Logos Bible Study

Gálatas 4–5

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Capitulo 4

La adopción es solo mediante Jesucristo

Digo, pues: Mientras el heredero es menor de edad1 en nada es diferente del siervo2, aunque sea el dueño3 de todo,

2sino que está bajo guardianes y tutores1 hasta la edad señalada2 por el padre.

3Así también nosotros, mientras éramos niños, estábamos sujetos a servidumbrea bajo las cosas elementales1 del mundob.

4Pero cuando vino la plenitud1 del tiempoa, Dios envió a su Hijo, nacido de mujerb, nacido bajo la leyc,

5a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijosa.

6Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazonesa, clamando: ¡Abba! ¡Padreb!

7Por tanto, ya no eres siervo1, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios2a.

No os volváis a la esclavitud

8Pero en aquel tiempo, cuando no conocíais a Diosa, erais siervosb de aquellos que por naturaleza no son diosesc.

9Pero ahora que conocéis1 a Dios, o más bien, que sois2 conocidos por Diosa, ¿cómo es que os volvéis otra vez a las cosas débiles, inútiles3 y elementales4b, a las cuales deseáis volver a estar esclavizados de nuevo?

10Observáis los díasa, los meses, las estaciones y los años.

11Temo por vosotros, que quizá en vano he trabajado por vosotros.

12Os ruego, hermanosa, haceos como yo, pues yo también me he hecho como vosotrosb. Ningún agravio me habéis hecho;

13pero sabéis que fue por causa de una enfermedad física1 que os anuncié el evangelio la primera vez2;

14y lo que para vosotros fue una prueba1 en mi condición física2, no despreciasteis ni rechazasteis3, sino que me recibisteis como un ángel de Dios, como a Cristo Jesúsa mismob.

15¿Dónde está, pues, aquel sentido de bendición que tuvisteis1? Pues testigo soy en favor vuestro2 de que de ser posible, os hubierais sacado los ojos y me los hubierais dado.

16¿Me he vuelto, por tanto, vuestro enemigo al deciros la verdad1a?

17Ellos os tienen celo, no con buena intención, sino que quieren excluiros a fin de que mostréis celo por ellos.

18Es bueno mostrar celo con buena intención siempre, y no solo cuando yo estoy presente con vosotrosa.

19Hijos míosa, por quienes de nuevo sufro dolores de partob hasta que Cristo sea formado en vosotrosc,

20quisiera estar presente con vosotros ahora y cambiar mi tono, pues perplejo estoya en cuanto a vosotros.

Alegoría de la libertad en Cristo

21Decidme, los que deseáis estar bajo la ley, ¿no oís a la leya?

22Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la siervaa y otro de la libreb.

23Pero el hijo de la sierva nació según la carnea, y el hijo de la libre por medio de la promesab.

24Esto contiene una alegoría1a, pues estas mujeres son dos pactos; uno procede del monte Sinaíb que engendra hijos para ser esclavos2c; este3 es Agar.

25Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, porque ella está en esclavitud con sus hijos.

26Pero la Jerusalén de arribaa es libre; esta1 es nuestra madre.

27Porque escrito está:

Regocíjate, oh estéril, la que no concibes;

prorrumpe y clama, tú que no tienes dolores de parto,

porque más son los hijos de la desolada,

que de la que tiene maridoa.

28Y vosotros, hermanos, como Isaac, sois hijos de la promesaa.

29Pero así como entonces el que nació según la carnea persiguiób al que nació según el Espíritu, así también sucede ahorac.

30Pero, ¿qué dice la Escritura?

Echa fuera a la sierva y a su hijo,

pues el hijo de la siervá no sera heredero con el hijo de la librea.

31Así que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre1.

Capitulo 5

Para libertada fue que Cristo nos hizo libres1; por tanto, permaneced firmesb, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitudc.

La libertad cristiana

2Mirad, yo, Pabloa, os digo que si os dejáis circuncidar, Cristo de nada os aprovecharáb.

3Y otra vez testificoa a todo hombre que se circuncidab, que está obligado a cumplir toda la leyc.

