Job 1–42
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- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Latín
Portugués
Ruso
Capitulo 1
Integridad y riquezas de Job
Hubo un hombre en la tierra de Uza llamado Jobb; y era aquel hombre intachable1, rectoc, temeroso de2 Diosd y apartado del male.
2Y le nacieron siete hijos y tres hijasa.
3Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnasa y muchísima servidumbre; y era aquel hombre el más grandeb de todos los hijos del oriente.
4Sus hijos solían ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban1 a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos.
5Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado1, Job enviaba por ellos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustosa conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecadob y maldecido a Dios en sus corazonesc. Así hacía Job siempre.
6Hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del Señora, y Satanás1 vino también entre ellosb.
7Y el Señor dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Entonces Satanás respondió al Señor, y dijo: De recorrer la tierra y de andar por ellaa.
8Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado1 en mi siervo Joba? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable2 y recto, temeroso de3 Dios y apartado del malb.
9Respondió Satanása al Señor1: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
10¿No has hecho tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos ladosa? Has bendecido el trabajo de sus manosb y sus posesiones han aumentado en la tierrac.
11Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tienea, verás si no te maldice en tu misma carab.
12Entonces el Señor dijo a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu poder1; pero no extiendas tu mano sobre él. Y Satanás salió de la presencia del Señor.
Dios permite las pruebas de Job
13Y aconteció que un1 día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa del hermano mayor,
14vino un mensajero a Job y dijo: Los bueyes estaban arando y las asnas paciendo junto a ellos,
15y los sabeos1a atacaron2 y se los llevaron. También mataron3 a los criados a filo de espada; solo yo4 escapé para contártelo.
16Mientras estaba este hablando, vino otro y dijo: Fuego de Dios cayó del cielo y quemó las ovejas y a los criados y los consumióa; solo yo escapé para contártelo.
17Mientras estaba este hablando, vino otro y dijo: Los caldeosa formaron tres cuadrillas y atacaron los camellos y se los llevaron, y mataron1 a los criados a filo de espada; solo yo escapé para contártelo.
18Mientras estaba este hablando, vino otro y dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano mayor,
19y he aquí, vino un gran viento del otro lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, y esta cayó sobre los jóvenes y murieron; solo yo escapé para contártelo.
20Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rasuró la cabeza, y postrándose en tierraa, adoró,
21y dijo:
Desnudo salí del vientre de mi madre
y desnudo volveré alláa.
El Señor dio y el Señor quitób;
bendito sea el nombre del Señor.
22En todo esto Job no pecó ni culpó1 a Diosa.
Capitulo 2
Job pierde su salud
aY sucedió que un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del Señor, vino también Satanás1 entre ellos para presentarse delante del Señor.
2Y el Señor dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Entonces Satanás respondió al Señor, y dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella.
3Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado1 en mi siervo Job? Porque no hay otro como él sobre la tierra, hombre intachable2, recto, temeroso de3 Dios y apartado del mal. Y él todavía conserva su integridada, aunque tú me incitaste contra él para que lo arruinara4 sin causa.
4Respondió Satanás al Señor, y dijo: ¡Piel por piel! Sí, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
5Sin embargo, extiende ahora tu manoa y toca su hueso y su carne, verás si no te maldice en tu misma carab.
6Y el Señor dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; pero guarda su vida.
7Satanás salió de la presencia del Señor, e hirió a Job con llagas malignas1 desde la planta del pie hasta la coronillaa.
8Y Job tomó un tiesto para rascarse mientras estaba sentado entre las cenizasa.
9Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete.
10Pero él le dijo: Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mala? En todo esto Job no pecó con sus labiosb.
11Cuando tres amigos de Job, Elifaz temanitaa, Bildad suhitab y Zofar naamatita, oyeron de todo este mal que había venido sobre él, vinieron cada uno de su lugar, pues se habían puesto de acuerdo para ir juntos a condolerse de él y a consolarloc.
12Y cuando alzaron los ojos desde lejos y no lo reconocieron, levantaron sus voces y lloraron. Cada uno de ellos rasgó su mantoa y esparcieron polvob hacia el cielo sobre sus cabezas.
13Entonces se sentaron en el suelo con él por siete díasa y siete noches sin que nadie le dijera una palabra, porque veían que su dolor era muy grande.
Capitulo 3
Lamentos de Job
Después abrió Job su boca y maldijo el día de su nacimiento1.
2Y Job dijo1:
3aPerezca el día en que yo nací,
y la noche que dijo: «Un varón ha sido concebido».
4Sea ese día tinieblas,
no lo tome en cuenta Dios desde lo alto,
ni resplandezca sobre él la luz.
5Apodérense de él tinieblas y densa oscuridada,
pósese sobre él una nube,
llénelo de terror la negrura del día.
6Y en cuanto a aquella noche, apodérense de ella las tinieblas;
que no se alegre entre los días del año,
ni se cuente en el número de los meses.
7He aquí, sea estéril aquella noche,
no entren en ella gritos de júbilo.
8Maldíganla los que maldicen el día,
los que están listos1 para despertar a Leviatán2a.
9Oscurézcanse las estrellas de su alba;
que espere la luz mas no la tenga,
que tampoco vea el rayar1 de la aurora;
10porque no cerró las puertas1 del vientre de mi madre,
ni escondió la aflicción de mis ojos.
11¿Por qué no morí yo al nacer1,
o expiré al salir del vientrea?
12¿Por qué me recibieron las rodillas,
y para qué los pechos que me dieron de mamar?
13Porque ahora yo yacería tranquilo;
dormiría, y entonces tendría descansoa
14con los reyesa y los consejerosb de la tierra,
que reedificaron ruinasc para sí;
15o con príncipesa que tenían oro,
que llenaban sus casas de platab.
16O como aborto desechado1, yo no existiría,
como los niños que nunca vieron la luz.
17Allí los impíos cesan de airarse,
y allí reposan los cansados1a.
18Juntos reposan los prisioneros;
no oyen la voz del capataz.
19Allí están los pequeños y los grandes,
y el esclavo es libre de su señor.
20¿Por qué se da luz al que sufrea,
y vida al amargado de alma;
21a los que ansían1 la muerte, pero no llega2a,
y cavan por ella más que por tesorosb;
22que se alegran sobremanera,
y se regocijan cuando encuentran el sepulcro?
23¿Por qué dar luz al hombre cuyo camino está escondidoa,
y a quien Dios ha cercadob?
24Porque al ver mi alimentoa salen mis gemidos,
y mis clamores se derraman como aguab.
25Pues lo que temo1 viene sobre mí,
y lo que me aterroriza me sucedea.
26No tengo reposo ni estoy tranquilo,
no descanso, sino que me viene turbacióna.
Capitulo 4
Reproches de Elifaz
Entonces respondió Elifaz temanita, y dijo:
2Si alguien osara hablarte, ¿te pondrías impaciente?
Pero ¿quién puede abstenerse de hablar1a?
3He aquí, tú has exhortado a muchos,
y las manos débiles has fortalecidoa.
4Al que tropezaba tus palabras han levantado1,
y las rodillas débiles2 has robustecido.
5Pero ahora que te ha llegado a ti, te impacientasa;
te toca a ti, y te desalientasb.
6¿No es tu temor1 a Diosa tu confianzab,
y la integridad de tus caminos tu esperanza?
7Recuerda ahora, ¿quién siendo inocente ha perecido jamás?
¿O dónde han sido destruidos los rectosa?
8Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad
y los que siembran aflicción, eso siegana.
9Por el aliento de Dios perecena,
y por la explosión1 de su ira son consumidosb.
10El rugido del león, el bramido de la fiera1
y los dientes de los leoncillos son quebrantadosa.
11El león perece por falta de presaa,
y los cachorros de la leona se dispersanb.
12Una palabra me fue traída furtivamentea,
y mi oído percibió un susurrob de ella.
13Entre pensamientos inquietantes de visiones nocturnas,
cuando el sueño profundo cae sobre los hombresa,
14me sobrevino un espanto, un temblor
que hizo estremecer todos1 mis huesos.
15Entonces un espíritu pasó cerca de1 mi rostro,
y el pelo de mi piel2 se erizó.
16Se detuvo, pero no pude reconocer su aspecto;
una figura estaba delante de mis ojos,
hubo silencio, después oí una voz:
17«¿Es el mortal justo delante de Diosa?
¿Es el hombre puro delante de su Hacedorb?
18»El no confía ni aún en sus siervos;
y a sus ángeles atribuye erroresa.
19»¡Cuánto más a los que habitan en casas de barroa,
cuyos cimientos están en el polvob,
que son aplastados como1 la polilla!
20»Entre la mañana y la tarde son hechos pedazosa;
sin que nadie se dé cuenta, perecen para siempreb.
21»¿No les es arrancada la cuerda de su tiendaa?
Mueren, mas sin sabiduríab».
Capitulo 5
Llama ahora, ¿habrá quién te responda?
¿Y a cuál de los santosa te volverás?
2Porque el enojo mata al insensato,
y la ira da muerte al necioa.
3Yo he visto al insensato echar raícesa,
y al instante maldije su moradab.
4Sus hijos no tienen seguridad algunaa,
aun en la puerta son oprimidos1,
y no hay quien los libre.
5Su1 cosecha devoran los hambrientos,
la toman aun de entre los espinos,
y el intrigante2a ansía su riqueza.
6Porque la afliccióna no viene del polvo,
ni brota el infortunio de la tierra;
7porque el hombre nace para la afliccióna,
como las chispas vuelan hacia arriba.
8Pero yo buscaría a Dios,
y delante de Dios presentaría mi causaa;
9Él hace cosas grandes e inescrutables,
10Él da la lluvia sobre la faz de la tierra,
y envía las aguas sobre1 los camposa.
11Para poner en alto a los humildes,
y a los que lloran levantarlos a lugar seguroa,
12Él frustra las…
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Notas al pie
- 1O, íntegro
- 2O, que reverencia a
- 1O, enviaban y convidaban
- 1, completado su ciclo
- 1I.e., el adversario, y así en el resto del cap.
- 1, ¿Has puesto tu corazón
- 2O, íntegro
- 3O, que reverencia a
- 1, al Señor, y dijo
- 1, mano
- 1, el
- 1, Seba o Sabá
- 2, cayeron sobre
- 3, hirieron
- 4, solamente yo śolo, y así en los vers. 16, 17 y 19
- 1, hirieron
- 1, atribuyó despropósito
- 1I.e., el adversario, y así en el resto del cap.
- 1, ¿Has puesto tu corazón
- 2, íntegro
- 3O, que reverencia a
- 4, tragara
- 1O, tumores ulcerados
- 1, su día
- 1, respondió, y dijo
- 1O, son hábiles
- 2O, al monstruo marino
- 1, los párpados
- 1O, la abertura
- 1, desde la matriz
- 1, oculto
- 1, cansados de fuerzas
- 1, esperan
- 2, hay ninguna
- 1, el temor que yo temo
- 1, en palabras
- 1, han hecho que se levante
- 2, que se doblaban
- 1O, reverencia
- 1, el viento
- 1, león
- 1, la multitud de
- 1O, aliento pasó sobre
- 2, carne
- 1, delante de
- 1, aplastados
- 1, Cuya
- 2Algunas versiones antiguas dicen: sediento
- 1O, milagros
- 1, sobre la faz de
Referencias cruzadas
- aJer. 25:20; Lam. 4:21
- bEzeq. 14:14, 20; Sant. 5:11
- cGén. 6:9; 17:1; Deut. 18:13
- dGén. 22:12; 42:18; Ex. 18:21; Prov. 8:13
- eJob 28:28
- aJob 42:13
- aJob 42:12
- bJob 29:25
- aGén. 8:20; Job 42:8
- bJob 8:4
- c1 Rey. 21:10, 13
- aJob 38:7
- bJob 2:1
- a1 Ped. 5:8
- aNúm. 12:7; Jos. 1:2, 7; Job 42:7, 8
- bJob 1:1
- aApoc. 12:9
- aJob 29:2–6; Sal. 34:7
- bJob 31:25
- cJob 1:3; 31:25
- aJob 2:5
- bJob 19:21
- aGén. 10:7; Job 6:19
- aGén. 19:24; Lev. 10:2; Núm. 11:1–3
- aGén. 11:28, 31
- aGén. 37:29, 34; Jos. 7:6
- aEcl. 5:15
- b1 Sam. 2:7, 8; Job 2:10
- aJob 2:10
- aJob 1:6–8
- aJob 27:5, 6
- aJob 1:11
- bJob 19:20
- aDeut. 28:35; Job 7:5; 13:28; 30:17, 18, 30
- aJob 42:6; Jer. 6:26; Ezeq. 27:30; Jon. 3:6
- aJob 1:21
- bJob 1:22; Sal. 39:1; Sant. 1:12
- aGén. 36:11; Job 6:19; Jer. 49:7
- bGén. 25:2
- cJob 42:11; Rom. 12:15
- aJob 1:20
- bJos. 7:6; Neh. 9:1; Lam. 2:10; Ezeq. 27:30
- aGén. 50:10; Ezeq. 3:15
- aJer. 20:14–18
- aJer. 13:16
- aJob 41:1, 25
- aJob 10:18, 19
- aJob 3:13–19; 7:8–10, 21; 10:21, 22; 14:10–15, 20–22; 16:22; 17:13–16; 19:25–27; 21:13, 23–26; 24:19, 20; 26:5, 6; 34:22
- aJob 12:18
- bJob 12:17
- cJob 15:28; Isa. 58:12
- aJob 12:21
- bJob 27:16, 17
- aJob 17:16
- aJer. 20:18
- aApoc. 9:6
- bProv. 2:4
- aJob 19:8
- bJob 19:6, 12; Sal. 88:8; Lam. 3:7
- aJob 6:7; 33:20
- bJob 30:16; Sal. 42:4
- aJob 9:28; 30:15
- aJob 7:13, 14
- aJob 32:18–20
- aJob 4:3, 4; 29:15, 16, 21, 25
- aJob 6:14
- bJob 19:21
- aJob 1:1
- bProv. 3:26
- aJob 8:20; 36:6, 7; Sal. 37:25
- aJob 15:31, 35; Prov. 22:8; Os. 10:13; Gál. 6:7
- aJob 15:30; Isa. 11:4; 30:33; 2 Tes. 2:8
- bJob 40:11–13
- aJob 5:15; Sal. 58:6
- aJob 29:17; Sal. 34:10
- bJob 5:4; 20:10; 27:14
- aJob 4:12–17; 33:15–18
- bJob 26:14
- aJob 33:15
- aJob 9:2; 25:4
- bJob 31:15; 32:22; 35:10; 36:3
- aJob 15:15
- aJob 33:6
- bGén. 2:7; 3:19; Job 10:9; 22:16
- aJob 14:2
- bJob 14:20; 20:7
- aJob 8:22
- bJob 18:21; 36:12
- aJob 15:15
- aProv. 12:16; 27:3
- aJer. 12:2
- bJob 24:18; 31:30
- aJob 4:11
- aJob 18:8–10; 22:10
- aJob 15:35
- aJob 14:1
- aJob 13:2, 3; Sal. 50:15
- aJob 9:10; 37:14, 16; 42:3
- aJob 36:27–29; 37:6–11; 38:26
- aJob 22:29; 36:7
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