1 Timoteo 1–3
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- DARBY 1890 Darby Bible
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- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
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- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Latín
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Ruso
Pablo, apóstola de Cristo Jesúsb por mandatoc de Dios nuestro Salvadord, y de Cristo Jesús nuestra esperanzae,
a Timoteoa, verdadero hijo en la feb: Graciac, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señord.
Advertencia contra doctrinas extrañas
Tal como te rogué al salir para Macedoniaa que te quedaras en Éfesob para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañasc,
ni prestaran atención a1 mitosa y genealogíasb interminables, lo que da lugar a discusiones2c inútiles en vez de hacer avanzard el plan de Dios que es por fe, así te encargo ahora.
Pero el propósito de nuestra instrucción1a es el amor nacido de un corazón purob, de una buena concienciac y de una fe sincera2d.
Pues algunos, desviándose de estas cosas, se han apartado hacia una vana palabrería1a.
Quieren sera maestros de la leyb, aunque no saben lo que dicen ni entienden las cosas acerca de las cuales hacen declaraciones categóricas.
Pero nosotros sabemos que la leya es buena, si uno la usa legítimamente.
Reconozcamos esto: que la leya no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldesb, para los impíosc y pecadores, para los irreverentes y profanosd, para los que matan a sus padres o a sus madres, para los asesinos,
para los inmorales1a, homosexualesb, secuestradoresc, mentirososd, los que juran en falsoe, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrinaf,
según el glorioso evangelioa del Dios benditob, que me ha sido encomendadoc.
Gratitud de Pablo por la gracia de Dios
Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señora, que me ha fortalecidob, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerioc,
aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidora y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordiab porque lo hice por ignorancia en mi incredulidadc.
Pero la graciaa de nuestro Señor fue más que abundante, con la feb y el amor que se hallan en Cristo Jesús.
Palabra fiela y digna de ser aceptada por todos1: Cristo Jesúsb vino al mundo para salvar a los pecadoresc, entre los cuales yo soy el primerod.
Sin embargo, por esto hallé misericordiaa, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia1b como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna.
Por tanto, al Rey eterno1a, inmortalb, invisiblec, único Diosd, a Él sea honor y gloriae por los siglos de los siglos. Amén.
Instrucciones a Timoteo
Esta comisión1a te confío, hijob Timoteo, conforme a las profecíasc que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batallad,
guardando la fea y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la feb.
Entre ellos están Himeneoa y Alejandrob, a quienes he entregado a Satanásc, para que aprendan a no blasfemard.
Llamado a la oración
Exhorto, pues, ante todo que se hagan plegariasa, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres,
por los reyesa y por todos los que están en autoridad1, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad2.
Porque esto es bueno y agradable delante de Diosa nuestro Salvador,
el cual quierea que todos los hombres sean salvosb y vengan al pleno conocimiento1 de la verdadc.
Porque hay un solo Diosa, y también un solo Mediadorb entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombrec,
quien se dio a sí mismoa en rescate por todos, testimoniob dado a su debido tiempo1c.
Y para estoa yo fui constituido predicador1 y apóstolb, (digo la verdadc en Cristo2, no miento), como maestro de los gentilesd en fe y verdad.
Por tanto, quiero que en todoa lugar los hombres orenb levantandoc manos santasd, sin ira ni discusiones.
Instrucciones para la mujer cristiana
Asimismo, que las mujeresa se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso1, no con oro, o perlas, o vestidos costosos,
sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.
Que la mujer aprendaa calladamente, con toda obediencia.
Yo no permitoa que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada.
Porque Adána fue creado1 primero, después Eva.
Y Adán no fue el engañado, sino que la mujera, siendo engañada completamente, cayó en transgresión.
Pero se salvará engendrando hijos, si permanece en fe, amor y santidada, con modestia.
Requisitos para los obispos
Palabra fiel es estaa: si alguien aspira al cargo de obispo1b (supervisor), buena obra desea hacer.
Un1 obispoa debe ser, pues, irreprochable, marido de una sola mujerb, sobrioc, prudente, de conducta decorosa, hospitalariod, apto para enseñare,
no dado a la bebida1a, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avariciosob.
Que gobierne bien su casaa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad;
(pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Diosa?).
No debe ser un recién convertido, no sea que se envanezcaa y caiga en la condenación en que cayó el1 diablob.
Debe gozar también de1 una buena reputacióna entre los de afuera de la iglesiab, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diabloc.
Requisitos para los diáconos
De la misma manera, también los diáconosa deben ser dignos, de una sola palabra1, no dados al mucho vinob, ni amantes de ganancias deshonestasc,
sino guardando el misterio de la fea con limpia conciencia.
Que también estos sean sometidos a prueba primeroa, y si son irreprensibles, que entonces sirvan como diáconos.
De igual manera, las mujeres1 deben ser dignas, no calumniadorasa, sino sobriasb, fieles en todo.
Que los diáconosa sean maridosb de una sola mujer, y que gobiernen bien1c sus hijos y sus propias casas.
Pues los que han servido bien como diáconosa obtienen para sí una posición honrosa1 y gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
El misterio de la piedad
Te escribo estas cosas, esperando ir a verte pronto,
pero en caso que me tarde1, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno2 en la casa de Diosa, que es la iglesiab del Dios vivoc, columnad y sostén de la verdad.
E indiscutiblemente1, grande es el misterioa de la piedad:
Él2 fue manifestado en la carneb,
Contemplado por ángelesd,
Proclamado entre las nacionese,
Creído en el mundof,
Recibido arriba en gloriag.
Notas al pie
- 1O ni se ocuparan de.
- 2O especulaciones.
- 1 nuestro mandamiento.
- 2 no fingida.
- 1O discusión.
- 1O fornicarios.
- 1O totalmente.
- 1O su perfecta paciencia.
- 1 de los siglos.
- 1O Este mandato.
- 1O eminencia.
- 2O seriedad.
- 1O reconocimiento.
- 1 sus propios tiempos.
- 1O heraldo.
- 2Algunos antiguos no incluyen: en Cristo.
- 1 no con trenzas.
- 1O formado.
- 1O supervisor.
- 1 El.
- 1 al vino.
- 1 del.
- 1 tener.
- 1 no de doble hablar.
- 1I.e. diaconisas.
- 1 gobernando bien.
- 1 una buena posición.
- 1 si tardo.
- 2O cómo te debes conducir.
- 1O Y por confesión general.
- 2 El que; algunos posteriores dicen: Dios.
- 3O Justificado.
- 4O por.
Referencias cruzadas
- a2Cor. 1:1; 2Tim. 1:1
- b1Tim. 1:12
- cTito 1:3
- dLuc. 1:47; Tito 1:3
- eCol. 1:27
- aHech. 16:1; 2Tim. 1:2
- b2Tim. 1:2; Tito 1:4
- cRom. 1:7; 2Tim. 1:2; Tito 1:4
- d1Tim. 1:12
- aRom. 15:26
- bHech. 18:19
- cRom. 16:17; 2Cor. 11:4; Gál. 1:6, 7; 1Tim. 6:3
- a1Tim. 4:7; 2Tim. 4:4; Tito 1:14; 2Ped. 1:16
- bTito 3:9
- c1Tim. 6:4; 2Tim. 2:23; Tito 3:9
- dEf. 3:2
- a1Tim. 1:18
- b2Tim. 2:22
- c1Tim. 1:19; 3:9; 2Tim. 1:3; 1Ped. 3:16, 21
- d2Tim. 1:5
- aTito 1:10
- aSant. 3:1
- bLuc. 2:46
- aRom. 7:12, 16
- aGál. 5:23
- bTito 1:6, 10
- c1Ped. 4:18; Jud. 15
- d1Tim. 4:7; 6:20; 2Tim. 2:16; Heb. 12:16
- a1Cor. 6:9
- bLev. 18:22
- cEx. 21:16; Apoc. 18:13
