Salmo 56–59
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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SALMO 56
YO SÉ QUE DIOS ESTÁ CONMIGO
Al maestro del coro. Según “La paloma silenciosa de lejanos lugares”. Poema de David. Cuando lo apresaron los filisteos en Gad.
Ten piedad, oh Dios, que me acosa la gente,
me ataca todo el día y me atormenta;
todo el día me acosan mis adversarios,
me ataca con arrogancia una multitud.
Cuando tengo miedo, en ti confío;
y si en Dios, cuya palabra alabo,
he puesto sin temor mi confianza,
¿qué podrá hacerme el mortal?
Todo el día contrarían mis palabras,
cuanto piensan es para hacerme daño;
ellos están al acecho, me observan,
vigilan mis pasos buscando mi muerte.
¿Escaparán impunes ante tanta maldad?
Oh Dios, abate a los pueblos con furia.
Tú que tienes presente mi vida errante,
recoge mis lágrimas en tu odre;
¿no está todo esto en tu libro?
Retrocederán mis enemigos
el día en que yo te invoque.
Yo sé que Dios está conmigo,
el Dios cuya palabra alabo,
el Señor cuya palabra ensalzo.
En Dios confío y no tengo miedo,
¿qué podrá hacerme el ser humano?
Debo, oh Dios, cumplir lo prometido:
te ofreceré un sacrificio de alabanza
porque tú me has librado de la muerte,
tú has librado mis pies de la caída
para que camine ante Dios a la luz de la vida.
SALMO 57
DIOS ES BUENO CONMIGO
Al maestro del coro. Según “No destruyas”. Poema de David. Cuando escapó de Saúl escondiéndose en una cueva.
Apiádate de mí, oh Dios, apiádate,
que en ti pongo mi confianza;
bajo tus alas me refugiaré
hasta que pase la desgracia.
Invocaré al Dios Altísimo,
al Dios que es bueno conmigo.
Me salvará desde el cielo
y humillará a quien me acosa; [Pausa[
¡Dios enviará su amor y verdad!
Estoy tendido entre leones
que devoran a seres humanos;
sus dientes son lanzas y flechas,
es su lengua una espada afilada.
Oh Dios, álzate sobre los cielos,
alza tu gloria sobre la tierra entera.
A mis pies tendieron una trampa
y todo mi ser quedó abatido;
delante de mí cavaron una fosa,
pero ellos mismos cayeron dentro. [Pausa[
Mi corazón está firme, oh Dios,
se siente firme mi corazón.
Voy a cantar, voy a tocar:
¡Despierta, corazón mío!
¡Despiértense, cítara y arpa,
que yo despertaré a la aurora!
Te alabaré entre los pueblos, Señor,
te cantaré entre las naciones,
pues tu amor llega hasta el cielo,
hasta el firmamento tu verdad.
Oh Dios, álzate sobre los cielos,
alza tu gloria sobre la tierra entera.
SALMO 58
HAY UN DIOS QUE IMPARTE JUSTICIA
Al maestro del coro. Según “No destruyas”. Poema de David.
Jueces, ¿en verdad proclaman la justicia
y juzgan a las personas con rectitud?
No; en su interior ustedes traman el mal
y propagan la violencia en esta tierra.
Los malvados desde que nacen están perdidos,
los falsos desde su nacimiento se extravían.
Es su veneno como el veneno de la serpiente,
son como víbora sorda que tapa sus oídos
para no oír la voz de los encantadores,
ni la del hechicero experto en hechizos.
Oh Dios, rompe los dientes de su boca,
destroza, Señor, las fauces de estos leones.
Que se evaporen como agua que se diluye,
que disparen flechas que no puedan clavarse;
que sean cual babosa que al andar se deshace,
como aborto de mujer que no pudo ver el sol;
que antes que sus ollas noten el fuego
vivo y crepitante, lo apague un vendaval.
Se alegrará el justo cuando vea la venganza
y bañará sus pies en la sangre del malvado.
Y todos dirán: “El justo tiene su premio,
hay un Dios que imparte justicia en la tierra”.
SALMO 59
DIOS MÍO, LÍBRAME DE MIS ENEMIGOS
Al maestro del coro. Según “No destruyas”. Poema de David. Cuando Saúl envió a vigilar su casa para matarlo.
Dios mío, líbrame de mis enemigos,
protégeme de mis agresores;
líbrame de los malhechores,
sálvame de los sanguinarios
que están acechando mi vida.
Me atacan, Señor, los poderosos
sin que yo haya cometido falta ni pecado;
corren y se preparan contra mí
sin que yo tenga culpa alguna.
¡Despierta, sal a mi encuentro, mírame!
Tú, Señor, Dios del universo, Dios de Israel,
decídete a castigar a las naciones,
no te apiades de ningún traidor. [Pausa[
Al atardecer regresan,
aúllan como perros,
rondan por la ciudad.
Mira, ladran con sus bocas,
hay espadas en sus labios:
“¿Quién puede oírnos?”.
Pero tú, Señor, te ríes de ellos,
te burlas de todas las naciones.
Fuerza mía, en ti espero
porque tú eres, oh Dios, mi refugio.
El Dios de bondad me acogerá,
Dios hará que vea a mis rivales derrotados.
No los mates, no sea que mi pueblo los olvide;
dispérsalos con tu poder y humíllalos,
tú, mi Señor, que eres nuestro escudo.
Es pecadora su boca cuando hablan;
que sean presos de su propia soberbia,
de las maldiciones y mentiras que lanzan.
Destrúyelos con tu ira; que no quede ninguno
para que sepan que Dios domina en Jacob,
hasta los confines de la tierra. [Pausa[
Al atardecer regresan,
aúllan como perros,
rondan por la ciudad.
Vagabundean buscando comida,
gruñen si no quedan saciados.
Pero yo cantaré tu poder,
al alba aclamaré tu amor,
porque tú eres mi refugio,
mi fortaleza en la angustia.
Fuerza mía, a ti te canto,
porque Dios es mi refugio,
él es el Dios que me ama.
Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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