2 Timoteo 1–4
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Pablo, apóstola de Cristo Jesúsb por la voluntad de Diosc, según la promesa de vida que hay en Cristo Jesúsd,
a Timoteoa, amado hijob: Graciac, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
Fidelidad y dinamismo en el servicio cristiano
Doy gracias a Diosa, a quien sirvob con limpia concienciac como lo hicieron mis antepasados1, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones2d,
deseando vertea, al acordarme de tus lágrimasb, para llenarme de alegría.
Porque tengo presente1 la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loidaa y en tu madre Euniceb, y estoy seguro que en ti también.
Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manosa.
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardíaa, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Por tanto, no te avergüencesa del testimonio de nuestro Señorb, ni de mí, prisionero Suyoc, sino participa conmigo en las afliccionesd por el evangelio, según el poder de Diose.
Él nos ha salvadoa y nos ha llamadob con un llamamiento santoc, no según nuestras obrasd, sino según Su propósitob y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesúse desde la eternidad1f,
y que ahora ha sido manifestadaa por la aparición de nuestro Salvadorb Cristo Jesúsc, quien puso fin a la muerted y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.
Para este evangelio yo fui constituido predicador1, apóstol y maestroa.
Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzoa. Porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que Él es poderosob para guardar mi depósito1c hasta2 aquel díad.
Reténa la norma1b de las sanas palabrasc que has oído de míd, en la fe y el amore en Cristo Jesúsf.
Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotrosa, el tesoro que te ha sido encomendado1b.
Ya sabes esto, que todos los que están en Asia1a me han vuelto la espaldab, entre los cuales están Figelo y Hermógenes.
Conceda el Señor misericordia a la casa de Onesíforoa, porque muchas veces me dio consuelo y no se avergonzób de mis cadenas1c.
Antes bien, cuando estuvo en Roma, me buscó con afán y me halló.
El Señor le conceda que halle misericordia del Señor en aquel díaa. Además, los servicios que prestó en Éfesob, tú lo sabes mejor.
El buen soldado de Jesucristo
Tú, pues, hijo míoa, fortalécete en la graciab que hay en Cristo Jesúsc.
Y lo que has oído de mía en la presencia de muchos testigosb, eso encarga1c a hombres fielesd que sean capaces de enseñar también a otrose.
Sufre penalidades1a conmigo, como buen soldadob de Cristo Jesúsc.
El soldado en servicio activo no se enredaa en los negocios de la vida diaria, a fin de poder agradar al que lo reclutó como soldado.
También el que1 compite como atletaa, no gana el premio2 si no compite de acuerdo con las reglas3.
El labrador que trabajaa debe ser el primero en recibir su parte de los frutos1.
Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo.
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertosa, descendiente de Davidb, conforme a mi evangelioc,
por1 el cual sufro penalidadesa, hasta el encarcelamientob como un malhechorc. Pero la palabra de Diosd no está presae.
Por tanto, todo lo soportoa por amor a los escogidosb, para que también ellos obtenganc la salvaciónd que está en Cristo Jesúse, y con ella gloria eternaf.
Palabra fiel es estaa:
Que si morimos con Élb, también viviremos con Él;
Si perseveramos, también reinaremos con Éla;
Si lo negamos1b, Él también nos negará;
Si somos infieles1, Él permanece fiela, pues no puede negarse Él mismob.
El buen obrero de Dios
Recuérdales esto, encargándolesa solemnemente en la presencia de Dios, que no discutan sobre palabrasb, lo cual para nada aprovecha y lleva a los oyentes a la ruina.
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobadoa, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdadb.
Evita1a las palabrerías vacías y profanasb, porque los dados a ellas, conducirán más y más a la impiedad2,
y su palabra1 se extenderá como gangrena2. Entre ellos están Himeneo y Filetoa,
que se han desviado de la verdad diciendo que la resurrección ya tuvo lugara, trastornando así la fe de algunosb.
