Lucas 14–21
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- NIrV New International Reader’s Version (1998)
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- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
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Capitulo 14
Jesús sana otra vez en día de reposo
Y aconteció que cuando Jesús1 entró en casa de uno de los principales de los fariseos2 un día de reposo para comer pan, ellos le estaban observando cuidadosamentea.
2Y allí1, frente a Él, estaba un hombre hidrópico.
3Y dirigiéndose1 Jesús, a los intérpretes de la ley2a y a los fariseos, les habló diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo, o nob?
4Pero ellos guardaron silencio. Y Él, tomándolo de la mano, lo sanó y lo despidió.
5Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae un hijo1 o un buey en un hoyo un día de reposo, y no lo saca inmediatamentea?
6Y no pudieron responderle a estoa.
Lección sobre la humildad
7Y comenzó a referir una parábola a los invitados, cuando advirtió cómo escogían los lugares de honor a la mesaa, diciéndoles:
8Cuando seas invitado por alguno a un banquete de bodas, no tomes1 el lugar de honora, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú,
9y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: «Dale el lugar a este»; y entonces, avergonzadoa, tengas que irte al1 último lugar.
10Sino que cuando seas invitado, ve y siéntate1 en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: «Amigo, ven más adelante2a»; entonces serás honrado delante de todos los que se sientan3 a la mesa contigo.
11Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzadoa.
12Y dijo también al que le había convidado: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu1 recompensa.
13Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos1, cojos, ciegos,
14y serás bienaventurado1, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justosa.
Parábola de la gran cena
15Cuando uno de los que estaban sentados1 con Él a la mesa oyó esto, le dijo: ¡Bienaventurado2 todo el que coma pan en el reino de Diosa!
16aPero Él le dijo: Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a muchos;
17y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: «Venid, porque ya todo está preparado».
18Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: «He comprado un terreno1 y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses».
19Y otro dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses».
20También otro dijo: «Me he casado, y por eso no puedo ira».
21Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: «Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos1, los ciegos y los cojos».
22Y el siervo dijo: «Señor, se ha hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar».
23Entonces el señor dijo al siervo: «Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa.
24»Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena».
El costo del discipulado
25Grandes multitudes le acompañaban; y Él, volviéndose, les dijo:
26Si alguno viene a mí, y no aborrece1 a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípuloa.
27El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípuloa.
28Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla?
29No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él,
30diciendo: «Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar».
31¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con diez mil hombres es bastante fuerte como para enfrentarse al que viene contra él con veinte mila?
32Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación1 y pide condiciones de paz.
33Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípuloa.
34Por tanto, buena es la sal, pero si también la sal ha perdido su sabor, ¿con qué será sazonadaa?
35No es útil ni para la tierra ni para el muladar; la arrojan fuera. El que tenga oídos para oír, que oigaa.
Capitulo 15
Parábola de la oveja perdida
Todos los recaudadores de impuestos1a y los pecadores se acercaban a Jesús2 para oírle;
2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellosa.
3Entonces Él les refirió esta parábola, diciendo:
4¿aQué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo1 y va tras la que está perdida hasta que la halla?
5Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso;
6y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: «Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido».
7Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
Parábola de la moneda perdida
8¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata1 y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?
9Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: “Alegraos conmigo porque he hallado la moneda que había perdido.”
10De la misma manera, os digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepientea.
Parábola del hijo pródigo
11Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos;
12y el menor de ellos le dijo al padre: «Padre, dame la parte de la hacienda que me correspondea». Y él les repartió sus bienes1b.
13No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.
14Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad.
15Entonces fue y se acercó1 a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.
16Y deseaba llenarse el estómago1 de2 las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
17Entonces, volviendo en sí, dijo: «¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre!
18»Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti;
19ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores”».
20Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó1a.
21Y el hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo1».
22Pero el padre dijo a sus siervos: «Pronto; traed la mejor ropa y vestidloa, y poned un anillo en su manob y sandalias en los pies;
23y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos;
24porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido halladoa». Y comenzaron a regocijarse.
25Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas.
26Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello.
27Y él le dijo: «Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano y salvo».
28Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara.
29Pero respondiendo él, le dijo al padre: «Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos;
30pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes1 con ramerasa, mataste para él el becerro engordado».
31Y él le dijo: «Hijo mío, tú siempre has estado1 conmigo, y todo lo mío es tuyo.
32»Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido halladoa».
Capitulo 16
El mayordomo infiel
Decía también Jesús a los discípulos: Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y este fue acusado ante él de derrochar sus bienesa.
2Entonces lo llamó y le dijo: «¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo».
