Logos Bible Study

1º Reyes 20:30–42

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Los demás huyeron a Afeca, a la ciudad, y el muro cayó sobre los 27,000 hombres que quedaban. También Ben Adad huyó y se refugió en la ciudad en un aposento interiorb.

Y sus siervos le dijerona: «Hemos oído que los reyes de la casa de Israel son reyes misericordiosos; le rogamos que nos deje poner cilicio en nuestros lomosb y cuerdas sobre nuestras cabezas, y salgamos al rey de Israel; quizás él salve su vida».

Se ciñeron cilicio en sus lomos, pusieron cuerdas sobre sus cabezas y vinieron al rey de Israela, y dijeron: «Su siervo Ben Adadb dice: “Te ruego que me perdones la vida”». Y él dijo: «¿Vive todavía? Es mi hermano».

Y los hombres tomaron esto como señal1, y tomando de él la palabra prestamente dijeron: «Tu hermano Ben Adad vive». Y él dijo: «Vayan y tráiganlo». Entonces Ben Adad salió a él, y él le hizo subir en el carro.

Y Ben Adada le dijo al rey: «Devolveré las ciudades que mi padre tomó de tu padre, y te harás calles en Damasco, como mi padre hizo en Samaria. “Y yo”, dijo Acab, con este pacto te dejaré ir». Hizo, pues, pacto con él y lo dejó ir.

Y cierto hombre de los hijos de los profetasa dijo a otro por palabra del Señorb: «Te ruego que me hieras». Pero el hombre se negó a herirlo.

Entonces le dijo: «Porque no has atendido a la voz del Señor, tan pronto como te apartes de mí, un león te mataráa». Y tan pronto se apartó de él, un león lo encontró y lo mató.

Entonces halló a otro hombre y le dijo: «Te ruego que me hieras». Y el hombre le dio un golpe, hiriéndolo.

Y el profeta se fue y esperó al rey en el camino; se había disfrazadoa con una venda sobre los ojos.

Cuando el rey pasaba, clamó al rey y dijo: «Su siervo fue al centro de la batalla; y allí, un hombre se apartó de las filas y me trajo a uno, y me dijo: “Guarda a este hombre; si por alguna razón llega a faltar, entonces tu vida responderá por su vidaa o pagarás 34 kilos de plata”.

»Mientras su siervo estaba ocupado aquí y allá, él desapareció». Y el rey de Israel le dijo: «Así será tu sentencia; tú mismo lo has decidido».

Entonces él se apresuró a quitarse la venda de los ojos, y el rey de Israel lo reconoció como uno de los profetas.

Y él le dijo: «Así dice el Señor: “Porque has dejado salir de tu mano al hombre a quien Yo había destinado a la destrucción, tu vida responderá por su vidaa y tu pueblo por su pueblo”».

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Footnotes

  1. 1 adivinaron.

Cross references

  1. a1 Rey. 20:26
  2. b1 Rey. 22:25; 2 Crón. 18:24
  3. a1 Rey. 20:23–26
  4. bGn. 37:34; 2 Sam. 3:31
  5. a1 Rey. 20:31
  6. b1 Rey. 20:3–6
  7. a1 Rey. 15:20
  8. a2 Rey. 2:3–7
  9. b1 Rey. 13:17, 18
  10. a1 Rey. 13:24
  11. a1 Rey. 14:2
  12. a2 Rey. 10:24
  13. a1 Rey. 20:39