No obstante, el sólido fundamento de Dios permanecea firme, teniendo este sellob: «El Señor conoce a los que son Suyosc», y: «Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señord».
Ahora bien, en una casa grande no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro, y unos para honra y otros para deshonraa.
Por tanto, si alguien se limpia de estas cosasa, será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obrab.
Huye, pues, de las pasiones juvenilesa y sigue1 la justiciaa, la feb, el amor y la paz, con los que invocan al Señorc con2 un corazón purod.
Pero rechaza los razonamientos necios1 e ignorantesa, sabiendo que producen2 rencillas3b.
El siervo del Señora no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñarb, sufrido.
Debe reprender tiernamente a los que se oponena, por si acaso Dios les da el arrepentimientob que conduce al pleno conocimiento de la verdadc,
y volviendo en sí, escapen del lazo del diabloa, habiendo estado cautivos de élb para hacer su voluntad.
Carácter y conducta de los hombres en los últimos días
Pero debes saber esto: que en los últimos díasa vendrán tiempos difíciles.
Porque los hombres serán amadores de sí mismosa, avarosb, jactanciososc, soberbiosc, blasfemosd, desobedientes a los padresc, ingratose, irreverentesf,
sin amora, implacables, calumniadoresb, desenfrenados1, salvajes2, aborrecedores de lo buenoc,
traidoresa, impetuosos1b, envanecidosc, amadores de los placeres en vez de amadores de Diosd;
teniendo apariencia de piedad1a, pero habiendo negadob su poder. A los tales evitac.
Porque entre ellos están los que se meten en las casasa y se llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecadosb, llevadas por diversas pasionesc,
que siempre están aprendiendo, pero nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdada.
Y así como Janes y Jambresa se opusieron a Moisésb, de la misma manera estos también se oponen a la verdad. Son hombres de mente depravadac, reprobados en lo que respecta a la fe.
Pero no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todosa, como también sucedió con la de aquellos dosb.
Comisión a Timoteo
Pero tú has seguido mi enseñanzaa, mi conducta, propósito, fe, paciencia, amorb, perseverancia,
mis persecucionesa, sufrimientosb, como los que me acaecieron en Antioquíac, en Iconiod y en Listrae. ¡Qué persecuciones sufríf! Y de todas ellas me libró el Señorg.
Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidosa.
Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peora, engañando y siendo engañadosb.
Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendidoa y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido.
Desde la niñeza has sabido las Sagradas Escriturasb, las cuales te pueden dar la sabiduríac que lleva a la salvación mediante la fed en Cristo Jesúse.
Toda Escritura es inspiradaa por1 Dios y2 útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia3,
a fin de que el hombre de Diosa sea perfecto1, equipado para toda buena obrab.
En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertosa, por Su manifestación y por Su reinob te encargo solemnementec:
Predica la palabraa. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonestab, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucciónc.
Porque vendrá tiempoa cuando no soportarán la sana doctrinab, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros,
y apartarán sus oídos de la verdada, y se volverán a los mitos1b.
Pero tú, sé sobrio en todas las cosasa, sufre penalidadesb, haz el trabajo de un evangelistac, cumple tu ministeriod.
Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libacióna, y el tiempo de mi partida ha llegadob.
He peleado la buena batallaa, he terminado la carrerab, he guardado la fec.
En el futuro me está reservadaa la corona de justiciab que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel díac; y no solo a mí, sino también a todos los que amand Su venida1e.
Instrucciones personales
Procura venir a verme prontoa,
pues Demasa me ha abandonado, habiendo amado este mundo1b presente, y se ha ido a Tesalónicac. Crescente se fue a Galacia2d y Tito a Dalmaciae.
Soloa Lucas está conmigob. Toma a Marcosc y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio1d.
Pero a Tíquicoa lo envié a Éfesob.
