2º Crónicas 24:1–14
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
aJoás tenía siete años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años en Jerusalén. El nombre de su madre era Sibia de Beerseba.
Joás hizo lo recto ante los ojos del Señora todos los días del sacerdote Joiada.
Joiada escogió dos mujeres para el rey1, y este tuvo hijos e hijas.
Sucedió después de esto que Joás decidió1 restaurar la casa del Señora.
Así que reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: «Salgan a las ciudades de Judáa, y recojan dinero de todo Israel para reparar1 anualmente2 la casa de su Dios; y dense prisa en esto». Pero los levitas no se apresuraron.
Entonces el rey llamó al sumo sacerdote Joiada, y le dijo: «¿Por qué no has exigido a los levitas que traigan de Judá y de Jerusalén la contribución que Moisésa, siervo del Señor, impuso sobre la congregación de Israel para la tienda del testimoniob?».
Porque los hijosa de la perversa Atalía habían forzado la entrada a la casa de Dios y aun habían usado1 para los Baales las cosas sagradas de la casa del Señor.
Entonces el rey mandó que hicieran un cofre y lo colocaron afuera, junto a la puerta de la casa del Señora.
Y proclamarona en Judá y en Jerusalén que trajeran al Señor la contribución que Moisés, siervo de Dios, impuso sobre Israelb en el desierto.
Todos los oficiales y todo el pueblo se regocijaron y trajeron sus contribuciones y las echaron en el cofre hasta llenarlo1.
Y sucedía que siempre que el cofre era traído al oficial del rey por los levitas, y cuando veían que había mucho dinero, entonces el escriba del rey y el oficial del sumo sacerdote venían, vaciaban el cofre, lo tomaban y lo volvían a su lugar. Así hacían diariamente y recogían mucho dineroa.
El rey y Joiada lo daban a los que hacían la obra del servicio de la casa del Señor. Estos contrataron canteros y carpinteros para reparar la casa del Señor, y también artífices en hierro y bronce para reparar1 la casa del Señor.
Los obreros hicieron su trabajo, y el trabajo de reparación progresó en sus manos, y restauraron1 la casa de Dios conforme a sus planos2 y la reforzaron.
Cuando terminaron, trajeron el resto del dinero delante del rey y de Joiada; y lo convirtieron en utensilios para la casa del Señor, utensilios para el ministerio y para el holocausto, y recipientes y utensilios de oro y de plata. Todos los días de Joiada ofrecieron continuamente holocaustos en la casa del Señor.
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation