Zacarías 9–14
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 9
Juicio contra las naciones vecinas
Profecía1 de la palabra del Señor contra la tierra de Hadrac y Damasco, su lugar de reposo (porque hacia el Señor están puestos los ojos de los hombres y de todas las tribus de Israela),
2y también Hamata, que linda con ella,
y Tiro y Sidón, aunque1 sean muy sabiasb.
3Tiro se ha edificado una fortalezaa,
y ha amontonado plata como polvob
y oroc como barro de las calles.
4He aquí, el Señor la despojará,
arrojará al mar su riquezaa
y ella será consumida por el fuegob.
5Ascalón lo verá y temerá,
también Gaza, y se retorcerá con gran dolor,
lo mismo Ecrón, pues su esperanza ha sido confundida.
Además perecerá el rey de Gaza,
y Ascalón no será habitada.
6Un pueblo bastardo habitará en Asdod,
y yo destruiré el orgullo de los filisteosa.
7Quitaré la sangre de su boca,
y sus abominaciones de entre sus dientes.
Entonces él será también un remanente para nuestro Dios,
será como una tribu1 en Judá,
y Ecrón será como el jebuseo.
8Y yo acamparé junto a mi casa como un guardián1
para que nadie vaya ni venga2a,
y no pasará más sobre ellos el opresorb,
porque ahora he visto con mis ojos.
Restauración del pueblo
Regocíjate sobremanera, hija de Sión.
Da voces de júbilo, hija de Jerusaléna.
He aquí, tu rey viene a tib,
justoc y dotado de salvación1d,
humildee, montado en un asnof,
en un pollino, hijo de asna.
10Destruiré el carro de Efraín
y el caballoa de Jerusalén,
y el arco de guerra será destruidob.
Él hablará paz a las nacionesc,
y su dominio será de mar a mar,
y desde el río1 hasta los confines de la tierrad.
11Y1 en cuanto a ti, por la sangre de mi pacto contigoa,
he librado a tus cautivos de la cisternab
en la que no hay agua.
oh cautivos de la esperanzab;
hoy mismo anuncio
que el doble te restituiréc.
13Porque entesaré a Judá como mi arco1,
y cargaré el arco con Efraín.
Incitaré a tus hijosa, oh Sión,
contra tus hijos, oh Grecia,
y te haré como espadab de guerreroc.
14Entonces el Señor aparecerá sobre ellosa,
y saldrá como un rayo su flechab;
el Señor Dios1 tocará la trompetac,
y caminará en los torbellinosd del sur.
15El Señor de los ejércitos los defenderáa;
ellos devoraránb y pisotearán las piedras de la hondac,
beberán y alborotarán como embriagados de vinod,
se llenarán como tazón de sacrificio,
empapados como las esquinas del altare.
16Los salvará el Señor su Dios aquel día
como rebaño de su puebloa;
porque como piedras de una corona
17Pues ¡cuánta es su gracia1 y cuánta su hermosuraa!
El trigo hará florecer a los jóvenesb y el mosto a las doncellas.
Capitulo 10
Promesas de bendición
Pedid lluvia al Señor
en el tiempo de la lluvia tardía1a,
al Señor que hace los nubarrones2;
Él les dará aguacerosb,
y hierba en el campo a cada unoc.
2Porque los terafines1 hablan iniquidad2a,
y los adivinos ven visiones mentirosas3b,
y cuentan sueños falsosc;
en vano dan consuelo.
Por tanto, el pueblo vaga4 como ovejas,
está afligido porque no hay pastord.
3Contra los pastores se enciende mi iraa,
y a los machos cabríos1 castigaré;
porque el Señor de los ejércitos ha visitado su rebañob, la casa de Judá,
y hará de ellos como su caballo de honor en la batalla.
4De él saldrá la piedra angulara,
de él la clavija,
de él el arco de guerrab,
de él todo gobernante1; juntos
5serán como valientes,
que en la batalla huellan al enemigo en el barro de las callesa;
pelearán, porque el Señor estará con ellos,
y serán avergonzados los que montan a caballob.
6Fortaleceréa la casa de Judá
y la casa de José salvaréb,
porque me he compadecido de ellosd;
y serán como si no los hubiera rechazadoe,
porque yo soy el Señor su Dios, y les responderéf.
7Efraín será como un valiente,
y se alegrará su corazón como por el vino;
sus hijos lo verán y se alegrarán,
y se regocijará1 su corazón en el Señora.
8Y les silbaré para reunirlosa,
porque los he redimidob;
y serán tan numerosos como eran1c.
