1 Juan 1–3
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Lo que existía desde el principioa, lo que hemos oídob, lo que hemos vistoc con nuestros propios ojos, lo que hemos contempladod y lo que han tocado nuestras manose, esto escribimos acerca del Verbo de vidaf.
Y la vida se manifestóa. Nosotros la hemos vistob, y damos testimonioc y les anunciamos a ustedes la vida eternad que estaba con el Padree y se manifestó a nosotrosa.
Lo que hemos vistoa y oídob les proclamamos también a ustedes, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. En verdad nuestra comunión es con el Padre y con Su Hijo Jesucristoc.
Les escribimos estas cosasa para que nuestro gozo sea completob.
Dios es Luz
Y éste es el mensaje que hemos oído de Éla y que les anunciamos: Dios es Luzb, y en Él no hay ninguna tiniebla.
Si decimos que tenemos comunión con Éla, pero1 andamos en tinieblas, mentimosb y no practicamos la verdadc.
Pero si andamos en la Luza, como Él está en la Luzb, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecadoc.
Si decimos que no tenemos pecadoa, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotrosb.
Si confesamos nuestros pecadosa, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad1b.
Si decimos que no hemos pecadoa, lo hacemos a Él mentirosob y Su palabra no está en nosotrosc.
Cristo, nuestro abogado
Hijitos míosa, les escribo estas cosas para que no pequenb. Y si alguien peca, tenemos Abogado1c para con el Padre, a Jesucristo el Justod.
Él mismo es la propiciación1 por nuestros pecadosa, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo enterob.
Y en esto sabemosa que lo hemos llegado a conocerb: si guardamos Sus mandamientosc.
Él que dice: «Yo lo he llegadoa a conocerb», y no guarda Sus mandamientos, es un mentirosoc y la verdad no está en éld.
Pero el que guarda Su palabraa, en él verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Diosb. En esto sabemos que estamos en Élc.
El que dice que permanece en Éla, debe1 andar como Él anduvob.
Mandamiento sobre el amor fraternal
Amadosa, no les escribo un mandamiento nuevob, sino un mandamiento antiguo, que han tenido1 desde el principioc. El mandamiento antiguo es la palabra que han oído.
Por otra parte1, les escribo un mandamiento nuevoa, el cual es verdadero en Él y en ustedes, porque las tinieblas van pasandob, y la Luz verdadera ya está alumbrandoc.
El que dice que está en la Luz y aborrecea a su hermanob, está aún1 en tinieblas.
El que ama a su hermano, permanece en la Luz y no hay causa de tropiezo en éla.
Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblasa y anda en tinieblasb, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojosc.
No amen lo que está en el mundo
Les escribo a ustedes, hijos1a, porque sus pecados les han sido perdonados por el nombre de Cristob.
Les escribo a ustedes, padres, porque conocen a Aquel que ha sido desde el principioa. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencidob al malignoc. Les he escrito a ustedes, niños, porque conocen al Padred.
Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen a Aquel que ha sido desde el principioa. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertesb y la palabra de Dios permanece en ustedesc y han vencido al malignod.
No amen al mundoa ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en élb.
Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carnea, la pasión de los ojosb, y la arrogancia de la vida1c, no proviene del Padre, sino del mundo.
El mundo pasaa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Advertencias contra el anticristo
Hijitos1, es la última horaa, y así como oyeron que el anticristo vieneb, también ahora han surgido muchos anticristosc. Por eso sabemos que es la última hora.
Ellos salieron de nosotrosa, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros. Pero salieron, a fin de que se manifestara1 que no todos son2 de nosotrosb.
Pero1 ustedes tienen la uncióna del Santob, y todos ustedes lo sabenc.
No les he escrito porque ignoren la verdad, sino porque la conocena y porque1 ninguna mentira procede de la verdadb.
¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo1a? Este es el anticristob, el que niega al Padre y al Hijo.
Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padrea; el que confiesa al Hijo tiene también al Padre.
En cuanto a ustedes, que permanezca en ustedes lo que oyeron desde el principioa. Si en ustedes permanece lo que oyeron desde el principio, ustedes también permanecerán en el Hijo y en el Padreb.
Y esta es la promesa que Él mismo nos hizo1: la vida eternaa.
Les he escrito estas cosas respecto a los que están tratando de engañarlosa.
En cuanto a ustedes, la unción que recibieron de Él permanece en ustedesa, y no tienen necesidad de que nadie les enseñe. Pero así como Su unción les enseña acerca de todas las cosasb, y es verdadera y no mentirac, y así como les ha enseñado, ustedes permanecen1 en Él.
