Logos Bible Study

Salmo 40:2–12

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Puse mi esperanza en el Señor,

él se inclinó hacia mí

y escuchó mi lamento.

Me sacó de la fosa desolada,

del fango cenagoso;

me alzó sobre una roca

afianzando mis pasos.

Puso en mi boca un canto nuevo,

una alabanza a nuestro Dios;

cuantos lo ven, lo veneran

y confían en el Señor.

Feliz quien ha puesto

en el Señor su confianza

y no sigue a los idólatras

perdidos en la mentira.

Tú, Señor y Dios mío,

has multiplicado tus maravillas

y tus proyectos para nosotros.

¡No hay quien a ti se iguale!

Los pregonaría, los proclamaría,

pero son demasiados para contarlos.

No quieres sacrificios ni ofrendas;

tú, que me has abierto el oído,

no deseas ni víctimas ni holocaustos.

Entonces yo dije: “Aquí vengo,

en el libro se ha escrito de mí:

Quiero hacer tu voluntad,

tu ley llevo en mis entrañas”.

He pregonado tu justicia

en la gran asamblea;

no he cerrado mis labios

y tú, Señor, lo sabes.

No he escondido tu justicia

en lo más hondo de mí,

sino que he proclamado

tu fidelidad y salvación;

no he ocultado tu amor y tu verdad

ante la gran asamblea.

Tú, Señor, no apartes

de mí tu misericordia,

que tu verdad y tu amor

por siempre me protejan.

Read in Logos
Psalm 40:2–3: He drew me up from the pit of destruction, out of the miry bog, and set my feet upon a rock, making my steps secure. He put a new song in my mouth, a song of praise to our God. Many will see and fear, and put their trust in the LORD.