9Cuando yo los esparza1 entre los pueblos,
aun en lejanas tierras se acordarán de mí,
y vivirán con sus hijos, y volverána.
10Los haré volver de la tierra de Egipto,
y de Asiria los recogeréa;
los traeré a la tierra de Galaadb y del Líbano,
hasta que no haya1 sitio para ellosc.
11Pasarán por el mar de la angustia,
y Él herirá1 las olas en el mara
y se secarán todas las profundidades del Nilob;
y será abatido el orgullo de Asiriac
y apartado el cetro de Egiptod.
12Yo los fortaleceré en el Señora,
y en su nombre andarán—declara el Señorb.
Capitulo 11
Abre tus puertas, Líbanoa,
y consuma el fuego tus cedrosb.
2Gime, ciprés1, porque ha caído el cedro,
porque los árboles majestuosos han sido derribados;
gemid, encinas de Basán,
porque ha caído el bosque impenetrable2.
3Voz de gemido de pastores,
porque su esplendor está arruinadoa;
voz del rugido de leoncillos,
porque derribada está la gloria1 del Jordánb.
El buen pastor y el falso
4Así dice el Señor mi Dios: Apacienta las ovejas destinadas para la matanzaa.
5Los que las compran las matan y salen impunes1, y el que las vende dicea: «¡Bendito sea el Señor, porque me he enriquecidob!»; y ni sus propios pastores se compadecen de ellasc.
6Pues yo no me compadeceré más de los habitantes de esta1 tierra—declara el Señor—sino que he aquí, haré que los hombres caigan2 cada uno en manos de otroa y en manos de su rey; y ellos herirán la tierrab y yo no los libraré de sus manosc.
7Apacenté, pues, las ovejas destinadas para la matanzaa, esto es, los afligidos del rebaño1b. Y tomé para mí dos cayadosc: a uno lo llamé Gracia2d y al otro lo llamé Unión3; y apacenté las ovejase.
8Y destruí a los tres pastores en un mesa, pues mi alma se impacientó con ellos y su alma también se cansó de mí1.
9Entonces dije: No os apacentaré más. La que ha de morir, que muera1; y la que ha de ser destruida, que sea destruida2; y las que queden, cómanse3 la carne unas a otrasa.
10Y tomé mi cayado Gracia1a y lo quebré para romper el pacto que yo había hecho con todos los pueblosb.
11Y fue roto aquel día; así los afligidos del rebaño1 que me observaban, conocieron que era la palabra del Señora.
12Y les dije: Si os parece bien, dadme mi paga; y si no, dejadla1. Y pesaron como mi salarioa treinta piezas de platab.
13Entonces el Señor me dijo: Arrójalo al alfarero (ese magnífico precio con que me valoraron). Tomé pues, las treinta piezas de plata y las arrojé al alfarero en la casa del Señora.
14Y quebré mi segundo cayado, Unión1a, para romper la hermandad entre Judá e Israelb.
15Y el Señor me dijo: Toma otra vez los aperos de un pastor insensato1a.
16Porque he aquí, yo voy a levantar en la tierra un pastor que no se preocupará de la que perecea, ni buscará a la descarriada, ni curará a la herida, ni sustentará a la fuerte, sino que comerá la carne de la cebadab y arrancará sus pezuñas.
17¡Ay del pastor inútil
que abandona el rebañoa!
¡Caiga la espadab sobre su brazoc
y sobre su ojo derecho!
Su brazo se secará por completo,
y su ojo derecho totalmente se oscurecerá.
Capitulo 12
Liberación de Jerusalén
Profecía1, palabra del Señor acerca de Israel.
El Señor que extiende los cielosa, pone los cimientos de la tierrab y forma el espíritu del hombre dentro de élc, declara:
2He aquí, yo haré de Jerusalén una copa de vértigo para todos los pueblos de alrededora, y cuando haya asedio contra Jerusalén, también lo habrá contra Judáb.
3Y sucederá aquel día que haré de Jerusalén una piedra pesada para todos los pueblosa; todos los que la levanten serán severamente desgarradosb. Y contra ella se congregarán todas las naciones de la tierrac.
4Aquel día—declara el Señor—heriré a todo caballo de espanto, y a su jinete, de locura. Pero sobre la casa de Judá abriré mis ojos, mientras hiero de ceguera a todo caballo de los pueblos.
5Entonces los jefes de familias de Judá dirán en su corazón: «Gran apoyo para nosotros1 son los habitantes de Jerusalén por el Señor de los ejércitos, su Dios».
