Mateo 7–9
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- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Capitulo 7
El juicio hacia los demás
aNo juzguéis para que no seáis juzgados.
2Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os mediráa.
3¿Y por qué miras la mota1 que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojoa?
4¿O cómo puedes decir1 a tu hermano: «Déjame sacarte la mota del ojo», cuando2 la viga está en tu ojoa?
5¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano.
6No deis lo santo a los perrosa, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.
La oración recibirá respuesta
7aPedid, y se os daráb; buscad, y hallaréis; llamad1, y se os abrirá.
8Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le1 dará una piedra,
10o si1 le pide un pescado, le2 dará una serpiente?
11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le pidena?
12Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombresa, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetasb.
Dos puertas y dos sendas
13Entrad por la puerta estrechaa, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición1, y muchos son los que entran por ella.
14Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Cómo conocer a los falsos profetas
15Cuidaos de los falsos profetasa, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapacesb.
16Por sus frutos los conoceréisa. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
17Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malosa.
18Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.
19Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuegoa.
20Así que, por sus frutos los conoceréisa.
21No todo el que me dice: «Señor, Señora», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22Muchos me dirána en aquel díab: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros1?».
23Y entonces les declararé: «Jamás os conocí; apartaos de mía, los que practicáis la iniquidad».
Los dos cimientos
24aPor tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca;
25y cayó la lluvia, vinieron los torrentes1, soplaron los vientos y azotaron2 aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.
26Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena;
27y cayó la lluvia, vinieron los torrentes1, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción.
28Cuando1 Jesús terminóa estas palabras, las multitudes se admiraban de su enseñanzab;
29porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como sus escribas.
Capitulo 8
Curación de un leproso
Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían.
2aY he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante Él1b, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
3Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra1a.
4Entonces Jesús le dijo*: Mira, no se lo digas a nadiea, sino veb, muéstrate al sacerdotec y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos.
Jesús sana al criado del centurión
5aY cuando entró Jesús1 en Capernaúm se le acercó un centurión suplicándole,
6y diciendo: Señor, mi criado1 está postrado en casa, paralíticoa, sufriendo mucho2.
7Y Jesús le dijo*: Yo iré y lo sanaré.
8Pero el centurión respondió y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra1 y mi criado2 quedará sano.
9Porque yo también soy hombre bajo autoridada, con1 soldados a mis órdenes2; y digo a este: «Ve», y va; y al otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace.
10Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que le seguían: En verdad os digo que en Israel1 no he hallado en nadie una fe tan grande.
11Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidentea, y se sentarán1 a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
12Pero los hijos del reinoa serán arrojados a las tinieblas de afuerab; allí será el llanto y el crujir de dientesc.
13Entonces Jesús dijo al centurión: Vete; así como has creídoa, te sea hecho. Y el criado1 fue sanado en esa misma hora.
Jesús sana a la suegra de Pedro y a muchos otros
14aAl llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de este1 que yacía en cama2 con fiebre.
15Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía.
16Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniadosa; y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermosb,
17para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomo nuestras flaquezas y llevo1 nuestras enfermedadesa.
Lo que demanda el discipulado
18Viendo Jesús una multitud a su alrededor, dio ordena de pasar al otro lado.
19aY un escriba se le acercó y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.
20Y Jesús le dijo*: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombrea no tiene dónde recostar la cabeza.
21Otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.
22Pero Jesús le dijo*: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertosa.
Jesús calma la tempestad
23aCuando entró Jesús1 en la barca, sus discípulos le siguieron.
24Y de pronto1 se desató una gran tormenta2 en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús3 estaba dormido.
25Y llegándose a Él, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanosa, que perecemos!
26Y Él les dijo*: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fea? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.
27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?
Los endemoniados gadarenos
28aCuando llegó al otro lado, a la tierra de los gadarenos, le salieron al encuentro dos endemoniadosb que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino.
29Y1 gritaron, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo2, Hijo de Diosa? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo3?
30A cierta distancia de ellos había una piara de muchos cerdos paciendo;
31y los demonios le rogaban, diciendo: Si vas a echarnos fuera, mándanos a la piara de cerdos.
32Entonces Él les dijo: ¡Id! Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y he aquí que la piara entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas.
33Los que cuidaban la piara huyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso1 lo de los endemoniadosa.
34Y1 toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de su comarcaa.
Capitulo 9
Curación de un paralítico
Y subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado y llegó a su ciudada.
2aY1 le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralíticob: Anímatec, hijo, tus pecados te son perdonadosd.
3Y1 algunos de los escribas decían para sí2: Este blasfemaa.
4Y Jesús, conociendo sus pensamientosa, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
5Porque, ¿qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate, y andaa»?
6Pues para que sepáis que el Hijo del Hombrea tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces dijo* al paralíticob): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
7Y él levantándose, se fue a su casa.
8Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor1, y glorificaron a Diosa, que había dado tal poder2 a los hombres.
Llamamiento de Mateo y la cena en su casa
9aCuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateob, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: ¡Síguemec! Y levantándose, le siguió.
10Y sucedió que estando Él sentado1 a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos2 y pecadores llegaron y se sentaron3 a la mesa con Jesús y sus discípulos.
11Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadoresa?
12Al oír Él esto, dijo: Los que están sanos1 no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermosa.
13Mas id, y aprended lo que significaa: «Misericordia1 quiero y no sacrificiob»; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadoresc.
Pregunta sobre el ayuno
14Entonces se le acercaron* los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamosa, pero tus discípulos no ayunan?
15Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio1 pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será2 quitado, y entonces ayunarán.
16Y nadie pone un remiendo1 de tela nueva2 en un vestido viejo; porque el remiendo3 al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor.
17Y nadie echa vino nuevo en odres1 viejos, porque entonces2 los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.
Curación de una mujer y resurrección de la hija de un oficial
18aMientras les decía estas cosas, he aquí, vino un oficial1 de la sinagoga y se postró delante de Él2b, diciendo: Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
19Y levantándose Jesús, lo siguió, y también sus discípulos.
20Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por…
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Notas al pie
- 1O, paja, y así en los vers. 4 y 5
- 1, dirás
- 2, y he aquí
- 1O, Seguid pidiendo, … buscando, … llamando
- 1, no le
- 1, también
- 2, no le
- 1O, destrucción
- 1O, muchas obras de poder
- 1, ríos
- 2, dieron contra, y así en el vers. 27
- 1, ríos
- 1, Y sucedió que cuando
- 1O, le adoró
- 1, su lepra fue limpiada
- 1, El
- 1, muchacho
- 2, terriblemente atormentado
- 1, di con una palabra
- 2, muchacho
- 1, teniendo
- 2, debajo de mí
- 1Algunos antiguos dicen: ni en Israel
- 1, se recostarán
- 1, muchacho
- 1, él
- 2, postrada y
- 1O, cargó con
- 1, El
- 1, Y he aquí
- 2, un sacudimiento
- 3, El
- 1, Y he aquí
- 2, ¿Qué a nosotros y a ti
- 3I.e., antes del tiempo designado para el juicio
- 1, y
- 1, Y he aquí
- 1, Y he aquí
- 1, Y he aquí
- 2, dentro de sí
- 1O, se llenaron de asombro
- 2O, autoridad
- 1, reclinado
- 2O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
- 3, reclinaron
- 1, fuertes
- 1O, Compasión
- 1, hijos del tálamo
- 2, sea
- 1, lo que se pone encima
- 2, sin encoger
- 3, lo que llena
- 1I.e., cueros usados como recipientes
- 2, y si no
- 1O, principal
- 2O, le adoró
Referencias cruzadas
- aMat. 7:1–5; Luc. 6:37, 38, 41, 42; Rom. 14:10, 13
- aMar. 4:24; Luc. 6:38
- aRom. 2:1
- aLuc. 6:42
- aMat. 15:26
- aMat. 7:7–11; Luc. 11:9–13
- bMat. 18:19; 21:22; Mar. 11:24; Juan 14:13; 15:7, 16; 16:23, 24; Sant. 1:5, 6; 1 Jn. 3:22; 5:14, 15
- aSal. 84:11; Isa. 63:7; Rom. 8:32; Sant. 1:17
- aLuc. 6:31
- bMat. 22:40; Rom. 13:8 y sig.; Gál. 5:14
- aLuc. 13:24
- aMat. 24:11, 24; Mar. 13:22; Luc. 6:26; Hech. 13:6; 2 Ped. 2:1; 1 Jn. 4:1; Apoc. 16:13; 19:20; 20:10
- bEzeq. 22:27; Juan 10:12; Hech. 20:19
- aMat. 7:20; 12:33; Luc. 6:44; Sant. 3:12
- aMat. 12:33, 35
- aMat. 3:10; Luc. 3:9; 13:7; Juan 15:2, 6
- aMat. 7:16; 12:33; Luc. 6:44; Sant. 3:12
- aLuc. 6:46
- aMat. 25:11, 12; Luc. 13:25 y sig.