Y ahora, hijos1a, permanezcan en Él, para que cuando se manifiesteb, tengamos confianzac y no nos apartemos de Él avergonzados2d en Su venida3e.
Si saben que Él es justoa, saben también que todo el que hace justicia es nacido1 de Élb.
Los hijos de Dios
Miren cuán gran amor1 nos ha otorgado el Padrea: que seamos llamados hijos de Diosb. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Élc.
Amadosa, ahora somos hijos de Diosb y aún no se ha manifestado lo que habremos de serc. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste1d, seremos semejantes a Éle, porque lo veremos como Él esf.
Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Éla, se purifica, así como Él es purob.
Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley1, pues2 el pecado es infracción de la ley1a.
Ustedes saben que Cristo se manifestóa a fin de quitar los1 pecadosb, y en Él no hay pecadoc.
Todo el que permanece en Él, no pecaa. Todo el que peca, ni lo ha visto ni lo ha conocidob.
Hijos míos1a, que nadie los engañeb. El que practica la justicia es justoc, así como Él es justo.
El que practica el pecado es del diabloa, porque el diablo ha pecado1 desde el principio. El Hijo de Diosb se manifestó con este propósitoc: para destruir2 las obras del diablod.
Ninguno que es nacido de Diosa practica1 el pecadob, porque la simiente de Dios2 permanece en él. No puede pecar, porque es nacido de Dios.
En esto se reconocen1 los hijos de Diosa y los hijos del diablob: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no amac a su hermanod.
Porque este es el mensajea que ustedes han oído desde el principiob: que nos amemos unos a otrosc.
No como Caína que era del malignob, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justasc.
Amemos de hecho, no de palabra
Hermanos, no se maravillen si el mundo los odiaa.
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vidaa porque amamos a los hermanosb. El que no ama1 permanece en muerte.
Todo el que aborrece a su hermano es un asesinoa, y ustedes saben que ningún asesino tiene vida eterna permanente en élb.
En esto conocemos el amor: en que Él puso Su vida por nosotrosa. También nosotros debemos poner nuestras vidasb por los hermanosc.
Pero el que tiene bienes de este mundoa, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón1 contra2 élb, ¿cómo puede morar3 el amor de Dios en élc?
Hijos1a, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdadb.
En esto sabremos que somos de la verdada, y aseguraremos1 nuestros corazones delante de Él
en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene. Porque Dios1 es mayor que nuestro corazón y Él sabe todas las cosas.
Amadosa, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de1 Diosb.
Y todo lo que pidamos lo recibimos de Éla, porque guardamos Sus mandamientosb y hacemos las cosas que son agradables delante de Élc.
Y este es Su mandamiento: que creamosa en el nombre de Su Hijo Jesucristob, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado1c.
El que guarda Sus mandamientosa permanece en Élb y Dios1 en él. Y en esto sabemosc que Él permanece en nosotrosd: por el Espíritu que nos ha dado.
Footnotes
- 1 y.
- 1O iniquidad.
- 1O Intercesor.
- 1O satisfacción.
- 1 él mismo debe.
- 1 tenían.
- 1 Otra vez.
- 1 hasta ahora.
- 1O hijitos.
- 1O las riquezas.
- 1 Niños.
- 1 fueran manifestados.
- 2O todos ellos no son.
- 1 Y.
- 1O sepan que.
- 1I.e. el Mesías.
- 1 nos prometió.
- 1O permanezcan.
- 1O hijitos.
- 2 no seamos avergonzados de Él.
- 3O en su presencia.
- 1O engendrado.
- 1 qué clase de amor.
- 1 si se manifiesta.
- 1O iniquidad.
- 2 y.
- 1Algunos dicen: nuestros.
- 1O Hijitos.
- 1 peca.
- 2O deshacer.
- 1 Todo aquel…no practica.
- 2 Su simiente.
- 1 se manifiestan.
- 1Algunos posteriores agregan: a su hermano.
- 1 sus entrañas.
- 2 de.
- 3 ¿cómo mora?
- 1O Hijitos.
- 1O persuadiremos.
- 1 delante de Él; porque si nuestro corazón nos condena, Dios.
- 1 hacia.
- 1O nos dio mandamiento.
- 1 Él.
