Mateo 16–17
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Capitulo 16
Fariseos y saduceos piden señal
aEntonces los fariseos y los saduceosb se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba1 le pidieron que les mostrara una señal2 del cieloc.
2Pero respondiendo Él, les dijo: 1Al caer la tarde decís: «Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizoa».
3Y por la mañana: «Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador». ¿Sabéis discernir el aspecto1 del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiemposa?
4Una generación perversa y adúlteraa busca señal1, y no se le dará señal1, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.
La levadura de los fariseos y saduceos
5Los discípulos, al pasar al otro lado, se habían olvidado de tomar panes.
6Y Jesús les dijo: Estad atentos y guardaosa de la levadura de los fariseos y saduceosb.
7Y ellos discutían entre sí, diciendo: Lo dice porque no tomamos panes.
8Pero Jesús, dándose cuenta, dijo: Hombres de poca fea, ¿por qué discutís entre vosotros que no tenéis pan?
9¿Todavía no entendéis ni recordáis los cinco panes de los cinco mil, y cuántas cestas recogisteisa?
10¿Ni los siete panes de los cuatro mil, y cuántas canastas recogisteisa?
11¿Cómo es que no entendéis que no os hablé de los panes? Pero guardaosa de la levadura de los fariseos y saduceosb.
12Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceosa.
La confesión de Pedro
13aCuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipob, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombrec?
14Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautistaa; y otros, Elíasb; pero otros, Jeremías o uno de los profetas.
15Él les dijo*: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo1a, el Hijob del Dios vivientec.
17Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonása, porque esto no te lo reveló carne ni sangreb, sino mi Padre que está en los cielos.
18Yo también te digo que tú eres Pedro1a, y sobre esta roca2 edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades3b no prevalecerán contra ella.
19Yo te daré las llaves del reino de los cielosa; y lo que ates en la tierra, será1 atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será1 desatado en los cielosb.
20Entonces ordenó a los discípulosa que a nadie dijeran que Él era el Cristo1b.
Jesús anuncia su muerte y resurrección
21aDesde entonces Jesucristo comenzó a declarar1 a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianosb, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios1, Señor! Eso nunca te acontecerá2.
23Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí1, Satanása! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Condiciones para seguir a Jesús
24Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruza y sígame.
25Porque el que quiera salvar su vida1, la perderá; pero el que pierda su vida1 por causa de mí, la hallaráa.
26Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?
27Porque el Hijo del Hombrea ha de venir en la gloria de su Padreb con sus ángeles, y entonces recompensara a cada uno según su conductac.
28En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombrea venir en su reinob.
Capitulo 17
La transfiguración
aSeis días después, Jesús tomó* consigo a Pedrob, a Jacobo1 y a Juan su hermano, y los llevó* aparte a un monte alto;
2y se transfiguró delante de ellos; y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
3Y he aquí, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.
4Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí; si quieres, haré aquí tres enramadas1, una para ti, otra2 para Moisés y otra2 para Elíasa.
5Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y1 una voz salió de la nubea, diciendo: Este es mi Hijo amadob en quien me he complacido; a Él oíd.
6Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros y tuvieron gran temor.
7Entonces se les acercó Jesús, y tocándolos, dijo: Levantaos y no temáisa.
8Y cuando alzaron sus ojos no vieron a nadie, sino a Jesús solo.
Elías y Juan el Bautista
9aMientras descendían del monte, Jesús les ordenó, diciendo: No contéis a nadie la visiónb hasta que el Hijo del Hombrec haya resucitado de entre los muertosd.
10Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elíasa debe venir primero?
11Y respondiendo Él, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas;
12pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron1 todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombrea va a padecer a manos de ellos.
13Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista.
Jesús sana a un muchacho epiléptico
14aCuando llegaron a la multitud, se le acercó un hombre, que arrodillándose delante de Él, dijo:
15Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico1a y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.
16Y lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron curarlo.
17Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá.
18Y Jesús lo reprendió y el demonio salió de él, y el muchacho quedó curado desde aquel momento1.
19Entonces los discípulos, llegándose a Jesús en privado, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?
20Y Él les dijo*: Por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que si tenéis fea como un grano de mostazab, diréis a este montec: «Pásate de aquí allá», y se pasará; y nada os será imposibled.
211Pero esta clase no sale sino con oración y ayunoa.
Jesús anuncia otra vez su muerte
22aMientras andaban juntos por Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres.
23Y le matarána, y al tercer día resucitará.a Y ellos se entristecieron mucho.
Pago del impuesto del templo
24Cuando llegaron a Capernaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el impuesto de dos dracmas1a y dijeron: ¿No paga vuestro maestro las dos dracmasa?
25Él dijo*: Sí. Y cuando él llegó a casa, Jesús se le anticipó1, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes cobran tributosa o impuestosb los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?
26Y cuando respondió: De los extraños, Jesús le dijo: Entonces los hijos están exentos1.
27Sin embargo, para que no los escandalicemos1a, ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que salga2; y cuando le abras la boca hallarás un estáter3; tómalo y dáselo por ti y por mí.
Footnotes
- 1, tentándole
- 2O, un milagro
- 1Los más antiguos no incluyen el resto del vers. 2 y el vers. 3
- 1, la faz
- 1O, milagro
- 1I.e., el Mesías
- 1Gr., Petros; i.e., una piedra
- 2Gr., petra; i.e., una piedra grande
- 3I.e., los poderes de la muerte
- 1O, habrá sido
- 1I.e., el Mesías
- 1, a mostrar
- 1, (Dios tenga) misericordia de ti
- 2, será
- 1, Ponte detrás de mí
- 1O, alma
- 1O, Santiago
- 1O, tiendas sagradas
- 2, una
- 1, y he aquí
- 1, hicieron en él o hicieron en su caso
- 1, lunático
- 1, aquella hora
- 1Los más antiguos no incluyen este vers.
- 1Impuesto para sostener el templo, equivalente a dos denarios, o sea dos días de sueldo
- 1I.e., anticipó lo que Pedro le iba a decir
- 1O, libres
- 1O, no sea que los ofendamos
- 2, suba
- 3O, siclo; i.e., moneda equivalente a cuatro dracmas
Cross references
- aMat. 16:1–12; Mar. 8:11–21
- bMat. 3:7; 16:6, 11, 12
- cMat. 12:38; Luc. 11:16
- aLuc. 12:54, 55
- aLuc. 12:56
- aMat. 12:39; Luc. 11:29
- aMat. 16:11; Mar. 8:15; Luc. 12:1
- bMat. 3:7; 16:1, 11, 12
- aMat. 6:30; 8:26; 14:31
- aMat. 14:17–21
- aMat. 15:34–38
- aMat. 16:6; Mar. 8:15; Luc. 12:1
- bMat. 3:7; 16:6, 12
- aMat. 3:7; 5:20; 16:6, 11
- aMat. 16:13–16; Mar. 8:27–29; Luc. 9:18–20
- bMar. 8:27
- cMat. 8:20; 16:27, 28
- aMat. 14:2
- bMat. 17:10; Mar. 6:15; Luc. 9:8; Juan 1:21
- aMat. 1:16; 16:20; Juan 11:27
- bMat. 4:3
- cSal. 42:2; Mat. 26:63; Hech. 14:15; Rom. 9:26; 2 Cor. 3:3; 6:16; 1 Tes. 1:9; 1 Tim. 3:15; 4:10; Heb. 3:12; 9:14; 10:31; 12:22; Apoc. 7:2
- aJuan 1:42; 21:15–17
- b1 Cor. 15:50; Gál. 1:16; Ef. 6:12; Heb. 2:14
- aMat. 4:18
- bMat. 11:23
- aIsa. 22:22; Apoc. 1:18; 3:7
- bMat. 18:18; Juan 20:23
- aMat. 8:4; Mar. 8:30; Luc. 9:21
- bMat. 1:16; 16:16; Juan 11:27
- aMat. 16:21–28; Mar. 8:31–9:1; Luc. 9:22–27
- bMat. 12:40; 17:9, 12, 22, 23; 20:18, 19; 27:63; Mar. 9:12, 31; Luc. 17:25; 18:32; 24:7; Juan 2:19
- aMat. 4:10
- aMat. 10:38; Luc. 14:27
- aMat. 10:39
- aMat. 8:20
- bMat. 10:23; 24:3, 27, 37, 39; 26:64; Mar. 8:38; 13:26; Luc. 21:27; Juan 21:22; Hech. 1:11; 1 Cor. 15:23; 1 Tes. 1:10; 4:16; 2 Tes. 1:7, 10; 2:1, 8; Sant. 5:7, 8; 2 Ped. 1:16; 3:4, 12; 1 Jn. 2:28; Apoc. 1:7
- cSal. 62:12; Prov. 24:12; Rom. 2:6; 14:12; 1 Cor. 3:13; 2 Cor. 5:10; Ef. 6:8; Col. 3:25; Apoc. 2:23; 20:12; 22:12
- aMat. 8:20
- bMat. 10:23; 24:3, 27, 37, 39; 26:64; Mar. 8:38; 13:26; Luc. 21:27; Juan 21:22; Hech. 1:11; 1 Cor. 15:23; 1 Tes. 1:10; 4:16; 2 Tes. 1:7, 10; 2:1, 8; Sant. 5:7, 8; 2 Ped. 1:16; 3:4, 12; 1 Jn. 2:28; Apoc. 1:7
- aMat. 17:1–8; Mar. 9:2–8; Luc. 9:28–36
- bMat. 26:37; Mar. 5:37; 13:3
- aMar. 9:5; Luc. 9:33
- a2 Ped. 1:17, 18
- bMat. 3:17
- aMat. 14:27
- aMat. 17:9–13; Mar. 9:9–13
- bMat. 8:4
- cMat. 8:20; 17:12, 22
- dMat. 16:21
- aMal. 4:5; Mat. 11:14; 16:14
- aMat. 8:20; 17:9, 22
- aMat. 17:14–19; Mar. 9:14–28; Mat. 17:14–18; Luc. 9:37–42
- aMat. 4:24
- aMat. 21:21, 22; Mar. 11:23, 24; Luc. 17:6
- bMat. 13:31; Luc. 17:6
- cMat. 17:9; 1 Cor. 13:2
- dMar. 9:23; Juan 11:40
- aMar. 9:29
- aMat. 17:22, 23; Mar. 9:30–32; Luc. 9:44, 45
- aMat. 16:21; 17:9
- aEx. 30:13; 38:26
- aRom. 13:7
- bMat. 22:17, 19
- aMat. 5:29, 30; 18:6, 8, 9; Mar. 9:42, 43, 45, 47; Luc. 17:2; Juan 6:61; 1 Cor. 8:13
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