6Aquel día haré de los jefes de familias de Judá como brasero de fuego entre leños, y como antorcha ardiendo entre gavillas, y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededora, y Jerusalén será habitada de nuevo en su lugar, en Jerusalénb.
7El Señor salvará primero las tiendas de Judáa, para que la gloria de la casa de Davidb y la gloria de los habitantes de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.
8Aquel día el Señor defenderá a los habitantes de Jerusaléna, y el débil1 entre ellos aquel día será como Davidb, y la casa de David será como Diosc, como el ángel del Señor delante de ellosd.
9Y sucederá aquel día que me dispondré a1 destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusaléna.
Lamento por el traspasado
10Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu1 de gracia y de súplicaa, y me mirarán a mí, a quien han traspasadob. Y se lamentarán por Él, como quien se lamenta por un hijo únicoc, y llorarán por Él, como se llora por un primogénito.
11Aquel día habrá gran lamentacióna en Jerusalén, como la lamentación de Hadad-rimón en la llanura1 de Meguido2.
12Y se lamentará la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natán por su lado, y sus mujeres por su lado;
13la familia de la casa de Leví por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los simeítas por su lado, y sus mujeres por su lado;
14todas las demás familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.
Capitulo 13
Purificación de Israel
Aquel día habrá una fuente abiertaa para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecadob y la impurezac.
2Y sucederá aquel día—declara el Señor de los ejércitos—que eliminaré de la tierra los nombres de los ídolosa, y nunca más serán recordadosb; también yo quitaré de la tierra a los profetas y al espíritu inmundoc.
3Y sucederá que si alguno profetiza todavíaa, su padre y su madre que lo engendraron le dirán: «No vivirás porque has hablado falsamenteb en el nombre del Señorc»; y su padre y su…
This passage has been shortened. Keep reading Zacarías 9–14 in Logos
Footnotes
- 1O, Carga
- 1O, porque
- 1O, un jefe
- 1, guarnición
- 2, pase ni regrese
- 1O, vindicado y victorioso
- 1I.e., el Eufrates
- 1, También
- 1O, Fortaleza
- 1, para mí
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
- 1O, desplegada
- 1, bondad
- 1O, de primavera
- 2O, rayos
- 1O, ídolos domésticos
- 2O, vanidad
- 3, una mentira
- 4, andan
- 1I.e., jefes
- 1U, opresor
- 1O, habitar
- 1O, regocíjese
- 1, como eran numerosos
- 1, siembre
- 1, y no se hallará
- 1Así en la versión gr. (sept.); en heb., Pasará … herirá
- 1O, junípero
- 2Otra posible lectura es, de la vendimia
- 1O, selva
- 1, no se les tiene por culpables
- 1, la
- 2, se hallen
- 1Otra posible lectura es, para los mercaderes de ovejas
- 2O, Delicia
- 3O, Cuerdas
- 1O, me aborreció
- 1O, morirá
- 2O, será destruida
- 3O, comerán
- 1O, Delicia
- 1Otra posible lectura es, los mercaderes de ovejas
- 1, desistid
- 1O, Cuerdas
- 1O, inútil
- 1O, Carga
- 1, Mi fortaleza
- 1O, el que tropieza
- 1, procuraré
