Logos Bible Study

Isaías 62–64

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Certeza de la salvación

Por amor de Sión no callaré,

Y por amor de Jerusalén no me estaré quieto,

Hasta que salga su justiciaa como resplandor,

Y su salvaciónb se encienda como antorcha.

Entonces verán las naciones tu justiciaa,

Y todos los reyes tu gloria,

Y te llamarán con un nombre nuevob,

Que la boca del Señor determinará.

Serás también corona de hermosura en la mano del Señor,

Y diadema1a real en la palma de tu Dios.

Nunca más se dirá de ti: «Abandonada1a»,

Ni de tu tierra se dirá jamás: «Desolada2»;

Sino que se te llamará: «Mi deleite está en ella3»,

Y a tu tierra: «Prometida4b».

Porque en ti se deleita el Señorc,

Y tu tierra tendrá esposo.

Porque como el joven se desposa con una virgen,

Se desposarán contigo tus hijos;

Y como se regocija el esposo1 por la esposa,

Tu Dios se regocijará por tia.

Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he colocado centinelasa;

En todo el día y en toda la noche jamás callarán.

Ustedes que hacen que el Señor recuerdeb, no se den descanso,

Ni le concedan descanso hasta que la restablezcaa,

Hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierrab.

El Señor ha jurado por Su diestra y por Su fuerte brazoa:

«Nunca más daré tu grano por alimento a tus enemigosb,

Ni hijos de extranjeros beberán tu vino nuevo por el que trabajaste».

Pero los que lo cosechen, lo comerán y alabarán al Señor;

Y los que lo recolecten, lo beberán en los atrios de Mi santuarioa.

Pasen, pasen por las puertasa;

Abran camino al1 pueblob.

Construyan, construyan la calzadac;

Quiten las piedras, alcen estandarte sobre los pueblosd.

El Señor ha proclamado hasta los confines de la tierraa:

«Digan a la hija de Siónb: “Tu salvación vienec;

Su galardón está con Él, y delante de Él Su recompensad”».

Y los llamarán: «Pueblo Santoa.

Redimidos del Señorb».

Y a ti te llamarán: «Ciudad Deseada. Ciudad no abandonadac».

El día de la venganza divina

¿Quién es este que viene de Edoma,

De Bosrab con vestiduras de colores brillantes1c;

Este, majestuoso en Su ropaje,

Que marcha2 en la plenitud de Su fuerza?

Soy Yo que hablo en justicia, poderoso para salvard.

¿Por qué es rojo Tu ropaje,

Y Tus vestiduras como las del que pisa en el lagara?

«El lagar lo he pisado Yo soloa;

De los pueblos, ningún hombre estaba conmigo.

Los pisé en Mi irab

Y los aplasté en Mi furorc.

Su sangre1 salpicó Mis vestiduras

Y manché2 todo Mi ropajed.

»Porque el día de la venganza estaba en Mi corazón,

Y el año de Mi redención había llegadoa.

»Miré, y no había quien ayudaraa,

Me asombré de que no hubiera quien apoyara.

Entonces Mi propio brazo obtuvo salvación por Míb,

Y fue Mi propio furor el que me sostuvo.

»Pisoteé los pueblos en Mi iraa,

Los embriagué en Mi furorb

Y derramé su sangre por tierra1».

Recuento de las Misericordias del Señor

Las misericordias del Señor recordaréa, las alabanzas del Señor,

Conforme a todo lo que nos ha otorgado el Señor,

Por Su gran bondad hacia la casa de Israelb,

Que les ha otorgado conforme a Su compasión

Y conforme a la multitud de Sus misericordiasc.

Porque Él dijo: «Ciertamente, ellos son Mi puebloa,

Hijos que no engañarán».

Y Él fue su Salvadorb.

En todas sus angustias Él estuvo afligido1a,

Y el ángel de Su presencia los salvób.

En Su amorc y en Su compasión los redimiód,

Los levantó y los sostuvo todos los días de antañoe.

Pero ellos se rebelarona

Y afligieron Su Santo Espíritub;

Por lo cual Él se convirtió en su enemigo

Y peleó contra ellos.

Entonces Su pueblo se acordó de los días antiguosa, de Moisés.

¿Dónde está el que los sacó del marb con los pastores1 de Su rebaño?

¿Dónde está el que puso Su Santo Espíritu en medio de ellos2c,

El que hizo que Su glorioso brazo fuera a la derecha de Moisésa,

El que dividió las aguas delante de ellos para hacerse un nombre eternob,

El que los condujo por los abismos?

Como un caballo en el desierto, no tropezarona;

Como a ganado que desciende al valle,

El Espíritu del Señor les1 dio descansoa.

