2º Samuel 6–7
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
David lleva el arca a Jerusalén
aVolvió David a reunir a todos los hombres escogidos de Israel, 30,000.
Y David se levantó y fue con todo el pueblo que estaba con él a1 Baala2 de Judá, para hacer subir desde allí el arca de Diosa, la cual es llamada por el Nombreb, el nombre del Señor de los ejércitos, que está3 sobre los querubinesc.
Pusieron1 el arca de Dios sobre un carro nuevoa, para que la pudieran llevar de la casa de Abinadab que estaba en la colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
Y lo llevaron con el arca de Dios de la casa de Abinadab que estaba en la colina, y Ahío iba delante del arcaa.
David y toda la casa de Israel se regocijaban delante del Señor con toda clase de instrumentos hechos de madera de abeto1, y con liras, arpas, panderosa, castañuelas y címbalosb.
Pero cuando llegaron a la era de Nacóna, Uza extendió la mano hacia el arca de Dios, y la sostuvob porque los bueyes casi la volcaron.
Y se encendió la ira del Señor contra Uza, y Dios lo hirió allí por su1 irreverencia; y allí murió junto al arca de Diosa.
Entonces David se enojó porque el Señor había estallado en ira1 contra Uza, y llamó aquel lugar Pérez Uza2 hasta el día de hoy.
David tuvo temor del Señora aquel día, y dijo: «¿Cómo podrá venir a mí el arca del Señor?».
Y David no quiso trasladar el arca del Señor con él a la ciudad de David, sino que1 la hizo llevar2 a la casa de Obed Edom el geteoa.
Por tres meses permaneció el arca del Señor en la casa de Obed Edom el geteo; y bendijo el Señor a Obed Edom y a toda su casaa.
Y se dio aviso al rey David: «El Señor ha bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que le pertenece a causa del arca de Dios». Entonces David fue, y con alegría hizo subir el arca de Dios de la casa de Obed Edoma a la ciudad de Davidb.
Y cuando los portadores del arca del Señora habían andado seis pasos, David sacrificó un bueyb y un carnero cebado.
David danzaba con toda su fuerza delante del Señora, y estaba vestido1 con un efod de linob.
David y toda la casa de Israel hacían subir el arca del Señor con aclamación y sonido de trompeta.
Sucedió que cuando el arca del Señor entraba a la ciudad de David, Micala, hija de Saúl, miró desde la ventana y vio al rey David saltando y danzando delante del Señor, y lo despreció en su corazón.
Metieron el arca del Señor y la colocaron en su lugar dentro de la tienda que David había levantado para ellaa, y David ofreció holocaustos y ofrendas de paz delante del Señorb.
Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitosa.
Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, tanto a hombres como a mujeres, una torta de pan, una de dátiles y una de pasas a cada uno. Entonces todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.
Pero al regresar David para bendecir su casa, Mical, hija de Saúl, salió al encuentro de David, y le dijo: «¡Cómo se ha distinguido hoy el rey de Israel! Se descubrió hoy ante los ojos de las criadas de sus siervos, como se descubriría sin decoro un insensatoa».
Y David dijo a Mical: «Eso fue delante del Señor que me escogió en preferencia a tu padre y a toda su casa para constituirme por príncipe sobre el pueblo del Señora, sobre Israel. Por tanto, lo celebraré delante del Señor.
»Y aún seré menos estimado que esto, y seré humillado ante mis propios ojos, pero con las criadas de quienes has hablado, ante ellas seré honrado».
Y Mical, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte.
Promesa del Señor a david
aSucedió que cuando el rey David ya moraba en su casa, y el Señor le había dado descanso de sus enemigos por todos lados,
el rey dijo al profeta Natána: «Mira, yo habito en una casa de cedrob, pero el arca de Dios mora en medio de cortinasc».
Entonces Natán dijo al rey: «Vaya, haga todo lo que está en su corazóna, porque el Señor está con usted».
Y esa misma noche la palabra del Señor vino a Natán:
«Ve y dile a Mi siervo David: “Así dice el Señor: ‘¿Eres tú el que me va a edificar una casa para morar en ellaa?