- 1O, un espíritu
- 1O, el valle
- 2En heb., Meguiddón
Cross references
- aIsa. 17:1; Jer. 49:23–27; Amós 1:3–5
- aJer. 49:23
- bEzeq. 28:2–5, 12, 21
- aJos. 19:29; 2 Sam. 24:7
- bJob 27:16; Ezeq. 27:33; 28:4, 5
- c1 Rey. 10:21, 27
- aEzeq. 26:3–5
- bEzeq. 28:18
- aAmós 1:8; Sof. 2:4
- aIsa. 52:1
- bIsa. 54:14; 60:18
- aSof. 3:14, 15; Zac. 2:10
- bSal. 110:1; Isa. 9:6, 7; Jer. 23:5, 6; Mat. 21:5; Juan 12:15
- cSof. 3:5
- dIsa. 43:3, 11
- eIsa. 57:15
- fJue. 10:4; Isa. 30:6
- aMiq. 5:10
- bOs. 1:7; 2:18
- cIsa. 57:19; Miq. 4:2–4
- dSal. 72:8; Isa. 60:12
- aEx. 24:8; Heb. 10:2
- bIsa. 24:22; 51:14
- aJer. 16:19; Joel 3:16
- bJer. 14:8; 17:13; Heb. 6:18, 19
- cIsa. 61:7
- aJoel 3:6
- bSal. 45:3
- cJer. 51:20
- aIsa. 31:5; Zac. 2:5
- bSal. 18:14; Hab. 3:11
- cIsa. 27:13
- dIsa. 21:1; 66:15
- aIsa. 37:35; Zac. 12:8
- bZac. 12:6
- cJob 41:28
- dSal. 78:65
- eEx. 27:2
- aJer. 31:10, 11
- bIsa. 62:3
- aJer. 31:12, 14
- bSal. 27:4; Isa. 33:17
- aJoel 2:23
- bJer. 10:13
- cIsa. 30:23
- aEzeq. 21:21; Os. 3:4
- bJer. 27:9
- cJer. 23:32
- dEzeq. 34:5, 8; Mat. 9:36; Mar. 6:34
- aJer. 25:34–36
- bEzeq. 34:12
- aLuc. 20:17; Ef. 2:20; 1 Ped. 2:6
- bJer. 51:20; Zac. 9:10
- a2 Sam. 22:43
- bAmós 2:15; Hag. 2:22
- aZac. 10:12
- bZac. 8:7; 9:16
- cZac. 8:8
- dIsa. 54:8; Zac. 1:16
- eIsa. 54:4
- fZac. 13:9
- aIsa. 54:13; Ezeq. 37:25
- aIsa. 5:26; 7:18, 19
- bJer. 33:22; Apoc. 7:9
- cJer. 30:20; Ezeq. 36:11
- a1 Rey. 8:47, 48; Ezeq. 6:9
- aIsa. 11:11
- bJer. 50:19
- cIsa. 49:19, 20
- aIsa. 51:9, 10
- bIsa. 19:5–7
- cSof. 2:13
- dEzeq. 30:13
- aZac. 10:6
- bMiq. 4:5
- aJer. 22:6, 7
- bEzeq. 31:3
- aJer. 25:34–36
- bJer. 2:15; 50:44
- aSal. 44:22; Zac. 11:7
- aJer. 50:7
- bOs. 12:8; 1 Tim. 6:9
- cEzeq. 34:2, 3
- aJer. 13:14
- bIsa. 9:19–21; Miq. 7:2–6; Zac. 14:13
- cSal. 50:22; Miq. 5:8
- aZac. 11:4
- bJer. 39:10; Sof. 3:12
- cEzeq. 37:16
- dSal. 27:4; 90:17; Zac. 11:10
- eSal. 133:1; Ezeq. 37:16–23; Zac. 11:14
- aOs. 5:7
- aJer. 15:2
- aZac. 11:7
- bSal. 89:39; Jer. 14:21
- aSof. 3:12
- a1 Rey. 5:6; Mal. 3:5
- bGén. 37:28; Ex. 21:32; Mat. 26:15; 27:9, 10
- aMat. 27:3–10; Hech. 1:18, 19
- aZac. 11:7
- bIsa. 9:21; Zac. 11:6
- aIsa. 6:10–12; Zac. 11:17
- aJer. 23:2
- bEzeq. 34:2–6
- aJer. 23:1; Zac. 10:2; 11:15
- bJer. 50:35–37
- cEzeq. 30:21, 22
- aIsa. 42:5; 44:24; Jer. 51:15
- bJob 26:7; Sal. 102:25, 26; Heb. 1:10–12
- cIsa. 57:16; Heb. 12:9
- aSal. 75:8; Isa. 51:22, 23
- bZac. 14:14
- aDan. 2:34, 35, 44, 45
- bMat. 21:44
- cZac. 14:2
- aIsa. 10:17, 18; Abd. 18; Zac. 11:1
- bZac. 2:4; 8:3–5
- aJer. 30:18
- bAmós 9:11
- aJoel 3:16; Zac. 9:14, 15
- bLev. 26:8; Jos. 23:10; Miq. 7:8
- cSal. 8:5; 82:6
- dEx. 14:19; 33:2
- aZac. 14:2, 3
- aIsa. 44:3; Ezeq. 39:29; Joel 2:28, 29
- bJuan 19:37; Apoc. 1:7
- cJer. 6:26; Amós 8:10
- aMat. 24:30; Apoc. 1:7
- aJer. 2:13; 17:13
- bSal. 51:2, 7; Isa. 1:16–18; Juan 1:29
- cNúm. 19:17; Isa. 4:4; Ezeq. 36:25
- aEx. 23:13; Os. 2:17
- bJer. 23:14, 15
- c1 Rey. 22:22; Ezeq. 36:25, 29
- aJer. 23:34
- bDeut. 18:20; Ezeq. 14:9
- cJer. 23:25
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation