2º Reyes 9:25–37
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25Entonces Jehú dijo a su oficial Bidcar: Tómalo y tíralo en la porción del campo de Nabot de Jezreela, pues recuerdo cuando tú y yo1 íbamos juntos montados detrás de su padre Acabb, que el Señor pronunció esta sentencia contra élc:
26«Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabota y la sangre de sus hijos», declaró el Señor, «y te recompensaré en este campo1b», declaró el Señor. Ahora pues, tómalo y tíralo en el campo2, conforme a la palabra del Señor.
27Cuando Ocozías, rey de Judá, vio esto, huyó por el camino de la casa del huertoa. Y Jehú lo persiguió y dijo: Matadlo1 a él también en el carro. Y lo hirieron a la subida de Gur, que está en Ibleam. Y huyó a Meguidob, y murió allí.
28Entonces sus siervos lo llevaron en carro a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcroa con sus padres en la ciudad de David.
29En el año once de Joram, hijo de Acab, Ocozías había comenzado a reinar sobre Judáa.
30Y llegó Jehú a Jezreel, y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos, adornóa su cabeza y se asomó por la ventana.
31Y cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Le va bien a1 Zimri, asesino de tu2 señora?
32Entonces él alzó su rostro hacia la ventana y dijo: ¿Quién está conmigo? ¿Quién? Y dos o tres oficiales se asomaron desde arriba1.
33Y él dijo: Echadla abajo. Y la echaron abajo y parte de su sangre salpicó la pared y los caballos, y él la pisoteó.
34Cuando él entró, comió y bebió; entonces dijo: Encargaos ahora de esta malditaa y enterradla, pues es hija de reyb.
35Y fueron para enterrarla, pero de ella no encontraron más que el cráneo, los pies y las palmas de sus manos.
36Entonces, volvieron y se lo hicieron saber. Y él dijo: Esta es la palabra que el Señor había hablado por medio de su siervo Elías tisbita, diciendo: «En la parcela de Jezreel los perros comerán la carne de Jezabela;
37y el cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del campoa en la parcela de Jezreel, para que no puedan decir: “Esta es Jezabel”».
Footnotes
Cross references
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