Cuando vengas, trae la capa que dejé en Troas con Carpoa, y los libros1, especialmente los pergaminos.
Alejandroa, el calderero, me hizo mucho daño; el Señor le retribuirá conforme a sus hechosb.
Tú también cuídate de él, pues se opone vigorosamente a nuestra enseñanza1.
En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron; que no se les tenga en cuentaa.
Pero el Señor estuvo conmigo y me fortalecióa, a fin de que por mí se cumpliera cabalmenteb la proclamación del mensajec y que todos los gentiles oyerand. Y fui libradoe de la boca del leónf.
El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvoa a1 Su reino celestialb. A Él2 sea la gloria por los siglos de los siglosc. Amén.
Saludos y bendición
Saluda a Prisca y a Aquilaa, y a la casa de Onesíforob.
Erastoa se quedó en Corintob, pero a Trófimo lo dejé enfermo en Miletoc.
Procura venira antes del inviernob. Eubulo te saluda, también Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.
Footnotes
- 1 desde mis antepasados.
- 2O peticiones.
- 1 Recibiendo memoria de.
- 1 los tiempos eternos.
- 1O heraldo.
- 1I.e. el depósito de Cristo en mí, o, el depósito mío en Cristo.
- 2O para.
- 1O Retén la forma, o Conserva el ejemplo.
- 1 el buen depósito.
- 1I.e. provincia occidental de Asia Menor.
- 1 mi cadena.
- 1O confía.
- 1O trabajos, o fatigas.
- 1 si alguno.
- 2 no es coronado.
- 3 legítimamente.
- 1O de la cosecha.
- 1 en.
- 1 si le negáremos.
- 1O incrédulos.
- 1 Mas evita.
- 2 ellas progresarán más en la impiedad.
- 1O conversación.
- 2O cáncer.
- 1O busca.
- 2 desde.
- 1O las especulaciones necias.
- 2 engendran.
- 3 peleas.
- 1O sin control de sí mismos.
- 2O no domados.
- 1I.e. que hacen su voluntad sin importarles las consecuencias.
- 1O religión.
- 1 dada por el aliento de.
- 2O posiblemente: Toda Escritura inspirada por Dios es también.
- 3 instrucción que es en justicia.
- 1O apto.
- 1O a las fábulas.
- 1 manifestación.
- 1O siglo.
- 2Algunos antiguos dicen: Galia.
- 1O servicio.
- 1I.e. rollos.
- 1 nuestras palabras.
- 1O me salvará para.
- 2 quien.
Cross references
- a2Cor. 1:1
- bGál. 3:26; 1Tim. 1:12; 2Tim. 1:2, 13; 2:1, 3, 10; 3:12, 15
- c1Cor. 1:1
- d1Tim. 6:19
- aHech. 16:1; 1Tim. 1:2
- b1Tim. 1:2; 2Tim. 2:1; Tito 1:4
- c1Tim. 1:2
- aRom. 1:8
- bHech. 24:14
- cHech. 23:1; 24:16; 1Tim. 1:5
- dRom. 1:9, 10
- a2Tim. 4:9, 21
- bHech. 20:37
- a1Tim. 1:5
- bHech. 16:1; 2Tim. 3:15
- a1Tim. 4:14
- aJuan 14:27; Rom. 8:15
- aMar. 8:38; Rom. 1:16; 2Tim. 1:12, 16
- b1Cor. 1:6
- cEf. 3:1; 2Tim. 1:16
- d2Tim. 2:3, 9; 4:5
- e2Tim. 1:10; 2:8
- aRom. 11:14
- bRom. 8:28 y
- cRom. 11:29
- dEf. 2:9
- e2Tim. 1:1
- fRom. 16:25; Ef. 1:4; Tito 1:2
- aRom. 16:26
- b2Tes. 2:8; 2Tim. 4:1, 8; Tito 2:11
- c2Tim. 1:1
- d1Cor. 15:26; Heb. 2:14, 15
- a1Tim. 2:7
- a2Tim. 1:8, 16
- bTito 3:8
- c1Tim. 6:20; 2Tim. 1:14
- d1Cor. 1:8; 3:13; 2Tim. 1:18; 4:8
- a2Tim. 3:14; Tito 1:9
- bRom. 2:20; 6:17
- c1Tim. 1:10
- d2Tim. 2:2
- e1Tim. 1:14
- f2Tim. 1:1
- aRom. 8:9
- b1Tim. 6:20; 2Tim. 1:12
- aHech. 2:9
- b2Tim. 4:10, 11, 16
- a2Tim. 4:19
- b2Tim. 1:8
- cEf. 6:20
- a1Cor. 1:8; 3:13; 2Tim. 1:12; 4:8
- bHech. 18:19; 1Tim. 1:3
- a2Tim. 1:2
- bEf. 6:10
- c2Tim. 1:1
- a2Tim. 1:13
- b1Tim. 6:12
- c1Tim. 1:18
- d1Tim. 1:12
- e2Cor. 2:14 y ; 3:5
- a2Tim. 1:8
- b1Cor. 9:7; 1Tim. 1:18
- c2Tim. 1:1
- a2Ped. 2:20
- a1Cor. 9:25
- a1Cor. 9:10
- aHech. 2:24
- bMat. 1:1
- cRom. 2:16
- a2Tim. 1:8; 2:3
- bFil. 1:7
- cLuc. 23:32
- d1Tes. 1:8
- eHech. 28:31; 2Tim. 4:17
- aCol. 1:24
- bLuc. 18:7; Tito 1:1
- c2Cor. 1:6; 1Tes. 5:9
- d1Cor. 1:21
- e2Tim. 1:1; 2:1, 3
- f2Cor. 4:17; 1Ped. 5:10
- a1Tim. 1:15
- bRom. 6:8; 1Tes. 5:10
- aMat. 19:28; Luc. 22:29; Rom. 5:17; 8:17
- bMat. 10:33; Luc. 12:9; 1Tim. 5:8
- aRom. 3:3; 1Cor. 1:9
- bNúm. 23:19; Tito 1:2
- a1Tim. 5:21; 2Tim. 4:1
- b1Tim. 6:4; 2Tim. 2:23; Tito 3:9
- aRom. 6:13; Sant. 1:12
- bEf. 1:13; Sant. 1:18
- aTito 3:9
- b1Tim. 1:9; 6:20
- a1Tim. 1:20
- a1Cor. 15:12
- b1Tim. 1:19; Tito 1:11
- aIsa. 28:16, 17; 1Tim. 3:15
- bJuan 3:33
- cJuan 10:14; 1Cor. 8:3
- dLuc. 13:27; 1Cor. 1:2
- aRom. 9:21
- a1Tim. 6:11; 2Tim. 2:16–18
- b2Cor. 9:8; Ef. 2:10; 2Tim. 3:17
- a1Tim. 6:11
- b1Tim. 1:14
- cHech. 7:59
- d1Tim. 1:5
- a1Tim. 6:4; 2Tim. 2:14; Tito 3:9
- bTito 3:9; Sant. 4:1
- a1Tim. 3:3; Tito 1:7
- b1Tim. 3:2
- aGál. 6:1; Tito 3:2; 1Ped. 3:15
- bHech. 8:22
- c1Tim. 2:4
- a1Tim. 3:7