4De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caídoa.

5Pues nosotros, por medio del Espíritu, esperamos por la fe la esperanza de justiciaa.

6Porque en Cristo Jesúsa ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nadab, sino la fe que obra por amorc.

7Vosotros corríaisa bien, ¿quién os impidió obedecer a la verdad?

8Esta persuasión no vino de aquel que os llamaa.

9Un poco de levadura fermenta toda la masaa.

10Yo tengo confianza respecto a1 vosotrosa en el Señor de que no optaréis por otro punto de vistab; pero el que os perturbac llevará su castigo2, quienquiera que sea.

11Pero yo, hermanos, si todavía predico la circuncisión, ¿por qué soy perseguido aúna? En tal caso, el escándalob de la cruz ha sido abolido.

12¡Ojalá que los que os perturbana también se mutilaranb!

La libertad y el amor

13Porque vosotros, hermanos, a libertada fuisteis llamados; solo que no uséis la libertad como pretexto para la carneb, sino servíos por amor los unos a los otrosc.

14Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismoa.

15Pero si os mordéis y os devoráis unos a otros, tened cuidado, no sea que os consumáis unos a otrosa.

Conflicto entre el Espíritu y la carne

16Digo, pues: Andad por el Espíritua, y no cumpliréis el deseo de la carneb.

17Porque el deseo de la carne es contra1 el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otroa, de manera que no podéis hacer lo que deseáisb.

18Pero si sois guiados por el Espíritua, no estáis bajo la leyb.

19Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidada,

20idolatría, hechiceríaa, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidadesb, disensionesc, sectarismos1d,

21envidias, borracheras, orgías y cosas semejantesa, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Diosb.

El fruto del Espíritu en la conducta cristiana

22Mas el frutoa del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad1b,

23mansedumbre, dominio propioa; contra tales cosas no hay leyb.

24Pues los que son de Cristo Jesúsa han crucificadob la carne con sus pasiones y deseosc.

25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu1a.

26No nos hagamos vanagloriososa, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

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Footnotes

  1. 1O, niño
  2. 2O, esclavo
  3. 3, señor
  4. 1O, mayordomos, o, administradores
  5. 2, el tiempo señalado
  6. 1O, enseñanzas, o, principios rudimentarios
  7. 1O, el cumplimiento
  8. 1O, esclavo
  9. 2I.e., mediante la acción de la gracia de Dios
  10. 1O, que habéis llegado a conocer
  11. 2O, que habéis llegado a ser
  12. 3O, sin valor
  13. 4O, enseñanzas, o, principios rudimentarios
  14. 1, debilidad de la carne
  15. 2O, la vez anterior
  16. 1O, tentación
  17. 2, mi carne
  18. 3, escupisteis
  19. 1, la felicitación de vosotros mismos
  20. 2O, Pues os doy testimonio
  21. 1O, por tratar con verdad con vosotros
  22. 1, Las cuales son expresiones alegóricas
  23. 2, para servidumbre
  24. 3, el cual
  25. 1, la cual
  26. 1Véase la nota en 5:1
  27. 1Algunos eruditos prefieren unir 4:31 a 5:1, así: pero con la libertad de la libre, Cristo nos hizo libres.
  28. 1, hacia
  29. 2O, sentencia
  30. 1O, la carne tiene un deseo intenso contra
  31. 1O, herejías
  32. 1O, fe
  33. 1O, sigamos también al Espíritu

