasb,
en azotes, en cárcelesa, en tumultos, en trabajosb, en desvelos, en ayunosc,
en pureza, en conocimientoa, con paciencia, con bondadb, en el Espíritu Santoc, con amor sincero1d,
en la palabra de verdada, en el poder de Diosb; por armas de justiciac para la derecha y para la izquierda;
en honra y en deshonraa, en mala fama y en buena famab; como impostores1c, pero veracesd.
Somos tratados como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero vivimosa; como castigados1, pero no condenados a muerteb;
como entristecidos, pero siempre gozososa; como pobres, pero enriqueciendo a muchosb; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todoc.
Nuestra boca, oh corintios, les ha hablado con toda franqueza1a. Nuestro corazón se ha abierto de par en parb.
Ustedes no están limitados1 por nosotros, sino que están limitados1 en sus sentimientos2a.
Ahora bien, en igual reciprocidad1a (les hablo como a niñosb) ustedes también abran de par en par su corazón.
Exhortaciones al creyente
No estén unidos en yugo desigual con los incrédulosa, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblasb?
¿O qué armonía tiene Cristo con Belial1a? ¿O qué tiene en común2 un creyenteb con un incréduloc?
¿O qué acuerdo tiene el templo1 de Dios con los ídolosa? Porque nosotros somos el templob del Dios vivoc, como Dios dijo:
«Habitaré en ellos, y andaré entre ellosd;
Y seré su Dios, y ellos serán Mi puebloe.
»Por tanto, salgan de en medio de ellosa y apártense,” dice el Señor;
«Y no toquen lo inmundob,
Y Yo los recibiré.
»Yo seré un padre para ustedes,
Y ustedes serán para Mí hijos e hijasa»,
Dice el Señor Todopoderoso.
Por tanto, amadosa, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Diosb.
Acéptennos1a en su corazón. A nadie hemos ofendido, a nadie hemos corrompido, de nadie hemos tomado ventaja.
No hablo para condenarlos, porque ya he dicho antes que ustedes están en nuestro corazóna para morir juntos y para vivir juntos.
Mucha es mi confianza en1 ustedesa. Tengo mucho orgullo de ustedesb. Lleno estoy de consueloc y sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicciónd.
Pablo confortado
Pues aun cuando llegamos a Macedoniaa, nuestro cuerpo1 no tuvo ningún reposo, sino que nos vimos atribulados por todos ladosb: por fuera, conflictos; por dentro, temoresc.
Pero Dios, que consuelaa a los deprimidos1, nos consoló con la llegada de Titob;
y no solo con su llegada, sino también con el consuelo con que él fue consolado en ustedes, haciéndonos saber el gran afecto1 de ustedes, su llanto y su celo por mí; de manera que me regocijé aún más.
Porque si bien les causé tristezaa con mi carta, no me pesa. Aun cuando me pesó, pues veo que esa carta les causó tristeza, aunque solo por poco tiempo;
pero ahora me regocijo, no de que fueron entristecidos, sino de que fueron entristecidos para arrepentimiento; porque fueron entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrieran pérdida alguna1 de parte nuestra.
Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvacióna, sin dejar pesar1; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Porque miren, ¡qué solicitud ha producido esto en ustedes, esta tristeza piadosa1, qué vindicación de ustedes mismos, qué indignación, qué temor, qué gran afecto2, qué celoa, qué castigo del malb! En todo han demostradoc ser inocentes en el asunto.
Así que, aunque les escribía, no fue por causa del que ofendiób, ni por causa del ofendido, sino para que la solicitud de ustedes por nosotros les fuera manifestada delante de Dios.
Por esta razón hemos sido consoladosa.
Y aparte de nuestro consuelo, mucho más nos regocijamos por el gozo de Titob, pues su espíritu ha sido confortado por todos ustedesc.
Porque si en algo me he jactado con él acerca de ustedesa, no fui avergonzado, sino que así como les hemos dicho todo con verdad, también nuestra jactancia ante Titob resultó ser la verdad.
Y su amor1 hacia ustedes abunda aún más al acordarse de la obediencia de todos ustedesa, y de cómo lo recibieron con temor y temblorb.