3Y el mayordomo se dijo a sí mismo: «¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza mendigar.
4»Ya sé1 lo que haré, para que cuando se me destituya de la administración me reciban en sus casas».
5Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: «¿Cuánto le debes a mi señor?».
6Y él dijo: «Cien barriles1 de aceite». Y le dijo: «Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta».
7Después dijo a otro: «Y tú, ¿cuánto debes?». Y él respondió: «Cien medidas1 de trigo» El le dijo*: «Toma tu factura y escribe ochenta».
8El señor elogió al mayordomo injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos de este sigloa son más sagaces en las relaciones con sus semejantes1 que los hijos de luzb.
9Y yo os digo: Haceos amigos por medio de las riquezas1a injustasb, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternasc.
10El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo muchoa; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.
11Por tanto, si no habéis sido fieles en el uso de las riquezas1 injustasa, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas?
12Y si no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro1?
13Ningún siervo1 puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas2a.
Los fariseos y la ley
14Los fariseos, que eran amantes del dineroa, oían todas estas cosas y se burlaban de Élb.
15Y Él les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismosa ante los hombres, pero Dios conoce…
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Notas al pie
- 1, El
- 2I.e., miembro del Sanedrín
- 1, he aquí
- 1, respondiendo
- 2I.e., expertos en la ley de Moisés
- 1Algunos antiguos dicen: asno
- 1, no te recuestes en
- 1O, comiences a ocupar el
- 1, recuéstate
- 2, sube más arriba
- 3, se reclinan
- 1, y te sea hecha
- 1O, lisiados
- 1O, dichoso
- 1, reclinados
- 2O, Dichoso
- 1O, campo
- 1O, lisiados
- 1I.e., en comparación a su amor por Él
- 1O, embajada
- 1O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
- 2, El
- 1, desierto
- 1Gr., dracmas; una dracma equivalía al salario de un día
- 1, los medios de vida
- 1, se unió
- 1, vientre
- 2Muchos antiguos dicen: deseaba saciarse de
- 1, lo besó una y otra vez
- 1Algunos antiguos agregan: Hazme como uno de tus trabajadores
- 1, tus medios de vida
- 1, estás
- 1, He llegado al conocimiento de
- 1Gr., batos; medida de 37 litros
- 1Gr., coros; medida de 370 litros
- 1, su generación
- 1Gr., mamonás
- 1Gr., mamonás
- 1Algunos dicen: nuestro
- 1O, criado
- 2Gr., mamonás
Referencias cruzadas
- aMar. 3:2
- aMat. 22:35
- bMat. 12:2; Luc. 13:14
- aMat. 12:11; Luc. 13:15
- aMat. 22:46; Luc. 20:40
- aMat. 23:6
- aProv. 25:6, 7
- aLuc. 3:8
- aProv. 25:6, 7
- a2 Sam. 22:28; Prov. 29:23; Mat. 23:12; Luc. 1:52; 18:14; Sant. 4:10
- aJuan 5:29; Hech. 24:15; Apoc. 20:4, 5
- aApoc. 19:9
- aMat. 22:2–14; Luc. 14:16–24
- aDeut. 24:5; 1 Cor. 7:33
- aMat. 10:37
- aMat. 10:38; 16:24; Mar. 8:34; Luc. 9:23
- aProv. 20:18
- aFil. 3:7; Heb. 11:26
- aMat. 5:13; Mar. 9:50
- aMat. 11:15
- aLuc. 5:29
- aMat. 9:11
- aLuc. 15:4–7; Mat. 18:12–14
- aMat. 10:32; Luc. 15:7
- aDeut. 21:17
- bMar. 12:44; Luc. 15:30
- aGén. 45:14; 46:29; Hech. 20:37
- aZac. 3:4; Apoc. 6:11
- bGén. 41:42
- aMat. 8:22; Luc. 9:60; 15:32; Rom. 11:15; Ef. 2:1, 5; 5:14; Col. 2:13; 1 Tim. 5:6
- aProv. 29:3; Luc. 15:12
- aLuc. 15:24
- aLuc. 15:13
- aMat. 12:32; Luc. 20:34
- bJuan 12:36; Ef. 5:8; 1 Tes. 5:5
- aMat. 19:21; Luc. 11:41; 12:33
- bMat. 6:24; Luc. 16:11, 13
- cLuc. 16:4
- aMat. 25:21, 23
- aLuc. 16:9
- aMat. 6:24; Luc. 16:9
- a2 Tim. 3:2
- bLuc. 23:35
- aLuc. 10:29; 18:9, 14
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