Cross references
- aJuan 1:1, 2; 1Jn. 2:13, 14
- bHech. 4:20; 1Jn. 1:3
- cJuan 19:35; 2Ped. 1:16; 1Jn. 1:2
- dJuan 1:14; 1Jn. 4:14
- eLuc. 24:39; Juan 20:27
- fJuan 1:1, 4
- aJuan 1:4; Rom. 16:26; 1Tim. 3:16; 1Ped. 1:20; 1Jn. 3:5, 8; 5:20
- bJuan 19:35; 1Jn. 1:1
- cJuan 15:27; 1Jn. 4:14
- dJuan 10:28; 17:3; 1Jn. 2:25; 5:11, 13, 20
- eJuan 1:1
- aJuan 19:35; 2Ped. 1:16; 1Jn. 1:1
- bHech. 4:20; 1Jn. 1:1
- cJuan 17:3, 21; 1Cor. 1:9
- a1Jn. 2:1
- bJuan 3:29
- aJuan 1:19; 1Jn. 3:11
- b1Tim. 6:16; Sant. 1:17
- aJuan 8:12; 2Cor. 6:14; Ef. 5:8; 1Jn. 2:11
- bJuan 8:55; 1Jn. 2:4; 4:20
- cJuan 3:21
- aIsa. 2:5
- b1Tim. 6:16
- cTito 2:14; Heb. 9:14; Apoc. 7:14
- aJob 15:14; Prv. 20:9; Rom. 3:10 y ; Sant. 3:2
- bJuan 8:44; 1Jn. 2:4
- aSal. 32:5; Prv. 28:13
- bTito 2:14; Heb. 9:14; Apoc. 7:14
- aJob 15:14; Prv. 20:9; Rom. 3:10 y ; Sant. 3:2
- bJuan 3:33; 1Jn. 5:10
- c1Jn. 2:14
- aJuan 13:33; Gál. 4:19; 1Jn. 2:12, 28; 3:7, 18; 4:4; 5:21
- b1Jn. 1:4
- cRom. 8:34; 1Tim. 2:5; Heb. 7:25; 9:24
- dJuan 14:16
- aRom. 3:25; Heb. 2:17; 1Jn. 4:10
- bJuan 4:42; 11:51, 52; 1Jn. 4:14
- a1Jn. 2:5; 3:24; 4:13; 5:2
- b1Jn. 2:4; 3:6; 4:7, 8
- cJuan 14:15; 15:10; 1Jn. 3:22, 24; 5:3; Apoc. 12:17; 14:12
- aTito 1:10
- b1Jn. 3:6; 4:7, 8
- c1Jn. 1:6
- d1Jn. 1:8
- aJuan 14:23
- b1Jn. 4:12
- c1Jn. 2:3; 3:24; 4:13; 5:2
- aJuan 15:4
- bJuan 13:15; 15:10; 1Ped. 2:21
- aHeb. 6:9; 1Jn. 3:2, 21; 4:1, 7, 11
- bJuan 13:34; 1Jn. 3:11, 23; 4:21; 2Jn. 5
- c1Jn. 2:24; 3:11; 2Jn. 5, 6
- aJuan 13:34
- bRom. 13:12; Ef. 5:8; 1Tes. 5:4, 5
- cJuan 1:9
- a1Jn. 2:11; 3:15; 4:20
- bHech. 1:15; 1Jn. 3:10, 16; 4:20 y
- aJuan 11:9; 1Jn. 2:10, 11
- a1Jn. 2:9; 3:15; 4:20
- bJuan 12:35; 1Jn. 1:6
- c2Cor. 4:4; 2Ped. 1:9
- a1Jn. 2:1
- bHech. 13:38; 1Cor. 6:11
- a1Jn. 1:1
- bJuan 16:33; 1Jn. 2:14; 4:4; 5:4, 5; Apoc. 2:7
- cMat. 5:37; 1Jn. 2:14; 3:12; 5:18, 19
- dJuan 14:7; 1Jn. 2:3
- a1Jn. 1:1
- bEf. 6:10
- cJuan 5:38; 8:37; 1Jn. 1:10
- d1Jn. 2:13
- aRom. 12:2; Sant. 1:27
- bSant. 4:4
- aRom. 13:14; Ef. 2:3; 1Ped. 2:11
- bPrv. 27:20
- cSant. 4:16
- a1Cor. 7:31
- aRom. 13:11; 1Tim. 4:1; 1Ped. 4:7
- bMat. 24:5, 24; 1Jn. 2:22; 4:3; 2Jn. 7
- cMar. 13:22; 1Jn. 4:1, 3
- aHech. 20:30
- b1Cor. 11:19
- a2Cor. 1:21; 1Jn. 2:27
- bMar. 1:24; Hech. 10:38
- cPrv. 28:5; Mat. 13:11; Juan 14:26; 1Cor. 2:15, 16; 1Jn. 2:27
- aSant. 1:19; 2Ped. 1:12; Jud. 5
- bJuan 8:44; 18:37; 1Jn. 3:19
- a1Jn. 4:3; 2Jn. 7
- bMat. 24:5, 24; 1Jn. 2:18; 4:3; 2Jn. 7
- aJuan 8:19; 16:3; 17:3; 1Jn. 4:15; 5:1; 2Jn. 9
- a1Jn. 2:7
- bJuan 14:23; 1Jn. 1:3; 2Jn. 9
- aJuan 3:15; 6:40; 1Jn. 1:2
- a1Jn. 3:7; 2Jn. 7
- aJuan 14:16; 1Jn. 2:20
- bJuan 14:26; 1Cor. 2:12; 1Tes. 4:9
- cJuan 14:17
- a1Jn. 2:1
- bLuc. 17:30; Col. 3:4; 1Jn. 3:2
- cEf. 3:12; 1Jn. 3:21; 4:17; 5:14
- dMar. 8:38
- e1Tes. 2:19
- aJuan 7:18; 1Jn. 3:7
- bJuan 1:13; 3:3; 1Jn. 3:9; 4:7; 5:1, 4, 18; 3Jn. 11
- aJuan 3:16; 1Jn. 4:10
- bJuan 1:12; 11:52; Rom. 8:16; 1Jn. 3:2, 10
- cJuan 15:18, 21; 16:3
- a1Jn. 2:7
- bJuan 1:12; 11:52; Rom. 8:16; 1Jn. 3:1, 10
- cRom. 8:19, 23, 24
- dLuc. 17:30; Col. 3:4; 1Jn. 2:28
- eRom. 8:29; 2Ped. 1:4
- fJuan 17:24; 2Cor. 3:18
- aRom. 15:12; 1Ped. 1:3
- bJuan 17:19; 2Cor. 7:1; 2Ped. 3:13, 14; 1Jn. 2:6
- aRom. 4:15; 1Jn. 5:17
- a1Jn. 1:2; 3:8
- bJuan 1:29; 1Ped. 1:18–20; 1Jn. 2:2
- c2Cor. 5:21; 1Jn. 2:29
- a1Jn. 3:9
- b1Jn. 2:3; 3Jn. 11
- a1Jn. 2:1
- b1Jn. 2:26
- c1Jn. 2:29
- aMat. 13:38; Juan 8:44; 1Jn. 3:10
- bMat. 4:3
- c1Jn. 3:5
- dJuan 12:31; 16:11
- aJuan 1:13; 3:3; 1Jn. 2:29; 4:7; 5:1, 4, 18; 3Jn. 11
- b1Ped. 1:23; 1Jn. 3:6; 5:18
- aJuan 1:12; 11:52; Rom. 8:16; 1Jn. 3:1, 2
- bMat. 13:38; Juan 8:44; 1Jn. 3:8
- cRom. 13:8 y ; Col. 3:14; 1Tim. 1:5; 1Jn. 4:8
- d1Jn. 2:9
- a1Jn. 1:5
- b1Jn. 2:7
- cJuan 13:34, 35; 15:12; 1Jn. 4:7, 11, 12, 21; 2Jn. 5
- aGn. 4:8
- bMat. 5:37; 1Jn. 2:13, 14
- cSal. 38:20; Prv. 29:10; Juan 8:40, 41
- aJuan 15:18; 17:14
- aJuan 5:24
- bJuan 13:35; 1Jn. 2:10
- aMat. 5:21, 22; Juan 8:44
- bGál. 5:20, 21; Apoc. 21:8
- aJuan 10:11; 15:13
- bFil. 2:17; 1Tes. 2:8
- c1Jn. 2:9
- aSant. 2:15, 16
- bDt. 15:7
- c1Jn. 4:20
- a1Jn. 2:1; 3:7
- b2Jn. 1; 3Jn. 1
- a1Jn. 2:21
- a1Jn. 3:2
- b1Jn. 2:28; 5:14
- aJob 22:26, 27; Mat. 7:7; 21:22; Juan 9:31
- b1Jn. 2:3
- cJuan 8:29; Heb. 13:21
- aJuan 6:29
- bJuan 1:12; 2:23; 3:18
- cJuan 13:34; 15:12; 1Jn. 2:8
- a1Jn. 2:3
- bJuan 6:56; 10:38; 1Jn. 2:6, 24; 4:15
- cJuan 14:17; Rom. 8:9, 14, 16; 1Tes. 4:8; 1Jn. 4:13
- d1Jn. 2:5
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