- dApoc. 21:8, 27; 22:15
- eMat. 5:33; 23:16
- f1Tim. 4:6; 6:3; 2Tim. 1:13; 4:3; Tito 1:9, 13; 2:1, 2
- a2Cor. 4:4
- b1Tim. 6:15
- cGál. 2:7
- aGál. 3:26; 1Tim. 1:1, 2, 15; 2:5; 6:13; Tito 1:4
- bHech. 9:22; Fil. 4:13; 2Tim. 4:17
- cHech. 9:15
- aHech. 8:3; Fil. 3:6
- b1Cor. 7:25; 1Tim. 1:16
- cHech. 26:9
- aRom. 5:20; 1Cor. 3:10; 2Cor. 4:15; Gál. 1:13–16
- b1Tes. 1:3; 1Tim. 2:15; 4:12; 6:11; 2Tim. 1:13; 2:22; Tito 2:2
- a1Tim. 3:1; 4:9; 2Tim. 2:11; Tito 3:8
- bMar. 2:17; Luc. 15:2 y ; 19:10
- cRom. 11:14
- d1Cor. 15:9; Ef. 3:8
- a1Cor. 7:25; 1Tim. 1:13
- bEf. 2:7
- aApoc. 15:3
- b1Tim. 6:16
- cCol. 1:15
- dJuan 5:44; 1Tim. 6:15; Jud. 25
- eRom. 2:7, 10; 11:36; Heb. 2:7
- a1Tim. 1:5
- b1Tim. 1:2
- c1Tim. 4:14
- d2Cor. 10:4; 1Tim. 6:12; 2Tim. 2:3, 4; 4:7
- a1Tim. 1:5
- b1Tim. 6:12, 21; 2Tim. 2:18
- a2Tim. 2:17
- b2Tim. 4:14
- c1Cor. 5:5
- d1Cor. 11:32; Heb. 12:5 y
- aEf. 6:18
- aEsd. 6:10; Rom. 13:1
- aLuc. 1:47; 1Tim. 1:1; 4:10
- aEzq. 18:23, 32; Juan 3:17; 1Tim. 4:10; Tito 2:11; 2Ped. 3:9
- bRom. 11:14
- c2Tim. 2:25; 3:7; Tito 1:1; Heb. 10:26
- aRom. 3:30; 10:12; 1Cor. 8:4
- b1Cor. 8:6; Gál. 3:20
- cMat. 1:1; Rom. 1:3
- aMat. 20:28; Gál. 1:4
- b1Cor. 1:6
- cMar. 1:15; Gál. 4:4; 1Tim. 6:15; Tito 1:3
- aEf. 3:8; 1Tim. 1:11; 2Tim. 1:11
- b1Cor. 9:1
- cRom. 9:1
- dHech. 9:15
- aJuan 4:21; 1Cor. 1:2; 2Cor. 2:14; 1Tes. 1:8
- bFil. 1:12; 1Tim. 5:14; Tito 3:8
- cSal. 63:4; Luc. 24:50
- dSal. 24:4; Sant. 4:8
- a1Ped. 3:3
- a1Cor. 14:34; Tito 2:5
- a1Cor. 14:34; Tito 2:5
- aGn. 2:7, 22; 3:16; 1Cor. 11:8 y
- aGn. 3:6, 13; 2Cor. 11:3
- a1Tim. 1:14
- a1Tim. 1:15
- bHech. 20:28; Fil. 1:1
- a1Tim. 3:2–4; Tito 1:6–8
- bLuc. 2:36, 37; 1Tim. 5:9; Tito 1:6
- c1Tim. 3:8, 11; Tito 2:2
- dRom. 12:13; Tito 1:8; Heb. 13:2; 1Ped. 4:9
- e2Tim. 2:24
- aTito 1:7
- b1Tim. 3:8; 6:10; Tito 1:7; Heb. 13:5
- a1Tim. 3:12
- a1Cor. 10:32; 1Tim. 3:15
- a1Tim. 6:4; 2Tim. 3:4
- b1Tim. 3:7
- a2Cor. 8:21
- bMar. 4:11
- c1Tim. 6:9; 2Tim. 2:26
- aFil. 1:1; 1Tim. 3:12
- b1Tim. 5:23; Tito 2:3
- c1Tim. 3:3; Tito 1:7; 1Ped. 5:2
- a1Tim. 1:5, 19
- a1Tim. 5:22
- a2Tim. 3:3; Tito 2:3
- b1Tim. 3:2
- aFil. 1:1; 1Tim. 3:8
- b1Tim. 3:2
- c1Tim. 3:4
- aMat. 25:21
- a1Cor. 3:16; 2Cor. 6:16; Ef. 2:21, 22; 1Ped. 2:5; 4:17
- b1Tim. 3:5
- cMat. 16:16; 1Tim. 4:10
- dGál. 2:9; 2Tim. 2:19
- aRom. 16:25
- bJuan 1:14; 1Ped. 1:20; 1Jn. 3:5, 8
- cRom. 3:4
- dLuc. 2:13; 24:4; 1Ped. 1:12
- eRom. 16:26; 2Cor. 1:19; Col. 1:23
- f2Tes. 1:10
- gMar. 16:19; Hech. 1:9
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