Me gozo de que en todo tengo confianza en ustedesa.
Footnotes
- 1O servidores.
- 1 no hipócrita.
- 1O engañadores.
- 1O disciplinados.
- 1 está abierta a ustedes.
- 1O restringidos.
- 2 sus entrañas.
- 1O compensación.
- 1I.e. Satanás.
- 2 qué parte tiene.
- 1O santuario.
- 1 Hagan lugar para nosotros.
- 1 hacia.
- 1 nuestra carne.
- 1O humildes, o abatidos.
- 1 anhelo.
- 1O perjuicio alguno.
- 1O que conduce a una salvación sin remordimiento.
- 1 tristeza conforme a Dios.
- 2O añoranza.
- 1 sus entrañas.
Cross references
- a1Cor. 3:9
- b2Cor. 5:20
- cHech. 11:23
- aIsa. 49:8
- a1Cor. 8:9, 13; 9:12
- a1Cor. 3:5; 2Tim. 2:24, 25
- bHech. 9:16; 2Cor. 4:8–11; 6:4 y ; 11:23–27; 12:10
- aHech. 16:23
- bHech. 19:23 y
- c1Cor. 4:11
- a1Cor. 12:8; 2Cor. 11:6
- b2Cor. 1:23; 2:10; 13:10
- c1Cor. 2:4; 1Tes. 1:5
- dRom. 12:9
- a2Cor. 2:17; 4:2
- b1Cor. 2:5
- cRom. 13:12; 2Cor. 10:4; Ef. 6:11 y
- a1Cor. 4:10
- bRom. 3:8; 1Cor. 4:13; 2Cor. 12:16
- cMat. 27:63
- d2Cor. 1:18; 4:2; 1Tes. 2:3, 4
- a2Cor. 1:8, 10; 4:11
- bRom. 8:36
- aJuan 16:22; 2Cor. 7:4; Fil. 2:17; 4:4; Col. 1:24; 1Tes. 1:6
- b1Cor. 1:5; 2Cor. 8:9
- cHech. 3:6; Rom. 8:32; 1Cor. 3:21
- aEzq. 33:22; Ef. 6:19
- bIsa. 60:5; 2Cor. 7:3
- a2Cor. 7:2
- aGál. 4:12
- b1Cor. 4:14
- aDt. 22:10; 1Cor. 5:9, 10; 6:6
- bEf. 5:7, 11; 1Jn. 1:6
- a1Cor. 10:21
- bHech. 5:14; 1Ped. 1:21
- c1Cor. 6:6
- a1Cor. 10:21
- bMat. 16:16; 1Cor. 3:16; 6:19
- cEx. 25:8; Juan 14:23
- dApoc. 2:1
- eEx. 29:45; Lev. 26:12; Jer. 31:1; Ezq. 37:27
- aApoc. 18:4
- bIsa. 52:11
- a2Sam. 7:14; 1Crón. 17:13; Isa. 43:6; Os. 1:10; Rom. 8:14
- aHeb. 6:9
- b1Ped. 1:15, 16
- a2Cor. 6:12, 13; 12:15
- a2Cor. 6:11, 12; Fil. 1:7
- a2Cor. 3:12
- b2Cor. 7:14; 8:24; 9:2, 3; 10:8; Fil. 1:26; 2Tes. 1:4
- c2Cor. 1:4
- d2Cor. 6:10
- aRom. 15:26; 2Cor. 2:13
- b2Cor. 4:8
- cDt. 32:25
- a2Cor. 1:3, 4
- b2Cor. 2:13; 7:13, 14
- a2Cor. 2:2
- aHech. 11:18
- a2Cor. 7:7
- b2Cor. 2:6
- cRom. 3:5
- a2Cor. 2:3, 9; 7:8
- b1Cor. 5:1, 2
- a2Cor. 7:6
- b2Cor. 2:13; 7:6, 14
- c1Cor. 16:18
- a2Cor. 7:4; 8:24; 9:2, 3; 10:8; Fil. 1:26; 2Tes. 1:4
- b2Cor. 2:13; 7:6, 13
- a2Cor. 2:9
- b1Cor. 2:3; Fil. 2:12
- a2Cor. 2:3
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