Así guiaste a Tu pueblob,

Para hacerte un nombre glorioso.

Plegaria por Ayuda y Misericordia

Mira desde el cieloa, y ve desde Tu santa y gloriosa moradab;

¿Dónde está Tu celo y Tu poderc?

La conmoción de Tus entrañas y Tu compasión para conmigo se han restringidod.

Porque Tú eres nuestro Padrea, aunque Abrahamb no nos conoce,

Ni nos reconoce Israel.

Tú, oh Señor, eres nuestro Padre,

Desde la antigüedad Tu nombre es Nuestro Redentorc.

¿Por qué, oh Señor, nos haces desviar de Tus caminosa

Y endureces nuestro corazón a Tu temorb?

Vuélvete por amor de Tus siervos, las tribus de Tu heredadc.

Tu pueblo santo poseyó Tu santuario por breve tiempo;

Pero nuestros adversarios lo han pisoteadoa.

Hemos venido a ser como aquellos sobre los que nunca gobernaste,

Como aquellos que nunca fueron llamados por Tu nombre.

1¡Oh, si rasgaras los cielos y descendierasa!

Si los montes se estremecieran ante Tu presenciab

1(Como el fuego enciende el matorral, como el fuego hace hervir el agua),

Para dar a conocer Tu nombre a Tus adversarios,

Para que ante Tu presencia tiemblen las nacionesa!

Cuando hiciste cosas terribles que no esperábamosa,

Y descendiste, los montes se estremecieron ante Tu presencia.

Desde la antigüedad no habían escuchado ni puesto atencióna,

Ni el ojo había visto a un Dios fuera de Ti

Que obrara a favor del que esperaba en Élb.

Sales al encuentro del que se regocijaa en practicar la justiciab,

De los que se acuerdan de Ti en Tus caminosc.

Pero te enojaste porque pecamosd;

Continuamos en los pecados1 por mucho tiempo,

¿Y seremos salvos?

Todos nosotros somos como el inmundoa,

Y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justasb.

Todos nos marchitamos como una hojac,

Y nuestras iniquidadesd, como el viento, nos arrastran.

Y no hay quien invoque Tu nombrea,

Quien se despierte para agarrarse de Ti.

Porque has escondido Tu rostro de nosotrosb

Y nos has entregado al1 poder de nuestras iniquidades.

Pero ahora, oh Señor, Tú eres nuestro Padrea,

Nosotros el barro, y Tú nuestro alfarerob;

Obra de Tus manosc somos todos nosotros.

No te enojes en excesoa, oh Señor,

Ni para siempre te acuerdes de la iniquidadb.

Mira, te rogamos, todos nosotros somos Tu puebloc.

Tus ciudades santasa se han vuelto un desierto;

Sión se ha convertido en un desierto,

Jerusalén en una desolaciónb.

Nuestra casa santa y hermosaa

Donde te alababan nuestros padres,

Ha sido quemada por el fuego

Y todas nuestras cosas preciosas se han convertido en ruinasb.

¿Te detendrás ante estas cosas, oh Señor?

¿Guardarás silencio y nos afligirás sin medidaa?

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Footnotes

  1. 1 turbante.
  2. 1O Azuba.
  3. 2O Semamá.
  4. 3O Hefzi-bá.
  5. 4O Beulá.
  6. 1 la alegría del.
  7. 1 del.
  8. 1O carmesí.
  9. 2 inclinándose.
  10. 1 jugo.
  11. 2 contaminé.
  12. 1 hice caer su jugo a la tierra.
  13. 1Otra posible lectura es: Él no fue adversario.
  14. 1Algunos dicen: el pastor.
  15. 2 él.
  16. 1 le.
  17. 1 en ellos.
  18. 1Así en la versión (); en el , derretido en el.