- bLuc. 5:10
- a1Tim. 4:1
- aFil. 2:21
- bLuc. 16:14; 1Tim. 3:3; 6:10
- cRom. 1:30
- d2Ped. 2:10–12
- eLuc. 6:35
- f1Tim. 1:9
- aRom. 1:31
- b1Tim. 3:11
- cTito 1:8
- aHech. 7:52
- bHech. 19:36
- c1Tim. 3:6
- dFil. 3:19
- a1Tim. 4:7
- b1Tim. 5:8
- cMat. 7:15; 2Tes. 3:6
- aJud. 4
- b1Tim. 5:6; Tito 3:3
- cTito 3:3
- a2Tim. 2:25
- aEx. 7:11
- bHech. 13:8
- c1Tim. 6:5
- aLuc. 6:11
- bEx. 7:11, 12; 8:18; 9:11
- aFil. 2:20, 22; 1Tim. 4:6
- b1Tim. 6:11
- a2Cor. 12:10
- b2Cor. 1:5, 7
- cHech. 13:14, 45, 50
- dHech. 14:5, 19
- eHech. 14:19
- f2Cor. 11:23–27
- gRom. 15:31
- aJuan 15:20; Hech. 14:22; 2Cor. 4:9, 10
- a2Tim. 2:16
- bTito 3:3
- a2Tim. 1:13; Tito 1:9
- a2Tim. 1:5
- bJuan 5:47; Rom. 2:27
- cSal. 119:98, 99
- d1Cor. 1:21
- e2Tim. 1:1
- aRom. 4:23, 24; 15:4; 2Ped. 1:20, 21
- a1Tim. 6:11
- b2Tim. 2:21; Heb. 13:21
- aHech. 10:42
- b2Tes. 2:8; 2Tim. 1:10; 4:8
- c1Tim. 5:21; 2Tim. 2:14
- aGál. 6:6; Col. 4:3; 1Tes. 1:6
- b1Tim. 5:20; Tito 1:13; 2:15
- c2Tim. 3:10
- a2Tim. 3:1
- b1Tim. 1:10; 2Tim. 1:13
- a2Tes. 2:11; Tito 1:14
- b1Tim. 1:4
- a1Ped. 1:13
- b2Tim. 1:8
- cHech. 21:8
- dEf. 4:12; Col. 4:17
- aFil. 2:17
- bFil. 1:23; 2Ped. 1:14
- a1Cor. 9:25, 26; Fil. 1:30; 1Tim. 1:18; 6:12
- bHech. 20:24; 1Cor. 9:24
- c2Tim. 3:10
- aCol. 1:5; Sant. 1:12; 1Ped. 1:4
- b1Cor. 9:25; 2Tim. 2:5
- c2Tim. 1:12
- dFil. 3:11
- e2Tim. 4:1
- a2Tim. 1:4; 4:21; Tito 3:12
- aCol. 4:14
- b1Tim. 6:17
- cHech. 17:1
- dHech. 16:6
- e2Cor. 2:13; 8:23; Gál. 2:3; Tito 1:4
- a2Tim. 1:15
- bCol. 4:14; Filem. 24
- cHech. 12:12, 25; 15:37–39; Col. 4:10
- dCol. 4:10; 2Tim. 2:21
- aHech. 20:4; Ef. 6:21, 22; Col. 4:7, 8
- bHech. 18:19
- aHech. 16:8
- aHech. 19:33; 1Tim. 1:20
- bSal. 62:12; Rom. 2:6; 12:19
- aHech. 7:60; 1Cor. 13:5
- a1Tim. 1:12; 2Tim. 2:1
- b2Tim. 4:5
- cTito 1:3
- dHech. 9:15; Fil. 1:12 y
- eRom. 15:31; 2Tim. 3:11
- f1Sam. 17:37; Sal. 22:21
- a1Cor. 1:21
- b1Cor. 15:50; 2Tim. 4:1; Heb. 11:16; 12:22
- cRom. 11:36; 2Ped. 3:18
- aHech. 18:2
- b2Tim. 1:16
- aHech. 19:22; Rom. 16:23
- bHech. 18:1
- cHech. 20:4, 15; 21:29
- a2Tim. 4:9
- bTito 3:12
- aGál. 6:18; Fil. 4:23; Filem. 25
- bCol. 4:18
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