’Pues no he morado en una casa desde el día en que saqué de Egipto a los israelitas hasta hoya, sino que he andado errante en una tienda, en un tabernáculo1b.
’Dondequiera que he ido con todos los israelitasa, ¿hablé palabra a alguna de las tribus de Israel, a la cual haya ordenado que pastoreara a Mi pueblo Israelb, diciéndoles: “¿Por qué ustedes no me han edificado una casa de cedro?” ’ ”.
»Ahora pues, así dirás a Mi siervo David: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Yo te tomé del pastizal1, de seguir las ovejasa, para que fueras príncipe sobre Mi pueblo Israelb.
’Y he estado contigo por dondequiera que has idoa y he exterminado1 a todos tus enemigos de delante de tib, y haré de ti un gran nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
’Asignaré también un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantaré allí a fin de que habite en su propio lugar y no sea perturbado de nuevoa, ni los malvados1 los aflijan más como antesb,
desde el día en que ordené que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israela. A ti te daré reposo de todos tus enemigosb. El Señor también te hace saber que el Señor te edificará una casac.
’Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padresa, levantaré a tu descendiente1 después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reinob.
’Él edificará casa a Mi nombrea, y Yo estableceré el trono de su reino para siempreb.
’Yo seré padre para él y él será hijo para Mía. Cuando cometa iniquidad, lo castigaré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombresb,
pero Mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúla a quien quité de delante de ti.
’Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de Mí1; tu trono será establecido para siemprea’ ”».
Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así Natán habló a David.
Entonces el rey David entró y se sentó delante del Señor y dijo: «¿Quién soy yo, oh Señor Dios1a, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí?
»Y aun esto fue insignificante ante Tus ojos, oh Señor Dios, pues también has hablado de la casa de Tu siervo concerniente a un futuro lejanoa. Y esta es la ley de los hombres1, oh Señor Diosb.
»¿Y qué más podría decirte David? Pues Tú conoces a Tu siervo, oh Señor Diosa.
»A causa de Tu palabra, conforme a Tu propio corazón, Tú has hecho toda esta grandeza, para que lo sepa Tu siervoa.
»Oh Señor Dios, por eso Tú eres grande; pues no hay nadie como Túa, ni hay Dios fuera de Tib, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídosc.
»¿Y qué otra nación en la tierra es como Tu pueblo Israel, al cual viniste1 a redimir para Ti2 como pueblo, a fin de darte3 un nombrea, y hacer grandes cosas a su favor y cosas portentosasb para Tu tierra, ante Tu pueblo que rescataste para Ti de Egiptoc, de naciones y de sus dioses?
»Pues Tú has establecido para Ti a Tu pueblo Israela como pueblo Tuyo para siempre, y Tú, Señor, has venido a ser su Diosb.
»Y ahora, oh Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado acerca de Tu siervo y acerca de su casa, y haz según has hablado.
»Y sea engrandecido Tu nombre para siempre, al decirse: “El Señor de los ejércitos es Dios sobre Israel”; y que la casa de Tu siervo David sea establecida delante de Tia.
»Porque Tú, oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has revelado a1 Tu siervo, diciendo: “Yo te edificaré casa”; por tanto, Tu siervo ha hallado ánimo para elevar2 esta oración a Tia.
»Ahora pues, oh Señor Dios, Tú eres Dios, Tus palabras son verdad y Tú has prometido1 este bien a Tu siervoa.
»Y ahora, ten a bien bendecir la casa de Tu siervo, a fin de que permanezca1 para siempre delante de ti. Porque Tú, oh Señor Dios, has hablado y con Tu bendición será bendita para siempre la casa de Tu siervoa».
Notas al pie
- 1 desde.
- 2 Quiriat Jearim.
- 3 está sentado.
- 1 E hicieron andar.
- 1O ciprés.
- 1 la.
- 1 el SEÑOR irrumpió por una brecha.
- 2 la brecha de Uza.
- 1 y David.
- 2 desviar.
- 1 y David estaba ceñido.
- 1O una morada.
- 1O del redil.
- 1 cortado.
- 1 hijos de maldad.
- 1 simiente.
- 1Así en algunos y versiones antiguas; en el , ti.
- 1 YHWH, generalmente traducido SEÑOR, y así en el resto del
- 1O costumbre del hombre.
- 1 Dios vino.
- 2 para sí.
- 3 darse.
- 1 has destapado el oído de.
- 2 ha hallado su corazón para orar.
- 1 hablado.
- 1 esté.
Referencias cruzadas
- a2 Sam. 6:1–11: 1 Crón. 13:5–14
- aJos. 15:9, 10; 1 Sam. 7:1
- bLev. 24:16
- cEx. 25:22
- aNúm. 7:4–9; 1 Sam. 6:7
- a1 Sam. 7:1; 1 Crón. 13:7
- a1 Sam. 18:6, 7
- b1 Crón. 13:8
- a1 Crón. 13:9
- bNúm. 4:15, 19, 20
- a1 Sam. 6:19
- aSal. 119:120; Luc. 5:8
- a1 Crón. 26:4–8
- aGn. 30:27; 39:5
- a1 Crón. 15:25–16:3
- b1 Rey. 8:1
- aNúm. 4:15; Jos. 3:3; 1 Crón. 15:2, 15
- b1 Rey. 8:5
- aEx. 15:20, 21; Jue. 11:34
- bEx. 19:6; 1 Sam. 2:18, 28
- a2 Sam. 3:14
- a1 Crón. 15:1; 2 Crón. 1:4
- b1 Rey. 8:62–65
- a1 Rey. 8:14, 15
- aJue. 9:4; 2 Sam. 6:14, 16; Ecl. 7:17
- a1 Sam. 13:14; 15:28
- a2 Sam. 7:1–29: 1 Crón. 17:1–27
- a2 Sam. 7:17; 12:1; 1 Rey. 1:22; 1 Crón. 29:29; 2 Crón. 9:29
- b2 Sam. 5:11
- cEx. 26:1
- a1 Rey. 8:17, 18; 1 Crón. 22:7
- a1 Rey. 5:3, 4; 8:19
- aJos. 18:1; 1 Rey. 8:16
- bEx. 40:18, 34
- aLev. 26:11, 12
- b2 Sam. 5:2
- a1 Sam. 16:11, 12; Sal. 78:70, 71
- b2 Sam. 6:21
- a1 Sam. 5:10
- bSal. 18:37–42
- aEx. 15:17; Isa. 5:2, 7
- bSal. 89:22, 23; Isa. 60:18
- aJue. 2:14–16; 1 Sam. 12:9–11
- b2 Sam. 7:1
- c1 Sam. 25:28; 2 Sam. 7:27
- aDt. 31:16; Hech. 13:36
- b1 Rey. 2:1; 8:20; Sal. 132:11
- a1 Rey. 6:12; 8:19
- bIsa. 9:7; 49:8
- aSal. 89:26, 27; 2 Cor. 6:18; Heb. 1:5
- b1 Rey. 11:34; Sal. 89:30–33
- a1 Sam. 15:23; 16:14
- a2 Sam. 7:13; Sal. 89:36, 37
- aEx. 3:11; 1 Sam. 18:18
- a2 Sam. 7:11–16; 1 Crón. 17:17
- bIsa. 55:8, 9
- a1 Sam. 16:7; Juan 21:17
- a1 Crón. 17:19; Ef. 4:32
- aDt. 3:24; Sal. 48:1; 86:10
- bEx. 15:11; 1 Sam. 2:2
- cEx. 10:2; Sal. 44:1
- aDt. 4:32–38
- bDt. 10:21
- cDt. 9:26; 15:15
- aDt. 32:6
- bGn. 17:7, 8; Ex. 6:7
- aSal. 72:18, 19; Mat. 6:9
- a2 Sam. 7:13
- aEx. 34:6; Juan 17:17
- aNúm. 6:24–26
Copyright 2005 por The Lockman Foundation