Cross references

  1. aGál. 2:4; 4:8, 9, 24, 25
  2. bGál. 4:9; Col. 2:8, 20; Heb. 5:12
  3. aMar. 1:15
  4. bJuan 1:14; Rom. 1:3; 8:3; Fil. 2:7
  5. cLuc. 2:21, 22, 27
  6. aRom. 8:14; Gál. 3:26
  7. aHech. 16:7; Rom. 5:5; 8:9, 16; 2 Cor. 3:17
  8. bMar. 14:36; Rom. 8:15
  9. aRom. 8:17
  10. a1 Cor. 1:21; Ef. 2:12; 1 Tes. 4:5; 2 Tes. 1:8
  11. bGál. 4:3
  12. c2 Crón. 13:9; Isa. 37:19; Jer. 2:11; 1 Cor. 8:4, 5; 10:20
  13. a1 Cor. 8:3
  14. bGál. 4:3; Col. 2:20
  15. aRom. 14:5; Col. 2:16
  16. aGál. 6:18
  17. b2 Cor. 6:11, 13
  18. aGál. 3:26
  19. bMat. 10:40; 1 Tes. 2:13
  20. aAmós 5:10
  21. aGál. 4:13, 14
  22. a1 Jn. 2:1
  23. b1 Cor. 4:15
  24. cEf. 4:13
  25. a2 Cor. 4:8
  26. aLuc. 16:29
  27. aGén. 16:15
  28. bGén. 21:2
  29. aRom. 9:7; Gál. 4:29
  30. bGén. 17:16 y sig.; 18:10 y sig.; 21:1; Gál. 4:28; Heb. 11:11
  31. a1 Cor. 10:11
  32. bDeut. 33:2
  33. cGál. 4:3
  34. aHeb. 12:22; Apoc. 3:12; 21:2, 10
  35. aIsa. 54:1
  36. aRom. 9:7 y sig.; Gál. 3:29; 4:23
  37. aGál. 4:23
  38. bGén. 21:9
  39. cGál. 5:11
  40. aGén. 21:10, 12; Juan 8:35
  41. aJuan 8:32, 36; Rom. 8:15; 2 Cor. 3:17; Gál. 2:4; 5:13
  42. b1 Cor. 16:13
  43. cHech. 15:10; Gál. 2:4
  44. a2 Cor. 10:1
  45. bHech. 15:1; Gál. 5:3, 6, 11
  46. aLuc. 16:28
  47. bHech. 15:1; Gál. 5:2, 6, 11
  48. cRom. 2:25
  49. aHeb. 12:15; 2 Ped. 3:17
  50. aRom. 8:23; 1 Cor. 1:7
  51. aGál. 3:26
  52. b1 Cor. 7:19; Gál. 6:15
  53. cCol. 1:4, 5; 1 Tes. 1:3; Sant. 2:18, 20, 22
  54. aGál. 2:2
  55. aRom. 8:28; Gál. 1:6
  56. a1 Cor. 5:6
  57. a2 Cor. 2:3
  58. bGál. 5:7; Fil. 3:15
  59. cGál. 1:7; 5:12
  60. aGál. 4:29; 6:12
  61. bRom. 9:33; 1 Cor. 1:23
  62. aGál. 2:4; 5:10
  63. bDeut. 23:1
  64. aGál. 5:1
  65. b1 Cor. 8:9; 1 Ped. 2:16
  66. c1 Cor. 9:19; Ef. 5:21
  67. aLev. 19:18; Mat. 7:12; 19:19; 22:40; Juan 13:34; Rom. 13:8, 10; Gál. 6:2
  68. aGál. 5:20; Fil. 3:2
  69. aRom. 8:4; 13:14; Gál. 5:24, 25
  70. bRom. 13:14; Ef. 2:3
  71. aRom. 7:18, 23; 8:5 y sig.
  72. bRom. 7:15 y sig.
  73. aRom. 8:14
  74. bRom. 6:14; 7:4; 1 Tim. 1:9
  75. a1 Cor. 6:9, 18; 2 Cor. 12:21
  76. aApoc. 21:8
  77. b2 Cor. 12:20
  78. cRom. 2:8; Sant. 3:14 y sig.
  79. d1 Cor. 11:19
  80. aRom. 13:13
  81. b1 Cor. 6:9
  82. aMat. 7:16 y sig.; Ef. 5:9
  83. bRom. 5:1–5; 1 Cor. 13:4; Col. 3:12–15
  84. aHech. 24:25
  85. bGál. 5:18
  86. aGál. 3:26
  87. bRom. 6:6; Gál. 2:20; 6:14
  88. cGál. 5:16, 17
  89. aGál. 5:16
  90. aFil. 2:3