- bMat. 10:15
- aSal. 6:8; Mat. 25:41; Luc. 13:27
- aMat. 7:24–27; Luc. 6:47–49; Mat. 16:18; Sant. 1:22–25
- aMat. 11:1; 13:53; 19:1; 26:1
- bMat. 13:54; 22:33; Mar. 1:22; 6:2; 11:18; Luc. 4:32; Juan 7:46
- aMat. 8:2–4; Mar. 1:40–44; Luc. 5:12–14
- bMat. 9:18; 15:25; 18:26; 20:20; Juan 9:38; Hech. 10:25
- aMat. 11:5; Luc. 4:27
- aMat. 9:30; 12:16; 17:9; Mar. 1:44; 3:12; 5:43; 7:36; 8:30; 9:9; Luc. 4:41; 8:56; 9:21
- bMar. 1:44; Luc. 5:14; 17:14
- cLev. 13:49; 14:2 y sig.
- aMat. 8:5–13; Luc. 7:1–10
- aMat. 4:24
- aMar. 1:27; Luc. 9:1
- aIsa. 49:12; 59:19; Mal. 1:11; Luc. 13:29
- aMat. 13:38
- bMat. 22:13; 25:30
- cMat. 13:42, 50; 22:13; 24:51; 25:30; Luc. 13:28
- aMat. 9:22, 29
- aMat. 8:14–16; Mar. 1:29–34; Luc. 4:38–41
- aMat. 4:24
- bMat. 4:23; 8:33
- aIsa. 53:4
- aMar. 4:35; Luc. 8:22
- aMat. 8:19–22; Luc. 9:57–60
- aDan. 7:13; Mat. 9:6; 12:8, 32, 40; 13:41; 16:13, 27, 28; 17:9; 19:28; 26:64; Mar. 8:38; Luc. 12:8; 18:8; 21:36; Juan 1:51; 3:13, 14; 6:27; 12:34; Hech. 7:56
- aMat. 9:9; Mar. 2:14; Luc. 9:59, 60; Juan 1:43; 21:19
- aMat. 8:23–27; Mar. 4:36–41; Luc. 8:22–25
- aMat. 8:2; 9:18
- aMat. 6:30; 14:31; 16:8; 17:20
- aMat. 8:28–34; Mar. 5:1–17; Luc. 8:26–37
- bMat. 4:24
- aJue. 11:12; 2 Sam. 16:10; 19:22; 1 Rey. 17:18; 2 Rey. 3:13; 2 Crón. 35:21; Mar. 1:24; 5:7; Luc. 4:34; 8:28; Juan 2:4
- aMat. 4:24
- aAmós 7:12; Hech. 16:39
- aMat. 4:13; Mar. 5:21
- aMat. 9:2–8; Mar. 2:3–12; Luc. 5:18–26
- bMat. 4:24; 9:6
- cMat. 9:22; 14:27; Mar. 6:50; 10:49; Juan 16:33; Hech. 23:11
- dMar. 2:5, 9; Luc. 5:20, 23; 7:48
- aMar. 3:28, 29
- aMat. 12:25; Luc. 6:8; 9:47
- aMat. 9:2, 6; Mar. 2:5, 9; Luc. 5:20, 23; 7:48
- aMat. 8:20; Juan 5:27
- bMat. 4:24; 9:2
- aMat. 5:16; 15:31; Mar. 2:12; Luc. 2:20; 5:25, 26; 7:16; 13:13; 17:15; 23:47; Juan 15:8; Hech. 4:21; 11:18; 21:20; 2 Cor. 9:13; Gál. 1:24
- aMat. 9:9–17; Mar. 2:14–22; Luc. 5:27–38
- bMat. 10:3; Mar. 2:14; 3:18; Luc. 6:15; Hech. 1:13
- cMat. 8:22
- aMat. 11:19; Mar. 2:16; Luc. 5:30; 15:2
- aMar. 2:17; Luc. 5:31
- aMat. 12:7
- bOs. 6:6
- cMar. 2:17; Luc. 5:32; 1 Tim. 1:15
- aLuc. 18:12
- aMat. 9:18–26; Mar. 5:22–43; Luc. 8:41–56
- bMat. 8:2
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