Logos Bible Study

2º Reyes 10–12

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Reinado de Jehú

Acab tenía setenta hijos en Samaria. Y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria, a los príncipes de Jezreel, a los ancianos y a los preceptores de los hijos de Acaba, diciendo:

«Ahora, cuando esta carta llegue a ustedesa, como los hijos de su señor están con ustedes, así como también los carros y los caballos y una ciudad fortificada y las armas,

escojan al mejor y más capaz1 de entre los hijos de su señor, y pónganlo en el trono de su padre, y luchen por la casa de su señor».

Pero ellos temieron en gran manera y dijeron: «Si los dos reyes no pudieron sostenersea delante de él; ¿cómo, pues, podremos sostenernos nosotros?».

Y el que estaba a cargo de la casa, y el que estaba sobre la ciudad, los ancianos, y los preceptores de los hijos, enviaron palabra a Jehú, diciendo: «Somos sus siervos, haremos todo lo que nos digas, a nadie proclamaremos rey. Haga usted lo que le parezcaa bien».

Entonces por segunda vez les escribió una carta, diciendo: «Si están de mi parte y escuchan mi voz, tomen las cabezas de los hombres, de los hijos de su señor, y vengan a verme a Jezreel mañana a estas horas». Y los hijos del rey, setenta personas, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.

Cuando les llegó la carta, tomaron a los hijos del rey y los degollaron, setenta personasa, pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jehú en Jezreel.

Cuando el mensajero vino y le avisó: «Han traído las cabezas de los hijos del rey», él dijo: «Pónganlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana».

Por la mañana, Jehú salió, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: «Ustedes son inocentes1a; porque yo conspiré contra mi señor y lo matéb, pero, ¿quién mató a todos estos?

»Sepan entonces que no caerá a tierra ninguna de las palabras del Señor, las cuales el Señor habló acerca de la casa de Acaba. El Señor ha hecho lo que habló por medio de Su siervo Elíasb».

Jehú mató a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel, y a todos sus grandes, a sus amigos íntimos y a sus sacerdotes, hasta que no le dejó ningún sobrevivientea.

Después Jehú se levantó y partió, y fue a Samaria. En el camino mientras estaba en Bet Eked de los pastores,

se encontró con los parientes1 de Ocozías, rey de Judáa, y les preguntó: «¿Quiénes son ustedes?». Y ellos respondieron: «Somos parientes1 de Ocozías; y hemos descendido para saludar a2 los hijos del rey y a los hijos de la reina madre».

Entonces Jehú dijo: «Tómenlos vivos». Y los tomaron vivos, y los mataron en el foso de Bet Eked, cuarenta y dos hombres. No dejó ninguno de ellos.

Cuando partió de allí, Jehú se encontró con Jonadab, hijo de Recaba, que venía a su encuentro, lo saludó1 y le dijo: «¿Es recto tu corazón como mi corazón es con el tuyo?». Y Jonadab respondió: «Lo es». Y Jehú dijo: «Si lo es, dame la manob». Y le dio su mano y lo hizo subir al carro.

Y él dijo: «Ven conmigo y verás mi celo por el Señora». Y lo hizo ir con él en su carro.

Cuando llegó a Samaria, mató a todos los que quedaban de Acaba en Samaria, hasta acabar con ellos, conforme a la palabra que el Señor había hablado a Elíasb.

Entonces Jehú reunió a todo el pueblo, y les dijo: «Acab sirvió a Baala un poco, Jehú lo servirá mucho.

»Llamen ahora a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes. Que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baala; todo el que falte no vivirá». Pero Jehú lo hizo con astucia para poder destruir a los adoradores de Baal.

Y Jehú dijo: «Santifiquen una asambleaa solemne para Baal». Y ellos la convocaronb.

Entonces Jehú envió aviso por todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no quedó ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baala, la casa de Baal se llenó de un extremo al otro.

Y dijo al que estaba encargado del vestuario: «Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal». Y él les sacó vestiduras.

Jehú entró en la casa de Baal con Jonadab, hijo de Recab; y dijo a los adoradores de Baal: «Busquen y vean que no haya aquí con ustedes ninguno de los siervos del Señor, sino solo los adoradores de Baal».

Entonces entraron a ofrecer sacrificios y holocaustos. Y Jehú había colocado ochenta hombres afuera, y había dicho: «El que permita escapar a uno de los hombres que yo ponga en manos de ustedes, dará su vida por la de éla».

Tan pronto como acabó de ofrecer el holocausto, Jehú dijo a la guardia y a los oficiales realesa: «Entren, mátenlos; que ninguno salgab». Y los mataron a filo de espada; y la guardia y los oficiales reales los echaron fuera, y llegaron hasta el aposento interior1 de la casa de Baal.

Sacaron los pilares sagrados de la casa de Baala, y los quemaron.

También derribaron el pilar sagrado de Baal y demolieron la casa de Baal, y la convirtieron en una letrina, hasta hoya.

Así Jehú extirpó a Baal de Israel.

Sin embargo, en cuanto a los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israela, Jehú no se apartó de estos, o sea, de los becerros de oro que estaban en Betel1 y en Danb.

Y el Señor dijo a Jehú: «Porque has hecho bien al hacer lo recto ante Mis ojos, y has hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en Mi corazón, tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israela».

Pero Jehú no se cuidó de andar en la ley del Señor, Dios de Israel, con todo su corazóna, ni se apartó de los pecados con que Jeroboam hizo pecar a Israelb.

En aquellos días el Señor comenzó a cortar partes de Israela; y Hazael los derrotó1 por todo el territorio de Israelb:

desde el Jordán hacia el oriente, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubén y de Manasés; desde Aroer, que está junto al valle del Arnón, y hasta Galaada y Basán.

Los demás hechos de Jehú, y todo lo que hizo y todo su poder, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?

Y durmió Jehú con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y su hijo Joacaz reinó en su lugar.

El tiempo1 que Jehú reinó sobre Israel en Samaria fue de veintiocho años.

Atalía usurpa el trono

aCuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, se levantó y exterminó a toda la descendencia1 real.

Pero Josaba1, hija del rey Joram, hermana de Ocozías, tomó a Joása, hijo de Ocozías, y lo sacó a escondidas de entre los hijos del rey a quienes estaban dando muerte, y lo puso a él y a su nodriza en la alcoba. Así lo escondieron de Atalía, y no le dieron muerte.

Y Joás estuvo escondido con ella en la casa del Señor seis años, mientras Atalía reinaba en el país.

Pero en el séptimo año Joiada mandó a buscar e hizo venir a los capitanes de centenas de los cariteos y de la guardia, y los hizo venir a él en la casa del Señora. Entonces hizo un pacto con ellos en la casa del Señor y los puso bajo juramento, y les mostró al hijo del reyb.

Y les dio ordena, diciendo: «Esto es lo que harán: una tercera parte de ustedes, los que entran en el día de reposo y hacen la guardia en la casa del rey,

harán la guardia en la casa para su defensa; también otra tercera parte estará en la puerta Sur, y la otra tercera parte en la puerta detrás de los guardias.

»Dos partes de ustedes, es decir, todos los que salen el día de reposo, también harán la guardia en la casa del Señor junto al rey.

»Entonces rodearán al rey, cada uno con sus armas en la mano; y cualquiera que penetre las filas será muerto. Y estén con el rey cuando salga y cuando entrea».

Y los capitanes de centenas hicieron conforme a todo lo que había ordenado el sacerdote Joiada. Y cada uno de ellos tomó sus hombres, los que habían de entrar en el día de reposo, junto con los que habían de salir el día de reposo, y vinieron al sacerdote Joiadaa.

Entonces el sacerdote dio a los capitanes de centenas las lanzas y los escudos que habían sido del rey Davida, que estaban en la casa del Señor.

Y los guardias se colocaron cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo de la misma, junto al altar y junto a la casa, alrededor del rey.

Entonces Joiada sacó al hijo del rey y le puso la coronaa, y le dio el libro del testimoniob; lo hicieron rey y lo ungieron, y batiendo palmas, gritaron: «¡Viva el reyc!».

Al oír Atalía el ruido de la guardia y del pueblo, se llegó al pueblo en la casa del Señora,

y vio que el rey estaba de pie junto a la columna, según la costumbrea, y los capitanes y los trompeteros estaban al lado del rey; y todo el pueblo del país se regocijaba y tocaba trompetasb. Entonces Atalía rasgó sus vestidosc, y gritó: «¡Traición, traiciónd!».

Pero el sacerdote Joiada dio orden a los capitanes de centenas que estaban al mando del ejército: «Sáquenla de entre las filas, y al que la siga, mátenlo a espada». Porque el sacerdote había dicho: «No la maten en la casa del Señor».

Y le echaron mano; y cuando ella llegó a la entrada de los caballos de la casa del rey, allí la matarona.

Entonces Joiada hizo un pacto entre el Señora y el rey y el pueblo, de que ellos serían el pueblo del Señor; asimismo entre el rey y el pueblob.

Y todo el pueblo del país fue a la casa de Baal y la derribaron, destruyeron completamente sus altares y sus imágenesa y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baalb. Y el sacerdote nombró oficiales1 sobre la casa del Señor.

Tomó a los capitanes de centenas, a los cariteos, a los guardias y a todo el pueblo del país, e hicieron descender al rey de la casa del Señora, y vinieron por el camino de la puerta de los guardiasb a la casa del rey, y Joás se sentó en el trono de los reyes.

Y todo el pueblo del país se regocijóa, y la ciudad quedó tranquila, porque Atalía había sido muerta a espada en la casa del rey.

1Joás tenía siete años cuando comenzó a reinara.

Reinado de Joás de Judá

aEn el séptimo año de Jehú, Joás comenzó a reinar, y reinó cuarenta años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Sibia de Beerseba.

Y Joás hizo lo recto ante los ojos del Señor todos los días en que el sacerdote Joiada lo dirigió1.

Solo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo aún sacrificaba y quemaba…

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Footnotes

  1. 1 justo.
  2. 1 justos.
  3. 1 hermanos.
  4. 2 para el bienestar de.
  5. 1 bendijo.
  6. 1 la ciudad.
  7. 1 Casa de Dios.
  8. 1 los hirió.
  9. 1 los días.
  10. 1 simiente.
  11. 1En 2 Crón. 22:11, Josabet.
  12. 1 oficios.
  13. 1O instruyó.

Cross references

  1. a1 Rey. 16:24–29
  2. a2 Rey. 5:6
  3. a2 Rey. 9:24, 27
  4. aJos. 9:8, 11; 1 Rey. 20:4, 32; 2 Rey. 18:14
  5. aJue. 9:5; 2 Rey. 11:1
  6. a2 Rey. 10:6
  7. b2 Rey. 9:14–24
  8. a2 Rey. 9:7–10
  9. b1 Rey. 21:19–29
  10. aOs. 1:4
  11. a2 Rey. 8:24, 29; 2 Crón. 21:17; 22:8
  12. a1 Crón. 2:55; Jer. 35:6–19
  13. bEsd. 10:19; Ezq. 17:18
  14. a1 Rey. 19:10
  15. a2 Rey. 9:8
  16. b2 Rey. 10:10
  17. a1 Rey. 16:31, 32
  18. a1 Rey. 18:19; 22:6
  19. aJoel 1:14
  20. bEx. 32:4–6
  21. a1 Rey. 16:32; 2 Rey. 11:18
  22. a1 Rey. 20:30–42
  23. a1 Sam. 22:17
  24. b1 Rey. 18:40
  25. a1 Rey. 14:23; 2 Rey. 3:2
  26. aEsd. 6:11; Dan. 2:5; 3:29
  27. a1 Rey. 12:28–30; 13:33, 34
  28. b1 Rey. 12:29
  29. a2 Rey. 15:12
  30. aPrv. 4:23
  31. b2 Rey. 10:29
  32. a2 Rey. 13:25; 14:25
  33. b1 Rey. 19:17; 2 Rey. 8:12; 13:22
  34. aDt. 2:36; Amós 1:3–5
  35. a2 Rey. 11:1–21: 2 Crón. 22:10–23:21
  36. a2 Rey. 11:21; 12:1
  37. a2 Sam. 20:23; 2 Rey. 11:19
  38. b2 Crón. 23:1–21
  39. a1 Crón. 9:25
  40. aNúm. 27:16, 17
  41. a2 Crón. 23:8
  42. a2 Sam. 8:7; 1 Crón. 18:7
  43. a2 Sam. 1:10
  44. bEx. 25:16; 31:18
  45. c1 Sam. 10:24
  46. a2 Crón. 23:12
  47. a2 Rey. 23:3; 2 Crón. 34:31
  48. b1 Rey. 1:39, 40
  49. cGn. 37:29; 44:13
  50. d2 Rey. 9:23
  51. aGn. 9:6; Lev. 24:17
  52. aJos. 24:25; 2 Crón. 15:12–14; 34:31
  53. b1 Sam. 10:25; 2 Sam. 5:3
  54. a2 Rey. 10:26, 27; Dt. 12:2, 3
  55. b1 Rey. 18:40
  56. a2 Rey. 11:4
  57. b2 Rey. 11:6
  58. aPrv. 11:10
  59. 1En el texto 12:1.
  60. a2 Crón. 24:1–14
  61. a2 Rey. 12:1–21: 2 Cró 24:1–27