Cantares 5–7
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Capitulo 5
El Esposo:
He entrado en mi huertoa, hermana mía, esposa míab;
he recogido mi mirrac con mi bálsamo.
He comido mi panal y1 mi miel;
he bebido mi vino y1 mi leched.
bebed y embriagaos, oh amados.
El tormento de la separación
La Esposa:
Yo dormía, pero mi corazón velaba,
¡Una voz! ¡Mi amado toca a la puerta!
«Abreme, hermana míaa, amada1 mía,
paloma mía, perfecta míab,
pues mi cabeza está empapada2 de rocío,
mis cabellosc empapados de la humedad3 de la noche».
3Me he quitado la ropa,
¿cómo he de vestirme de nuevoa?
He lavado mis piesb,
¿cómo los volveré a ensuciar?
4Mi amado metió su mano por la abertura de la puerta,
y se estremecieron por él1 mis entrañasa.
5Yo me levanté para abrir a mi amado;
y mis manos destilaron mirraa,
y mis dedos mirra líquida1,
sobre los pestillos de la cerradura.
6Abrí yo a mi amado,
pero mi amado se había retirado, se había idoa.
Tras1 su hablar salió mi almab.
Lo busqué, y no lo halléc;
lo llamé, y no me respondiód.
7Me hallaron los guardas que rondan la ciudada,
me golpearon y me hirieron;
me quitaron de encima mi chal los guardas de las murallas.
8Yo os conjuro, oh hijas de Jerusaléna,
si encontráis a mi amado,
¿qué le habéis de decir?
Que estoy enferma de amorb.
El Coro:
¿Qué clase de amado es tu amado1,
oh la más hermosa de las mujeresa?
¿Qué clase de amado es tu amado1,
que así nos conjuras?
La Esposa:
Mi amado es resplandeciente y rubio1a,
11Su cabeza es como oro, oro puro,
sus cabellosa, como racimos de dátiles1,
negros como el cuervo.
12Sus ojos son como palomasa
junto a corrientes de agua,
bañados en leche,
13Sus mejillas, como eras1 de bálsamo,
como riberas de hierbasa aromáticas;
sus labios son liriosb
que destilan mirra líquidac.
14Sus manos, barras de oro
engastadas de beriloa;
su vientre, marfil tallado
15Sus piernas, columnas de alabastro
asentadas sobre basas de oro puro;
su aspecto, como el Líbanoa,
16Su paladara, dulcísimo,
y todo él, deseableb.
Este es mi amado y este es mi amigo,
hijas de Jerusalén.
Capitulo 6
Mutuo encanto de los esposos
El Coro:
¿Adónde se ha ido tu amadoa,
oh la más hermosa de las mujeresb?
¿Adónde se ha dirigido tu amado,
para que lo busquemos contigo?
La Esposa:
Mi amado ha descendido a su huertoa,
a las eras de bálsamo,
a apacentar su rebañob en los huertos
y recoger liriosc.
3Yo soy de mi amado y mi amado es mío,
él apacienta entre los liriosa.
El Esposo:
Eres hermosaa como Tirsab, amada1 mía,
imponente como ejército con estandartes2e.
5Aparta de mí tus ojos,
porque ellos me han confundido;
tu cabellera es como rebaño de cabras
que descienden de Galaada.
6Tus dientes son como rebaño de ovejas
que suben del lavadero,
todas tienen mellizas,
y ninguna de ellas ha perdido su cría1a.
7Tus mejillas1 son como mitades de granada
detrás de tu veloa.
8Sesenta son las reinas y ochenta las concubinasa,
y las doncellas1b, sin número;
9pero sin igual1 es mi paloma, mi perfectaa,
es la hija única de su madre,
la preferida de la que la dio a luz.
Las doncellas2 la vieron y la llamaron bienaventuradab,
también las reinas y las concubinasc, y la alabaron, diciendo:
10«¿Quién es esta que se asoma como el alba,
hermosa como la lunaa llena,
refulgente como el solb,
imponente como escuadrones abanderadosc?».
11Descendí al huerto de los nogales
para ver el verdor1 del valle,
para ver si la vid había retoñado,
si los granadosa habían florecido.
12Sin que me diera cuenta, mi alma me colocó
sobre los carros de mi noble pueblo1.
El Coro:
1Regresa, regresa, oh Sulamita;
regresa, regresa, para que te contemplemos.
El Esposo:
¿Por qué habéis de contemplara a la Sulamita,
como en la danzab de los dos coros2?
Capitulo 7
1¡Cuán hermosos son tus pies2 en las sandalias,
Las curvas de tus caderas son como joyas4,
obra de manos de artífice.
2Tu ombligo, como una taza redonda
que nunca le falta vino mezclado;
tu vientre como montón de trigo
cercado de lirios.
3Tus dos pechos, como dos crías
mellizas de gacelaa.
4Tu cuello, como torrea de marfil,
tus ojos, como los estanques en Hesbónb
junto a la puerta de Bat-rabim;
tu nariz, como la torre del Líbano
que mira hacia Damasco.
5Tu cabeza te corona1 como el Carmeloa,
y la cabellera suelta de tu cabeza es como hilos de púrpura;
el rey está preso en tus trenzas.
6¡Qué hermosa y qué encantadora eres,
amor míoa, con1 todos tus encantos!
7Tu estatura1 es semejante a la palmera,
y tus pechos, a sus racimos.
8Yo dije: «Subiré a la palmera,
asiré sus frutos1».
¡Sean tus pechos como racimos de la vid,
el perfume de tu aliento2 como manzanas3a,
9y tu paladara como el mejor vino!
La Esposa:
Entra1 suavemente el vinob en mi amado,
como fluye por los labios de los que se duermen2.
10Yo soy de mi amadoa,
y su deseo tiende hacia míb.
11Ven, amado mío, salgamos al campo,
pasemos la noche en las aldeas.
12Levantémonos temprano y vayamos a las viñas;
veamos si la vid ha brotadoa,
si se han abierto sus flores,
y si han florecido los granados.
Allí te entregaré mi amor.
13Las mandrágorasa han exhalado su fragancia,
y a nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidasb,
tanto nuevas como añejas,
que he guardado, amado mío, para ti.
Footnotes
- 1, con
- 1, compañera
- 2, llena
- 3, las gotas
- 1Muchos dicen: y en mí
- 1, que pasa
- 1, Con
- 1O, ¿Qué es tu amado más que otro amado
- 1O, rojizo
- 2, estandarte alzado
- 1O, de palmera
- 1, sentados sobre
- 1, era
- 1O, lapislázuli
- 1, escogido
- 1, compañera
- 2, como abanderados
- 1O, ha abortado
- 1, sienes
- 1O, vírgenes
- 1, una
- 2, hijas
- 1, los retoños
- 1O, los carros de Aminadab
- 1En el texto heb., cap. 7:1
- 2O, las dos compañías; heb., Mahanayim
- 1En el texto heb., cap. 7:2
- 2, pasos
- 3O, noble
- 4O, adornos
- 1, sobre ti
- 1O, entre
- 1, Esta estatura tuya
- 1O, ramas
- 2, nariz
- 3O, albaricoques
- 1, Va
- 2Algunas versiones antiguas dicen: labios y dientes
Cross references
- aCant. 6:2
- bCant. 4:9
- cCant. 1:13; 4:14
- dCant. 4:11
- eProv. 9:5; Isa. 55:1
- fJue. 14:11, 20; Juan 3:29
- aCant. 4:9
- bCant. 2:14; 6:9
- cCant. 5:11
- aLuc. 11:7
- bGén. 19:2
- aJer. 31:20
- aCant. 5:13
- aCant. 6:1
- bCant. 5:2
- cCant. 3:1
- dProv. 1:28
- aCant. 3:3
- aCant. 2:7; 3:5
- bCant. 2:5
- aCant. 1:8; 6:1
- a1 Sam. 16:12
- bSal. 45:2
- aCant. 5:2
- aCant. 1:15; 4:1
- bEx. 25:7
- aCant. 6:2
- bCant. 2:1
- cCant. 5:5
- aEx. 28:20; 39:13; Ezeq. 1:16; Dan. 10:6
- bEx. 24:10; 28:18; Job 28:16; Isa. 54:11
- aCant. 7:4
- b1 Rey. 4:33; Sal. 80:10; Ezeq. 17:23; 31:8
- aCant. 7:9
- b2 Sam. 1:23
- aCant. 5:6
- bCant. 1:8
- aCant. 4:16; 5:1
- bCant. 1:7
- cCant. 2:1; 5:13
- aCant. 2:16; 4:5; 7:10
- aCant. 1:15
- b1 Rey. 14:17
- cCant. 1:5
- dSal. 48:2; 50:2
- eCant. 6:10
- aCant. 4:1
- aCant. 4:2
- aCant. 4:3
- a1 Rey. 11:3
- bCant. 1:3
- aCant. 2:14; 5:2
- bGén. 30:13
- c1 Rey. 11:3
- aJob 31:26
- bMat. 17:2; Apoc. 1:16
- cCant. 6:4
- aCant. 4:13; 7:12
- aGén. 32:2; 2 Sam. 17:24
- bJue. 21:21
- aSal. 45:13
- aCant. 4:5
- aCant. 4:4
- bNúm. 21:16
- aIsa. 35:2
- aCant. 1:15, 16; 4:10
- aCant. 2:5
- aCant. 5:16
- bProv. 23:31
- aCant. 2:16; 6:3
- bSal. 45:11; Gál. 2:20
- aCant. 6:11
- aGén. 30:14
- bCant. 2:3; 4:13, 16; Mat. 13:52
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