Cross references

  1. aIsa. 1:26; 58:8; 61:11
  2. bIsa. 46:13; 52:10
  3. aIsa. 60:3
  4. bIsa. 56:5; 62:4, 12; 65:15
  5. aIsa. 28:5; Zac. 9:16; 1 Tes. 2:19
  6. aIsa. 54:6, 7; 60:15, 18
  7. bOs. 2:19, 20
  8. cJer. 32:41; Sof. 3:17
  9. aIsa. 65:19
  10. aIsa. 52:8; Jer. 6:17; Ezq. 3:17; 33:7
  11. bSal. 74:2; Jer. 14:21; Lam. 5:1, 20
  12. aLuc. 18:1–8
  13. bIsa. 60:18; Jer. 33:9; Sof. 3:19, 20
  14. aIsa. 45:23; 54:9
  15. bLev. 26:16; Dt. 28:31, 33; Jue. 6:3–6; Isa. 1:7; Jer. 5:17
  16. aIsa. 65:13, 21–23
  17. aIsa. 26:1; 60:11, 18
  18. bIsa. 57:14
  19. cIsa. 11:16; 19:23; 35:8; 49:11
  20. dIsa. 11:10, 12; 49:22
  21. aIsa. 42:10; 49:6
  22. bMat. 21:5; Zac. 9:9
  23. cIsa. 51:5
  24. dIsa. 40:10; Apoc. 22:12
  25. aDt. 7:6; Isa. 4:3; 1 Ped. 2:9
  26. bIsa. 35:9; 51:10
  27. cIsa. 41:17; 42:16; 62:4
  28. aSal. 137:7; Isa. 34:5, 6; Ezq. 25:12–14; 35:1–15; Abd. 1–14; Mal. 1:2–5
  29. bIsa. 63:2
  30. cIsa. 34:6; Jer. 49:13; Amós 1:12
  31. dSof. 3:17
  32. aApoc. 19:13, 15
  33. aApoc. 14:20; 19:15
  34. bIsa. 22:5; 28:3
  35. cMiq. 7:10
  36. dApoc. 19:13
  37. aIsa. 34:8; 35:4; 61:2; Jer. 51:6
  38. aIsa. 59:16
  39. bSal. 44:3; Isa. 40:10; 52:10
  40. aIsa. 22:5; 34:2; 65:12
  41. bIsa. 29:9; 51:17, 21
  42. aSal. 25:6; 92:2; Isa. 54:8, 10
  43. b1 Rey. 8:66; Neh. 9:25, 35
  44. cSal. 51:1; 86:5, 15; Isa. 54:7, 8; Ef. 2:4
  45. aEx. 6:7; Isa. 3:15; 51:4
  46. bIsa. 60:16
  47. aJue. 10:16
  48. bEx. 23:20–23; 33:14, 15
  49. cDt. 7:7, 8
  50. dIsa. 43:1; 52:9
  51. eDt. 1:31; 32:10–12; Isa. 46:3
  52. aSal. 78:40; 106:33; Hech. 7:51; Ef. 4:30
  53. bSal. 51:11; Isa. 63:11
  54. aSal. 106:44, 45
  55. bIsa. 51:9, 10
  56. cNúm. 11:17, 25, 29; Hag. 2:5
  57. aEx. 6:6; 15:16
  58. bEx. 14:21, 22; Isa. 11:15; 51:10
  59. aJer. 31:9
  60. aJos. 21:44; 23:1
  61. bDt. 32:12
  62. aDt. 26:15; Sal. 80:14
  63. bSal. 68:5; 123:1
  64. cIsa. 9:7; 26:11; 37:32; 42:13; 59:17
  65. dJer. 31:20; Os. 11:8
  66. aIsa. 1:2; 64:8
  67. bIsa. 29:22; 41:8; 51:2
  68. cIsa. 41:14; 44:6; 60:16
  69. aIsa. 30:28; Ezq. 14:7–9
  70. bIsa. 29:13, 14
  71. cNúm. 10:36
  72. aSal. 74:3–7; Isa. 64:11
  73. 1En el texto 63:19.
  74. aEx. 19:18; Sal. 18:9; 144:5; Miq. 1:3, 4; Hab. 3:13
  75. bJue. 5:5; Sal. 68:8; Nah. 1:5
  76. 1En el texto 64:1.
  77. aSal. 99:1; Jer. 5:22; 33:9
  78. aSal. 65:5; 66:3, 5; 106:22
  79. a1 Cor. 2:9
  80. bIsa. 25:9; 30:18; 40:31
  81. aEx. 20:24
  82. bIsa. 56:1
  83. cIsa. 26:13; 63:7
  84. dIsa. 12:1
  85. aIsa. 6:5
  86. bIsa. 46:12; 48:1
  87. cSal. 90:5, 6; Isa. 1:30
  88. dIsa. 50:1
  89. aIsa. 59:4; Ezq. 22:30
  90. bDt. 31:18; Isa. 1:15; 54:8
  91. aIsa. 63:19
  92. bIsa. 29:16; 45:9
  93. cSal. 100:3; Isa. 60:21
  94. aIsa. 57:17; 60:10
  95. bIsa. 43:25; Miq. 7:18
  96. cSal. 79:13; Isa. 63:8
  97. aIsa. 48:2; 52:1
  98. bIsa. 1:7; 6:11
  99. a2 Rey. 25:9; Sal. 74:5–7; Isa. 63:18
  100. bLam. 1:7, 10, 11
  101. aSal. 74:10, 11, 18, 19; Isa. 42:14; 63:15